Free - Capítulo Cinco: Mitsui Aika y la venta de perritos ambulantes

Capitulo Cinco: Mitsui Aika y la venta de perritos ambulantes
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- Así que ¿te sientes identificada con las tortugas? - le preguntó Reina, un tanto atónita, a su recientemente compañera.
- Así es - sonrió Eri-. Las tortugas no son animales lentos, son animales relajados, y yo me considero una persona muy relajada.
- Ayer no lo parecías tanto cuando gritabas como una loca cada vez que aparecían las S/mileage - rió la estrella del rock coreana.
- Bueno, las tortugas también tendrán sus momentos de emoción ¿no? 

Reina no supo que responder a esa pregunta, por lo que se encogió de hombros y asintió levemente. La verdad es que la convivencia con Eri estaba resultando muy interesante para las tres, e incluso G-Dragon se había encariñado con ella. En ese momento iban camino a la casa de Yoshizawa Hitomi. La habían llamado por la mañana, y por las dificultades que acarreaba una autocaravana del tamaño de aquella en la ciudad, le preguntaron por un camping cercano, pero al oír eso, Hitomi insistió en que aparcaran la caravana en su jardín.

- ¿Nerviosa por conocer a Yoshizawa Hitomi, Eri? - preguntó Ai, mirando por el retrovisor. Risa estaba a su lado, consultando el mapa de carreteras para darle indicaciones.
- Un poco. Un poco bastante, más bien.
- No te preocupes tanto, Eri - le dijo Reina, poniendo su mano en su hombro, ya que ambas estaban sentadas en el sofá-. Yossie es una persona guay, de verdad. A mí cuando me recogió haciendo autostop me pareció una persona muy normal y muy agradable.
- Pero igualmente no deja de ser alguien famoso ¿no? Siempre da miedo causarles una mala impresión - puso un gesto de preocupación y Reina sacudió la cabeza a modo de negación.
- Habló la que rompió el cerco de seguridad para ver a las S/mileage -rió Reina, y Eri se sonrojó ligeramente.
- No te preocupes, Eri, les caerás bien - dijo Risa, alzando su pulgar para enfatizar su punto. Eri llevó su mano a su nuca y la frotó, no muy segura de eso.
- Bueno, supongo que irá bien.

Tomo-da-chi: Episodio 5: ¡Especial San Valentín!

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Episodio Cinco: ¡Especial San Valentín! 

Eran las nueve y media del día doce de Febrero cuando las chicas de Berryz Koubou entraron en el Tomo-da-chi conversando sobre planes y alguna que otra tontería. Saludaron a Ai y pidieron los cafés de siempre, para después sentarse en el sofá y en sus sitios habituales.

Free - Capitulo Cuatro: El Amor Imposible de Wada Ayaka y ¿Kamei Eri?

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Capitulo Cuatro: El amor imposible de Wada Ayaka y ¿Kamei Eri?

13 de Julio de 2011

¡Hey hey!
Aquí Reina, siendo la primera en despertarse por la mañana. Lo que me he encontrado es un panorama interesante: la parejita están dormidas abrazadas, no os podéis imaginar lo que me ha costado quitarle el diario a Ai. A su lado Makoto duerme con la boca abierta, sin llegar a roncar pero respirando fuerte. Y abrazando mi guitarra se encuentra Wada, con una pequeña sonrisa en su rostro. ¿No es adorable? Me parece una verdadera monada. Y el resto de miembros de S/mileage están desperdigadas por la caravana.
Me pregunto qué habrá de comer, tengo hambre y parece que nuestro amigo GDragon también.
Aunque nos entretengamos en el camino, ¡cada vez estoy más cerca de Corea!
¡Cima del rock, allá vamos!

Tanaka Reina

- Guaaaah~ - bostezó Ai, levantándose y estirándose de la cama. Risa se retorció al dejar de sentir el calor de Ai, por lo que abrió los ojos.
- Buenos días~ - dijo Risa sonriente.
- ¡BUENOS DÍAS! - exclamó Reina, dando un golpe a la sartén, despertando a todo aquel que estuviera durmiendo. Para rematar, GDragon ladró, haciendo imposible que nadie siguiera dormido a esas alturas.
- Ahh, cuánto ruido - se quejó la Cenicienta Reencarnada, Kanon-. ¿Estamos ya en el budokan?
- Creo que lo has soñado - rió Yuuka.
- ¿Desayunamos algo? - pregunta Makoto.
- ¡Reina iba a preparar tortitas Rock para vosotras! - sonrió la estrella del rock coreano.
- Espero que cocine mejor que lo que toca - le susurra Risa a Ai al oído, provocando que Ai reprimiera una carcajada.
- ¡Yo quiero probar las tortitas de Reina! - exclama emocionada Wada. El resto de miembros de S/mileage mira a su líder, sorprendidas por su buen humor mañanero.

Reina comenzó a preparar sus famosas tortitas Rock, lo cual asustaba a Ai y Risa pues no estaban muy seguras de si Reina iba a limpiar el estropicio que pudiera hacer en la cocina. Wada durante el tiempo que Reina pasó en la cocina, abrazaba su guitarra, mientras el resto ponía la mesa y charlaban animadamente.
- Asi que ¿estáis de viaje de camino a Corea? - preguntó Kanon dirigiéndose a Ai y Risa.
- Así es, estamos en plena aventura - sonrió Ai.
- Si no tenéis ropa, podemos hablar con los de vestuario. Suelen tener algo de ropa guardada, y así a ojo parece que tenemos talla parecida - propuso Saki, y Ai parecía emocionada con la idea,, pero Risa parecía no estar muy segura de si era buena idea.
- ¿Qué tipo de ropa tenéis? - preguntó Risa.
- Es ropa normal, no te creas - rió Kanon, sacudiendo la mano-. No es nada del otro mundo, si queréis después de desayunar podeis ir a echar un vistazo.
- Tenemos un ensayo a las diez, ¿vendréis a vernos? - preguntó emocionada Yuuka.
- ¡Por mí encantada! ¿Qué opináis vosotras? - preguntó Ai, mirando a Risa y Reina.
- No soy muy aficionada a la música idol, pero si Wada está en este grupo me gustará como suena - contestó Reina mientras trasteaba con los siropes. A esto Wada reaccionó sonrojándose.
- Yo también me muero de ganas de ver a nuestra Saki en este grupo - sonrió Risa, asintiendo.
- ¡Entonces no hay más que hablar! ¡Iremos a ver el ensayo de S/mileage! - exclamó entusiasmada Reina, con su voz de estrella del rock.

El desayuno fue bien, las chicas parecían contentas con lo que Reina había cocinado. Wada se ofreció voluntaria para limpiar el estropicio que había en la cocina, y obligó con una mirada matadora al resto de miembros para que le ayudaran. Ai, Risa, Reina y Makoto estuvieron hablando tumbadas en el dormitorio de Ai y Risa, recordando viejos tiempos de cuando Makoto y Risa iban al mismo colegio, o cuando Ai practicaba el piano, o las aventuras de Reina desde que se volvió autoestopista.
Risa se fue dando cuenta de que tenía mayor vínculo con Reina de lo que pensaba. Siempre se había mantenido escéptica con la actitud de Reina, mientras que ella siempre había estado animada con ella y no había alucinado al saber de la historia de Ai y Risa. No todo el mundo habría reaccionado así de bien.
Las chicas de S/mileage en los ensayos estaban nerviosas, es por ello que se equivocaron mucho y fueron reñidas por sus instructores  y representantes. En una ocasión, Wada mientras cantaba una de sus líneas miró en la dirección en la que se encontraba Reina.
- Me estaba preguntando... - susurró Risa al oído de Ai.
- ¿Si Wada tiene sentimientos hacia Reina? - preguntó Ai, en un tono de voz normal.
- Sssh - siseó, mirando a Reina, que obviamente se ha enterado de lo que Ai ha dicho-. ¿Cómo lo has sabido?
- Es obvio, no hay más que ver cómo la mira - sonrió-. Sin embargo nos vamos mañana, le dolerá mucho este desamor.
- ¿Qué vas a hacer, Reina?
- Ya se me ocurrirá algo - dijo, restándole importancia-. Por ahora estoy más preocupada con que me esté gustando el concierto.
- ¿Ves cómo la música japonesa no es tan mala? - bromeó Risa sacando la lengua. Reina hizo un aspamiento de fastidio.
- No toda, pero algunas cosas sí son buenas. Pero pocas. Muy pocas. Demasiado pocas - fue diciendo Reina.
- A todo esto, Reina, ¿sabes coreano? - le preguntó de pronto Ai.
- ¡Claro! - después de esto, Reina estuvo como un minuto hablando en coreano, dejando atónitas a Ai y Risa, y al terminar les sonrió-. ¿Qué os ha parecido?
- ¿Lo sabes de memoria o realmente hablas coreano? - preguntó Risa.
- ¡Hablo coreano fluído! - dijo Reina, alzando un poco la voz pues la música de S/mileage estaba subiendo de volumen.
- ¡Eso es genial! ¡Nos ayudará cuando llegemos a Corea! - exclamó Risa.
- ¡¿Nos darías clases?! - preguntó Ai, sin consultar antes a Risa. Era algo a lo que Ai se estaba acostumbrando fácilmente, como lo de invitar a Reina a vivir con ellas con facilidad.
- ¡Dadlo por hecho, colegas!
- ¡Yay! - exclamó Ai, volviéndose a Risa con un símbolo de la paz. Risa suspiró y le dedicó una sonrisa. Al fin y al cabo, no podía resistirse a Ai. En esto acabó la canción final del ensayo de S/mileage y las chicas se despidieron mientras las cuatro aplaudían. Makoto estaba una fila más adelante que ellas, llorando como una magdalena al ver los progresos de su hermana menor.
- Desde sus días de trainee hasta hoy... Cómo ha mejorado... - lloraba Makoto secando sus lágrimas.
- ¡Enhorabuena, Makochan! - le dijo Risa tocando su hombro.
- ¡Tu hermana y su grupo sí que saben roquear! - sonrió Reina. Esto sólo causó más lágrimas de orgullo por parte de Makoto.
- ¿Crees que podríamos ir a verlas al backstage? - preguntó Ai. Risa se volvió a ella con duda-. Quiero verlas y felicitarlas.
- ¡Eso sería genial! ¿Crees que podríamos, Makoto? - se volvió Risa a su amiga, reafirmando la idea que había tenido su novia.
- Por mí encantada. Lo único ayudadme a levantarme... Creo que no siento mis piernas - soltó una pequeña carcajada. Risa pensó que si viera así a un familiar querido, se sentiría igual de orgullosos, y en esto dirigió su mirada a Reina, que sonreía y aplaudía los miembros de S/mileage. Si algún día Reina llegara a cumplir su sueño, sin duda se sentiría orgullosa de ella. Igual que se siente orgullosa de Saki, o de Hitomi por su libro,  o de Ai por enfrentarse al mundo junto a ella. Se paró a pensarlo un segundo, y se dio cuenta de que ya se sentía orgullosa de Reina. Estaba mejorando por ella, pese a que hacía poco que se conocían, estaba cambiando su actitud frente al Jpop por ella.
En una animada charla, llegaron a los backstages de S/mileage, donde el día anterior las habían conocido por primera vez. Había miembros del staff yendo y viniendo, pues tras un descanso de media hora debían repetir el concierto vistiendo los trajes que iban a llevar en el concierto. Los miembros del grupo se veían mucho más nerviosos. Yuuka y Kanon hablaban mientras comian algo y bebían agua, mientras que Saki dormía en una esquina, y Wada miraba por la ventana absorta en sus pensamiento. Ai tocó la puerta para llamar la atención de todas, y lo consiguió parcialmente, pues Saki siguió durmiendo.
- ¡Gran trabajo chicas! - exclamó Risa. Kanon y Yuuka hicieron una reverencia, mientras que Wada devolvió su mirada a la ventana.
- Podríamos haberlo hecho mejor. Nos han reñido mucho, no debemos decepcionar a nadie.
- No lo haréis, no te presiones tanto, Dawachou - le dijo Reina.
- ¿Cómo me has llamado? - preguntó Wada, más bien atónita más que molesta.
- Dawachou. Por Wada al reves, y porque chou me sona bien. Pues entonces es Dawachou - contestó Reina, encogiéndose de hombros. Wada parecía contenta de pronto.
- S/MILEAGEEEEEEEEEE~ - se escuchó gritar de pronto. La puerta de atrás de la habitación se abrió de golpe, revelando a una chica de pelo largo y castaño.
- ¡SEGURIDAD! ¡SE NOS HA COLADO UNA EXTRAÑA! - gritó una chica del staff.
- S/mileage~ Soy una gran fan, por favor, firmadme los CDs - pidió la chica. El ruído había despertado a Saki, que alzó la cabeza y para intentar descifrar que pasaba-. ¡Sakichi! - exclamó la chica extraña-. ¡Soy tu mayor fan! Por favor, fírmame las photocards.
- ¿Quién demonios es esta chica? - preguntó Reina por lo bajo.
- ¡SEGURIDAD! - gritó de nuevo la chica del staff.
- ¡Tranquila, Reiko! - le dijo Kanon-. Puede quedarse un poco. Es una fan al fin y al cabo.
- Y parece agotada - remarcó Yuuka, y tomó una toalla de microfibras y se la dio-. Ten, ¿quieres algo de beber?
- Si así tratan a sus fans, quiero que me digan cómo es el fandom que yo me uno - rió Reina.
- Yuukarin me dio una toalla... - murmuró la chica, en una mezcla de sorpresa, shock y felicidad absoluta. Yuuka le cogió los discos que traía y tomando el permanente fue firmándolos uno detrás de otro, y seguido se lo pasó a Kanon para que hiciera lo mismo. La fan parecía aún sumergida en su propio mundo.
- ¿Quién eres tú? - preguntó Reina directamente-. Y ¿cómo has conseguido entrar? Porque aquí hay más miembros del staff que ni sé. Tiene mérito que hayas llegado hasta aquí.
- Me llamo Eri Kamei, vine de muy lejos para verlas, tuve que hacer autostop y todo, y bueno, sin quererlo ni beberlo he acabado aquí, conociendo a mi grupo de idols favorito - dijo en una tremenda velocidad que tanto Ai como Risa tuvieron que pestañear y detenerse un momento a procesar lo que había dicho, pues no estaban seguras de haberla entendido bien-. Por cierto ¿quiénes sois vosotras? ¡Sois muy guapas! ¿Sois el nuevo grupo que va a producir Tsunku?
- No no, sólo estamos de paso, soy amiga de la infancia de la hermana de Saki, y bueno, una cosa llevó a la otra y hemos acabado aquí - contestó Risa.
- ¡Qué guay! - exclamó sorprendida Eri-. Perdona por entrar tan de golpe, pero estaba muy emocionada por entrar a ver a mis idols favoritas.
- No te preocupes, no le des importancia - sonrió Ai.
- Aquí lo tienes, muchas gracias por apoyar al grupo, de veras - dijo Wada, habiendo sido la última en firmar los discos. Saki aún tenía mucho trabajo firmando la pila de photocards que tenía.
- Muchas gracias a vosotras por existir y hacer que mantenga mi sonrisa - contestó honestamente, con una sonrisa amplia. Wada se sonrojó un poco-. ¡Qué adorable eres!
- Gracias... - murmuró Wada.
- ¿De dónde vienes, Eri? Nosotras vamos mañana al centro de Yokohama, si quieres podemos dejarte en algún sitio - preguntó Ai, de nuevo haciendo proposiciones. Esta vez no sólo RIsa se alteró, sino Reina también.
- ¡Mañana voy a la presentación de Hitomi Yoshizawa! - exclamó Eri llena de orgullo.
- ¡Nosotras también! - exclamó Risa, sorprendida por la casualidad.
- ¿En serio? ¡Qué casualidad! - sonrió Eri llevando sus manos a las mejillas.
- Somos amigas de Hitomi - contestó Ai, y Risa pensó en si era una buena idea decir esa información a una chica que acababa de saltarse la seguridad del Yokohama Arena para ver a sus idols favoritas.
- ¿¡EN SEEEEEEERIIIIIIIOOOOOOOOOO!? - gritó Eri, retrocediendo por la impresión que eso le había causado. Definitivamente, no había sido una buena idea.
- Me recogió haciendo autoestop - contestó Reina sin darle demasiada importancia. Al parecer esto emocionó aún más a la curiosa extraña.
- ¡¿LO DICES DE VERDAAAD?! - volvió a gritar de nuevo, a lo que Yuuka le pidió educadamente que bajara la voz, pues Saki estaba intentando volver a dormirse.
- Lo digo en serio, ¿qué te crees? - pre guntó Reina alzando la ceja-. Fue gracias a ellas que conocí a Ai y Risa.
- ¿Ellas? ¿Te refieres a Ishikawa Rika, la reina de las obras de caridad? - en este punto, Eri parecía tan emocionada que parecía que en cualquier momento se pondría a llorar.
- Ahora que lo pienso, deberíamos pedirles para cenar después de la presentación - recordó Risa, mirando a Ai en busca de respuesta. Ésta asintió sonriente.
- ¿Puedo unirme a vosotras? - preguntó Eri sin pensarselo dos veces. Risa y Reina miraron a Ai, sabiendo lo que esta iba a hacer.
- ¡Pues claro! Cuantas más mejor - sonrió. Risa suspiró y sacudió la cabeza por los impulsos de su novia. Era algo que poco a poco estaba empezando a gustarle mucho, pues le ayudaba a hacer cosas nuevas y a no cerrarse de mente.
- ¡Yaaaaaaay! ¡Qué ganas tengo de que llegue mañana! ¿Dónde quedamos después del concierto? ¿Aquí mismo? ¡Vale! ¡Quedamos aquí mismo después del concierto! ¡Muchas gracias a todas! ¡Ánimo S/mileage, sois las mejores! - exclamó a una velocidad impresionante, sin dejar contestar a Ai, Risa o Reina, antes de salir por la puerta con su merchandising oficial firmado por las S/mileages y una enorme sonrisa en el rostro.
- Parece que tenemos una nueva compañera de aventuras - sonrió Ai, mirando a Reina y Risa. Éstas se miraron entre sí antes de sonreír y ahogar un suspiro.

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- ¡Habéis estado impresionantes! - exclamó Risa cuando llegaron las chicas de S/mileage al backstage. Rauda como el viento también llegó Eri, el triple de sudada de lo que estaban los miembros de S/mileage. Makoto ya había hablado con los de seguridad y le habían dejado pasar, y prometieron no emprender acciones legales por el asalto de antes.
- ¡Habéis estado increíbles, en serio, hoy ha sido el mejor día de mi vida!
- Muchas gracias - sonrió Saki, agotada-. ¿Dónde está Wada?
- Creo que se quedó atrás hablando con un miembro del staff - contestó Yuuka.
- Puff, quiero dormir lo que queda de día - se quejó Saki, tirándose al suelo y tumbándose en una postura extrañamente cómoda. Yuuka se rió y se desplomó a su lado, al igual que Kanon. Eri no pudo evitar sacar su teléfono móvil para tomar una imagen. De haber estado Wada allí, la había reñido por tomar esa imagen, pero estando Wada fuera juego, Eri pudo tomar la foto sin problemas.
- Estoy agotada después de tantas emociones - sonrió Ai, tocando su pecho, notando aún rápidos los latidos de su corazón. Risa le respondió con otra sonrisa y Reina estiró sus brazos, desperezándose.
- ¡Qué bien lo he pasado! Ha sido impresionante, y eso que era un grupo japonés.
- ¿Ves cómo te dije que los grupos japoneses pueden ser muy buenos? - le dijo Risa, dándole un ligero codazo.
- Tenías razón, Risa, tenías razón - le pasó el brazo por los hombros, mostrándose por primera vez en una actitud cariñosa. Risa se sintió agradecida en cierto modo, y pasó su brazo por la cintura de Ai, quedando las tres en un pequeño abrazo. Eri seguía mirando a las chicas de S/mileage desparramadas en el suelo, pero al ver a sus nuevas compañeras de viaje una enorme sonrisa se dibujó en sus labios.
- ¡YO TAMBIÉN QUIEROO! - exclamó, abalanzándose sobre ellas, uniendo a las cuatro en un abrazo.
- No puedo respirar... - murmuró Risa, y Reina comenzó a toser un poco.
- Tanaka-san, ¿estás bien? - preguntó Wada, apareciendo por la puerta. Seguidamente se soltaron y Reina respiró mejor, frotándose el cuello.
- Sí, tranquila, estoy bi... espera ¿qué es eso? - preguntó Reina señalando lo que Wada tenía en su mano. Era lo que parecía una guitarra, envuelta por una fina capa de papel de regalo.
- Mañana os vais y es posible que no nos volvamos a ver... - se sonrojó Wada con un atisbo de tristeza-. Y quería que tuvieras esto para que te acordaras de mí allá donde fueras.

Reina cogió el regalo entre sus manos y comenzó a desenvolverlo. Ante ella se encontraba una guitarra eléctrica, una Les Paul de Epiphone de color sunburst. Era la guitarra de sus sueños, tal y como se lo había comentado a Wada la noche anterior. Al verla, los ojos de Reina se llenaron de lágrimas. Risa puso la mano sobre su hombro para alentarla, al igual que Ai que la abrazó por detrás y le dio un beso en la mejilla.
- No sé qué decir... Esto... - Reina no podía hablar, no podía creer lo que tenía entre sus manos. Era lo que siempre había soñado. Esa guitarra valía una fortuna y su guitarra roñosa que le compró por 6€ a un vagabundo quedaba como una rata junto a un hamster con pedigree. Las chicas de S/mileage miraron la escena desde el suelo, y Eri estaba mirando la escena también con lágrimas en sus ojos y con una gran sonrisa.
- Sólo dime que la conservarás contigo y que al tocarla en un concierto en Corea te acordarás de mí - contestó Wada, aguantando como podía las ganas de llorar. Reina la miró a los ojos y asintió con un intento de sonrisa, y se aproximó a ella para abrazarla, dejándole a Ai su nueva preciada guitarra.
- Muchas... muchas gracias Dawa - le susurró al oído. Wada sonrió ampliamente y no pudo aguantar más sus lágrimas, comenzando a llorar en el hombro de Reina. Ai también se notaba con ganas de llorar, y su novia al notarlo pasó su brazo por su cintura y le besó la cabeza.
- Será mejor que las dejemos a solas - dijo Eri, diciendo por primera vez algo sensato. Todas coincidieron, y se dirigieron al exterior de la habitación, camino a los parkings privados del Yokohama Arena, donde se encontraba la autocaravana. Ai había dejado la guitarra encima de la mesa de maquillaje antes de irse, para que Reina pudiera irse con ella a la caravana.

Reina se quedó en silencio, aún abrazando a Wada, que sollozaba en sus brazos. Pensó en lo que le habían dicho esa mañana sus amigas y no sabía qué hacer. Ahora sabía que verdaderamente Wada estaba enamorada de ella, y que la quería tanto que le había regalado la guitarra de sus sueños, sacrificando su sueldo o el de sus padres. Reina nunca había tenido un regalo así, en general nunca había tenido regalos.
- No sé si puedo aceptar un regalo tan caro - le dijo. Wada negó con la cabeza.
- Tienes que aceptarlo, por favor. Es tu sueño, y quiero que lo tengas - le pidió. Reina no supo rechazarlo, por lo que deshizo el abrazo y volvió la mirada a la guitarra que estaba sobre la mesa.
- No sé cómo agradecértelo - le sonrió y secó sus lágrimas, a lo que Wada respondió dedicándole una pequeña sonrisa.
- ¿Nos volveremos a ver?
- Ahora voy camino a Corea... No sé si podremos encontrarnos de nuevo - a esto Wada respondió bajando la mirada-. Pero espero que sí, y te aseguro que te invitaré a mi primer concierto, y cantaré una canción sólo para ti.
- Nada me haría más feliz que eso.

13 de Julio de 2013

¡Kamei Eri al habla!

Hola hola holaa~ Acabo de incorporarme al cuaderno de viaje. Ai-chan me ha invitado amablemente a que escriba algo, ya que mañana viajaré con ellas.
¡VOY A CONOCER A YOSHIZAWA HITOMIIII! ¡Y HOY HE CONOCIDO A S/MILEAGE! ¡ES EL DÍA MÁS FELIZ DE MI VIDA!
Risa dice que me relaje y que respire por la nariz en lugar de por la boca. ¡Habrá que obedecer!
Bueno, ¿qué decir, qué decir? ¡Oh, sí! Wada está enamorada de Reina. Reina y Wada en un arbolcito, dandose besitos en los morritos~ Woooooooo~.

- ¡NO ESCRIBAS ESO! - le gritó Reina, que estaba mirando por encima de su hombro lo que estaba escribiendo. Las cuatro estaban sentadas en la mesa de la caravana.
- No me mates, por favor - le pidió Eri, poniendo ojitos. Reina suspiró y se volvió a Risa y Ai en busca de comprensión. Risa le dijo con la mirada que aguantara hasta mañana, mientras que Ai, dado que no sabía de qué hablaban, simplemente miró divertida la escena.
- Argh, sigue escribiendo - le dijo Reina. Eri obedeció.

Las chicas de S/mileage se han ido hace unas horas, por lo que sólo quedamos nosotras cuatro en la autocaravana. ¡Qué pasada de autocaravana por cierto! ¡Menuda pasta tiene Aichan! Wada y Reina han estado despidiéndose un buen rato, Wada parecía tan dolida... Pero ¡no pensemos en cosas tristes! ¡Mañana será un gran día!
¡Qué gran aventura vamos a vivir!

¡Buenas noches!

Eri Kamei

- ¡Ya está, terminado! - exclamó Eri-. ¿Dónde voy a dormir yo, por cierto?
- El sofá de allí se puede plegar como si fuera una pequeña cama - contestó Ai, procediendo con Risa a preparar la cama para la invitada.
- ¡Qué pasada! - exclamó Eri.
- Baja el volumen, por favor - le pidió Reina, a la cual le dolía mucho la cabeza. Eri se rascó la cabeza e hizo una reverencia a modo de disculpa.
- Lo siento, no quería hablar tan alto, a veces me sale solo.
- No, si ya nos hemos dado cuenta - dijo Reina, girando los ojos. Eri le pasó el brazo por los hombros y puso una cara graciosa, lo que provocó que Reina se riera por primera vez desde que había vuelto a la caravana.
- ¿Sabes Reina? - preguntó Eri, alzando las cejas y bajándolas. Reina rió ante el gesto de nuevo.
- ¿Qué, Eri? - preguntó, imitando el gesto.
- Me habéis caído todas muy bien, sois muy buenas personas - sonrió Eri-. Sé que al principio soy algo irritante pero sé que acabaré cayendoos bien.
- Ya me caes bien, Eri - le sonrió-. Pero si sigues pasando tu brazo por mis hombros tal vez no vivas para contarlo - continuó soltando una carcajada. Eri apartó el brazo de inmediato y se rió junto a ella.
- Bueno, ¡hora de preparar la cena y a dormir! - anunció Ai. GDragon ladró contento al oír hablar de comida.

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- Un día largo ¿eh? - murmuró Risa abrazando a Ai en la cama.
- Y tanto... - susurró con cansancio-. Nunca había hecho tantas cosas en un día.
- Mmm, creo que escapar de tu marido con tu amante en su caravana una mañana, encontrarte con una escritora de bestsellers en una área de descanso al mediodía e invitar a vivir con nosotras a una estrella del rock coreana también fue una serie de sucesos muy larga para un día - rió Risa y Ai se rió tambien.
- Siempre ando metiéndote en líos, lo siento... Metí a Reina sin pedirte permiso en nuestra casa y ahora también a Eri - suspiró Ai.
- Ey, no te preocupes - sonrió-. Reina y yo nos llevamos guay, y Eri parece buena persona.
- Es que lo hago sin pensar, no lo hago con mala intención - se disculpó Ai de nuevo.
- Aichan, no te preocupes en serio, me gusta esto de ti - sonrió de nuevo, dejando un beso en su nariz.
- Gaki-san... Me gusta cuando Makoto te llamó así.
- Y a mí cuando Eri te llamó Aichan.
- Son buenos sobrenombres ¿no crees?
- Los mejores - sonrió Risa, besando a Ai-. Pero mejor vayamos ya a dormir.
- Sí, buenas noches Gaki-san - le sonrió, cerrando los ojos.
- Buenas noches, Aichan.

Free - Capitulo Tres: Ogawa Makoto y el gran estanque de peces

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Capitulo Tres: Ogawa Makoto y el gran estanque de peces

12 de Julio, 2011

Aquí Tanaka Reina, reportando desde la autocaravana. Risa está conduciendo y Ai le está dando indicaciones. Nos dirigimos a Yokohama, a la presentación del nuevo libro de Yoshizawa Hitomi. Yo me he puesto a componer una nueva canción sobre el viaje que estamos haciendo hacia Yokohama. Cuando la termine se la enseñaré a Risa y a Ai, que se han declarado grandes fanáticas de mi música. ¡Cada vez veo el debut en Corea más cerca!
Bueno, mejor dejo de escribir, que Ai parece haber visto algo interesante.

Peace!

Tanaka Reina.

- ¡Vamos, Risa, vamos! – exclamó Ai, emocionada.
- No puedo conducir más deprisa y lo sabes – le replicó Risa.
- ¿Qué ocurre? – preguntó Reina, asomando la cabeza entre los asientos de Ai y Risa.
- ¡En las afueras de Yokohama hay un acuario! – dijo Ai-. Y ahora vamos hacia allí.
- ¿Un acuario? ¿Y por eso tanta emoción? – se sorprendió Reina.
- Ai nunca ha estado en un acuario, y le hace ilusión – sonrió Risa. Ai asintió efusivamente.
- ¡Los peces molan! – exclamó, haciendo el símbolo del Heavy Metal con ambas manos.
- Entonces no hay más que hablar ¿no? ¡Vamos a donde los peces! – dijo Reina, contagiándose con el entusiasmo de Ai. G-Dragon ladró en respuesta.

Tras aparcar la autocaravana y asegurarse de que G-Dragon tenía suficiente agua y comida, Risa y Reina siguieron a la muy emocionada Ai hacia el acuario.

- ¿Eh?

Ai de pronto se detuvo frente al edificio, mirando hacia arriba. Risa y Reina miraron en la misma dirección antes de preguntarle nada. Risa se llevó las manos a la boca.

- ¡¿Tanto dinero para ver unos peces cuando tenemos sushi a precios más bajos?! – exclamó Risa, indignada.
- Me parece que no podremos entrar al final… - murmuró Ai, desilusionada.
- Ja, ja, ja – rió Reina-. Cómo se nota que sois principiantes.
- ¿Eh? – repitió Ai.
- ¿Quién necesita dinero cuando tiene esto? – dijo Reina, alzando su mano.
- ¿Una mano? ¿Y para qué nos sirve eso? – preguntó Risa, un poco mosqueada con el repentino cambio de humor de Reina.
- No sólo una mano: cinco dedos. Éste es nuestro pasaje al acuario – sonrió-. Seguidme.

Sin entender nada, la cabizbaja Ai y la un tanto preocupada Risa siguieron a la futura estrella del rock hacia el interior del edificio.

- ¡Tanaka! ¡¿Dónde está Tanaka?! – gritó Reina nada más entrar en el acuario.
- ¿Disculpe? – preguntó la recepcionista.
- ¡Soy la hija de Tanaka-san, y exijo verle ahora mismo! – exclamó.
- ¿Y quién es Tanaka? – preguntó la recepcionista, comenzando a preocuparse.
- ¡¿Cómo osas no saber quién es Tanaka?! ¡Es usted una desconsiderada por no saberlo!
- Discúlpeme, pero…
- ¡Es el jefe de la cadena de acuarios de todo Japón y usted ni siquiera lo conoce! – lloriqueó Reina-. ¡Deberían despedirla!
- ¡No, eso no! – exclamó la recepcionista-. Por favor, haré lo que sea, pero no haga que me despida el señor Tanaka.
- Bueno, en ese caso… - dijo Reina, cruzándose de brazos-. Podemos llegar a un acuerdo.
- ¡Lo que sea!
- Dénos tres entradas para el acuario, tal y como me había prometido mi padre y haré como si no hubiera oído nada.
- Eso está hecho. Aquí tiene.

Cogiendo los tickets con sus cinco dedos, Reina se volvió a Ai y a Risa con una enorme sonrisa y les dedicó un guiño.

- Es toda una profesional – murmuró Risa, un tanto sorprendida.
- ¡Gracias, Reina! – exclamó Ai abrazando a Reina con mucha fuerza.
- No fue nada – dijo ella-. Pero venga, ¡vamos a ver esos peces!

Obedeciendo a las palabras de la futura estrella del rock coreano, las tres avanzaron hacia el acuario tras haber pasado sus tickets por la máquina de la entrada. Desde ese instante, Ai corrió de una pecera a otra, mirando los distintos peces que había en cada una. Los señalaba, reía y a veces se quedaba un buen rato observándolos. Reina estaba casi o igual de emocionada de Ai, y seguía a la mayor de bastante cerca. Risa se entretenía no mirando a los peces, si no mirando lo feliz que se veía Ai junto a Reina observando a aquellos peces.

-¡Tiburones! ¡Vamos a verlos! – exclamó Ai, echando a correr, siguiendo las flechas.
- ¡Cuidado, Ai-chan, te vas a hacer daño! – le gritó Risa, siguiéndola.

Tal y como le había advertido Risa, Ai se hizo daño al chocarse con una chica que salía a la misma velocidad que ella del estanque de los tiburones. Ambas chocaron y se cayeron al suelo.

-¡Lo siento mucho! – exclamó la chica con la que Ai se había chocado. Ésta sacudió su cabeza en respuesta.
- No importa; no debí haber salido corriendo – contestó Ai.
- Lo mismo digo – rió aquella chica.
- ¿Makoto? – preguntó Risa, inclinando su cabeza hacia la izquierda. Aquella chica se volvió a Risa y una enorme sonrisa apareció en su rostro.
- ¡Gaki-san! – exclamó. Risa se acercó a ella y se fundieron en un abrazo.
- ¡Hacía tanto tiempo que no te veía! – exclamó-. ¿Qué es de tu vida?
- Pues ahora estudio música en la universidad de Tokyo – respondió, separándose de Risa.
- ¿Y qué haces por Yokohama? – preguntó.
- No te lo vas a poder creer: ¡mi hermana va a debutar en un grupo idol! – exclamó, emocionada.
- ¿Alguien me explica qué pasa aquí? – pidió Ai, que se encontraba un tanto confusa.
- Perdona: ella es Ogawa Makoto. Fuimos juntas al instituto – sonrió Risa.
- ¡Encantada! – dijo Makoto, haciendo una pequeña reverencia.
- Ellas son Ai y Reina – le dijo Risa.
- Encantada – volvió a decir Makoto.
- Entonces, ¿tu hermana va a debutar en un grupo idol? – preguntó Reina.
- ¡Así es! – exclamó, orgullosa-. Se llaman S/mileage. Creo que tengo una foto por aquí…

Makoto rebuscó en los grandes bolsillos de su chaqueta hasta que sacó un papel doblado.

-¡Aquí está! – dijo, y señaló a la chica de la izquierda de la foto-. Ahí tenéis a mi hermana, Saki, con su grupo.
- Son muy monas ¿verdad? – comentó Ai-. Parecen salidas de algún tipo de cuento.
- Te vas a reír, pero hay una de las integrantes que dice ser “la Cenicienta reencarnada” – rió Makoto-. Y ésa es Kanon, la chica de la derecha.
- La verdad es que son una monada – admitió Reina.
- ¡Y mañana ellas dan su primer concierto en el Yokohama Arena! – exclamó, emocionada-. ¿No es genial? ¡Mi hermana en su primer concierto!
- Sí, tiene buena pinta. Una lástima que el pop japonés sea una birri – antes de que pudiera decir la última letra de esa palabra, Risa le dio un codazo-. Quiero decir que es genial. Es una lástima que haya tantos grupos geniales dentro del mundo del J-pop.
- ¿Verdad que sí? – sonrió Makoto-. ¡Ah! Tengo entradas de sobra. ¿Queréis venir?
- ¡Eso está hecho! – exclamó Ai, emocionada-. ¡Un concierto idol!
- Pero Ai-chan, ¿y la presentación del libro de Hitomi? – preguntó Risa.
- Oh, lo olvidé – murmuró-. Pero todavía no sabemos cuándo es la presentación de Hitomi.
- Nos dio su número de teléfono ¿verdad? Deberíamos llamarla – dijo Reina.
- Espera, espera, ¿habláis de Yoshizawa Hitomi? – preguntó Makoto, perpleja.
- Sí, ¿la conoces? – preguntó Ai, inocentemente. Obviamente, esa pregunta no tenía mucho sentido. Todo Japón conocía a Hitomi Yoshizawa, la autora de “La mujer increíble”.
- ¡¡Adoro a esa mujer!! Soy miembro de su club de fans oficial – sonrió, orgullosa-. ¿Conocéis personalmente a Hitomi?
- Me recogió haciendo autostop – dijo Reina, encogiéndose de hombros.
- ¡Eso es grandioso! Ella siempre fue una gran persona – dijo, abrazándose a si misma.
- ¿Te gustaría venir a la presentación con nosotras? – preguntó Ai. A Risa le sorprendió de nuevo la rapidez con la que su novia le hacía propuestas a la gente.
- ¿En serio? ¡Eso sería genial! – exclamó una muy feliz Makoto.
- Sigo diciendo que deberíamos llamar a Hitomi antes de hacer ningún plan – recordó Risa.
- Eso es verdad – dijo Ai, alzando su puño-. Pero antes, ¡a ver los tiburones!

- - -

Ninguna de las tres tenía un teléfono móvil, así que Risa tuvo que buscarse una cabina de teléfono. Reina le dio unas monedas para que pudiera llamar, que había ganado semanas atrás tocando la guitarra en la calle. <<Seguramente le dieron dinero para que dejara de tocar>> pensó Risa, y esa idea le hizo sonreír. Mientras tanto, Ai, Reina y Makoto volvieron a la autocaravana. Ai, que todavía seguía un tanto embobada por todos los peces que había visto, tardó más de lo normal en encontrar el libro de Hitomi, en el cual estaba escrito su número de teléfono y el de Rika. Mientras Ai buscaba, Makoto y Reina jugaban con G-Dragon dentro de la caravana. Una vez encontrado el libro, Ai fue corriendo hacia la cabina en la que se encontraba Risa. Ésta marcó los números y la persona al otro lado de la línea no tardo en contestar.

- ¿Hola?
- ¿Hitomi? Soy Niigaki Risa. Nos conocimos ayer en…
- ¡Risa! Qué bueno volverte a escuchar. No pensé que me fueras a llamar tan pronto.
- Es que Ai y yo nos morimos de ganas de volveros a ver.
- ¿En serio? – rió Hitomi-. A Rika le encantará saber eso.
- Quisiéramos saber cuándo es la presentación de tu libro en Yokohama.
- ¿La presentación? Es dentro de dos días en el Hotel Hyatt. ¿Queréis venir a verla?
- Sí, ¿tenemos que comprar alguna entrada?
- Vosotras, no. Le diré a los de seguridad que os dejen pasar, que sois mis invitadas.
- ¡Genial! ¡Muchas gracias, Hitomi! – exclamó Risa, emocionada. Ai, que todavía se encontraba a su lado, interpretó eso como una buena señal.
- Gracias a ti. ¿Te apunto tres invitaciones, entonces? – preguntó Hitomi.
- No; seremos cuatro. Me he encontrado con una vieja amiga que es una gran admiradora tuya –contestó Risa.
- De acuerdo, entonces apunto cuatro. ¿Qué tal os va?
- Pues muy bien, acabamos de salir del acuario.
- ¡Los peces molan! – exclamó Ai. Este comentario hizo que Hitomi soltara una carcajada.
- Ésa era Ai, ¿verdad? – rió Hitomi-. Dile que es una monada.
- Hitomi dice que eres una monada – dijo, dirigiéndose a Ai. Ésta alzó una ceja y pasó sus brazos por la cintura de Risa. Fue dejando besos por su cuello, y luego subió a la altura de la mejilla.
- ¿Qué te ha respondido? – preguntó Hitomi al otro lado de la línea.
- Me ha dicho que… - Risa no supo que responder, pero para su fortuna, la llamada se cortó en ese mismo instante. La teleoperadora le indicó que si quería continuar su llamada debía introducir más monedas o bien una tarjeta. Risa se encogió de hombros y colgó el teléfono. Miró a Ai y ésta le sonrió. Risa dejó un beso en sus labios y otro en su nariz.
- Realmente eres una monada.

- - -

Después de que Makoto también hiciera unas cuantas llamadas, los trabajadores del Yokohama Arena permitieron que dejaran la autocaravana en el parking privado. Makoto, una vez estacionada la autocaravana, fue escopetada al backstage, donde se encontraba su nerviosa hermana.

- ¡Sakichi! – exclamó al verla. Ésta, sonriente, se lanzó a los brazos de la mayor.
- ¡Mako-chan! ¡Has venido! – dijo, y luego se volvió a las chicas que habían entrado junto a su hermana-. ¿Ellas son tus amigas?
- Sí, deja que te presente: Saki, éstas son Ai y Reina. A Risa ya la conoces: iba al instituto conmigo – contestó. Risa alzó su mano a modo de saludo.
- ¡Niigaki-senpai! – exclamó, feliz-. Hacía tanto que no te veía. ¡Te ves muy cambiada! ¿Te teñiste el pelo?
- Sí, así es – sonrió-. No me puedo creer que la joven Sakichi sea ahora una idol nacional.
- Bueno, estamos empezando; todavía no somos nada grande – contestó Saki, un tanto sonrojada.
- ¿Cómo que no? ¡Estáis bajo las manos del mismísimo Tsunku, el cantante de Sharan Q! ¿Eso no os convierte ya en algo grande? – resaltó Makoto, dejando florecer todo lo orgullosa que se sentía de su hermana.
- ¿Tsunku es vuestro productor? – preguntó Reina-. Sharan Q era un buen grupo, he de admitirlo.
- Tú hablando bien de un grupo Japonés… esto debo apuntarlo para no olvidarlo – sonrió Risa.
- Nunca hables de esto. Con nadie – bromeó Reina.
- Esto… ¿Nos presentas? – le preguntó una chica de cabello largo negro a Saki.
- ¡Ah, Yuuka! Claro, cómo no – dijo Saki, sonriendo-. Ésta es mi compañera de grupo, Maeda Yuuka.
- ¡Es una monada! – exclamó Ai-. Me dan ganas de abrazarla y dormir con ella.
- ¿Debo estar celosa? – le susurró Risa. Ella sacudió su cabeza y soltó una carcajada.
- Etto… encantada de conocerte – dijo Yuuka, claramente sonrojada.
- ¡Saki! ¡Yuuka! ¡Tenemos que ensayar otra vez! – exclamó una chica, apareciendo detrás de ella.
- Pero, Dawa, ¿no ves que estamos ocupadas? – se quejó Saki.
- ¡Ya os daré yo algo con lo que estar ocupadas! – dijo Wada Ayaka, cruzándose de brazos, pero su expresión cambió por completo al ver frente a ella a Ai, Risa y Reina-. ¿Y ellas son…?
- Ai – contestó ella misma, alzando su mano-. Y ellas son Reina y Risa.
- ¡Ésta sí que es una monada! – exclamó Reina, abalanzándose sobre la recién llegada y abrazándola-. ¡Me la pido!
- ¿Eh? – fue lo único que pudo decir Wada ante esa situación. Tardó un poco en relajarse entre los brazos de Reina, pero una vez lo consiguió, se sintió como en casa.
- ¿Puedo? – preguntó Ai, dirigiéndose a Risa. Ésta suspiró y asintió. Entonces, Ai fue felizmente a abrazar a Yuuka-. ¡Es que es una monada!
- ¿Puedo? – preguntó Risa, mirando a Saki de reojo.
- Por supuesto – contestó Ai. Risa sonrió y abrazó a Saki.
- ¡Un abrazo para la nueva idol nacional! – exclamó Risa.
- Niigaki-senpai… - murmuró Saki, correspondiendo felizmente al abrazo.
- ¡Yo también quiero un abrazo, jo! – se quejó Makoto. Entonces, la cuarta integrante, Kanon, salió de su vestuario.
- ¿Qué pasa a – antes de que pudiera decir nada, Makoto la silenció con un abrazo-. ¿Qué demonios pasa aquí?
- Abrazar es gratis – dijo Makoto, encogiéndose de hombros.
- ¡Abrazarme a mí no! Aquí tienes mi tarifa – dijo Kanon, pasándole una tarjeta de visita.
- ¿Eh? ¿Quinientos yens el segundo?
- ¡Soy la cenicienta reencarnada! ¿Qué esperabas?
- Kanyooon~ - lloriqueó Makoto, abrazándola más fuerte.
- ¡El contador va subiendo! – exclamó Kanon.
- Pero Kanon ¿no puedes dejar que te abrace? ¡Es mi hermana!
- Vale, entonces le haré pagar el doble.
- ¡Kanyoooon! – siguió lloriqueando Makoto.
- Yo que tú la soltaría – rió Ai, divertida con la situación.
- Vale, pero sólo si vosotras soltáis a las demás – dijo Makoto.
- De acuerdo – contestó Risa.
- A la de tres, las soltamos ¿vale? – dijo Reina. Todas asintieron en respuesta-. Una… dos… ¡y tres!

- - -

12 de Julio de 2011

¡Aquí Takahashi Ai, escribiendo por primera vez en el diario! A mi derecha, Niigaki Risa, mirándome divertida, y a mi izquierda, Tanaka Reina, tocando una canción para las chicas de S/mileage. Pero todo a su tiempo.
¡Hoy hemos ido al acuario! No queríamos pagar la entrada, así que Reina ha encontrado la manera de colarnos. Hemos visto un montón de peces. ¡Los peces molan!
En el acuario nos encontramos con Makoto Ogawa. Fue compañera de clase de Risa, y al parecer, Risa y ella se conocían muy bien. También han mencionado a una tal Konno Asami, que solía estar con ellas, pero no sé muy bien quién es.
La hermana de Makoto forma parte del grupo con las faldas más cortas de Japón: S/mileage. Actúa por primera vez en el Yokohama Arena, y nos hemos acercado a verlas. Dentro de dos días es la presentación del libro de Hitomi, y también vamos a pasarnos por allí.
Espero que Reina no se impaciente. Creo que vamos a tardar un poco más de lo esperado en llegar a Corea.
¡Hemos visto ensayar a S/mileage! Esas chicas son una monada. Hay una chica llamada Maeda Yuuka que me parece una cosa demasiado adorable para este mundo. Me dan ganas de abrazarla toda la noche, como si fuera un peluche.
Risa pregunta: ¿Debería sentirme celosa?
Y yo digo: ¡Pues claro que no! Yo te quiero a ti~
Pero bueno, ahora Reina está tocando una canción para las chicas de S/mileage. A Wada Ayaka parece gustarle mucho su música.
Mañana es el concierto de S/mileage. Nosotras ya estamos cómodamente instaladas en el parking privado del Yokohama Arena. Los miembros del staff nos han dejado agua y electricidad, y Risa se ha encargado personalmente de bajar las patas. He de decir que se ve muy sexy cuando baja las patas, y suda a chorretones.
Risa pregunta: ¿Debería preocuparme?
Y yo le digo: ¡Pues claro que no! ¡Eso es porque te quiero!

Y creo que eso es todo por hoy. ¡Qué día más largo! Makoto Ogawa está durmiendo como una hiena en nuestro dormitorio.
Risa pregunta: ¿Dormir como una hiena?
Y yo digo: Las hienas también duermen ¿verdad?
Le he dejado sin habla.

Bueno, me despido.

Takahashi Ai.

- ¡Toque otra más, Tanaka-san! – le pidió Wada. Reina ya estaba un tanto cansada, así que sacudió la cabeza en respuesta.
- Lo siento, pero ya he terminado por hoy – sonrió Reina a su fan número uno-. Si quieres, mañana te canto un poco más.
- ¡Eso sería genial! – exclamó Wada, aplaudiendo. Se podía ver en las caras de las otras tres integrantes de S/mileage, al igual que en las de Ai y Risa, que todas ellas sufrían un agudo dolor de cabeza.
- Bueno ¿qué cenamos? – preguntó Ai, pasando su brazo alrededor de los hombros de Risa.
- Ai… - murmuró Risa, y antes de decir nada, olió sus propios sobacos-. Ai, apestamos.
- Es verdad, llevamos muchos días sin ducharnos ni cambiarnos de ropa – se dio cuenta Ai-. ¿Qué hacemos?
- Ducharse sería una buena idea – rió Reina.
- ¿Has traído ropa? – le preguntó Risa a Ai.
- ¿Yo? Nada de nada. Pero igual hay algo de ropa en estos armarios… - dijo Ai, abriendo unos armarios al azar. Efectivamente, ahí estaban unos cuantos trajes de su marido, y camisetas y pantalones variados.
- ¿Por qué tenéis ropa de hombre? – preguntó Fukuda Kanon. Ai y Risa se miraron entre sí antes de responder.
- Es la autocaravana de un amigo – contestó Risa. Kanon no parecía muy convencida, pero no hizo más preguntas.
- Hay unas duchas en nuestros camerinos. Podéis usarlas sin miedo – sonrió Yuuka.
- ¡Gracias! – exclamó Ai, realmente agradecida, y luego se volvió a sus dos compañeras-. ¡Reina, Risa, vamos a ducharnos!
- Espera, Reina ¿tú tienes ropa? – preguntó Risa-. Juraría que no llevabas la misma ropa ayer.
- ¡Claro! Es que tengo la ropa guardada en la funda de mi guitarra – contestó Reina orgullosa-. ¡Ahorro mucho espacio!
-¿Y cómo has hecho todo este tiempo para ducharte? - preguntó Ai.
-¡Tengo una botella de plástico y un gel, y a veces...! - comenzó Reina, pero Risa le interrumpió con una notoria tos.
-Vamos a ducharnos como dios manda, anda – rió Risa tomando a Reina y a Ai por las muñecas. Reina se quejó un poco mientras caminaban porque Risa no le había dejado terminar su historia, pero pronto se tranquilizó al ver la entrada de las duchas. Ai fue la que se atrevió a abrir la puerta. Frente a ellas se encontraron unas lujosas instalaciones de duchas.
-¡Risa! ¡Esto es el paraíso! - exclamó Ai felizmente.
-¡Reina se duchará aquí como si no hubiera mañana! - sonrió corriendo hacia la ducha-. ¡Aquí hay de todo! Gel, champú... ¡albornoces! - Reina corría de un sitio a otro mirando lo que había-. Si así vive una mediocre estrella del pop japonés, no quiero saber cómo vivirá una super estrella del rock coreano.
-Ya estamos criticando al pop japonés ¿eh? - bromeó Risa-. Venga, no os entretengáis, tampoco podemos estar robándoles las duchas tanto tiempo.
-¡Cierto! ¡Vamos a ducharnos y luego a cenar! ¡Quiero hacer spaghettis! - dijo contenta Ai alzando su puño.

12 de Julio de 2011

Ya ha anochecido y estamos duchadas, vestidas y listas para irnos a dormir. Las duchas eran impresionantes, la verdad, y aunque nuestra idea fuera pasar allí unos escasos 10 minutos, hemos acabado pasando más de media hora. Eso del hidromasaje es todo un lujo.
A nuestro regreso a la caravana nos encontramos que las chicas de S/mileage se habían quedado dormidas esperándonos. Se veían tan adorables que no quisimos despertarlas, ni a ellas ni a la hiena durmiente que estaba en nuestra cama. Así que lo que Ai, Reina y yo hicimos simplemente fue acomodarnos a su lado. Reina encontró sitio entre la guitarra y Wada, mientras que Ai y yo estamos ambas sobre la cama, a un lado de Makoto. Ai lee mientras escribo, y sus ojos empiezan a cerrarse. ¿No se ve linda de esa manera? Ojalá ella pudiera ver lo adorable que es...
Bueno, me estoy enterneciendo mucho. Será mejor que vayamos todas a dormir.

¡Hasta mañana!

Niigaki Risa.

P.D.: Mañana es el concierto de S/mileage, ¡me muero de ganas de que llegue!
P.D. De Ai: ¡Y pasado mañana es la presentación de Hitomi! ¡Va a ser muy divertido! Creo que mañana después del concierto podríamos leer algo de ella ¿no crees? Risa dice que sí, pero creo que tiene tanto sueño que ahora mismo me diría que sí a cualquier cosa.

¡Buenas noches!

Takahashi Ai.

Nota de autora: en el siguiente capitulo aparecerá Eri Kamei, tal como sugerieron aquí ^^

Free - Capitulo 2: ¿Tanaka Reina?

Rating: R-0

Capitulo Dos: ¿Tanaka Reina?

Con la subida de adrenalina que había supuesto haber escapado tanto de su marido como de la odiosa familia de Risa, Ai se sentía con fuerzas para conducir durante horas. Risa estaba a su lado, dándole conversación, brindándole su sonrisa, y eso la animaba a llegar todavía más lejos. Ai sonrió, pensando en lo mucho que había cambiado su vida en el poco tiempo que llevaba libre. En la radio sonaba una canción de un grupo coreano, que a Risa le sonaba el nombre pero que nunca había llegado a ver cómo eran físicamente.

- Hay muchos músicos en corea ¿verdad? – comentó Ai. Risa asintió en respuesta-. G-Dragon es de allí. El cantante, quiero decir, no mi perro.
- Sí, él es de Corea – sonrió-. En Corea hay muchísimos grupos de música, son verdaderos ídolos.
- ¿Y cómo son?
- Pues la verdad, yo soy más aficionada de la música local, así que no sabría cómo explicártelo – contestó Risa.
- ¿Y si vamos a Corea con la caravana? ¡A G-Dragon le encantará conocer al ídolo que tiene el mismo nombre que él! – exclamó Ai, emocionada por la idea.
- ¿Crees que podrás conducir por encima del agua? – rió.
- Podríamos ir en barco – contestó-. Mi marido una vez fue a Estados Unidos con la autocaravana en barco.
- Bueno, vayamos donde vayamos… - comenzó Risa, que dirigió su mirada a Ai y tragó saliva antes de sonreírle y decirle casi en un susurro-. Nunca podré ser más feliz de lo que me siento a tu lado.

Ai sonrió y tomó la siguiente salida hacia un área de servicio.

-¿A dónde vas? – preguntó Risa, sorprendida por el repentino cambio de sentido.
- No pretenderás que te bese mientras conduzco ¿verdad? – le contestó con una amplia sonrisa. Las mejillas de Risa tomaron un ligero tono rosado.

Una vez estacionada la caravana en el parking del área de servicio, Ai no tuvo ningún reparo en lanzarse a los labios de la más joven, siendo fácilmente correspondida. Ai sonrió sobre sus labios, y eso era algo que a Risa le encantaba. Aunque Risa hubiera deseado besarla por toda la eternidad, aunque eso le costara todo el oxígeno de la caravana, hubo algo que las interrumpió: el sonido de sus hambrientos estómagos.

-Con todo este lío nos hemos olvidado de desayunar – dijo Ai.
- El pobre G-Dragon debe de estar muerto de hambre también – comentó-. ¡Ah! Compré comida para perros en la tienda del camping del pequeño Billy. Voy a por uno

Mientras Risa buscaba entre las bolsas de la compra, Ai se quedó mirando al frente. Las áreas de servicio, toda esa gente tan diferente junta en un mismo lugar, era algo completamente nuevo para ella. Había oído hablar de ello por parte de su marido, pero nunca creyó que estaría en uno. Frente a la autocaravana, unas filas más adelante, aparcó un coche azul. De él se bajaron tres mujeres. Una mujer rubia, una morena y una chica a la que sólo pudo ver su espalda, cubierta por la funda de una guitarra que transportaba.

-¿Tocas algún instrumento, Risa? – se le ocurrió preguntarle de pronto.
- El bajo, ¿por qué?
- Curiosidad. Yo toco el piano. No sé mucho más que doremifasolasido, pero me resulta divertido – comentó. Risa se enterneció con esa respuesta.
- Algún día podríamos tocar un dueto. Tú tocarías el piano y yo el bajo.
- Podríamos pedirle a esa chica de allí que toque la guitarra con nosotras.
- Claro, ¿por qué no? Sería divertido – sonrió Risa-. ¿A qué chica te refieres?

Risa se volvió al asiento de copiloto y miró hacia donde señalaba Ai. Efectivamente, ahí estaba una chica con una funda de guitarra, conversando alegremente con dos mujeres. Aquella chica se le hacía extrañamente conocida, pero no podía determinar por qué.

- Bueno ¿qué quieres comer? – preguntó Ai, cambiando de tema.
- Sinceramente, no me apetece nada cocinar – confesó-. ¿Y si vamos al restaurante que hay aquí?
- Me parece bien – contestó. Se desabrochó el cinturón, acarició a G-Dragon, que devoraba su lata de comida y bajaron del vehículo.

El restaurante estaba abarrotado de gente. Los camareros parecían no dar abasto con tantos clientes. Ai pensó que tal vez no había sido tan buena idea haberse acercado al restaurante, pero al ver a Risa, haciéndose camino entre todos los clientes para llegar a la barra, cambió de parecer.

- ¡Te traeré la comida en un momento! – exclamó. Ai sonrió al ver a Risa con tanta determinación.

Mientras esperaba, Ai volvió a distraerse mirando a la chica de la guitarra y a sus dos acompañantes, que se acercaban al restaurante. Le pareció que aquella chica no tenía nada que ver con las dos mujeres que la acompañaban, y se empezó a preguntar qué tipo de relación tenían entre ellas. Lo primero que se planteó fue que tal vez las dos mujeres habían tenido una hija, que era aquella chica de la guitarra, cuando tan sólo eran adolescentes, pero eso no le encajó demasiado por el poco parecido físico que tenían. ¿Tal vez una de ellas era su tía? Eso le sonaba más convincente. Volvió la vista a Risa, que ya sacaba su cartera para pagar al camarero. Observó cómo recibía los cambios y se volvía a ella con una amplia sonrisa. Se acercó a Ai con la bandeja en las manos y, entusiasmada, anunció:

- ¡A comer!

Haciéndose sitio entre la gente, se pusieron a buscar una mesa libre, lo cual era una tarea peligrosa. Aquello era una completa locura. Cada vez que una mesa quedaba libre, tres familias enteras se abalanzaban sobre ella para lograr un sitio, como si se tratara del juego de “las sillas musicales”. Ai se divertía mucho al ver a Risa, lanzándose cual espartana furiosa hacia la mesa que quedaba libre, envistiendo a todo aquel que se cruzara en su camino con su bandeja. Pero la táctica de Risa no era muy efectiva, y normalmente, cuando había alcanzado la mesa, ya había una familia o un grupo de amigos sentados alrededor de ella. Ai le sonrió y le dijo que tal vez no sería mala idea comer en los servicios. Risa rió ante la idea, aunque después de otro intento fallido de conseguir una mesa, no le pareció tan descabellado.

- ¡Ey! Vosotras dos, ¡aquí! – las llamó una chica. Ai se volvió a mirar, y se encontró con la chica de la guitarra, de pié frente a su mesa, haciéndoles un gesto para que se acercaran. Ai llamó a Risa y señaló en dirección a la chica que las saludaba.
- ¡Sí, vosotras dos! ¡Venid! – volvió a llamarlas. Ai y Risa se miraron entre sí antes de acercarse a ellas.
- Sentaros, por favor – dijo la mujer morena.
- Debéis estar muy cansadas después de estar tanto tiempo buscando sitio – rió la chica de la guitarra.
- La verdad es que sí, sí lo estamos – contestó Risa, tomando asiendo a un lado de la mesa. Ai se sentó al lado de la chica de la guitarra y le sonrió.
- Gracias por dejar que nos sentemos aquí. Llevamos un buen rato buscando una mesa libre.
- No hay de qué. Nos hemos divertido mucho viendo cómo peleabas por conseguir un sitio – rió la mujer rubia, mirando a Risa. Ésta se sonrojó un poco y Ai no pudo evitar soltar una carcajada al notarlo.
- Ha sido una locura – suspiró Risa.
- Me llamo Ai y ella es Risa – informó.
- Encantada de conoceros. Yo soy Rika, ella es Hitomi, y tú te llamabas…
- Reina – contestó la chica de la guitarra.
- ¿Eh? ¿No os conocéis? – preguntó Ai, confusa, que ya estaba convencida de que esa chica era la sobrina de la mujer rubia.
- ¡Para nada! Ellas me cogieron haciendo autostop – dijo Reina.
- Nos la hemos encontrado a mitad de camino – dijo Hitomi-. Vamos a Yokohama.
- Yoshirin tiene una presentación – aclaró Rika, pasando su brazo por los hombros de la rubia.
- ¿Una presentación? – repitió Risa.
- ¿No la reconocéis? ¡Es Yoshizawa Hitomi! – exclamó Reina-. ¡Incluso yo la conozco!
- Lo siento, no estoy muy al tanto de las cosas que ocurren en el país – contestó Ai, bajando su cabeza. Risa le cogió la mano por debajo de la mesa para alentarla. Ella le sonrió y cogió una de las hamburguesas de la bandeja.
- No importa – dijo Hitomi, haciendo un movimiento con su mano-. Soy escritora. Mi último libro llegó a ser best-seller.
- ¡Oh! Eso es genial – dijo Ai, sorprendida.
- Pero, si es usted vendedora de best-sellers, eso quiere decir que tiene…
- No tengo ni un duro, si es que crees que tengo mucho dinero – le dijo Hitomi, antes de que pudiera terminar la frase. Risa se quedó asombrada-. Verás, al principio pensaba que el dinero era fantástico, pero cuánto más iba ganando, peor me sentía. Sentía que no necesitaba para nada ese dinero, así que comencé a donarlo.
- Yoshirin es una persona muy solidaria. Ayer mismo volvimos de Somalia, después de tres meses como misioneras – sonrió Rika, orgullosa.
- Eso es asombroso – fue lo único que Risa pudo decir al respecto. No podía creer que se hallaba frente a una mujer de corazón tan grande.
- ¿Vosotras a qué os dedicáis? – preguntó Hitomi.
- Somos creadoras de sueños – contestó Ai, feliz con su hamburguesa. Rika giró su cabeza hacia la izquierda, como un perrito confuso.
- Ai-chan quiere decir que ahora mismo no tenemos un empleo, pero estamos viviendo aventuras en una autocaravana – aclaró Risa. Hitomi parecía complacida con esa respuesta.
- ¡Eso es muy guay! – exclamó la chica de la guitarra, entusiasmada-. A Reina le encantaría tener una autocaravana, e ir con su guitarra de concierto por todo el mundo.
- ¿Sois pareja? – preguntó Rika, haciendo caso omiso a la chica de la guitarra.
- Sí – contestó Ai sin dudarlo. Risa la miró y después de meditarlo unos segundos se dio cuenta de que tenía razón. Ella era la novia de Ai, y cuanto más se lo decía a sí misma, mejor le sonaba.
- ¿Vosotras también? – preguntó Risa, aunque ya sabía la respuesta. Hitomi pasó su brazo por los hombros de Rika.
- Estamos casadas desde hace dos años, pero salimos desde que teníamos catorce – respondió orgullosa.
- Pero en Japón el matrimonio homosexual está prohibido.
- Pero en aguas internacionales, no ¿verdad? – dijo Hitomi, y le guiñó un ojo.
- Fue muy romántico. Alquilamos una barca con pedales y pedaleamos hasta llegar a aguas internacionales. Una vez allí, nos casamos la una a la otra, y firmamos los papeles que nos había facilitado nuestra abogada. Estamos, aunque no sea del todo legal, ca-sa-das.
- Eso es genial – comentó Risa, sorprendida.
- Bueno, me toca a mí – dijo Reina-. ¡Me llamo Tanaka Reina, y quiero ser estrella del rock!

Antes de que alguna de las cuatro pudiera decir nada, Reina comenzó a relatar su historia.

- Veréis: Yo soy una chica de Fukuoka que desde pequeña comenzaba a sentirse interesada por la música. ¡Pero la música de Japón es una birria! Y el mercado de la música del futuro está en Corea. Así que me dirijo a Corea para comenzar mi carrera como estrella del rock. Mi madre no ha querido pagarme el viaje, así que le he dicho: ¡Pues iré yo misma! Y aquí estoy, de camino a Corea, haciendo autostop.
- Nosotras vamos a Corea,  ¿quieres unirte? – le propuso Ai, sin siquiera pararse a meditarlo demasiado. A Risa le pareció demasiado precipitado, pero antes de que pudiera decir nada, Reina había estallado de felicidad.
- ¿Lo dices en serio? ¡Gracias, gracias, gracias! ¡Estoy tan emocionada! ¡Me vais a llevar a Corea, a mí, a cumplir mi sueño! ¡No sé cómo agradecéroslo.
- Diciendo que la música de Japón no es una birria, por ejemplo – contestó Risa, cruzándose de brazos.
- Vale, vale, lo retiro, compañera – sonrió Reina, haciendo el símbolo de la paz con sus dedos.

Después de comer, se dirigieron a la tienda del restaurante. Nada más entrar, Hitomi se lanzó a la sección de libros, y se llevó las manos a su cintura con satisfacción al comprobar que, efectivamente, allí se encontraba su libro que tantas ventas había conseguido. Ai lo cogió y Risa y ella lo miraron durante un rato. La cara de Hitomi estaba en la contraportada.
- ¿Lo compramos? – preguntó Ai. Risa asintió y de camino a la caja, algo llamó su atención.
- Y esto también – dijo, cogiéndolo en sus manos.
- ¿Un cuaderno?
- Nuestro cuaderno – corrigió Risa. Ai no entendía nada, pero la sonrisa que su compañera tenía en su rostro fue suficiente para hacerla sonreír.
- ¿Y sobre qué va el libro? – preguntó Ai, volviéndose a Hitomi.
- Trata sobre un hombre que se ve obligado a asesinar a su propia familia – contestó. Risa y Ai, que se encontraban frente a la caja, dudaron en si debían comprarlo o no en ese mismo momento-. ¡Es broma! Trata sobre una mujer que se baña a las orillas de un río y obtiene superpoderes que la hacen convertirse en todo aquello que desee.
- Eso me suena mejor – dijo Risa, sacando su cartera para pagar.
- Hay un capítulo genial en el que la mujer se convierte en un hipopótamo: ¡impagable! – les dijo Rika, claramente orgullosa de su esposa.
- Tiene buena pinta – comentó Ai-. ¿En qué cosas más se convierte?
- Para saberlo, tendrás que leerlo – contestó Hitomi.
- Yo ya me lo leí; es muy divertido – dijo Reina-. Pero el capítulo en el que se convierte en calcetín no me gustó.
- ¡Ssh, no les cuentes más! – exclamó Rika-. Si no les quitas la diversión.
- Realmente ya tengo mucha curiosidad por leerlo – dijo Risa, recibiendo el cambio.
- Vale, ¿qué tal si salimos fuera? – propuso Reina-. A mi guitarra y a mí nos gustaría tomar un poco el sol.

Obedeciendo a las exigencias de la guitarra de Reina, las cinco mujeres salieron al exterior del área de servicio. Rika estiró sus brazos y suspiró.
- Todavía queda un largo camino hasta Yokohama – dijo, sintiéndose de pronto muy cansada.
- Si os cansáis de conducir, deteneos en el camping La Libertad, del pequeño Billy. Tiene unas casitas para alquilar a muy buen precio – les informó Risa.
- Gracias por la recomendación, pero no creo que nos detengamos – dijo Hitomi-. Tenemos una habitación reservada en un hotel modestito de Yokohama, y nos esperan para esta noche.
- Será mejor que nos vayamos – le dijo Rika a su esposa. Ésta asintió y se volvió a las tres chicas.
- Ha sido un placer conoceros.
- Lo mismo digo, Yoshizawa-san – contestó Risa.
- Por favor, llámame Hitomi – le pidió.
- Hitomi, ¿nos firmarías el libro? – le preguntó Ai. Ella le dedicó una amplia sonrisa.
- ¡Eso está hecho!

Hitomi sacó un bolígrafo de su bolsillo y cogió el libro de las manos de Risa. Estuvo uno o dos minutos escribiendo sin parar, hasta que un garabato sentenció el final de la dedicatoria. Le devolvió el libro a sus propietarias y éstas abrieron rápidamente el libro para ver qué había escrito. Se sorprendieron al ver que, además de la dedicatoria, les había dejado la dirección de su casa, su número de teléfono y el de Rika, y un dibujito muy mono de un oso panda.

- Me habéis caído bien. Me gustaría seguir en contacto con vosotras – les dijo Hitomi-. Espero que nos podamos volver a ver.
- Si pasáis cerca de nuestra casa, no dudéis en visitarnos – sonrió Rika, haciendo una pequeña reverencia.
- Invítanos a alguno de tus conciertos cuando te conviertas en una estrella del rock ¿eh, Reina? – le guiñó un ojo y ambas se fueron caminando hacia su coche.
- ¡Buena suerte en la presentación! – le exclamó Risa.
- ¡Gracias! – contestó Hitomi.
- ¡Adiós! – se despidió Rika, entrando en su coche azul. Hitomi se sentó en el asiento del conductor y arrancó el coche.

Se despidieron de ellas moviendo sus manos. A medida que el coche se iba alejando, Risa se iba dando cuenta de lo que aquello significaba: se marcharían, y ellas dos se quedarían a solas con la nueva estrella del rock.

- Bueno, ¿y ahora que hacemos nosotras? – preguntó Reina, pasando sus brazos por los hombros de sus dos nuevas compañeras.
- Deberíamos ir a ver cómo está G-Dragon – dijo Ai, mirando a Risa. Ésta asintió en respuesta, y ambas comenzaron a caminar hacia la autocaravana.
- ¿G-Dragon? ¿Estáis de coña? – preguntaba Reina, siguiendo a las dos chicas mientras éstas se dirigían a su nuevo hogar.
- No es lo que tú piensas – contestó Risa. Una vez frente a la autocaravana, Ai abrió la puerta, de la autocaravana salió un feliz perrito, moviendo su cola de lado a lado.
- Te presento a G-Dragon – sonrió Ai, acariciando al perro. Reina soltó una carcajada, y dejó su guitarra a un lado para prestarle toda su atención a aquel animal.
- ¡Hola, G-Dragon! Yo soy Tanaka Reina – le saludó-. ¡Tú y yo seremos grandes amigos! ¿Vale? ¡A ver si me invitas a un concierto!
- Es un perro, ¿recuerdas? – le comentó Risa. Reina se volvió a ella con una amplia sonrisa, y la abrazó con todas sus fuerzas.
- ¡Gracias, gracias, gracias por acogerme! ¡Esto es tan genial! ¡Seremos como los tres mosqueteros! – Risa cada vez encontraba más difícil respirar entre los brazos de la gran estrella del rock.
- ¡Ai-chan también quiere un abrazo, mou! – exclamó Ai, abrazando a Reina por detrás, estrujando a Risa un poco más de lo que ya estaba.
- Quiero… respirar… - dijo Risa como pudo, pero igualmente correspondió al abrazo. G-Dragon corría en círculos alrededor de ellas, saltando a las piernas de Ai, emocionado.

Era el principio de una gran amistad.

-  - -

- Así que… ¿ésa es vuestra historia? – preguntó Reina. Las otras dos asintieron en respuesta.

Tumbadas sobre la cama del dormitorio, le contaron toda su historia. Cómo Ai había huido de su marido en la autocaravana, cómo había conocido a Risa y cómo ambas habían huído de la familia de Risa y del marido de Ai en el camping del pequeño Bill. Reina todavía no reaccionaba. Se quedó mirando al techo. Ai estaba tumbada sobre Risa, y podía escuchar cómo los latidos de su corazón aumentaban cuando Reina inició su silencio.

- Eso es… - comenzó Reina. Risa se temió lo peor. Apenas conocían a aquella chica, por lo que, en aquel momento, podría pasar cualquier cosa-. ¡Eso es perfecto para una canción!
- ¿Ah? – fue lo único que Ai pudo decir. Reina se levantó de la cama de un salto y cogió su guitarra. La sacó de la funda, se la colgó alrededor de los hombros y se puso a tocar.

Lo que ninguna de las dos se esperaba era que aquella futura estrella del rock no tuviera ni idea de cómo tocar la guitarra.

Ai y Risa tuvieron que reprimir sus ganas de taparse los oídos. La futura estrella del rock coreano estaba realmente emocionada, dando saltitos mientras tocaba la guitarra. G-Dragon se puso a ladrar por el ruido.

-¡GD, amigo, qué bueno que a ti también te guste! – exclamó Reina, y siguió tocando la guitarra. Risa y Ai se miraron entre sí antes de volver a mirar a Reina.

Fueron los tres minutos más largos de su vida.

- - -

Unas horas más tarde, después de cenar, la gran estrella del rock se quedó dormida sobre la cama plegable que habían encontrado en uno de los armarios. Risa soltó un suspiro y miró a su compañera, que estaba sonriéndole dulcemente. Cerró la puerta del dormitorio y se tumbó junto a ella en la cama.

- Sólo han pasado unas horas desde que nos escapamos y ya siento que llevamos juntas toda la vida – dijo Risa.
- ¿Eso es bueno o malo? – preguntó Ai, soltando una carcajada.
- Es perfecto – contestó, inclinándose para besar a Ai.
- Ahora que estamos a solas, ¿podrías explicarme qué es eso de nuestro cuaderno? – le pidió Ai.
- Ah, es verdad – dijo Risa, cogiendo la bolsa que le dieron en la tienda del área de servicio-. Mientras conducías esta mañana, se me ocurrió que podríamos escribir un cuaderno juntas, y escribir dónde estamos, y lo que hacemos día a día.
- ¿Cómo si fuera un diario? – preguntó Ai.
- Sí, podría decirse que sí – sonrió.
- ¿Y Reina podría escribir también?
- ¿Por qué iba a escribir Reina?
- Ella también está viajando con nosotras ¿no? – dijo. Risa se lo pensó antes de asentir. No conocía mucho a aquella yanki estrella del rock, pero tampoco es que conociese mucho a Ai. El diario sería una buena manera de llegar a conocerse todas mejor.
- De acuerdo. Reina también escribirá.
- ¡Genial! – exclamó Ai, sentándose en la cama.

11 de Julio, 2011

Hoy ha sido el día de nuestra huída. Adiós a nuestras viejas vidas y hola a una nueva aventura. Hemos tenido que romper la valla al pequeño Bill, pero ha merecido la pena.
Nos paramos en un área de servicio, y hoy pasaremos aquí la noche. Espero que no nos echen la bronca por quedarnos aquí.
¿Nuestra localización? A unos pocos kilómetros de Yokohama y a otros pocos de Tokyo.
Hemos conocido a Hitomi Yoshizawa y a su esposa Rika. Son una pareja encantadora. Nos han dado su dirección y es posible que dentro de poco les escribamos. Ai tiene muchas ganas de volverlas a ver, y yo también. Tal vez nos pasemos a verlas en la presentación de su libro en Yokohama.
También conocimos a Reina Tanaka. Está viajando a Corea, y dado que nos dirigimos allí, ahora viaja con nosotras. Quiere ser estrella del rock en ese país.
El día de hoy ha sido agotador, pero ha sido divertido.
Espero que mañana sea un gran día.

Niigaki Risa.

PD.: Ai quiere añadir: “¡Las hamburguesas del restaurante del área de servicio estaban riquísimas!”.