Blancas mentiras (Cap.6-7)

Traduccion by:Nicko
Clasificacion:R-16
Este capitulo por despiste del autor lo numero como el 7° capitulo cuando en realidad era el 6° asi que se tomara como 6-7 ya que el proximo sera el 8° oki?

Ai estuvo en una nube todo el día, pensando en Risa todo el tiempo, lo que traía una sonrisa a su cara. Reina se asomó al cubículo.

-“Hey, ¿quieres algo de beber?”

-“ok, tomaré agua.”-Ai contestó con una sonrisa.

-“¿Por qué sonríes tanto? Es molesto.”-Reina gimoteó.

-“¿No puedo sonreír?”

-“No en el trabajo, no lo permiten. Una vez vi a una chica sonriendo, y la echaron. Yo lo vi. Si te pillan, no te podré ayudar.”-Ai frunció el ceño dramáticamente, haciendo a Reina reír. -“¡Ah! ¡Te estás riendo!”-Reina se puso una mano en la boca.





-“No has visto nada.”-Se fue un momento, y le dio a Ai una botella de agua.-“No digas que nunca te doy nada.”





-“No lo haré” Ai dijo, abriendo la botella, y echando un trago. Ai se levantó para imprimir unas copias. Pasando al lado de la mesa de JunJun, la vio mirándola intencionadamente. Ai sonrió, pero JunJun lo ignoró, dándole la espalda a su ordenador. Ai preparó la fotocopiadora, pero se dio cuenta de que no tenía papel. Suspirando, fue al armario de suministro. Las luces se encendieron automáticamente cuando pasó el umbral.

Cuando Ai estaba agachada, cogiendo papel, la puerta se abrió silenciosamente. No miró en un principio. De repente, un dedo la dio en la espalda. Ai se levantó, pero antes de que se diera la vuelta, su boca se encontró con otra. -“¿Qué estás…?”

Risa apretó sus labios contra los de Ai, poniéndola contra la pared. Risa colocó la mano en la pared. -“Te he echado de menos”-Susurró en la oreja de Ai. Su mano se metió bajo la falda de Ai, frotando y apretando su muslo.





-“Qué pasa si… ah…”-Ai no pudo mantener su concentración cuando Risa acarició su cuello con la cara, mordiendo su lóbulo de la oreja, enviando ondas por su espinazo. Ai sintió cómo sus rodillas se vencían, y se esforzó por mantenerse de pie. El momento se cortó cuando sintieron a alguien girar el pomo de la puerta. Ai entró en pánico, y empujó a Risa. Un trabajador de la oficina entró, haciendo una ligera reverencia. Rápidamente cogió una caja de grapas y se marchó, cerrando la puerta.

-“Ha estado cerca, Risa. Nos podían haber pillado.”-Ai dijo, con la cara seria, pero no por mucho tiempo.

-“Lo siento, Ai, vi la oportunidad de estar contigo a solas y lo intenté.”

-“No importa, pero deberíamos hacer esto fuera del trabajo, ¿ok?”-Ai dijo, estrujando el brazo de Risa.

Cuando Ai se dio la vuelta para marcharse, Risa la cogió de la mano. -“Te quiero.”





-“Yo también te quiero, Risa”-y salió por la puerta. Ai se dirigió al baño de señoras. Usó el servicio y fue a lavarse las manos. La puerta se abrió, JunJun entró. Ai la miró a través del espejo. Dijo hola, pero JunJun la contestó en chino. -“Lo siento, no te entiendo.” -JunJun no dijo nada más y entró en el último servicio. Ai se quedó ahí un momento, tratando de comprender lo que acababa de pasar. Se encogió de hombros, y salió por la puerta.

Ai se asomó a la parte del cubículo de Reina.





-“Hey, no me dijiste que JunJun era china.”





Reina la miró. -“¿No? Oh bueno, Ai, JunJun es china. ¿Así está mejor?”





Ai sonrió.-“Estaba en el baño y JunJun entró. La saludé, pero me contestó en chino.”





-“No sé qué decirte. Es rara.”-Ai miró al escritorio de JunJun, todavía no había vuelto. La mente de Ai estaba corriendo. '¿Qué pasa si es la que nos espía? ¿Qué pasa si se lo dice a alguien?' Estuvo entre chinchetas y clavos el resto del día, observando a JunJun.

Ai cogió el teléfono, para mirar la hora, quedaban tres minutos para que dieran las cinco en punto. Cuando iba a apagar el ordenador, un mensaje la llegó.

'¿No es esto interesante?' Decía.

Se puso una mano en la boca, sus ojos se ensancharon. 'Está pasando otra vez.' Su pensamiento estaba frenético. Fotos de ella y Risa en el parque, y en el dormitorio llenaron la pantalla.

-“Ay dios mío.”-Susurró.

De repente Reina se asomó. Asustó a Ai. -“¿Qué pasa? Vamos, es hora de irse.”-Ai apagó el monitor con la mano temblorosa.

-“Oh…ok.”





-“¿Qué pasa? ¿Por qué estás tan pálida?”

-“N-nada. No me encuentro bien, eso es todo.”

-“Ok, pero no vomites en mis botas nuevas, ¿ok?”

Ai asintió débilmente, cogiendo el bolso. Reina y Ai salieron del edificio juntas.





-“¿Quieres ir a algún sitio para comer algo?”





-“Uh, tal vez otro día. Me voy a ir a casa directamente. Lo siento.”





Reina se encogió de hombros. -“No importa. Te veo mañana.”-Se dio la vuelta y se dirigió en la otra dirección.

Ai anduvo un poco antes de volver a casa; hacia buen tiempo, las nubes se movían, juntándose unas con otras y haciéndose más grandes. Cerró los ojos, saboreando la temperatura. Su mente estaba replete de pensamientos de Risa, pero desaparecieron al pensar en lo que había pasado. La idea de estar siendo espiadas la asustaba, y ser cogidas significaría la pérdida de sus trabajos. No podría soportar la idea de una Risa despedida por su culpa. Un rayo la despertó de sus pensamientos. Ai cogió un taxi y se dirigió a casa.

Ai llegó a su apartamento. El hombre de la puerta se la abrió. -“Parece una tormenta.”-Dijo señalando al cielo. Ai le dio la razón, entrando dentro. Abrió con llave y se metió en el apartamento. La lluvia empezó a caer; hacía ruido contra las ventanas. Su teléfono sonó; la id decía Niigaki Risa, y debajo estaba escrito su número. -“¡Hey nena!”-Ai podía sentir la sonrisa de Risa en la otra línea.

-“Hola...”

-“¿Qué pasa? ¿Ha ocurrido algo? Voy para allá.”

-“No, nada. Estoy cansada.”

Ai no pudo contarle lo de los mensajes y las fotos que había recibido.

-“¿Estás segura? Puedo ir y hacerte la cena.”

-“Estoy bien. De todas formas no tengo hambre. Me meteré en la cama directamente.”

Risa estuvo de acuerdo. -“Bueno, ok. Descansa, Ai. Te quiero.”

-“Y yo a ti, Risa.”

Ai colgó el teléfono despacio. Cerró los ojos, pellizcándose la punta de la nariz. Finalmente con un profundo suspiro, se decidió dares un baño. Ai se desvistió y se metió en el agua, intentando calmarse. Inclinó la cabeza hacia atrás, y puso ropa sobre sus ojos. Pronto, se durmió. De repente la luz del exterior la despertó. Maldiciendo a la tormenta, Ai salió de la bañera. Cogió su albornoz y se lo puso. Ai se metió en su habitación. Encontró el borde de la cama y se dejó caer de espaldas, estrechando los brazos. El sonido de la lluvia chocando contra la ventana la calmó. Pronto se quedó dormida.

El sonido de la electricidad de la tormenta la volvió a despertar. Cogió su teléfono, eran las 2:30. Ai se dejó caer sobre la cama con un gruñido. Más tarde se levantó y encendió la tele. El sonido la relajaba, pero no estaba prestándola atención. Se tumbó en el sofá y cerró los ojos, deseando poder aprovechar lo que le quedaba de noche.

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