Free - Capitulo 2: ¿Tanaka Reina?

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Capitulo Dos: ¿Tanaka Reina?

Con la subida de adrenalina que había supuesto haber escapado tanto de su marido como de la odiosa familia de Risa, Ai se sentía con fuerzas para conducir durante horas. Risa estaba a su lado, dándole conversación, brindándole su sonrisa, y eso la animaba a llegar todavía más lejos. Ai sonrió, pensando en lo mucho que había cambiado su vida en el poco tiempo que llevaba libre. En la radio sonaba una canción de un grupo coreano, que a Risa le sonaba el nombre pero que nunca había llegado a ver cómo eran físicamente.

- Hay muchos músicos en corea ¿verdad? – comentó Ai. Risa asintió en respuesta-. G-Dragon es de allí. El cantante, quiero decir, no mi perro.
- Sí, él es de Corea – sonrió-. En Corea hay muchísimos grupos de música, son verdaderos ídolos.
- ¿Y cómo son?
- Pues la verdad, yo soy más aficionada de la música local, así que no sabría cómo explicártelo – contestó Risa.
- ¿Y si vamos a Corea con la caravana? ¡A G-Dragon le encantará conocer al ídolo que tiene el mismo nombre que él! – exclamó Ai, emocionada por la idea.
- ¿Crees que podrás conducir por encima del agua? – rió.
- Podríamos ir en barco – contestó-. Mi marido una vez fue a Estados Unidos con la autocaravana en barco.
- Bueno, vayamos donde vayamos… - comenzó Risa, que dirigió su mirada a Ai y tragó saliva antes de sonreírle y decirle casi en un susurro-. Nunca podré ser más feliz de lo que me siento a tu lado.

Ai sonrió y tomó la siguiente salida hacia un área de servicio.

-¿A dónde vas? – preguntó Risa, sorprendida por el repentino cambio de sentido.
- No pretenderás que te bese mientras conduzco ¿verdad? – le contestó con una amplia sonrisa. Las mejillas de Risa tomaron un ligero tono rosado.

Una vez estacionada la caravana en el parking del área de servicio, Ai no tuvo ningún reparo en lanzarse a los labios de la más joven, siendo fácilmente correspondida. Ai sonrió sobre sus labios, y eso era algo que a Risa le encantaba. Aunque Risa hubiera deseado besarla por toda la eternidad, aunque eso le costara todo el oxígeno de la caravana, hubo algo que las interrumpió: el sonido de sus hambrientos estómagos.

-Con todo este lío nos hemos olvidado de desayunar – dijo Ai.
- El pobre G-Dragon debe de estar muerto de hambre también – comentó-. ¡Ah! Compré comida para perros en la tienda del camping del pequeño Billy. Voy a por uno

Mientras Risa buscaba entre las bolsas de la compra, Ai se quedó mirando al frente. Las áreas de servicio, toda esa gente tan diferente junta en un mismo lugar, era algo completamente nuevo para ella. Había oído hablar de ello por parte de su marido, pero nunca creyó que estaría en uno. Frente a la autocaravana, unas filas más adelante, aparcó un coche azul. De él se bajaron tres mujeres. Una mujer rubia, una morena y una chica a la que sólo pudo ver su espalda, cubierta por la funda de una guitarra que transportaba.

-¿Tocas algún instrumento, Risa? – se le ocurrió preguntarle de pronto.
- El bajo, ¿por qué?
- Curiosidad. Yo toco el piano. No sé mucho más que doremifasolasido, pero me resulta divertido – comentó. Risa se enterneció con esa respuesta.
- Algún día podríamos tocar un dueto. Tú tocarías el piano y yo el bajo.
- Podríamos pedirle a esa chica de allí que toque la guitarra con nosotras.
- Claro, ¿por qué no? Sería divertido – sonrió Risa-. ¿A qué chica te refieres?

Risa se volvió al asiento de copiloto y miró hacia donde señalaba Ai. Efectivamente, ahí estaba una chica con una funda de guitarra, conversando alegremente con dos mujeres. Aquella chica se le hacía extrañamente conocida, pero no podía determinar por qué.

- Bueno ¿qué quieres comer? – preguntó Ai, cambiando de tema.
- Sinceramente, no me apetece nada cocinar – confesó-. ¿Y si vamos al restaurante que hay aquí?
- Me parece bien – contestó. Se desabrochó el cinturón, acarició a G-Dragon, que devoraba su lata de comida y bajaron del vehículo.

El restaurante estaba abarrotado de gente. Los camareros parecían no dar abasto con tantos clientes. Ai pensó que tal vez no había sido tan buena idea haberse acercado al restaurante, pero al ver a Risa, haciéndose camino entre todos los clientes para llegar a la barra, cambió de parecer.

- ¡Te traeré la comida en un momento! – exclamó. Ai sonrió al ver a Risa con tanta determinación.

Mientras esperaba, Ai volvió a distraerse mirando a la chica de la guitarra y a sus dos acompañantes, que se acercaban al restaurante. Le pareció que aquella chica no tenía nada que ver con las dos mujeres que la acompañaban, y se empezó a preguntar qué tipo de relación tenían entre ellas. Lo primero que se planteó fue que tal vez las dos mujeres habían tenido una hija, que era aquella chica de la guitarra, cuando tan sólo eran adolescentes, pero eso no le encajó demasiado por el poco parecido físico que tenían. ¿Tal vez una de ellas era su tía? Eso le sonaba más convincente. Volvió la vista a Risa, que ya sacaba su cartera para pagar al camarero. Observó cómo recibía los cambios y se volvía a ella con una amplia sonrisa. Se acercó a Ai con la bandeja en las manos y, entusiasmada, anunció:

- ¡A comer!

Haciéndose sitio entre la gente, se pusieron a buscar una mesa libre, lo cual era una tarea peligrosa. Aquello era una completa locura. Cada vez que una mesa quedaba libre, tres familias enteras se abalanzaban sobre ella para lograr un sitio, como si se tratara del juego de “las sillas musicales”. Ai se divertía mucho al ver a Risa, lanzándose cual espartana furiosa hacia la mesa que quedaba libre, envistiendo a todo aquel que se cruzara en su camino con su bandeja. Pero la táctica de Risa no era muy efectiva, y normalmente, cuando había alcanzado la mesa, ya había una familia o un grupo de amigos sentados alrededor de ella. Ai le sonrió y le dijo que tal vez no sería mala idea comer en los servicios. Risa rió ante la idea, aunque después de otro intento fallido de conseguir una mesa, no le pareció tan descabellado.

- ¡Ey! Vosotras dos, ¡aquí! – las llamó una chica. Ai se volvió a mirar, y se encontró con la chica de la guitarra, de pié frente a su mesa, haciéndoles un gesto para que se acercaran. Ai llamó a Risa y señaló en dirección a la chica que las saludaba.
- ¡Sí, vosotras dos! ¡Venid! – volvió a llamarlas. Ai y Risa se miraron entre sí antes de acercarse a ellas.
- Sentaros, por favor – dijo la mujer morena.
- Debéis estar muy cansadas después de estar tanto tiempo buscando sitio – rió la chica de la guitarra.
- La verdad es que sí, sí lo estamos – contestó Risa, tomando asiendo a un lado de la mesa. Ai se sentó al lado de la chica de la guitarra y le sonrió.
- Gracias por dejar que nos sentemos aquí. Llevamos un buen rato buscando una mesa libre.
- No hay de qué. Nos hemos divertido mucho viendo cómo peleabas por conseguir un sitio – rió la mujer rubia, mirando a Risa. Ésta se sonrojó un poco y Ai no pudo evitar soltar una carcajada al notarlo.
- Ha sido una locura – suspiró Risa.
- Me llamo Ai y ella es Risa – informó.
- Encantada de conoceros. Yo soy Rika, ella es Hitomi, y tú te llamabas…
- Reina – contestó la chica de la guitarra.
- ¿Eh? ¿No os conocéis? – preguntó Ai, confusa, que ya estaba convencida de que esa chica era la sobrina de la mujer rubia.
- ¡Para nada! Ellas me cogieron haciendo autostop – dijo Reina.
- Nos la hemos encontrado a mitad de camino – dijo Hitomi-. Vamos a Yokohama.
- Yoshirin tiene una presentación – aclaró Rika, pasando su brazo por los hombros de la rubia.
- ¿Una presentación? – repitió Risa.
- ¿No la reconocéis? ¡Es Yoshizawa Hitomi! – exclamó Reina-. ¡Incluso yo la conozco!
- Lo siento, no estoy muy al tanto de las cosas que ocurren en el país – contestó Ai, bajando su cabeza. Risa le cogió la mano por debajo de la mesa para alentarla. Ella le sonrió y cogió una de las hamburguesas de la bandeja.
- No importa – dijo Hitomi, haciendo un movimiento con su mano-. Soy escritora. Mi último libro llegó a ser best-seller.
- ¡Oh! Eso es genial – dijo Ai, sorprendida.
- Pero, si es usted vendedora de best-sellers, eso quiere decir que tiene…
- No tengo ni un duro, si es que crees que tengo mucho dinero – le dijo Hitomi, antes de que pudiera terminar la frase. Risa se quedó asombrada-. Verás, al principio pensaba que el dinero era fantástico, pero cuánto más iba ganando, peor me sentía. Sentía que no necesitaba para nada ese dinero, así que comencé a donarlo.
- Yoshirin es una persona muy solidaria. Ayer mismo volvimos de Somalia, después de tres meses como misioneras – sonrió Rika, orgullosa.
- Eso es asombroso – fue lo único que Risa pudo decir al respecto. No podía creer que se hallaba frente a una mujer de corazón tan grande.
- ¿Vosotras a qué os dedicáis? – preguntó Hitomi.
- Somos creadoras de sueños – contestó Ai, feliz con su hamburguesa. Rika giró su cabeza hacia la izquierda, como un perrito confuso.
- Ai-chan quiere decir que ahora mismo no tenemos un empleo, pero estamos viviendo aventuras en una autocaravana – aclaró Risa. Hitomi parecía complacida con esa respuesta.
- ¡Eso es muy guay! – exclamó la chica de la guitarra, entusiasmada-. A Reina le encantaría tener una autocaravana, e ir con su guitarra de concierto por todo el mundo.
- ¿Sois pareja? – preguntó Rika, haciendo caso omiso a la chica de la guitarra.
- Sí – contestó Ai sin dudarlo. Risa la miró y después de meditarlo unos segundos se dio cuenta de que tenía razón. Ella era la novia de Ai, y cuanto más se lo decía a sí misma, mejor le sonaba.
- ¿Vosotras también? – preguntó Risa, aunque ya sabía la respuesta. Hitomi pasó su brazo por los hombros de Rika.
- Estamos casadas desde hace dos años, pero salimos desde que teníamos catorce – respondió orgullosa.
- Pero en Japón el matrimonio homosexual está prohibido.
- Pero en aguas internacionales, no ¿verdad? – dijo Hitomi, y le guiñó un ojo.
- Fue muy romántico. Alquilamos una barca con pedales y pedaleamos hasta llegar a aguas internacionales. Una vez allí, nos casamos la una a la otra, y firmamos los papeles que nos había facilitado nuestra abogada. Estamos, aunque no sea del todo legal, ca-sa-das.
- Eso es genial – comentó Risa, sorprendida.
- Bueno, me toca a mí – dijo Reina-. ¡Me llamo Tanaka Reina, y quiero ser estrella del rock!

Antes de que alguna de las cuatro pudiera decir nada, Reina comenzó a relatar su historia.

- Veréis: Yo soy una chica de Fukuoka que desde pequeña comenzaba a sentirse interesada por la música. ¡Pero la música de Japón es una birria! Y el mercado de la música del futuro está en Corea. Así que me dirijo a Corea para comenzar mi carrera como estrella del rock. Mi madre no ha querido pagarme el viaje, así que le he dicho: ¡Pues iré yo misma! Y aquí estoy, de camino a Corea, haciendo autostop.
- Nosotras vamos a Corea,  ¿quieres unirte? – le propuso Ai, sin siquiera pararse a meditarlo demasiado. A Risa le pareció demasiado precipitado, pero antes de que pudiera decir nada, Reina había estallado de felicidad.
- ¿Lo dices en serio? ¡Gracias, gracias, gracias! ¡Estoy tan emocionada! ¡Me vais a llevar a Corea, a mí, a cumplir mi sueño! ¡No sé cómo agradecéroslo.
- Diciendo que la música de Japón no es una birria, por ejemplo – contestó Risa, cruzándose de brazos.
- Vale, vale, lo retiro, compañera – sonrió Reina, haciendo el símbolo de la paz con sus dedos.

Después de comer, se dirigieron a la tienda del restaurante. Nada más entrar, Hitomi se lanzó a la sección de libros, y se llevó las manos a su cintura con satisfacción al comprobar que, efectivamente, allí se encontraba su libro que tantas ventas había conseguido. Ai lo cogió y Risa y ella lo miraron durante un rato. La cara de Hitomi estaba en la contraportada.
- ¿Lo compramos? – preguntó Ai. Risa asintió y de camino a la caja, algo llamó su atención.
- Y esto también – dijo, cogiéndolo en sus manos.
- ¿Un cuaderno?
- Nuestro cuaderno – corrigió Risa. Ai no entendía nada, pero la sonrisa que su compañera tenía en su rostro fue suficiente para hacerla sonreír.
- ¿Y sobre qué va el libro? – preguntó Ai, volviéndose a Hitomi.
- Trata sobre un hombre que se ve obligado a asesinar a su propia familia – contestó. Risa y Ai, que se encontraban frente a la caja, dudaron en si debían comprarlo o no en ese mismo momento-. ¡Es broma! Trata sobre una mujer que se baña a las orillas de un río y obtiene superpoderes que la hacen convertirse en todo aquello que desee.
- Eso me suena mejor – dijo Risa, sacando su cartera para pagar.
- Hay un capítulo genial en el que la mujer se convierte en un hipopótamo: ¡impagable! – les dijo Rika, claramente orgullosa de su esposa.
- Tiene buena pinta – comentó Ai-. ¿En qué cosas más se convierte?
- Para saberlo, tendrás que leerlo – contestó Hitomi.
- Yo ya me lo leí; es muy divertido – dijo Reina-. Pero el capítulo en el que se convierte en calcetín no me gustó.
- ¡Ssh, no les cuentes más! – exclamó Rika-. Si no les quitas la diversión.
- Realmente ya tengo mucha curiosidad por leerlo – dijo Risa, recibiendo el cambio.
- Vale, ¿qué tal si salimos fuera? – propuso Reina-. A mi guitarra y a mí nos gustaría tomar un poco el sol.

Obedeciendo a las exigencias de la guitarra de Reina, las cinco mujeres salieron al exterior del área de servicio. Rika estiró sus brazos y suspiró.
- Todavía queda un largo camino hasta Yokohama – dijo, sintiéndose de pronto muy cansada.
- Si os cansáis de conducir, deteneos en el camping La Libertad, del pequeño Billy. Tiene unas casitas para alquilar a muy buen precio – les informó Risa.
- Gracias por la recomendación, pero no creo que nos detengamos – dijo Hitomi-. Tenemos una habitación reservada en un hotel modestito de Yokohama, y nos esperan para esta noche.
- Será mejor que nos vayamos – le dijo Rika a su esposa. Ésta asintió y se volvió a las tres chicas.
- Ha sido un placer conoceros.
- Lo mismo digo, Yoshizawa-san – contestó Risa.
- Por favor, llámame Hitomi – le pidió.
- Hitomi, ¿nos firmarías el libro? – le preguntó Ai. Ella le dedicó una amplia sonrisa.
- ¡Eso está hecho!

Hitomi sacó un bolígrafo de su bolsillo y cogió el libro de las manos de Risa. Estuvo uno o dos minutos escribiendo sin parar, hasta que un garabato sentenció el final de la dedicatoria. Le devolvió el libro a sus propietarias y éstas abrieron rápidamente el libro para ver qué había escrito. Se sorprendieron al ver que, además de la dedicatoria, les había dejado la dirección de su casa, su número de teléfono y el de Rika, y un dibujito muy mono de un oso panda.

- Me habéis caído bien. Me gustaría seguir en contacto con vosotras – les dijo Hitomi-. Espero que nos podamos volver a ver.
- Si pasáis cerca de nuestra casa, no dudéis en visitarnos – sonrió Rika, haciendo una pequeña reverencia.
- Invítanos a alguno de tus conciertos cuando te conviertas en una estrella del rock ¿eh, Reina? – le guiñó un ojo y ambas se fueron caminando hacia su coche.
- ¡Buena suerte en la presentación! – le exclamó Risa.
- ¡Gracias! – contestó Hitomi.
- ¡Adiós! – se despidió Rika, entrando en su coche azul. Hitomi se sentó en el asiento del conductor y arrancó el coche.

Se despidieron de ellas moviendo sus manos. A medida que el coche se iba alejando, Risa se iba dando cuenta de lo que aquello significaba: se marcharían, y ellas dos se quedarían a solas con la nueva estrella del rock.

- Bueno, ¿y ahora que hacemos nosotras? – preguntó Reina, pasando sus brazos por los hombros de sus dos nuevas compañeras.
- Deberíamos ir a ver cómo está G-Dragon – dijo Ai, mirando a Risa. Ésta asintió en respuesta, y ambas comenzaron a caminar hacia la autocaravana.
- ¿G-Dragon? ¿Estáis de coña? – preguntaba Reina, siguiendo a las dos chicas mientras éstas se dirigían a su nuevo hogar.
- No es lo que tú piensas – contestó Risa. Una vez frente a la autocaravana, Ai abrió la puerta, de la autocaravana salió un feliz perrito, moviendo su cola de lado a lado.
- Te presento a G-Dragon – sonrió Ai, acariciando al perro. Reina soltó una carcajada, y dejó su guitarra a un lado para prestarle toda su atención a aquel animal.
- ¡Hola, G-Dragon! Yo soy Tanaka Reina – le saludó-. ¡Tú y yo seremos grandes amigos! ¿Vale? ¡A ver si me invitas a un concierto!
- Es un perro, ¿recuerdas? – le comentó Risa. Reina se volvió a ella con una amplia sonrisa, y la abrazó con todas sus fuerzas.
- ¡Gracias, gracias, gracias por acogerme! ¡Esto es tan genial! ¡Seremos como los tres mosqueteros! – Risa cada vez encontraba más difícil respirar entre los brazos de la gran estrella del rock.
- ¡Ai-chan también quiere un abrazo, mou! – exclamó Ai, abrazando a Reina por detrás, estrujando a Risa un poco más de lo que ya estaba.
- Quiero… respirar… - dijo Risa como pudo, pero igualmente correspondió al abrazo. G-Dragon corría en círculos alrededor de ellas, saltando a las piernas de Ai, emocionado.

Era el principio de una gran amistad.

-  - -

- Así que… ¿ésa es vuestra historia? – preguntó Reina. Las otras dos asintieron en respuesta.

Tumbadas sobre la cama del dormitorio, le contaron toda su historia. Cómo Ai había huido de su marido en la autocaravana, cómo había conocido a Risa y cómo ambas habían huído de la familia de Risa y del marido de Ai en el camping del pequeño Bill. Reina todavía no reaccionaba. Se quedó mirando al techo. Ai estaba tumbada sobre Risa, y podía escuchar cómo los latidos de su corazón aumentaban cuando Reina inició su silencio.

- Eso es… - comenzó Reina. Risa se temió lo peor. Apenas conocían a aquella chica, por lo que, en aquel momento, podría pasar cualquier cosa-. ¡Eso es perfecto para una canción!
- ¿Ah? – fue lo único que Ai pudo decir. Reina se levantó de la cama de un salto y cogió su guitarra. La sacó de la funda, se la colgó alrededor de los hombros y se puso a tocar.

Lo que ninguna de las dos se esperaba era que aquella futura estrella del rock no tuviera ni idea de cómo tocar la guitarra.

Ai y Risa tuvieron que reprimir sus ganas de taparse los oídos. La futura estrella del rock coreano estaba realmente emocionada, dando saltitos mientras tocaba la guitarra. G-Dragon se puso a ladrar por el ruido.

-¡GD, amigo, qué bueno que a ti también te guste! – exclamó Reina, y siguió tocando la guitarra. Risa y Ai se miraron entre sí antes de volver a mirar a Reina.

Fueron los tres minutos más largos de su vida.

- - -

Unas horas más tarde, después de cenar, la gran estrella del rock se quedó dormida sobre la cama plegable que habían encontrado en uno de los armarios. Risa soltó un suspiro y miró a su compañera, que estaba sonriéndole dulcemente. Cerró la puerta del dormitorio y se tumbó junto a ella en la cama.

- Sólo han pasado unas horas desde que nos escapamos y ya siento que llevamos juntas toda la vida – dijo Risa.
- ¿Eso es bueno o malo? – preguntó Ai, soltando una carcajada.
- Es perfecto – contestó, inclinándose para besar a Ai.
- Ahora que estamos a solas, ¿podrías explicarme qué es eso de nuestro cuaderno? – le pidió Ai.
- Ah, es verdad – dijo Risa, cogiendo la bolsa que le dieron en la tienda del área de servicio-. Mientras conducías esta mañana, se me ocurrió que podríamos escribir un cuaderno juntas, y escribir dónde estamos, y lo que hacemos día a día.
- ¿Cómo si fuera un diario? – preguntó Ai.
- Sí, podría decirse que sí – sonrió.
- ¿Y Reina podría escribir también?
- ¿Por qué iba a escribir Reina?
- Ella también está viajando con nosotras ¿no? – dijo. Risa se lo pensó antes de asentir. No conocía mucho a aquella yanki estrella del rock, pero tampoco es que conociese mucho a Ai. El diario sería una buena manera de llegar a conocerse todas mejor.
- De acuerdo. Reina también escribirá.
- ¡Genial! – exclamó Ai, sentándose en la cama.

11 de Julio, 2011

Hoy ha sido el día de nuestra huída. Adiós a nuestras viejas vidas y hola a una nueva aventura. Hemos tenido que romper la valla al pequeño Bill, pero ha merecido la pena.
Nos paramos en un área de servicio, y hoy pasaremos aquí la noche. Espero que no nos echen la bronca por quedarnos aquí.
¿Nuestra localización? A unos pocos kilómetros de Yokohama y a otros pocos de Tokyo.
Hemos conocido a Hitomi Yoshizawa y a su esposa Rika. Son una pareja encantadora. Nos han dado su dirección y es posible que dentro de poco les escribamos. Ai tiene muchas ganas de volverlas a ver, y yo también. Tal vez nos pasemos a verlas en la presentación de su libro en Yokohama.
También conocimos a Reina Tanaka. Está viajando a Corea, y dado que nos dirigimos allí, ahora viaja con nosotras. Quiere ser estrella del rock en ese país.
El día de hoy ha sido agotador, pero ha sido divertido.
Espero que mañana sea un gran día.

Niigaki Risa.

PD.: Ai quiere añadir: “¡Las hamburguesas del restaurante del área de servicio estaban riquísimas!”.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

KE FELICIDAD UN CAP Y ES DE FREE!!

REINA LA ESTRELLA DE ROCK UUUUU XD NO TOKA NI UNA NOTA Y NO TIENE NI UN MANGO TIPIKP DE UNA ESTRELLA DE ROCK XD

AHORA SI HACES APARECER A KAMECHAN TE AMARE XD

OJALA SUBAS CAP PRONTO

ANIMES POR MEDIAFIRE dijo...

me gusto mucho este capitulo estuvo genial

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