Nanchatte Renai (Cap.6)

Nanchatte Renai Capitulo 6
Clasificasion:R-16


-Loca por ti-

"Ai-chan, ¿estás bien? Oi, ¿puedes mantenerte derecha aun?"

Una ligera risita incoherente escapó de los labios de la mayor. Mantenerse de pie podría estar aun dentro de sus capacidades en esa etapa, pero mantenerse derecha estaba obviamente fuera de cuestionamiento. Del mismo modo, caminar estaba dentro de sus límites, pero otras cositas, como sortear escaleras era una actividad mucho más peligrosa.

Reina suspiró. Ella sabía desde hace mucho tiempo que Ai ha sido siempre un peso ligero en cuanto al alcohol. Ella misma no era mucho mejor, pero al menos su reacción al estar ebria era... significativamente diferente.

"Sólo déjame la puerta abierta para que pueda entrar, ¿ok?" Su voz era inusualmente suave, y detrás de ella, Ai asintió aturdida y tambaleándose vacilante hacia ella.

Después de dejar resbalar las llaves unas cuantas veces, Reina finalmente logró abrir la puerta, guiando a Ai después de haberlo hecho. Obviamente, ella no estaba completamente sobria, habiendo bebido un poco, pero no había ido más allá de su límite. Aparte de un ligero mareo y enrojecimiento de piel, la chica de 19 años no presentaba ningún otro signo de intoxicación.

Tropezaron en la oscuridad por unos instantes, Reina siempre tenía problemas para localizar el interruptor de luz colocado de forma inconveniente. Irónicamente, Ai fue la que lo consiguió primero otra vez, a pesar de estar en una condición menos que perfecta en ese momento.

Parpadeando rápidamente ante la repentina iluminación, Reina se encontró a si misma siendo presionada a la pared cuando el peso de Ai se tambaleó hacía atrás al apoyarse en el delgado marco.

"Cansada..." Ai gimió, respirando en el cuello de Reina mientras hurgaba en el calor de la menor. Reina respiró lenta y empujando suavemente hacia atrás para conseguir un poco de espacio entre ellas.

"Vamos a la cama." Reina sugirió, ayudando a Ai a quitarse sus zapatos y el pesado abrigo, lanzando este último con negligencia al sofá. Como un niño, Ai sólo se quedó de pie ahí y se frotó sus ojos somnolientos, moviéndose sólo después de que Reina le había quitado el abrigo. Ciertamente, ella no necesitaba ayuda alguna para encontrar la habitación de Reina, o la cama para el caso, incluso en su estado de embriaguez. Este tipo de cosas ya estaban talladas en su subconsciente.

Reina se quedó de pie en la entrada de la sala por un momento, observando a Ai. En parte para asegurarse de que la chica mayor no tropezara y cayera (ella no lo hizo), pero sobre todo porque...

Ah, ¿eso qué importa?

Reina sacudió la cabeza para desechar el vibrante dolor de cabeza que estaba creciendo en el caballete de su nariz. Quitándose su propio abrigo, cruzó hacía la pequeña cocina, para servirse un poco de agua de un botella. Ella bebió el vaso de un sólo trago, antes de girarse al refrigerador y comprobar si quedaba algo de leche.

Había. Reina ni siquiera se molestó en vertir la leche en el vaso. Ella simplemente se la bebió directo de la caja. No quedaba mucho, así que hizo un breve trabajo con lo que quedaba.

Apoyándose en el mostrador, Reina descansó su brazo sobre sus ojos, dejando que la momentánea oscuridad envolviera sus sentidos. Sin embargo, eso no duró mucho, antes de que se enderezara bruscamente y saliera de la cocina, no sin antes poner la caja de cartón vacía en la bolsa de basura correcta.

Tanaka Reina no era alguien a quien le gustara la oscuridad. Sin embargo ella no vivía en la luz tampoco. Era una peculiar dicotomía, pero algo con lo que había aprendido a vivir.

Sobre todo, cuando alguien tan cercano estaba aun más en la oscuridad. De pie en la entrada de su habitación, Reina dudó. Ella sintió más que ver, la presencia de Ai en el cuarto oscuro, la luz de la entrada apenas penetraba las sombras ahí.

Algo crujió, incluso la respiración de Ai que sobresalía ligeramente fue desplazada. Para percibir todas esas cosas, Reina no tenía que usar sus ojos. Su paso fue suave para no molestar a la chica dormida, y Reina se puso de rodillas junto a la cama, poniendo ojos como de gato a la chica que dormía en su cama.

"Vas a coger un resfriado así..." Reina murmuró, su toque persistió en el rostro de Ai más tiempo del necesario, acariciando la suave piel de la mejilla ausentemente. La mayor tenía la mandíbula colgando media abierta, y su parte superior había subido un poco durante todo ese cambio. Su piel estaba siendo calentada por el toque de Reina, sin embargo ella permaneció inmóvil y tranquila, difícilmente alterada por el contacto.

Sin decir palabra, Reina cubrió con las sabanas a Ai, forcejeando un poco ya que Ai no dejaba de intentar patearlas inconscientemente. La mayor giró en su sueño, arrugo el ceño en su frente mientras que sus dedos se apretaron en puños en las sábanas.

Reina puso una mano sobre la de Ai, tratando de calmarla un poco, pero los músculos permanecieron tensos bajo su toque. Los labios se retiraron en una mueca, y Ai gimió incoherentemente en su sueño, como si estuviera adolorida. El sudor empapó su cabello, y Reina se sintió impotente, sin saber qué hacer.

"Ai-chan, está bien, estás a salvo..." Reina la tranquilizó suavemente, retirando el cabello de Ai de su rostro sudoroso. "Nadie va a hacerte daño..."

"Rei..." Ai murmuró, calmándose levemente. Reina se inclinó y apoyó su propia frente en la de Ai, como para tranquilizarla con su cercanía.

"No dejaré que nadie te haga daño, Ai." Reina susurró, con su voz atrapada en la garganta. Tragando pesadamente, Reina se mordió el labio inferior nerviosamente, su mirada cayó sobre los labios entreabiertos de Ai.

No habían tenido ningún contacto íntimo en un tiempo. Por todo lo que ella hacía para quitarle importancia a la relación casual que compartían, Reina sabía que realmente muy rara vez iban más allá de tocarse en el sofá. En una o dos ocasiones en las que pasaron esa línea tácita, siempre había habido algunas circunstancias atenuantes rodeándolas. Era como si ellas no se atrevieran a ir más lejos a menos que algo las obligará a alcanzar ese nivel de intimidad.

Tentativamente, Reina se inclinó y presionó sus labios contra los de Ai, saboreando el contacto que ella no había sentido en algunas semanas. Desde que esa Gaki llegó...Ella pensó un poco sombríamente. El contacto robado se sentía muy familiar de alguna manera, como un extraño caso de déjâ vu.

Reina sabía exactamente que lo había causado. Hace mucho tiempo, le había hecho exactamente lo mismo a Ai, bajo casi exactamente las mismas circunstancias. Excepto porque Ai no estaba tan mal como lo había parecido entonces, y que la relación entre ellas no había estado tan deformada como lo estaba ahora.

Por lo menos ahora, pensó, a Ai no le importaría el beso. Por otra parte, si a ella le hubiera importado en ese entonces, ciertas cosas no habrían sucedido. Esa noche había cambiado todo.

Si yo no hubiera hecho nada, si ella no hubiera respondido, si el mañana no hubiera llegado...

Si sólo yo no la hubiera dejado ir...

Ella arrastró sus dedos por las mejillas de Ai, alejando las hebras sueltas de cabello casi ausentemente. Su relación había comenzado complicada, y sólo había conseguido aumentar más con el paso del tiempo. Había demasiadas cosas entre ellas que se habían quedado sin decir, y aun más asuntos intactos.

Ai había, como siempre, buscado protegerla. Reina se había dado cuenta desde el inicio. Había disfrutado ser protegida al principio, siendo mucho más femenina de esa manera. Había algo simple y extrañamente confiable en Ai, a pesar de que la mayor era tan pequeña como la misma Reina.

Pero al final, las dos eran todavía unas niñas, aun humanas, con sus propios lados vulnerables. Reina apretó los dientes, con la bilis aumentando en su garganta. Ella hubiera querido proteger a Ai también. Pero no pudo, porque Ai no se lo permitió.

¿No soy suficiente para ti? Te quería, pero tú me rechazaste.

Dolió en aquel entonces. Dolía aun ahora. Estar tan cerca, pero no lo suficiente. Ver a Ai con otras personas, brindando una sonrisa que no llegaba a sus ojos, era como un cuchillo en el corazón. Ai nunca la miró directamente a los ojos desde esa noche. Reina sólo quería que Ai la mirara. Sólo ella, y a nadie más.

Salir con otras personas ayudó a distraerla. Reina hizo más contactos sociales, cazando toda clase de beneficios de un cada vez más largo hilo de "novios", y obteniendo algo de placer vengativo al captar el dolor enterrado en los ojos de Ai cada vez que mencionaba sus otras actividades.

Quería herirte, porque entonces todo tu dolor me pertenecería.

Las manos de Reina vagaron un poco, antes de que ella las apartara bruscamente. Ella tendía a ser juguetona cuando se embriagaba, y eso podría haber contribuido a lo que pasó en aquel tiempo también.

Y ese es el porqué intentamos no emborracharnos juntas.

Deseo, frustración, e ira ardía dentro de ella. Reina se quedo observando el rostro dormido de Ai, y de repente la odió desde el mismo centro de su ser. La odiaba caminando en su vida, la odiaba por haberla rechazado, la odiaba por seguir ahí sin estar realmente con ella.

Colocándose en posición de piernas cruzadas en el suelo, Reina continuó observando... un estado que no duro por mucho tiempo. Para toda su actitud, ella nunca podría mantener malicia real por Ai. No cuando ella todavía se preocupaba demasiado por la chica mayor.

"Te quiero tanto que duele..." Reina murmuro para sí misma, con amargura. En la cama, Ai dio vuelta inquietamente de nuevo, su frente se arrugó como si le doliera. Aun muy atrapada en las garras de un sueño, Ai murmuró algo incomprensible por un rato, antes de que algo muy claro viniera de sus labios.

"Rei, lo siento..."

Reina se levantó bruscamente ante las palabras somnolientas, confirmando visualmente que Ai aun estaba dormida, pero que había dicho eso sin embargo. Dando una palmada sobre sus ojos, Reina respiró lentamente, tratando de procesar esas palabras. ¿Qué clase de sueño las podrían haber provocado?

Eso, y que ella sólo me llama Rei cuando estamos solas...

Suspirando, Reina descansó su cabeza sobre la cama, la confusión corría atravesándola. Ella quería preguntarle a Ai tantas cosas. Ella medio quería despertar a la chica mayor en ese momento, y demandar esas respuestas. Ella merecía una respuesta. Había esperado el tiempo suficiente para una.

Y sin embargo, no lo hizo. Porque tenía miedo de la respuesta. Porque tener a Ai de esa forma era mejor que no tenerla en absoluto.

Reina cerró sus ojos, molesta por su propia cobardía. Molesta por su propia malicia, por su propia debilidad. Había hecho su parte correspondiente en perjuicio de Ai a través de los años. Si Ai se había disculpado, aunque fuera sólo en sueños, entonces Reina tenía que hacer lo mismo.

El obstinado orgullo combinado con una creciente somnolencia le robaron a Reina esa oportunidad mientras se iba quedando dormida justo donde estaba. Antes de que ella perdiera la consciencia por completo, murmuró en voz alta, casi demasiado suavemente para ser escuchado.

"Te amo, Ai..."

El silencio, salvo por el par de respiraciones desincronizadas. Un suspiro en la oscuridad.

"Lo sé."

~*~*~

Reina despertó de repente con un sobresalto, encontrándose en su cama. Una rápida mirada al reloj mostró que había dormido por casi una hora.

Mirando alrededor, se dio cuenta de que estaba sola en la cama. Ai no estaba a la vista, y algo en el pecho de Reina se apretó dolorosamente.

Saliendo de la cama, Reina recordó que no había caído dormida en la cama. Evidentemente, alguien la había llevado y metido en ella. Haciendo un pequeño puchero, Reina se frotó las sienes con fuerza, como para expulsar la nube de su mente.

Una sencilla línea de luz que venía de debajo de la puerta que daba al baño la hizo detenerse, antes de caminar y abrir la puerta.

La brillante luz le hizo entrecerrar los ojos y retirarse unos pocos pasos, pero no lo suficiente para no ver la ropa de Ai apiladas junto a la bañera. La mujer en cuestión estaba ya sumergida en el interior, completamente a gusto, incluso con la intrusión de Reina.

Antes de que Ai hablara, Abrió un ojo perezosamente para contemplar a la chica más joven.

"Toma una ducha y únete a mi aquí." Aí ordeno con facilidad, y los labios de Reina se movieron en algo parecido a una sonrisa.

"Date prisa, el agua se enfría." Ai gimió fingidamente. Reina sonrió sin remedio y se metió al baño.

"Oh, y apaga las luces también."

Reina lo hizo. Su dolor de cabeza se sintió mucho mejor una vez que las luces se apagaron.

"Bueno, ¿qué estas esperando?"

La puerta se cerró de golpe.

2 comentarios:

Ahome dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ahome dijo...

Mas capitulos jeje, que buen fanfic.
Quisiera que Ai-chan aclarara todo, pero pobre Risa... aunque los celos de Reina me gustan XD

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