Seishun Collection (Cap. 11 parte 1)

Clasificación:R-0

 "¡Fiesta!"

Estábamos los dos solos en su habitación y me pareció una instancia perfecta para volver a decirle el pésimo gusto que tenia.
-¡¿Por qué ella?! ¡Esa chica es antipática, cínica y la has visto una sola vez en tu vida! Bueno, la de ahora.
-¿Mi vida de ahora? -preguntó el muchacho con confusión.
-En todo caso, no sé que le ves.
-¡Itai! ¡Me estas ahorcando, Sayu-chan!
-Perdon.- se disculpó sin sentirlo en lo más mínimo y le aflojó el nudo de la corbata.
Era sábado en la tarde y había ido a la casa de Ai-chan a ayudarlo a prepararse para la fiesta de salida de vacaciones que habían organizado  en la escuela.
-¿Realmente es tan mala? -la cuestionó mientras intentaba acomodarse su desordenado cabello frente al espejo.
-Claro. Abusa de los más débiles.
-¿De mi también abusó?
-Por supuesto. Y sin una pizca de remordimiento.
Al diablo con el encubrimiento de las maldades de esa criminal ¡Estaba celosa! ¡No podía creer que Ai-chan volviera a sentirse atraído por la chica equivocada!
Y no por mi…-dijo su voz interior.
-Ya veo. Pásame la tijera, por favor.
-¿Qué?
-Este flequillo está muy largo, apenas puedo ver.
-¿Y te lo vas a cortar así sin mas?
-Hai.
-Dejame hacerlo a mi. Sientate ahí.
El chico le regaló una sonrisa y obedeció. Sayu tomo un par de mechones y abrió la tijera.
Cortó el primero.
Se sentía decepcionada. No podía entender, de verdad que no podía entender porque de todas las chicas lindas y buenas que existían en el planeta ese estúpido tenia que…¡AGR! ¡¿Por qué?!
-¿Estás enfadada?
-¿Y…yo?
La descubrió.
-Desde hace más o menos una semana atrás que estás muy seria y casi ni hablas.
Bueno, tampoco había que ser adivino ¿no?
-Desde que encontré el celular.
A Sayu le molestaba resultar  tan evidente, pero no podía evitar sentirse molesta cada vez que Ai-chan con su carita inocente le hacia preguntas a ella o a los chicos acerca de esa…esa…horripilante criatura.
-Ahí está -le anunció cuando acabó el pequeño trabajo.-No soy una experta, pero no te quedó mal.
-¡Arigato! –le agradeció con felicicidad y en cuanto se puso de pie le dio una abrazo cariñoso-. ¡Eres la mejor, Sayu-chan!
Y luego la soltó dejándola con su pobre corazón adolesecente latiendo a mil por hora.
-¿A que hora dijo Gaki-san que vendría por nosotros?
-A las 8, después de ir por su hermanita al aeropuerto.
-Que coincidencia que llegara justo hoy día de su viaje. Me muero por conocerla.
-Yo también. -admitió imaginándose la versión femenina del machote de Gaki-san.
-Sabes…¿si vendrán solos?
-Mmmm…que yo sepa Jun-kun va a pasar por Koharu en su motocicleta y Eric-kun se iría por su cuenta.
-Hum~-asintió comprensivamente y se rascó sobre la ceja. Sus ojos la evitaron.
-Si estás preguntando por tu delincuente juvenil no tengo idea porque no hablo con ella.
-Ya veo. Yo pensaba que vendría con Gaki-san.
Sayu sintió como si le pasaran una navaja y le cortaran el corazón en pedacitos. Esperaba que Ai-chan le dijera que eran ideas suyas  y que no preguntaba por ella. Pero era demasiado sincero.
Y eso no siempre era bueno.
-Nee Sayu, me traes esa bolsa que sobre esa mesita.
-Claro.
Agradeció mentalmente que tuviera que hacer algo en vez de quedarse mirándolo a la cara. Era doloroso tener que fingir que no sentía nada cuando hablaba de ella.
-Aquí tienes.
-Gracias.
El chico abrió el paquete y sacó una cajita redonda.
-¿Qué es eso?
-Lentes de contacto.
-¿Ahhhhh?
- Me veo mejor sin gafas ¿no? Además son muy molestas…y feas.
Abrió la cajita y se dispuso a ponérselos para la enorme estupefacción de Sayu. ¿Qué era esto? Ahora que iba a salir se preocupaba por su apariencia. Realmente estaba muy cambiado, no tenia nada que ver con el Ai de hace tiempo.
-Nee Ai-chan. ¿Puedo hacerte una pregunta?
-La que quieras.
-¿Por qué te gusta tanto Tanaka Reina? ¿Qué es lo que te atrae exactamente de ella?
Necesitaba saberlo. No lo entendía. No era por ser muy presumida, pero se consideraba mucho más atractiva que ella, física y psicológicamente hablando.
-Bueno, es muy bonita ¿no crees?
Estúpido. Lo fulminó con la mirada. Yo soy linda también. Más linda.
-En todo caso lo veo como algo imposible. No creo que ella se fijara en alguien como yo.
Ese pensamiento era bastante  aterrizado, pero ¿Por qué?
-Soy muy aburrido y no tengo idea como se debe conquistar a una chica.
¡Mentira! ¡A ella la conquistó sin el menor esfuerzo!
-Además Gaki-san ha sido muy bueno conmigo. Jamás pensaría en quitarle la novia. Sería algo muy feo.
Por suerte Ai era un chico noble, eso la aliviaba. Ahora, lo mejor que le podría pasar era que viera a esa mujerzuela en acción y se diera cuenta de la horrible persona que era. Después de eso podría considerase satisfecha, así que esperaba que se diera esa oportunidad esta noche.
A las 8:30 y con media hora de retraso sonó el nuevo teléfono celular de Ai. Gaki estaba esperándolos en la puerta.
El chico se pasó la peineta por última vez.
-¡Diablos! Soy muy frentón. Con razón mi yo de antes llevaba ese flequillo tan largo.
Sayu lo miró con ternura y le dijo:
-Tu frente es bonita.
El le devolvió una mirada de asombro.
-¿De…de verdad crees eso?
-Claro, porque tú eres bonito.
¡Y estoy loca por ti! Se sintió tentada a gritar.
-A…arigato. -pronunció el dueño de casa con las mejillas coloradas-. Tú…tú también te ves preciosa.
Sayu iba a abrir la boca para agradecerle, cuando en eso el celular volvió a sonar.
-¡Si no bajan en este instante los llevo en la maleta!
Los dos apuraron el paso.
Aunque ahora que lo pensaba ella encerrada en la cajuela con Ai-chan a oscuras….
¡Controla tus instintos, Sayumi!
Además, no había estado arreglándose desde hace horas para arrugar su hermoso vestido nuevo.

Cuando el chofer les abrió la puerta de la limusina una sonrisa boba se dibujó en el rostro de Ai-chan mientras la expresión de su pareja se convertía en una mueca.
¡La desgraciada estaba ahí!
Y junto a ella había un asiento libre.
Ai se olvidó que era un caballero ignorando el “damas primero” y se apresuro a meter el pie al auto.
-Compermi…
Sayu lo jaló hacia atrás con fuerza.
-Yo me siento al lado de Tanaka-san ¿entendiste?
El tonto no tuvo más que aceptar.

-Todavía no puedo creer que perdieras la memoria, Takahashi-san.  Creía que esas cosas sólo pasaban en las películas y en las novelas dramáticas -comentaba Aika, la recién llegada hermana, mejor dicho hermanastra, de Gaki-san. La chica venia dese Estados Unidos donde había pasado un semestre haciendo un intercambio. Era muy alegre, amigable y en opinión de Sayu todo lo contrario de su hermanito, aunque probablemente era porque no compartían la misma sangre.
Ya llevaban un buen rato en la limusina  y la chica había sido muy amable con todos, y para sorpresa de Sayu, en especial con Tanaka Reina, a la cual parecía conocer de antes y llevarse muy bien con ella.
Era linda, pero…
-¿Takahashi-san?
La cara de imbécil que traía cierta persona estaba sacándola totalmente de quicio.
-¡Ai-chan despierta!
El aludido dio un salto. Desde que se había subido al maldito automóvil lo único que hacia era intentar mirar a Reina y claro, que ella lo mirara a él, pero lamentablemente para sus planes Sayu se interponía cruelmente en su camino.
-Oye ¿por que no estas con tus gafas? -lo interrogó Gaki-. ¿Las trajiste?
Sayu se había dado cuenta que cada vez que Ai estaba distraído, Gaki-san lo atribuía a las gafas.
Bueno, eran su marca registrada ¿no? Aun estaba impresionada que las hubiera dejado.
-No. -le contestó sonriente.
-¿No? ¿Y por qué no?
-Me lucían mal.
Gaki se quedó mudo, su hermana impactada y Sayu soltó un gruñido.
¿Eso también era para impresionar a la tonta con la cara de 3 metros que traía sentada al lado?
-Ai-chan ¿es mi idea o te cortaste el cabello también?
-Sólo el flequillo. Sayu-chan lo hizo amablemente por mí.
Reina alzó la cabeza y miro en dirección al chico por primera vez en todo el viaje.
-Yo…- el tímido chico soltó una risita nerviosa al notar que habia conseguido capturar la atenciónde la yanki-. Me quedaba mal.
-¡Uso! ¿Qué rayos pasa contigo, Ai-chan? ¡Sayumin! ¿Qué diablos le has estado enseñando a mi Ai-chan?
-¿Ah? ¿Yo? ¿Y desde cuando es TU Ai-chan si se puede saber?
-¡Desde siempre!
-Entonces ¿Por qué quiso venir conmigo al baile y no contigo?
-Ah…eso es porque yo tengo a esta –apunto a Reina-. Asi que no le quedaba ninguna opción. Eras tú o Kame.
-¡Oye!
Ai, Gaki, Sayu y la recién llegada Aika rieron con ganas.
-¿Qué te pasa, Tanaka? -Gaki se dirigió a su novia-.Traes una cara de funeral que ni te digo.
-Ah.- la chica levantó la cabeza saliendo de su abstracción.- Lo siento, es que me siento un poco mal.
-¿En serio? Que mala suerte tienes.
A pesar de llevar más de 3 semanas saliendo juntos, Gaki y Reina no llegaban a parecer una pareja de verdad.
 Gaki era bruto, pero no tonto, Sayu estuvo segura de que estaba completamente enterado que el plan de Reina era hacer que en este mes se enamorara de ella.
Pero era obvio que no estaba resultando y el mes se estaba acabando  e informacion acerca de los que supuestamente habían golpeado a Ai-chan ella nunca vio.
Cuando Gaki se diera cuanta de que todo era mentira, Sayu se alegraría de ver el final de Tanaka Reina.
¡Bien merecido se le tenia!
-Ta…Tanaka-san se ve realmente hermosa esta noche.
¡Mientras eso pasaba ella debia controlar a cierto baboso!
Le dio un codazo y lo miró feo. ¡¿Cómo se atrevia a hacerle cumplidos con ella al lado?!
-Preocupate de tu chica mejor será.-le advirtió Gaki.- A las tortugas les cuesta rendirse fácilmente.
Sayu se sintió incomoda y se hizo la desentendida. ¿No se estaba refiriendo a lo que creía, cierto?
Eric-kun y ella sólo eran amigos.
-¿Tortugas? -repitió Ai, obviamente sin captar la indirecta.
-¿Te refieres a Kamei-sama, Onii-chan? -preguntó Aika con inusitado interés en su conversación.
Gaki la miró con sus ojos saltones de “¡¿Qué demonios?!.”
-¡¿Sama?!
El chico explotó en carcajadas contagiando a todos, exceptuando, claro, a Reina. La chica tenia sus propios problemas de los que ocuparse.

La proxima semana comenzaba la Golden Week, lo que significaban 5 días de vacaciones, por ese motivo el centro de alumnos de la prestigiosa academia Haromoni@ habia preparado un baile para celebrarlo. El lugar escogido fue el salón de eventos de lujo que poseia la escuela, donde se preocuparon de contratar los mejores servicios, incluyendo al DJ más solicitado del momento.
La limusina que traía a los hijos del director y sus amigos arribo al lugar pasadas las 9 de la noche. Fuera habían guardias que recibían a los invitados y acomodaban sus costosos autos. Estaba presente casi toda la escuela y tanto los alumnos, como los profesores y  hasta la gente del servicio se habían preocupado con esmero de que sus vestimentas estuvieran en perfectas condiciones; en especial las chicas que, naturalmente, eran las mas emocionadas con el evento.
-¡Mira! ¿Ese no es Takahashi Ai?
-¡Está muy cambiado!
-¡Mentira! ¡No puede ser él! ¿Segura que estás bien de la vista?
-¡Por supuesto que lo es! ¡Y mira con quien esta!
-¡La chica nueva!
-¡Es tan linda!
-¿Crees que ellos…
-¡Vamos a saludarlos!
 El grupo de Gaki fue abordado por un grupo de 6 chicas. Eran parte de las alumnas del colegio que durante los años anteriores habían ignorado al pobre Ai-chan y que se habían acercado a él únicamente para mandarle recados a los otro príncipes. Ahora por primera vez se daban cuenta de que habían estado ciegas.
-¡Buenas Noches, Takahashi-sama! ¡Me alegra muchisimo verlo de nuevo! ¿Me recuerda?
-Etto…
-¿Qué acaso eres tarada? -la increpó Gaki de mal humor.- Perdió la memoria.
La chica le dio una mirada de arriba abajo al chico e hizo una mueca  de estupefacción. Igual como había hecho Sayu cuando subió a la limusina y apreció el conjunto del chico. Al parecer el cerebro de Niigaki Risa no existía la palabra elegancia. Dijeron que era una fiesta formal y el iba con unos pantalones blancos, una chaqueta negra que le quedaba gigante, con la camisa fuera del pantalón,  sin corbata y  con el cuello todo abierto. Y para rematarla y darle el tono vagabundo que le gustaba tanto, traía un gorro de lana. 
Si hasta  vergüenza le daba a Sayu andar cerca de el.
-¡Buenas noches, Takahashi-sama! -llegó a saludar otra.- ¡Me alegra mucho que se haya recuperado!
-Gracias –el chico estaba tan contento como sorprendido con el recibimiento. Estaba claro que no se lo esperaba.
-¡Volvió usted más guapo que nunca!
-¿Tiene novia?
-¿No le gustaría pasar esta velada conmigo?
-¡No, Baile conmigo!
Gaki dio un paso al frente y les dio un empujón.
-¡Salgan salgan! ¡shu shu! ¡Él esta con nosotros y ya tiene pareja! ¡Desaparezcan feas!
-Ah….mm...¡Tambien queremos bailar contigo, Principe Gaki!
Reina paró la oreja y salio al frente.
-¿Perdón? ¿Qué acaban de decirle a MI novio? –preguntó con los dientes apretados y las manos empuñadas.
El grupo de chiquillas escapó despaboridas.
-¿Ahora me estás celando, Tanaka?
-Somos novios ¿no?  Reina no es del tipo de chica que deje que otros cortejen a su hombre….-le echó una mirada de soslayo a Sayu-. No como otras.
Esta la miró con rencor y asió con fuerza la mano de su pareja.
-No soy tu hombre,-replicó el orgulloso Gaki y le dio un empujon-. Sueltame.
-¡Llévame de la mano o sino aparecerán más de esas babosas!
-¡No quiero! Y apúrense que Kame nos está esperando.
Entraron al recinto ganándose más miradas. El lugar estaba hermoso y elegantemente decorado con relucientes lámparas de diamante colgando del techo, juegos florales y mesas repletas de cocteles con las comidas más finas.
 Sayu estaba pasmada.
-Bienvenida, Señoritas, Señores.-los recibió un hombre vestido con una pulcra y bien planchada levita-. Espero disfruten de la velada.
Unas chicas les entregaron unas cajitas de regalo. Dentro habian unos relojes de de plata de una marca carísima que dejaron a Sayu sin habla.
-¿Esto es de regalo?
-De parte del viejo -informó Gaki.
-Mi padre.-le aclaró Aika al ver que lo miraba sin comprender.
Reina agarró su cajita y se la estiró a Sayu.
-Para que pagues las cuentas. –le dijo con antipatía y se echo a reír cruelmente. Sayu sintió su pecho arder de rabia y  apuro el paso llevándose a Ai con ella.
-Estúpida. –escupió con los dientes apretados.
-Parece que tú tampoco le gustas a ella.-comentó Ai de lo más impresionado.
Sayu soltó un soplido sin emitir comentarios.
-¡Kamei-sama! -la alegre y energética Aika corrió a encontrarse con el chico que les hacia señas desde una mesa.
-¡Mittsi! ¡Tanto tiem---
La chiquilla se agarró de su cuello y le plantó un beso en la mejilla que no pasó desapercibido para nadie.
-¿Qué rayos crees que estás haciendo, Señorita? -dijo Gaki jalándola del brazo para separarla de su amigo.- Y tú, Kame ¡cuidado con lo que haces!
-Yo…¡¿yo?!
Aika se cubrió la boca y río dulcemente.
-Disculpa Onii-chan. Es solo que he extrañado tanto a Kamei-sama.
-¡No le digas sama, ridícula!
Sayu se quedó mirándolos con extrañeza ¿Qué había sido eso?
-Hola Koharu-chan, Jun-kun y Eric-kun -saludó Ai amistosamente a los que estaban en la mesa-. ¿Cómo están?
-¿Qué tal? -Jun le dio la mano a Ai y saludó a Sayu con un movimiento con la cabeza.
-¡Koharu-chan! -Sayu gritó totalmente maravillada.- ¡Te ves preciosa!
La chica llevaba un vestido rosa chillón lleno de vuelitos y moños, era del mismo tono del de Sayu, sólo que el de ella tenia un diseño más clásico y menos estrafalario.
-¡Tú también te ves hermosísima, Michishige-san!
-Las dos parecen unas gemelas. -comentó Jun metiéndose un cigarrillo en la boca y rebuscando su encendedor en el bolsillo-. ¿Están seguras de que no los compraron apropósito?
-¡Es verdad! -coincidió Ai.
Eric se acercó sonriente y les dijo:
-Ahora son las hermanas Pinku ¿no?
-¡Tienes razón!- chilló Koharu con su vocecita sobreexcitada-. ¡Ahora somos KohaPinku y ShigePinku!
Rieron con animó. Sayu entornó los ojos y rio también. Los únicos que no lo hicieron fueron Jun que nunca lo hacia; Gaki que los miraba como si se les hubieran zafado unos tornillos; Aika que no entendía nada y Reina que los detestaba.
-Ella es rara ¿no? -le comentó Aika a la novia de su hermano.
-No sabes cuanto.
Reina y Aika se conocían desde el año pasado cuando la heredera de los Tanaka había llegado al instituto. A nadie le agradaba la chica, los demás la discriminaban por su forma de vestir, de expresarse y esas típicas cosas que para las otras chicas de alta alcurnia de la Academia se consideraba poco “femenino”.  Sin embargo, desde el momento en que Aika posó sus ojos sobre su falda descocida, su cabello de colores y sus botas de stripper se sintió completamente atraída hacia ella. Le pareció que su estilo era genial y principalmente, diferente al resto, lo cual era imposible de ver en la prestigiosa Academia Haromoni@. Las chicas siempre tenían que verse impecables y si no eras como ellas te ibas a su lista de ignorados y fracasados. Pero al parecer a esa chica de apariencia salvaje no le importaba ni un poco estar en esa lista.

Un día  cuando estaban en un receso, su padre la envió a darle un recado a su hermano que estaba jugando futbol con su amigos.
 Y ahí estaba ella.
-¡Quiero salir contigo! -la escuchó vociferar con una voz llena de determinación dejando a los chicos que iban saliendo de la cancha totalmente mudos.
-¡¿Ah?! -sin duda el más impresionado de todos era su hermano-. ¿Qué acaso estás demente? ¡Apenas te conozco!
-¡Me gustas!
-¡¿Ahhhh?!
Ese día había sido cuando la relación de amor-odio entre ella y su hermano comenzó. A pesar de eso, a Aika que siempre le gustó la apariencia de ella, quedó más maravillada por su actitud desenfadada.
Quería conocerla.
-¿Te gusta mi hermano? –le había dicho un día así sin más durante uno de los descansos.
La mayor la había mirado con estupefacción. Aika sabía que estaba acostumbrada a que ninguna chica ni chico de ahí le dirigiera la palabra, después de todo, siempre estaba sola.
-Niigaki-san. -le explicó-. Él que te gritó.
-¿Es tu hermano?
-Postizo. Mi padre y su madre se casaron hace algunos años.-le ofreció su mano esbozando la mejor de sus sonrisas-. Mi nombre es Aika ¿y el tuyo?
Y gracias al simpático de su hermanito había tenido la posibilidad de conocerse más con la chica. Aunque al principio ella no parecía muy dispuesta a abrirse a una desconocida, Aika le demostró que sus intenciones eran únicamente amistosas.
Hablaron de la gente tonta que había en la escuela, de los profesores que eran todavía más tontos y de su hermano disfrutando de la compañía de la otra y de un rico helado de la cafetería. Después de ese día no se separaron más.
Descubrieron que les gustaban comidas similares y que ambas habían perdido a su madre a temprana edad, por lo que también compartían problemas  con sus respectivos padres por ese motivo. Aika le juró eterna lealtad y le prometió que la ayudaría con su hermano.
Reina  siempre la trató bien y aparte de una que otra desavenencia, eran muy buenas amigas.
Para Aika, Reina era como la hermana grande que nunca tuvo y siempre necesitó, y ella parecía sentir lo mismo porque  siempre estaba preocupada de que nadie la estuviera molestando y de que se la pasara bien.
Aika sabía que era afortunada porque conocía un lado de Tanaka Reina que probablemente nadie más estaba enterado que existía. Nadie podía imaginarse lo femenina que podía llegar a ser esa chica que repartía patadas a media escuela y que era capaz de enfrentarse a cualquier chico en igualdad de condiciones.
-¡Te extrañé, Tanaka-sempai! –exclamó lanzándose a darle un cariñoso abrazo cuando Gaki fue a buscar un refresco para las dos.
-Espera.-la otra la apartó de un empujoncito.- No hagas eso aquí. La gente comenzara a mirarnos raro y pensar que somos de ese tipo.
Aika río con alegría como no lo había hecho en mucho tiempo.
-No has cambiado nada…Miento.-le dio una mirada de arriba abajo-. Me gusta tu nueva apariencia, te ves muy adorable.
-Cállate.-le dijo con algo de rubor en las mejillas-. No sabes cuanto odio tener que vestirme como angelito caído del cielo.
-Te queda bien. Resalta tu belleza.
-Por supuesto.  Todo sea por tu hermanito del demonio.
-Vale la pena.-volvió a reir con ganas.-Por lo menos te dirige la palabra y eso es una gran avance.  ¿Cómo lo hiciste?
-Es cosa de aguantarlo un poco. Yo sé que en el fondo muy fondo tu hermano es un dulce.
-Uy, eso sonó horrible. Se nota que no lo has visto un domingo por la tarde viendo un partido de futbol por la televisión. En Estados Unidos eso fue lo único que no extrañé.
- Yo si te extrañé.-admitió la mayor asegurándose de que nadie la oía-. Esta escuela está toda llena de perdedores y este año llegaron más.
Aika se fijó en donde iba dirigida esa mirada. Recaía directamente en la chica bonita que había venido de acompañante de Takahashi-san, y su amiga, la gigantona gritona.
-¿Viniste solo, Eric-kun? –quiso saber Ai, pocos metros más allá y completamente audible para el que quisiera escucharlo.
-Hai. No había nadie a quien quisiera invitar.
La mirada del chico se desvió hacia la acompañante de su interlocutor. El centelleo de sus ojos marrones se perdía en ella.
-Te ves…preciosa, Sayu-chan.-le confesó sonriente.- De verdad.
Aika se quedó boquiabierta.
-Si, es así tal como ves.-le susurró Reina.
-Pe…pero ¿no vino ella con Takahashi-san?
-La primera semana le hizo ojitos a la tortuga. Hoy día cuando veníamos en el auto recién me vine  a enterar que estaba tras el perdedor. ¿No crees que es de lo peor? Te apuesto que después irá tras el chino o en realidad de cualquiera que sea popular y rico. Es una pobretona que se muere de hambre.-soltó con odio para dejarle claro a Aika que la aborrecía.
-Ya veo, pero ¿el perdedor? No creo que él le haga mucho caso ¿no?
-¿Y que voy a saber yo? Ni que fuera su conciencia.
-Pues hasta donde yo sé, antes de irme, él siempre estuvo muy enamorado de ti.
-¿Y a mi que? O sea, ahora que se supone que “perdió la memoria” no se acuerda de nada ni nadie.
-¿Eso quiere decir que se olvidó de ti?
Reina se quedó muda por unos segundos, Aika se percató de que tenía el ceño fruncido y la mirada clavada en la espalda del mejor amigo de su hermano.
Su senpai nunca le había dicho nada, pero a ella siempre le pareció que entre esos dos había habido fuego. Debía existir una razón para que lo detestara tanto y nunca abriera la boca para decir cosas buenas sobre el.
-Mejor para mi.- Reina se cruzó de brazos con su cara de “no me importa”-. Y no sé que diablos tienen las retrasadas de las tontas de esta porquería de escuela que de pronto se dieron cuenta que era atractivo, ¿Viste como lo miraban?
Aika escrutó a su amiga con detenimiento.
¡No lo podía creer! Acaso…
-¿Eso te molesta, Tanaka-senpai?
-¡¿Queeee?!- la chica se exaltó.- ¡¿a mi?! ¡¿Y por qué?!
-Ahora que Takahashi-san no tiene ojos sólo par ti y como se cambió el look probablemente te saldrá mucha gente al camino.
-¡Espera! ¿Qué rayos estás insinuando con eso, enana chismosa?
Aika no aguantó las carcajadas. Amaba hacerla enojar.
-Tú sabes como dice el dicho, Senpai. Donde hubo fuego…cenizas quedan.
-¡TE VOY A…
-Aquí tienes enana.
Su hermano había regresado con los refrescos.
-¡Arigato Onii-chan!
-¿Qué tanto cuchicheaban ustedes dos? –le preguntó-. Déjenme adivinar.-hizo un tono agudo para imitarlas.- ¡kya, chicos!
-¡Nada!-se apresuró a gritar Reina con agitación. Tenía las mejillas coloradas como 2 tomatitos.
Estiró la mano para recibir su refresco.
-¿Qué quieres?-le pregunto él con extrañeza.
-Mi…mi refresco.
-Ve a buscarlo tu misma.-tomó del que se suponía era el vaso de Reina-. Este es mío. ¿Qué acaso crees que soy tu esclavo?
Reina soltó un gruñido y se alejó para ir por un mesero que ofreciera refrescos, estaba profundamente enfadada.

¡Maldita enana entrometida! ¿Qué tonterías estaba diciendo? ¿Ella celosa de ese zopenco, mequetrefe y pervertido? ¡JAMAS EN LA VIDA!
Encontró a un camarero y le arrebato un vaso de la bandeja. Era jugo de frambuesa.
¡¿Por qué diablos no ponían alcohol o algo decente es esa fiesta de porquería?!
Bueno, era mejor. La verdad era que nunca le había gustado demasiado el alcohol. Lo tomaba sólo cuando estaba con sus amigotes o algún chico.
Hablando de esos buenos para nada ¿Cuándo pensaban llamar o dar señales de vida? Tenían que poner en marcha su plan, si no lo hacían, Gaki no le volvería a dirigir la palabra y si eso pasaba  ella moriría de pena.
Siendo franca, estaba profundamente decepcionada.
Mañana acababa su trato y dejaría de ser la novia de Gaki-san y para ser sincera no había disfrutado de nada.
La primera semana se la había pasado metida en esa clínica haciéndole compañía al chico que velaba día y noche por el imbécil de Ai, luego esa estúpida tortuga y sus secuaces retrasados le habían tendido esa ridícula trampa y no había podido volverse a aparecer por la casa de los Takahashi, que las dos semana siguientes se habían transformado en el segundo hogar de su novio, porque comía y dormía ahí.
Y esta ultima semana, como si ya no tuviera demasiada mala suerte, Gaki había estado castigado en casa y no le dejaban recibir visita.
Total de citas: 0; tiempo a solas: sólo el de los almuerzos en el casino de la academia con todo el mundo mirándolos y él con la cara de tres metros porque no podía ir a almorzar con sus amigos.
Era difícil de admitir, pero su plan para conquistar al chico había resultado todo un fracaso. Y si el plan de hoy día resultaba igual, lo perdería todo. Empezando por el saludo de Gaki-san.
Su celular vibró en su bolso rojo bermellón que se había comprado a juego con su vestido y los zapatos.
¡Al fin!
Se apresuró a contestar.
-¿Matsu? ¡¿Dónde diablos estás?! ¿Ah? ¿ y a mi que me importa eso? ¡Apúrate o todo está perdido! ¿Qué dijiste? ¡Apúrate nada más y no olvides traer las gafas! ¡Ah! Y ¿podrías traer unas 10 , no, unas 20 botellas de Ron o Agua ardiente? No te importa para que, sólo tráelas.
Se le había ocurrido una idea brillante.
-¿Cómo que de cual? ¡Cualquiera hombre! ¡Sólo apúrate! ¡Quiero las botellas y tu trasero aquí en media hora!
Colgó ¿Cómo podía la gente ser tan lenta e incompetente?
Desde que había comenzado a salir con Gaki-san, ese Matsu estaba más holgazán e insolente que nunca. Probablemente estaba resentido porque apenas se habían podido ver, pero ¿Qué le importaba a ella si el tonto necesitaba que lo incentivaran para trabajar bien? El chico era lindo, pero Gaki lo era mil veces más y en inteligencia le daba mil patadas.
Bebió de su vaso, luego se iría a preparar para el gran momen…
¡SPLASH!
-¡Su…sumimasen!
Reina abrió los ojos lentamente. ¿Quién era la sabandija que le había echo manchar su precioso vestido nuevo con jugo de frambuesa?
-¡No fue mi intención! En serio ¡de verdad lo siento muchísimo!
Claro, tenia que ser la única sabandija capaz de desgraciar su vida más de lo que ya era, Takahashi Ai.
Sintió unos deseos locos de tomar la jarra del jugo de la mesa de al lado y quebrársela en la cabeza.
¡¿Cómo se atrevía a chocarla y arruinarle el vestido?!
Exhaló un profundo suspiro. Era amigo de Gaki, se recordó. Debía controlarse.
Debía dar gracias que el vestido era rojo.
-¡Iré a buscar algo para que te limpies!
Ni modo, voy al baño.
Caminó rápidamente para alejarse de la escoria.
-¡Espera!
Una mano la cogió por el codo.
-¡¿Por que no la dejaba en paz?!
-¿Si? -se volvió esbozando la mas falsa de sus sonrisas.
-Recordé que tengo un pañuelo. Puedes limpiarte con el.
Rebuscó en los bolsillos de sus pantalones y saco un pañuelo azul que le ofreció.
-Úsalo por favor.
Se lo aceptó a regañadientes y comenzó a secarse el bastante empapado vestido bajo la atenta mirada del responsable.
-Es un vestido tan hermoso. Me arrepiento mucho de haberlo arruinado.
¡Más se lamentaba ella que lo había ido a comprar a la tienda más cara de la ciudad! ¡Maldito retrasado!
-Nee Tanaka-san ¿Cómo estas? Hace mucho tiempo que no nos veíamos ¿no?
¿Y quien se creía ese inútil para venir a hacer vida social después de mancharla?
No le dirigió la palabra.
-Bueno, yo venia a buscar una gaseosa para Sayu-chan. Me está esperando.
El chico pasó por su lado para buscar a un mesero.
Lo miró de reojo. El tonto estaba tan feliz y animado, que no parecía que hubiera sufrido un accidente tan grave. De hecho, hasta lucía mejor que antes.
Sintió una pizca de molestia en el pecho. ¿Por qué el desgraciado podía ser feliz olvidándolo todo?
Era muchísimo más fácil vivir así ¿no?
-Aquí tienes.
La yanki levantó la vista, Ai le estaba extendiendo un vaso con jugo de frambuesa, sonriente.
-Por mi culpa volteaste el tuyo. Espero que puedas perdonarme.
Reina lo recibió estupefacta.
-Nos vemos.
¿Y acaso pensaba que dándole el vaso se arreglarían las cosas?
¡Esperen! No le había devuelto el pañuelo.
-Rayos.- se quejó con desagrado viéndolo ir a reunirse con su pareja de esta noche.

* * *

Gaki se acercó por atrás a su amigo sentado en la mesa y le dio un golpe en la espalda.
-¡Itai! ¡¿Quién fue?!
-Niigaki-sama. –contestó tomando una silla y sentándose junto a él-. ¿Qué haces?
-La base del Rey Tortuga.-contestó con un puchero acomodando vasos uno encima del otro.-Estoy aburrido.
-¿Y porque? Ninguna chica te ha acosado lo suficiente. Veo a tu Sayumin sola.
La chica mantenía una alegre conversación con Koharu al otro lado de la mesa.
-Al menos sin su señor novio.
Eric lo miró ceñudo.
-No es su novio.
-Sabía que tenia que ser culpa de esa. Déjame decirte que se te nota mucho  ¿estas celoso, no?
-Como un loco.-Jun llegó con un vaso de gaseosa y se sentó con sus amigos-. Apuesto que Hablan del amor no correspondido de Kamei-kun ¿o me equivoco?
-¡Cállense!. –exclamó Eric poniéndose colorado-. Ella podría escucharlos.
-¿Y crees que será nuevo para ella?-le preguntó Jun con incredulidad-. No es nada tonta y tu no ayudaste mucho con la escenita que le hiciste el otro día.
-¿En serio? -pregunto Gaki con incredulidad-. ¿Le dijiste?
-No.- le aclaró Eric con los dientes apretados y todos los músculos de su rostro en tensión.- Ya no importa más. Ya sé que le gusta Ai-chan. No puedo hacer nada.
-Pues nunca he entendido que le ves a esa, pero que marica de tu parte darte vencido tan pronto. No pareces una tortuga de verdad. Creí que tenías agallas.
La torre de vasos de Eric se desarmó y debió sujetarla antes de que los vasos se cayeran de la mesa y causara un estropicio.
-¿Qué sabes tú?-le lanzó sin mirarlo mientras los acomodaba en la mesa- Nunca has tenido novia, al menos no una de verdad.
-Porque no estoy interesado. Pero tortuga idiota, no te entiendo ¿sabes quien es tu competencia? ¡Ai-chan! ¿No es lo más ridículo que hay?
-Es verdad -coincidió  el chino-.  Conociéndolo, dudo que se haya dado cuenta de que Michishige-san tiene esa clase de sentimientos hacia él. Además, tú sabes de quien ha estado preguntando mucho últimamente.
-Pero…-el rostro de la tortuga estaba afligido-. ¿Que puedo hacer? Ella ya casi no me habla, todo porque abrí mi bocota y me comporte como un idiota. No me atrevo a acercármele.
-Y quien iba a pensar que el Rey tortuga seria una gallina cobarde.-Gaki se puso de pie con molestia.- No seas imbécil o te pasara lo que ya sabes. No quiero verte deprimido, así que has algo. Si no lo haces te romperé la cara.
Caminó para buscar un trago. En el camino se cruzó con Ai y le dio un golpecito en la espalda. El iba a reunirse con su pareja.

Continuará…

6 comentarios:

Miki IV dijo...

OMG! Qué fic tan gracioso!!
Me encantan los dialogos internos de todos, en especial el de Sayu.
Y...¡¡yo quiero kameshige!! *O*

owó Esperando conti desde ya!

Gab98 dijo...

hahahaha que buen capi, Sayumi es mi personaje favorito en este fic XD y Reina aww quiero ser como ella XD!!! POR FAVOR REINAI!!!! y apoyo a Miki IV quiero kameshige *.*

kari de kamei dijo...

mi kame!!!!!!!!!!!1 sta deprimido.... eso no me gusta T......T
ehh yo se q la tanaka es buena XD no se x q pero la tanaka me kae bien apesar de todo, solo espero q mitsy no sea malita con la shigge

seryni dijo...

Ashh....Kame!!!!! no seas baka!!!!!
u_u bueno Sayu tampoco se salba

KameShige-KameShige!!!!

Y que pasara con Mitsi? Va ser malvada como Reina?¿Enamorara al sexy chico tortuga? Jun y Koharu seran novios?
o.o?

Quiero mas!!!! >u<

Tami_Ai dijo...

ó.ò chico tortuga t___t pobrecillo !!!!
sayu ¬¬ ya decidete !!! mujer !!!!jaja tanaka mostrando al fin que no es mala XD luego sera la favorita jajajaj xD gakiii *¬* .. ai deveria fijarse en gaki jajaja (y sigo con eso ) weno espero mas cap por fis byebye

kari de kamei dijo...

gomene dani no pude dormir x q no puse
atte> la fan No 1 de eric kamei!!!!!!!!



gomene lo olvide poner jajajaja

Publicar un comentario

¿que te parecio el capitulo?