Seishun Collection - (Cap 1)

Aqui esta el primer capitulo de un nuevo fanfiction.
Gracias a Kameririn por escribir esta gran historia :D!

Clasificación: R-0



Nueva Experiencia.



Sayu, como la llamaba su madre y el resto de su familia tenia 16 años y acababa de mudarse a Tokio. Este cambio la tenia realmente muy excitada, porque a pesar de que adoraba su vida y a la gente de Ube, su ciudad natal, la perspectiva de vivir en Tokio era realmente emocionante. Ube era pequeño, no demasiado interesante y la gente de allá tenía ideales poco pretenciosos: estudiar, trabajar, casarse y vivir tranquilos para siempre. Se conformaban sólo con tener dinero suficiente para vivir y carecían de mayores anhelos y ambiciones.
Pero no, Sayu siempre había pensado en cosas más grandes, por ejemplo, le encantaba que la gente la admirara. Ella era bonita y no tenia ni la menor reserva en reconocerlo, así que adoraba que la gente la mirara y le recordara lo agraciada que era.
Era justamente por eso que se vestía con la ropa más bonita y más costosa que encontraba, se preocupaba de cuidar su cabello, sus uñas y su piel que siempre debían estar en perfecto estado.
Muchas veces había pensado en que si aquello era lo que más le gustaba debería dedicarse a ser modelo, bailarina o ¿Por qué no mejor? Una Idol.
Se había imaginado siendo admirada e idolatrada por la gente en varias ocasiones y aquello la emocionaba mucho, pero lamentablemente nunca habían llegado a más que eso…ilusiones. Después de todo, la fama no duraba mucho y ella sólo era una pueblerina que no era muy afinada, le costaba bastante aprender coreografías de bailes y su pecho era plano como una tabla. En ese caso era mejor ser dentista, médico o abogada, porque sólo necesitaba aprender cosas de memoria.
Se frotó las manos y las sopló con su tibio aliento. Era Abril y el tiempo no era todavía lo suficientemente cálido, especialmente de madrugada.
- ¿Estás nerviosa, Onee-chan? No has abierto la boca en todo el camino.
Ahí estaba su querida, hermosa y siempre preocupada hermanita, Airi.
-¿Nerviosa? –Preguntó haciéndose la tonta.- ¿Yo?
-Claro. Generalmente hablas hasta por los codos.
-¿Ah? ¡¿Cómo te atreves?! ¡Irrespetuosa!
Le dio un golpecito en las costillas y la menor explotó en carcajadas.
-¡Gomen! ¡Gomen!
-Pedir disculpas no te salvará, señorita. En cuanto regresemos a la casa te daré tu merecido.
Le cerró un ojo e intercambió sonrisas cómplices con su hermanita, que en todo caso, tenia toda la razón. ¡Estaba muy nerviosa!
Tokio era una ciudad grande y la Academia Haromoni@ era una de las más prestigiosas del país, tanto así que contaba con Jardín Infantil y universidad, por lo que obviamente los alumnos que ingresaban eran elegidos con pinzas. Sayu sabia que debía esforzarse muchísimo en sus estudios si quería convertirse en una gran odontóloga, al igual que su madre y su abuelo, ya que gracias a ellos tenia la oportunidad de asistir a este lugar.
-¡Ahí está! ¡Mírala Onee-chan! ¡Es enorme!
-¡Airi! No grites en la calle ¿ok? Ya sé que es grande, la vi en el folle…
Pero ni siquiera ese folleto de papel caro podía compararse a la realidad. A la chica se le abrió la boca automáticamente. El edificio era enorme, casi como un castillo rodeado de hermosos y verdes jardines. Debía tener por lo menos unos 5 pisos de alto. Estaba repletísimo por alumnos de uniforme calipso y corbata verde agua que venían en enormes y lujosos autos con chofer cuyos vidrios y techos resplandecientes ya sea por su excesivo cuidado, o más bien por su condición de ultimo modelo, deslumbraron los ojos de Sayu y la hicieron distraerse y…
De pronto sintió un enorme frenazo.
-¡Onee-chan cuidado!
Pero el grito de Airi no fue suficiente para hacerla reaccionar a tiempo y lo único que alcanzó a ver antes de caer al suelo por el impacto, fue el rostro del impetuoso y torpe conductor de la bicicleta que la impactó de frente.
Luego todo se fue a negro…


Cuando recobró el conocimiento sus ojos quedaron cegados por la luminosidad de las lámparas de la amplia habitación de blancas paredes.
- ¿Qu…Que pasó? –Balbuceó aturdida.- ¿Acaso estoy en un hospital?
-Algo así.
Se incorporó de inmediato y se sorprendió de encontrarse con una mujer joven, alta y con el cabello más largo que hubiera visto. Llevaba una bata blanca, un estetoscopio y una radiante sonrisa.
-Estás en la enfermería de la Academia Haromoni@. Tuviste un accidente esta mañana ¿Ya te sientes mejor?
¡¿La enfermería?! Eso explicaba las camas y el olor a desinfectante que se respiraba en todo el lugar, y claro, el atuendo de la mujer.
Pero…¿accidente?
De inmediato la escena de Airi gritando y la bicicleta viniéndosele encima apareció en su mente.
¿Había terminado en la enfermería en su primer día de clases?! ¡¿Qué demonios?! ¡¿Por qué permitían a locos como ese andar sueltos por la calle?!
-¿Te encuentras bien? Te veo preocupada.
-¡¿Qué hora es?!-exclamó quitándose las sabanas y poniéndose de pie.-¡¿Dónde está mi hermana?!
-Oh, ¿te refieres a la chica adorable que estaba muy preocupada por ti?
Sayu asintió suponiendo que se trataba de ella. Como su hermana, era el deber de Airi preocuparse por ella ¿no?
- Ya era tarde y se iba a perder el acto de inauguración, así que la mandé a su clase, y respecto a la hora...-consultó su reloj de pulsera.- Según mi reloj son las una de la tarde, en punto.
La respuesta de la extraña mujer cayó como un baldazo de agua fría para la pobre Sayu.
- U…¡¿Una de la tarde?!-exclamó horrorizada. La enfermera o lo que fuera debía de estar bromeando; ¡no podía haber estado inconciente por más de 5 horas!
¡Era su primer día de clases y ¿lo había malgastado durmiendo?!
-Te ves preocupada.-comentó con una sonrisa, la misma que Sayu le había visto todo el tiempo desde que se había despertado, entre alegre y despreocupada. Y pues a ella no le parecía la situación ni para alegrarse ni mucho menos por la que no estar preocupada.
-No pongas esa cara, sólo era una broma. En realidad son las 11, no has perdido tantas clases.
De inmediato Sayu bajó las cejas que había tenido levantadas a causa de la impresión. Arrugó la frente. ¡¿Qué demonios tenia esa enfermera en la cabeza?!
Bueno, no es que pareciera muy seria para ser la encargada de atender a los enfermos de una academia tan prestigiosa como Haromoni@, no con ese cabello despeinado y descuidado, ni con esa bata abierta y sucia, ni mucho menos con esa actitud tan reprobable.
En cualquier caso ¡¿Quién se creía que era?!
- Dime tu nombre. Te daré una autorización para que le lleves a tu profesor por llegar tarde a clases.

¿Iida Kaori? ¿Y que le interesaba a ella saber el nombre de la loca a cargo de los enfermos en Haromoni@?
Se despidió rápidamente, decidiendo que intentaría por todos los medios que esta fuera la primera y ultima vez que pisara ese lugar.
Miró la hora en su celular. Eran las 11:05. Definitivamente mañana debía recordar ponerse su reloj antes de salir, hoy día estaba tan ansiosa y nerviosa que se le había olvidado.
En todo caso, según lo que decía su horario, sólo se había perdido la clase de historia y la mitad de la de literatura. Esto, claro, si llegaba a tiempo.
Llegó hasta la puerta de su nueva clase deseando con todas sus fuerzas que el profesor fuera alguien amable y considerado, y que en el momento en que viera su hermoso rostro de niña buena cayera rendido y la perdonara.
Levantó la mano y tocó la puerta con los nudillos.
-¡Oh! ¿Pero que tenemos aquí?
-¡Sumimasen! -exclamó y le pasó la nota de la enfermera.
-¡Oh! ¿Sufriste un accidente? ¿Estás bien?
Asintió con la cabeza.
-Me alegro, pasa por favor.
Sayu dio gracias a Dios de que tal como le había rogado, el Profesor fuera amable y comprensivo. De hecho, era una profesora muy joven y alegre.
-Como llegaste tarde vamos a interrumpir la clase para que puedas presentarte a tus compañeros. Dinos tu nombre, por favor.
-¡Hai! Mi nombre es Michishige Sayumi, tengo 16 años y vengo de la prefectura de Yamaguchi. ¡Encantada de conocerlos!
En cuanto se enderezó luego de hacer la política reverencia, sonrió estando segura de haber escuchado unos comentarios que decían cosas como “¡que hermosa!” o “¡es guapísima!”.
-Muy Bien, Michishige-san. Mi nombre es Abe Natsumi y soy la Profesora a cargo de este curso. Espero que te sientas cómoda en tu nueva escuela. Puedes tomar asiento allá atrás, en el lugar entre Kusumi y Kamei.
Sayu obedeció y fue a sentarse al ultimo asiento de la fila de pupitres, junto a una chica de cabello largo y negro que sonreía mucho, y…¡el desgraciado d e la bicicleta!
-¡TÙ! -exclamó sin poder contenerse.
-¿Ah?-balbuceó él muchacho con cara somnolienta.-¡OH! ¡Eres tú!
El muchacho parecía feliz de verla, lo cual enojo más a Sayu. Lo fulminó con la mirada.
-Etto…¿pasa algo, Michishige-san, Kamei-san? ¿Algún problema con sus asientos?
La chica se apresuró a negar con la cabeza y luego de disculparse, la clase continuó.

Durante el transcurso de la clase Sayu intentó concentrarse en lo que explicaba la profesora, pero la emoción por encontrarse al fin sentada en ese lugar la tenia un poco inquieta, además de que no podía evitar echarle un par de miradas de odio al chico responsable por su retraso. Sin embargo, este parecía interesado en cualquier otra cosa que en disculparse o en poner atención a la clase, de hecho, Sayu ni siquiera lo había visto sacar su cuaderno para tomar nota. Sólo estaba ahí con la barbilla apoyada en su mano mirando por la ventana.
Entonces Sayu estuvo segura de que debía tratarse de uno de esos vagabundos que siempre existían hasta en los mejores colegios. Sólo iban a clase a dar la hora y no hacían nada productivo por su vida más que existir y atormentar con sus torpezas las vidas de la gente honesta y trabajadora como ella.

El timbre sonó y la profesora dio por terminada la clase.
-¡Hola! ¡¿Cómo te llamas?!-preguntó una alegre y chillona voz en su oído, mientras guardaba sus libros.
- Michishige Sayumi -contestó con amabilidad.- ¿Y tú?
-¡Koharu! ¡Kusumi Koharu! ¡Pero puedes llamarme Koharu-chan! ¡Yo también soy nueva acá!
Sayu asintió con cortesía, sin intentar parecer extrañaba, a pesar de que si lo estaba. ¿Qué acaso la chica creía que era sorda? No tenía porque hablar tan fuerte.
-¡Ha sido una suerte que la profesora te haya sentado junto a mi! ¡Espero que seamos amigas!
Y tan silencioso que estaba todo durante la clase…
- Nee, ¡¿Qué te parece, Michishige-san?! ¡¿te gustaría ser amiga de Koharu?!
¿De Koharu? Ok, eso si que era raro. Referirse a uno mismo en tercera persona y tener esa voz chillona y desagradable no era algo normal.
-Am, claro.-fingió una sonrisa.-Nos vemos después ¿ok?
-¡Espera! ¡¿Por qué te vas?! -hizo un puchero. -¡¿Adonde vas?! ¡Llévame contigo!
Sayu dejó escapar un suspiro ¿no podía ser todo color de rosa, no?

-¡Nee Michishige-san! ¡¿Acaso te gusta el chico tortuga?! –le preguntó, no, le gritó de lo mas feliz mientras daba un paseo por la escuela para conocerla.
Sayu se detuvo en seco. Antes solo había hablado tonterías sin sentido sobre la comida, pero esta vez… ¿Gustar? ¿Chico tortuga? ¡¿Y por que gritaba?!
Algunos alumnos que paseaban por el pasillo se quedaron mirándolas al pasar y Sayu sintió deseos de esconder la cara de vergüenza.
-¡Lo sabia! ¡Te gusta el chico tortuga!
Sayu comenzaba a torturarse mentalmente ¡Era tan exasperante!
En todo caso ¿Quién demonios era el chico tortuga?
-¡Vamos! ¡Dime! ¡No seas tímida! ¡No te quedes calladita! ¡Koharu sabe guardar secretos!
Si, y se notaba de lejos.
-Etto…no se de quien me estas hablando, Koharu-chan. No conozco a ningún chico tortuga.
-¡¿Cómo que no?! ¡Si lo estuviste mirando toda la clase!
Gente a su alrededor la miró y soltó risitas.
Sayu enrojeció ¿No podía esta chillona estar refiriéndose a quien creía, cierto?
-Etto…¿de casualidad te refieres a ese chico que se sienta a mi lado?
-¡Claro! ¡El chico tortuga del cual estás enamorada, Michishige-san!
-¡No estoy enamorada!- exclamó con irritación.- ¡Apenas lo conozco! Además ¿Cómo podría estar enamorada de un irrespetuoso que me atropelló y ni siquiera ha tenido la decencia de pedirme disculpas por ello?
- ¡¿Te atropelló?! ¡Cuéntame como fue, Michishige-san!
Con tal de que dejara de gritar Sayu le contó todo camino a su clase de Matemáticas.
Por suerte la clase comenzó puntualmente y Koharu tuvo que callarse justo después de enterarse de todo. La profesora Matsuura resultó ser una mujer muy agradable y muy instruida que la dejó maravillada. Era tan hermosa, sofisticada, elegante y enseñaba tan bien. Sayu pensó que le gustaría ser como ella y ¡enseñar matemáticas!
Ella amaba las matemáticas, de hecho, era su materia favorita y en Ube era la mejor de la clase. Aquella clase esra lo que más estaba esperando tener y la espera valió completamente.
-¡Vamos a comer juntas, Michishige-san!
¡Como le encantaba malgastar su nombre!
-Hai.-contestó no muy animada, esperándose esto venir.
Terminada la clase ambas emprendieron el camino al casino de la Academia.
El almorzar con la tal Koharu no le causaba ninguna buena expectativa, pero ¡¿casino?! En su escuela de Ube no tenían y después de conocer la enfermería esta mañana, no podía ni imaginarse como seria el casino.
-¡Nee Michishige-san, ¿te fijaste que el chico tortuga no vino a clases de matemática?!
No podía importarle menos, pero si, se había percatado, después de todo le debía una disculpa.
-Si, y se fue rápidamente de la clase de literatura. No se quien se cree, es el primer día de clases y hace lo que quiere.
-¡Oh! ¡De verdad lo odias, Michishige-san!
- ¿Odiar?
¿Tan acidas habían sido sus palabras?
-¡Hablas de él tan cruelmente! ¡¿Cómo sabes si no murió su abuelita o algo así?!
¿Esta chica tenia arena en lugar de cerebro?
¡Por supuesto que no había muerto su abuelita! Ese tipo de gente era así, vagabunda, y no le importaba nada ni nadie.
-No lo conozco, pero sea lo que sea que le haya pasado no es mi problema. No estoy interesada.
-¡Que ruda! ¡Y tan inocente que se veía Michishisge-san cuando llegó!
Rápidamente debía hallar la forma de deshacerse de esa gritona. ¡Era molesta!
-¡Te quiero!- chilló Koharu sorpresivamente y la tomó del brazo.- ¡Me alegra tener una amiga tan genial como tú!
Pues a mi no, pensó Sayu con molestia, aunque en todo caso ¿no era genial su habilidad para atraer a las personas?
Sin duda, era espectacular.
Llegaron al enorme y atiborrado casino y Sayu volvió a quedarse con la boca abierta por segunda vez en el día.
-¡SUGOI! ¡En el folleto no se veía taaaaan grande!-exclamó Koharu a su lado igual o más impresionada que ella. Sólo que ella sabia controlarse y no llamar la atención de tanta gente.
-¡Onee-chan!
¡Oh! Bueno, la molesta habilidad de Koharu había servido para llamar la atención de mucha gente, entre ellas su linda hermanita.
-¡Airi!- gritó llena de felicidad.
-¿Estas bien? ¿Te duele algo?-preguntó la chica con la preocupación reflejada en el rostro. De seguro sentía remordimiento por haberla abandonado con esa mujer loca, pensó Sayu.
-No, ya estoy bien.
-¡Me alegro mucho! ¡Estaba tan preocupada! ¿Qué tal las clases?
-Bueno…
-¡Oh! ¡Tú debes ser amiga de Michishige-san igual que Koharu! ¡Mi nombre es Kusumi Koharu! –le dio un caluroso abrazo-. ¡Seamos amigas!
Sayu vio como Airi se quedaba algo choqueada por la sorpresiva bienvenida.
-Am, cla…claro, pero yo soy su hermana pequeña, Airi.
-¡oh! ¡Michishige-san Junior! ¡Kawaii! ¡Seamos hermanas también!
Por favor, ¿Por qué no le podía caer un rayo?, rogó Sayu a los cielos. De seguro después de eso diría cosas más coherentes.
-Nee, hermanita Airi-chan ¿quieres comer con nosotros?
-Etto… mis compañeros me están esperando…
-No te preocupes Airi, ve. Nos vemos a la salida.
No iba a dejar a la pobre traumatizada y con problemas de sordera por culpa de la Kusumi ¿no?
-¡Hai! Gusto en conocerte, Kusumi-chan ¡nos vemos!
-¡Oh! ¡Se fue! ¡¿Por qué no insististe para que comiera con nosotros, Michishige-san?!
¡Es tan linda!
Claro, era su hermanita.
-Es bueno que este con sus compañeros de clase. Vamos a sentarnos ¿si?
Se sentaron en una mesa y un joven mozo vino a atenderles.
Sayu pensó que esto era demasiado lujo, porque él lugar era claramente más grande que su casa, las mesas eran de mármol, las sillas de caoba, el piso de cerámica reluciente y además ¡tenían mozo! ¡y guapo!
Lamentablemente no tenia idea de que era como una especie de restaurante y viendo los precios del menú se dio cuenta de que no le alcanzaba ni para un emparedado simple.
-¡No te preocupes Michishige-san! ¡Eres amiga de Koharu y ella te invitará! ¡Por favor camarero, traiga lo más caro que tengan!
Cuando les sirvieron rato después, Sayu estuvo segura de que comenzaría la otra clase antes de que alcanzara a terminarse esa enorme langosta, pero aparte de eso ¡se veía realmente exquisita!
Aún así ¿era correcto aceptarla así como así?
-Koharu-chan, yo no se que dec--.
- ¡Se ve deliciosa! ¡Vamos a comer!
-¡Arigatou Koharu-chan!
¡Esta chica molesta tenía sus cosas buenas después de todo!

Mientras saboreaban la exquisita comida que el camarero había traído para ella, Sayu aprovechó de inspeccionar el lugar. Como había pasado la primera hora en la enfermería, se había perdido la ceremonia de inauguración del año académico y no había tenido la posibilidad de observar que clase de personas eran las que asistían a la Academia.
Como era de suponer la mayoría era gente refinada y muy educada que parecía saber disfrutar muy bien de la buena vida. Se paseaban orgullosos por el lugar siendo tratados como verdaderos reyes por el personal que atendía el lugar, incluso algunos tenían unos verdaderos banquetes de palacio en sus mesas, sólo les faltaba el vino que era reemplazado por un refrescante jugo de frutilla totalmente natural.
-Directamente de la pulpa y seleccionado de las mejores frutillas del país.-le informó el mozo cuando se lo ofreció.
Eso si que era lujo.
Aquella gente era tan distinta de la gente de Ube, tan grandiosa, bonita y soberbia. Era increíble que ella pudiera estar ahí compartiendo el mismo comedor, aunque en hermosura ninguna de esas chicas le ganaba.
-¡Parece que el chico tortuga tampoco vendrá a almorzar!
Sayu casi se atragantó con la comida. ¿A que venia ese tema de nuevo?
-¡Lo estabas buscando ¿no es así?! ¡Koharu te ha observando mucho el día de hoy y podría decirse que me estoy volviendo una experta acerca de Michishige-san!
-¿Ah si?
-¡Claro! -asintió con una sonrisa de oreja a oreja, aplaudiendo con alegría.
Sayu comenzaba a acostumbrarse a ser observada no sólo por su belleza. De seguro la demás gente del casino la compadecía por su situación, pero si se paraba a pensarlo Kusumi-san había sido muy amable al hablarle y ofrecerle su amistad. Según lo que ella le había contado, ellas dos habían sido las únicas alumnas nuevas llegadas a su clase. Y claro, Sayu estaba enterada de lo increíblemente difícil que era entrar a la Academia Haromoni@, de hecho ella estaba ahí únicamente debido a la influencia de su abuelo que era el dueño de una compañía de productos químicos en Ube y tenia negocios con los dueños de la escuela. De todas formas, siempre había tenido altas calificaciones y era de las mejores alumnas de su escuela, así que esto de la exigencia no era algo nuevo para ella. Aun así el ambiente le parecía algo hostil, de hecho, ninguno de sus compañeros se había molestado en ir a saludarla, sólo Koharu.
-Nee, Koharu-chan.
-¡Dime!
-¿Por qué decidiste entrar a esta escuela?
-¿Ah? –la chica la miró extrañada, con los ojos negros enormes que tenia aun mas abiertos de lo normal.- ¡Pues porque es el mejor, claro está!
-Entonces ¿tus padres tienen mucho dinero?
-¡Claro! ¡Me enviaron aquí porque es el mejor lugar y…
El rostro de la chica adoptó una expresión un tanto más seria.
-Quieren que encuentre marido.-susurró en una voz casi imperceptible.
-¿Ah?
-¡Pues si!-gritó volviendo a su tono y sonrisa habituales.- ¡Aquí estudian los hijos de las familias más ricas e importantes del país! ¡¿Qué acaso no lo sabias, Michishige-san!
-Bueno, si, pero…
¿Buscar marido? ¿No era eso un tanto anticuado?
-¡Pero ¿Qué?! ¡Yo pensaba que estabas aquí para eso también! ¡Como te la pasaste mirando al chico tortuga toda la clase!
Había alguna clase de obsesión con el tema ¿o que? ¡¿Qué acaso AGRR…
Soltó un suspiro. Ella era una dama, nada de exaltarse por tonterías como esas.
-Koharu-chan, ya te dije que no lo estaba mirando por eso ¿ok? El fue muy irrespetuoso conmigo y no me ofreció disculpas. Sólo se rió y se quedó ahí haciendo nada.
Por motivos obvios no podía evitar sentirse muy enojada al recordar el tema ¡Que tonta! Debería simplemente olvidarlo, después de todo, la gente de ese tipo sólo era un dolor de cabeza.
-¡Yo pensé que por eso mismo te gustaba!
-¡¿Ah?! ¡¿Gustar?!
-¡Chst!- les chistaron un grupo de alumnos de la mesa de al lado, parecían molestos por el espectáculo. Sayu enrojeció.
-Ya te he dicho que no me gusta.
-¡Pero él es famoso!
-¿Ah?
-¡Pensé que lo querías como marido!
-¡¿AH?!
-¡CHST!
¡Chotto! ¿Por qué sólo ella no podía gritar? Kusumi poco menos que contaba su vida por alto parlante y a ella no podía defenderse.
-¡Su…Sumimasen!
Esto no era justo, pero ¿Quién dijo que la vida lo era? No pensaba ganarse enemigos en su primer día de clases.
-Mira Koharu-chan, si sigues diciendo esas cosas de mi y de ese chico, que no tengo idea porque le dices tortuga, realmente voy a enfadarme ¿entendiste?
-¡Kamei!
-¿Ah?
-¡Su apellido es Kamei, como tortuga! ¡Por eso es el chico tortuga!
¡Chotto! ¡¿Qué le importaba eso a ella?! Lo que ella estaba tratando de hacer era que esta “persona rara” entendiera que no podía ir por el mundo anunciando cosas falsas sobre ella.
Recién había llegado a esta escuela y no deseaba meterse en líos amorosos con nadie, menos con ese irrespetuoso. De seguro había hombres mejores que ese en esta escuela, mucho más apuestos y caballeros.
-¡JAJAJAJAJAJAJAJAJA! -se escuchó una risa estridente cerca de ella.- ¿Escuchaste eso, Kame? Parece que estaban hablando cosas malas sobre ti.
-¡Urusai! No molestes, Gaki-san.
De pronto Koharu se puso de pie de un salto y anunció.
-¡EL CHICO TORTUGA!
Sayu se quedó petrificada. Primero porque Koharu acababa de romper su record de decibeles. Segundo porque todo el mundo se puso de pie a mirarlas y tercero, porque ¡¿Qué hacia el chico tortuga ahí?!
-Wow, parece que tu chica es un poco…intensa. Apuesto a que cuando canta en la ducha los vecinos llaman a la policía y sus padres huyen de casa. ¡JAJAJAJAJAJAJA!
El casino explotó en carcajadas ante las palabras de ese…enano que acompañaba al chico tortuga. No era el único, tras ellos un chico alto de cabellera larga, lisa y negra estaba parado tras ellos con expresión de aburrimiento, y más atrás, un chico aún más enano que el gritón, apenas se veía tras un enorme ramo de fresias rojas.
-Urusai, Gaki-san.-repitió el chico tortuga, algo enojado.- Etto…
Sayu sintió un chispazo de nerviosismo cuando su mirada y la de él se encontraron.
-¿Tú eres Michishige-san, cierto?
El tal Gaki-san comenzó a hacer unos ruiditos melosos y molestos que la mayoría del casino imitó.
Sayu estaba estupefacta. ¿Qué había pasado con los tranquilos y ordenados alumnos que ahora no le quitaban los ojos de encima sin parar de reírse? Y ¡¿Cómo era que el chico tortuga sabia su nombre?!
- Somos compañeros de clase…
¡Ah! ¡Lo había olvidado!
-Y lamento mucho haberte arrollado esta mañana, yo…-bajó la cabeza y curvó la espalda en señal de disculpa.- ¡De verdad lo siento mucho!
El casino se quedó en completo silencio hasta que el pesado, enano y desagradable del tal Gaki volvió a explotar en carcajadas.
-¡JAJAJAJAJAJA! ¡Que tonto eres, Kame! ¡Ya te dije que no tenías porque disculparte! ¡Sólo es una don nadie, nunca la había visto antes!, ¡Ai-chan!
El chico con el ramo de flores dio un paso al frente y Sayu pudo verle la cara más claramente, entre comillas, porque el mechón que le caía por la frente era tan largo que apenas se le veía la cara, y lo poco que se veía era unas gafas negras y grandes.
-Pasa las flores y vamos, tengo hambre. -le ordenó.
El chico le pasó el ramo al chico tortuga. Sayu los miró con curiosidad.
-Me enteré por tu hermana pequeña que te gustaban estas flores, así que las mandé a comprar para ti. Espero que te gusten.
Y con una deslumbrante sonrisa se las extendió a ella.
Sayu creyó que se desmayaría ¡¿Qué estaba pasando aquí?!
-¡Oh! ¡Kawaii! -exclamó Koharu con emoción.- ¡Acéptalas Michishige-san!
-¿Ah?
-¡Oye tú! -el tal Gaki dio un paso al frente dándole un fuerte empujón al chico tortuga.- ¡¿Cómo te llamas?!
Sayu miró a ambos lados ¿le estaba hablando a ella?
-¡Oye! ¡Te estoy hablando!
-Es Michishige Sayumi, Gaki-san.- contestó por ella el más bajito mientras se acomodaba el uniforme y sus enormes gafotas de marco grueso, con un vidrio de grosor como el de una lupa.
-¡Ah si! ¡Escucha Sayuri, Sayumin o como sea! ¡¿Acaso crees que tenemos todo el día para ti?! ¡Acepta el maldito ramo!
El muchacho se lo arrebató bruscamente a la tortuga y se lo lanzó a Sayu en las narices. La chica casi se fue de espaldas al intentar cogerlo.
-¡Y pobre de ti que molestes o demandes a mi amigo después de esto! -le gritó con tono amenazante.- ¡Por tú culpa estaba muy preocupado e incluso faltó a clases!
-¿Ah? –fue lo único que fue capaz de salir de la garganta de Sayu.
-¡Ga…Gaki!- el chico tortuga salió a defenderse con el rostro rojo por la vergüenza.-¡Cállate!
-¡¿Gaki-san?!
Ahora fue una voz femenina y un tanto chillona (obviamente no para sobrepasar el record de Koharu) la que se escuchó pronunciar el nombre del enano antipático.
-¡Es Tanaka-sama!- anunciaron algunos por ahí, y los que estaban rodeando su mesa abrieron el paso.
El aludido, más sus tres “amigos-secuaces” se volvieron y en ese momento Sayu pudo ver a “Tanaka-sama” que resultó ser el ejemplar de chica más extraño y en su opinión, más espantoso y desagradable que sus ojos habían tenido la oportunidad de ver.
Era bajita, así que el honorífico de “sama” realmente no le venia. Ocupaba el uniforme de manera desastrosa: blusa mal planchada, falda deshilachada y exageradamente corta con cadenas colgando por ambos lados. Para agregar traía pintura de ojos oscura, labios pintados, uñas moradas, miles de pulseras, pendientes de argolla exageradamente grandes, una chaqueta de leopardo morado que obviamente no correspondía al uniforme y para rematarla tenia el cabello más mal traído que Sayu había visto nunca; era o más bien había sido castaño porque ahora estaba cubierto por mechas rubias, rojas, moradas, azules y con casi todos los colores del arco iris incluidos en el, y su peinado, su peinado hizo a Sayu terminar de imaginársela como una de esas chicas que se paran por la noche en las esquinas.
Gaki lanzó un bufido al verla.
-Ya apareciste…
¿Ustedes saben? La primera impresión que da este tipo de chicas es que acaban de salir de la prisión, y la cara de niñita buena que puso al ver al Gaki ese, daba realmente escalofríos.
-¡Tanto tiempo, Gaki-san! -exclamó la chica con tono alegre y se lanzó para abrazarlo, pero el chico la esquivó con agilidad.
- Claro. Parece que estas vacaciones aprovechaste de añadir más colores a tu peluca. Debería llevarte conmigo para decirle al pintor cual es el color de habitación que quiero ¡JAJAJAJAJAJA!
Y la mayoría volvió a explotar en carcajadas, digo la mayoría, porque ninguno de los amigos del tal Gaki-san movió ni un músculo, y claro, tampoco Sayu quien comenzaba a encontrar a este tipejo cada vez más desagradable. La chica era rara, pero parecía realmente interesada en él…¡que cruel de su parte decirle eso!
-¡Cierren la boca! -gritó esta última cruzándose de brazos, y para impresión de Sayu todos obedecieron.- Nee, Gaki-san, Reina también te extrañó mucho estas vacaciones ¿sabias?
De nuevo la vocecita melosa ¿Qué acaso no había escuchado la mofa que el chico le acababa de hacer? Y ¿había escuchado bien? ¿Reina?
-Que bueno por ti, porque yo no lo hice. Ahora deja de hablar de esa manera tan ridícula y tonta, y déjame pasar, tengo hambre.
-¿Hambre?- los ojos de la chica se iluminaron.- ¡Si quieres podemos almorzar juntos!
-Ni hablar.-fue su lapidaria respuesta.-Yo y los chicos vamos a ir un lugar mejor que esta pocilga y no estas invitada, enana.
La chica hizo un puchero.
-¡Cállense!-volvió a gritar para callar a las risitas. Luego volvió a sonreír.- Bueno, Gaki-san, será en otra ocasión entonces. Espero que la pases bien con tus ami---
-Si, si. Vamos muchachos. Muévanse.
La mirada de Sayu volvió a encontrarse con la del chico tortuga.
-Gomenasai.-el chico volvio a hacer una reverencia y luego de dedicarle una radiante sonrisa se volvió para reunirse con sus amigos.
-¿Adonde quieren ir? -preguntó el antipático “líder” con una sonrisa suficiente.
-Donde sea ¡tengo hambre! -contestó el chico tortuga estirando los brazos con animo mientras se ponían en marcha.
-¿Qué opinas tú, Jun?
-Donde tú quieras, no me importa.
-¿Y tú Ai-chan?
-Etto…lo siento, pero no puedo ir. Debo estudiar.
-¡¿Ah?! ¿Estudiar? ¡Es el primer día de clases! ¡Qué aburrido eres! Te he dicho un millón de veces que no debes preocuparte por estudiar, mi padre igual dejará que te gradúes, incluso si sacas puros ceros ¡JAJAJAJAJAJA!
Él era realmente arrogante y PROFUNDAMENTE DESAGRADABLE.
-Lo siento, pero prefiero quedarme aquí.
-¡Como quieras! Tanaka…
La con apariencia de delincuente juvenil dio un salto de alegría.
-¡¿Hai?!
-Puedes comer con Ai-chan si quieres, pero te advierto, no le toques ni un pelo porque es mío.
-¡Gaki-san!-exclamó avergonzado el chico de las gafotas, o eso creyó Sayu porque debajo de tanto pelo, más las lupas de abuelo que le tapaban la nariz, era difícil saber si sus mejillas estaban coloradas o no.
-¡Nos vemos después Ai-chan, diviértete, si es que puedes!
Y seguido por el chico tortuga y el chico alto llamado Jun, la persona más desagradable que Sayu hubiera conocido, se marchó.
-Etto…Tanaka-san.
-¡Ni lo sueñes! ¡Reina no almuerza con perdedores!-respondió la chica con dureza y sin darle ni oportunidad de hablar, se marchó también del lugar seguida de un sequito de 5 hombrotes.
El pequeño Ai-chan se quedó ahí soportando los cuchicheos y risitas de todos. Hasta que se acomodó la corbata y se marchó con su mochila cargada de libros.
Automáticamente unos 100 pares de ojos recayeron directamente sobre Sayu.

3 comentarios:

Midoro (Admin) dijo...

NYA! me encanta como pudiste plasmar, ami parecer xD, la personalidad narcisista de Sayu, y eso de que Eririn es un macho quede como muy OMG! y además Risa es tan desagradable... y Reina estoy que entre la quiero y la odio xD.

Además cuando lei la aprte en qeu Gaki-kun (que raro es decirle así XD) le dice a reina:

Puedes comer con Ai-Chan, si quieres, pero no le toques ningun pelo, él es mio.....

QUede pensando como TAKAGAKI *0*... YAOI O.O!

Anónimo dijo...

ShigeKamei

wiii me gusta...Gaki-san...mala U.U mmuuuy mala


y Koharu...hay elp equeño milagro destruyendo los oidos de Sayu

me encanto conti
onegai

パオラ dijo...

jeje Koharu-chan....!!!! quisiera que el primer dia de clases ,me hablara alguien tan escandalosa como ella hehe...!!!

DETESTO A GAKI...ok ya lo dije...n.n...

eririn...el chio kamei (U) ..ufff...todos serian lindos...nee?

me encanta por fa conti pronto...!!!

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