Tomo-da-chi [New!] Episodio I

Clasificación: R-0
By: LibenSR

Nota de autora: Este fic va a ser prácticamente como una serie de televisión, así que en lugar de llamarlo "capitulo", he decidido llamarlo "episodio" ^_^ ¡Disfruten del fic, kudasai!


Tomo-da-chi

Episodio Uno: El mapache superficial

Tomo-da-chi: un café irlandés en mitad de Tokyo. “Es una locura” se decía todavía la dueña del local Ai Takahashi, y lo mismo pensaban sus camareras, Eri Kamei y la joven Maimi Yajima, pero no importaba lo más mínimo: el establecimiento era un total éxito. Al día, mucha gente iba a tomar algo a la cafetería de estilo irlandés que estaba situada cerca del cruce de Shibuya, y se dejaba llevar por una agradable conversación con sus acompañantes, sentados en los cómodos asientos que el establecimiento ofrecía. Y, en concreto, sentadas en los sillones y sofás de la esquina, se encontraban un joven grupo de seis amigas, que hablaban en voz alta sobre lo que les había pasado a lo largo del día.

- Ayer me encontré con Chisato – comentó Momoko, una chica pequeña pero muy, pero que muy chillona.
- ¿Ah, sí? ¿Cómo le va? – preguntó Miyabi, mientras tomaba un sorbo de su bebida: grand café noir. Nunca supo pronunciarlo bien, pero no le importaba.
- No tuve mucho tiempo para preguntarle; me vio, se llevó las manos a la cabeza y salió corriendo mientras gritaba – contestó ella de manera muy inocente, sin darle mucha importancia a lo que acababa de decir.
- ¿Y no te pareció raro? – preguntó Maasa, un tanto alucinada por lo que acababa de escuchar.
- No ¿por qué? Tal vez ahora le guste saludar así – dijo ella mientras se encogía de hombros. Cogió su taza y, levantando elegantemente el dedo meñique, bebió un poco de su té verde. Después, lo dejó sobre la mesa-. Mirar, es como si yo comenzara a saludaros así – dicho esto, se llevó las manos a sus mejillas y las apretó, haciendo que sus mofletes parecieran más gordos-. Momochi desu~.
Sus acompañantes se echaron a reír.
- Por favor, Momo, nunca nos saludes así – dijo Risako mientras ponía sus manos en su estómago, tratando de contenerse la risa.
- ¿Por qué no? Me parece una manera original de saludar. Seguro que dentro de unos años, todos se saludarán así – dijo Momoko, cruzándose de brazos.
- No quiero vivir para ver eso – dijo Saki, secándose unas lágrimas que se le habían caído al reírse.
- Pero en serio, me pregunto por qué Chisato reaccionaría así al verte – comentó Miyabi mientras fruncía el ceño.
- ¿Le has hecho algo a Chisato últimamente, Momoko? – preguntó Risako.
- No que yo recuerde… - murmuró Momoko, llevándose el dedo índice al labio inferior. Todas se detuvieron a pensarlo durante unos segundos, pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando una séptima persona se unió a ellas.
- ¡Odio ser alta! – exclamó Yurina, enfadada, mientras se sentaba al lado de Risako.
- Y ésta es una nueva entrega de las quejas de Kumai – dijo Maasa, imitando la voz de un afamado presentador japonés.
- ¿Qué ha pasado, Kumai-chan? – preguntó Saki, omitiendo el comentario que Maasa había hecho.
- ¿Os acordáis de la chica con la que estaba saliendo? – preguntó.
- Oh, ha dicho “estaba”, esto pinta mal – dijo Miyabi, dando un sorbo a su bebida.
- ¿Qué ha pasado con Aika? – preguntó Risako.
- Veréis, hoy habíamos quedado. Teníamos un plan súper romántico; íbamos a ir a hacer footing, luego a andar en bici, a jugar al tenis… - comenzó Yurina.
- ¿Súper romántico? – repitió Chinami, que no había abierto la boca hasta ahora porque estaba muy concentrada en beber su Sprite sin derramar ni una sola gota sobre su nuevo vestido.
- Chii, recuerda que es Yurina; para ella, un plan híper-mega-súper romántico sería subir al Everest – rió Maasa.
- La cosa es que, justo antes de que saliéramos a hacer footing… ¡me ha dejado por ser demasiado alta! ¡Dice que se avergüenza de estar conmigo! Aún no me lo puedo creer – contó Yurina, poniendo una de sus manos en su mejilla.
- ¡Qué egoísta me parece! ¡Nosotras también nos avergonzamos de ti, pero no por eso te dejamos! – exclamó Chinami, mientras reía. Yurina le dedicó una mirada de odio, y justo cuando iba a hablar, fue interrumpida.
- ¿Qué vas a tomar, Yurina? ¿Una taza grande de café? – preguntó Maimi, que se había acercado a ellas mientras conversaban.
- ¿Una taza GRANDE? ¿Estás insinuando tú también que soy demasiado ALTA? ¡Claaro, como Kumai-san es tan alta, querrá una taza GRANDE de café, acorde a su altura! – gritó Yurina, mientras movía sus brazos en el aire, haciendo gestos exagerados. Maimi la observó aterrada.
- Maimi, tranquila, sólo está un poco alterada… tomará lo de siempre, gracias – dijo Saki, sonriendo amablemente a la camarera.
- Lo que hay que soportar – murmuró ella mientras se dirigía a la barra.
- Agradeceríamos muchísimo que a la siguiente vez que te deje una novia no asustaras a nuestra camarera – rió Maasa. Yurina cubrió su rostro con sus manos y suspiró.
- Lo siento, es que esto me ha afectado mucho – se disculpó ella.
- No pasa nada, Kumai-chan – dijo Risako, poniendo la mano sobre el hombro de su amiga-. Igualmente, esa chica era muy superficial para ti, ¡te dejó por ser muy alta! ¿A quién se le ocurre dejar a alguien por sus rasgos físicos?
- Perdona, Rii, pero tú has hecho lo mismo muchas veces – comentó Miyabi.
- ¿Pero qué estás diciendo? – preguntó Risako, sorprendida por lo que estaba oyendo.
- Dejaste a Airi porque tenía orejas muy grandes, luego saliste con Kanna pero la dejaste porque no te gustaban sus dientes… ¡incluso me dejaste a mí porque tenía la barbilla demasiado larga! – dijo Miyabi.
- Es que, Miya, tienes que admitir que tienes una barbilla descomunal – rió Saki mientras ponía la mano bajo la mandíbula de su amiga. Ésta le sacó la lengua y le guiñó un ojo.
- Miya tiene razón, Rii, a veces llegas a ser más superficial que una patata frita – comentó Momoko. En cuestión de segundos, todas las miradas de sus amigas se centraron en ella.
- ¿Más superficial que una patata frita? – repitió Chinami.
- Sí; nunca encontraréis nada más superficial que una patata frita – dijo Momoko mientras cogía dos patatas fritas del plato que había sobre la mesa-. “¡Hola! Soy una patata frita” “Y yo una patata frita” “Pues no eres nada especial, al fin y al cabo, todas somos patatas fritas” “Qué superficial eres, patata frita, todas tenemos algo en especial” “Da igual lo que digas, te van a acabar comiendo”- dicho esto, Momoko se abalanzó sobre la patata frita y la devoró en cuestión de segundos-. Y es por eso que las patatas fritas son superficiales.
- Por favor, Momo, consigue el copyright de esa historia antes de que alguien te la robe – rió Maasa.
- Estoy escribiendo un libro al respecto, Maasa, no te preocupes – dijo Momoko.
- Pero volviendo al tema de Risako… - dijo Miyabi.
- ¿Lo de Risako? Pero ¿qué pasa conmigo? – preguntó Yurina-. No sé si os acordáis, pero ¡sigo aquí y sigo estando triste!
- Te vemos, Yurina; eres demasiado alta como para no ser vista – rió Chinami. Yurina le fue a decir algo, pero entonces llegó Maimi.
- Aquí tienes tu grand café noir, Yurina – dijo Maimi dejando la taza de café sobre la mesa.
- ¡Ya estamos otra vez! ¿Qué demonios te ha dado a ti hoy, Maimi? ¡Claro, Yurina Kumai es alta, tendrá que tomar un GRAND café NOIR! ¡Como si no tuviera suficiente con haber sido abandonada por ser muy pero que muy ALTA! ¡GRACIAS, MAIMI, GRACIAS! – gritó Yurina mientras daba pequeños golpes con su dedo índice al hombro de la camarera. Maimi se asustó y huyó hacia la barra rápidamente.
- Yurina, recuerda lo que te hemos dicho sobre atacar a nuestra camarera – dijo Maasa mientras ponía una mano sobre el hombro de Yurina.
- Lo siento, es que no puedo controlarlo, estoy muy agresiva – dijo Yurina.
- No, si nos hemos dado cuenta, y Maimi también – rió Saki.
- ¡Hey, mira, Momo, ahí está Chisato! – exclamó Miyabi señalando en dirección a la entrada. Momoko se levantó y alzó su mano en el aire.
- ¡Chisato! – exclamó mientras sacudía su mano. Cuando esta la miró, puso sus manos sobre sus mejillas y las apretó, como había hecho anteriormente-. Momochi desu~ - Chisato se llevó las manos a la cabeza y echó a correr mientras gritaba-. ¿Veis? Es su manera de saludar.
Momoko volvió a sentarse y sus compañeras no pudieron contenerse la risa.
- Yo también habría salido corriendo – rió Yurina.
- ¿Y quién no? – preguntó Maasa.

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Horas más tarde, Miyabi y Risako seguían hablando sobre el tema en su apartamento, que se situaba a escasos metros del Tomo-da-chi.
- Te sigo diciendo que no soy superficial, y es mi última palabra – sentenció Risako, intentando terminar como fuera con aquella conversación.
- Vale, entonces dime una sola relación que hayas terminado por una razón que no sea para nada superficial – dijo Miyabi.
- Pues… está… - Risako se quedó pensativa durante unos segundos-. ¡Está Nakajima Saki! Sí, esa chica con la que salí tres semanas.
- La dejaste porque odiabas su voz, y eso, amiga mía, es ser superficial – dijo Miyabi mientras se sentaba en el sofá.
- Bueno, es verdad, pero ¡entiéndeme! Bastante tengo con aguantar a Momoko día tras día, con su voz de helio, como para aguantar a dos Momokos – replicó Risako, sentándose al lado de Miyabi.
- Ya, pero Nakki era un buen partido, y lo sabías – dijo Miyabi-. Admite que eres superficial y acabaremos antes.
- Admite tú que eres superficial – dijo Risako, cruzándose de brazos.
- ¿Por qué iba a ser yo superficial? – preguntó Miyabi.
- ¡Todos somos superficiales, Miya! ¡Todos!
- No; sólo tú y las patatas fritas de Momoko – rió Miyabi.
- ¿Me estás diciendo que tú no eres superficial? – preguntó Risako.
- Pues claro que no; si fuera superficial, no me llevaría tan bien con el vecino de enfrente, Tsunku.
- Claro, claro, pero ¡seguro que no te atreverías a salir con él!
- ¡Pues claro que no!
- ¿Ves? Tú también eres superficial.
- No estoy siendo superficial, Rii, es que ese hombre es mucho más mayor y está casado.
- ¡Excusas, excusas! – exclamó Risako, levantándose del sofá para ir a por una Coca Cola a la cocina. Miyabi suspiró y la siguió.
- Vale, si tan segura estás de que no eres superficial ¿saldrías con Yurina Kumai si ésta te lo pidiera?
- ¿Con Kumai-chan? Pero si es demasiado alta… - dijo ella, y después se cubrió la boca al darse cuenta de lo que acababa de decir.
- ¿Lo ves? Exactamente lo mismo que dijo la exnovia de Kumai-chan.
- Vale… lo admito, soy muy pero que muy superficial – admitió por fin Risako mientras sacaba una lata de la nevera.
- ¡Puff! Bien, por fin lo has admitido – sonrió Miyabi-. Mira, ser superficial no tiene nada de malo, es sólo una parte de tu personalidad… pero sí te puede apartar de personas que podrían ser lo más importante de tu vida.
- De acuerdo. Evitaré ser superficial a partir de ahora – sonrió Risako-. Tienes ante ti a una nueva Risako Sugaya.
- Pues ¡encantada de conocerte! – rió Miyabi.
- Pero sigo pensando que tienes una barbilla descomunalmente larga – dijo Risako, y riendo, huyó hacia su habitación.
- ¡Eso no ha tenido gracia! – exclamó Miyabi, y seguidamente llevó su mano a la barbilla-. Tampoco es tan larga…
- ¡Sí que lo es!
- ¡Maldita!

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Mientras tanto, a unos pocos metros de allí, Saki ponía una fuente enorme de Spaguettis sobre la mesa del apartamento que compartía con Chinami y Maasa.
- Me parece una verdadera lástima lo de Yurina – comentó Saki mientras se sentaba frente a la mesa.
- Esa chica no estaba hecha para Kumai-chan, así que no se ha perdido gran cosa – dijo Maasa-. Ya encontrará a una chica que sepa tratarla bien.
- Hablando de tratar bien ¿a qué hora llegará Momoko? – preguntó Chinami.
- Estará a punto de llegar, pero ¿qué tiene eso que ver con “tratar bien”? – preguntó Saki mientras se servía unos pocos spaguettis en su plato.
- Teniendo en cuenta que hay una persona que cuando la ve lo único que hace es salir corriendo mientras grita, tendríamos que “tratarla bien” para que no nos dé razones para huir – explicó Chinami.
- Vamos, seguro que Chisato tiene sus razones para huir de Momoko – dijo Saki.
- ¡MOMOCHI DESU~! – exclamó Momoko mientras entraba por la puerta, haciendo su ahora nuevo saludo.
- Creo que empiezo a entender a Chisato – rió Maasa.
- Oh, vaya, Saki, has cocinado spaguettis, ¡genial! – exclamó Momoko corriendo hacia la mesa para tomar asiento. Se sirvió rápidamente una buena ración de spaguettis y comenzó a devorarlos.
- Bueno, ya está aquí Momoko; ¿sabéis si Yurina va a venir? – preguntó Maasa.
- ¿Bromeas? ¡Lleva cuatro horas llorando en el baño! ¿Acaso no la oyes? – dijo Saki, y seguidamente, se quedó en silencio durante unos segundos.
- ¡¿POR QUÉ SERÉ TAN ALTA?! – gritó Yurina desde el baño.
- ¡Yurina, si sigues sonando tan dramática te van a dar un Oscar! – exclamó Momoko mientras masticaba su pasta.
- Pensaba que ese ruido lo hacía el gato – contestó Maasa.
- ¿Gato? Pero si no tenemos ningún gato – dijo Chinami.
- Sí, siempre hemos tenido un gato; está en tu cuarto, como siempre, lo he visto un millón de veces – afirmó Maasa.
- Vale, Maa, me estás empezando a asustar. ¿Has vuelto a tomar esas pastillas? – preguntó Saki.
- ¿Qué pastillas? No; os estoy diciendo que en el cuarto de Chinami hay un gato – dijo Maasa, levantándose de su silla y dirigiéndose al cuarto de Chinami.
- ¡Eso tengo que verlo! – exclamó Chinami, siguiendo a Maasa hacia su habitación. Saki volvió la vista a Momoko, y viendo que ésta estaba muy centrada en sorber la pasta, decidió ir a ver qué había en el cuarto de Chinami.
- Debe estar aquí, en alguna parte – dijo Maasa, rebuscando entre los cojines de la cama.
- Aquí no hay ningún gato ¿no lo ves? – dijo Chinami, abriendo bien sus brazos para indicarle que allí no había nada.
- ¿Dónde lo viste por última vez, Maasa? – preguntó Saki.
- Fue… - murmuró Maasa- en el cajón de la ropa interior de Chinami.
- ¡¿Cómo?! – gritó Chinami-. ¿Qué hacías mirando mi ropa interior?
- El otro día me fijé en que llevabas ropa interior de conejitos, y quería ver si tenías más – rió Maasa, abriendo dicho cajón y sacando un ejemplar-. ¡Y mira si tiene!
- Oh, dios mío – murmuró Saki antes de echarse a reír descontroladamente-. ¡Pero Chinami! ¿Cómo…?
- ¡Y pensar que Chinami se dedica al sector de la moda…! – exclamó Maasa, cayendo sobre sus rodillas y cogiéndose el estómago.
- Realmente no me lo esperaba de ti – rió Saki mientras cogía a Maasa de la mano para ayudarla a levantarse.
- Ya, vale, sí, muy bien, pero aquí no hay ningún gato, asunto cerrado – dijo Chinami, encaminándose a la cocina.
- ¡Espera, Chinami! – exclamó Saki-. Ahí, en tu cajón, hay una especie de bulto negro.
- Sí, es cierto – dijo Maasa, secándose una lágrima que se le había caído al reír.
- Me estáis tomando el pelo ¿verdad? – dijo Chinami, entrando de nuevo en su habitación y volviendo la vista a su cajón-. Oh, dios, ya veo que no.
- ¿Es eso el gato del que hablabas? – preguntó Saki.
- Sí, creo que es eso – contestó Maasa.
- Pues alguna tendrá que acercarse ¿no? – propuso Chinami.
- ¡Que lo haga Maasa, que es la que sacó el tema del gato! – exclamó Saki, empujando con suavidad a Maasa hacia el cajón.
- De acuerdo, de acuerdo, lo haré yo – dijo Maasa, abriendo más el cajón y tocando el bulto negro-. Oh, por kami-sama, está respirando.
- ¡Sácalo de mi cajón! – exclamó Chinami, subiéndose a la cama y tapándose los oídos.
- ¿Desde hace cuando no usas ese cajón? – preguntó Saki.
- Es el cajón de mi ropa interior secreta; la ropa interior de verdad está en el otro cajón.
- Vale, chicas, voy a sacarlo – dijo Maasa, mientras metía sus manos en el cajón-. Oh, dios, pesa mucho – comentó, sacando al animal del cajón-. Esto no puede ser un gato.
- Maa… creo que no es un gato… - murmuró Saki.
- Ah ¿no? Entonces ¿qué es? – preguntó Chinami. Maasa lo sacó completamente del cajón y seguidamente lo soltó.
- ¡MAPACHE! – gritó Maasa, y salió corriendo de la habitación mientras gritaba. Las otras dos, al ver al animal, la imitaron. Chinami cerró la puerta detrás de ella y las tres se encaminaron hacia la salida.
- Hey, ¿qué paso? – preguntó Momoko, que tenía la cara manchada de tomate. Las otras tres, incapaces de responderle, se llevaron las manos a la cabeza y salieron corriendo del apartamento mientras gritaban-. Lo que yo decía, se está volviendo en un nuevo saludo. Aunque el mío me gusta más.

La puerta del baño se abrió, dejando paso a una muy deprimida Yurina Kumai, que, secándose las últimas lágrimas, se sentó frente a Momoko.
- Hey, Kumai-chan ¿cómo te va?
- Odio mi vida – dijo Yurina.
- Entiendo. Yo estoy muy bien, gracias – dijo, y continuó devorando sus spaghettis.
- Nunca encontraré a la mujer de mi vida… - lloriqueó Yurina, llevándose las manos a la frente.
- Sí, y Saki nunca aprenderá a hacer los spaguettis como a mí me gustan, pero no me quejo – dijo Momoko, encogiéndose de hombros.
- ¡Momoko! ¿Quieres volver de Mundo Momoko de una vez? ¿No ves que estoy triste? ¡Me gustaría que alguien me hiciera caso por una vez! – exclamó Yurina.
- Vale, vale, soy todo oídos. Vamos, quéjate todo lo que quieras – dijo Momoko, dejando el plato a un lado.
- No, Momo, las cosas no funcionan así – dijo Yurina, cruzándose de brazos.
- Vamos a ver, Yurina… estás deprimida porque una chica, que seguramente no merece la pena, te ha dejado porque ser tú misma, y en lugar de enfadarte por haberte enamorado de una chica tan idiota, te culpas a ti misma de que te haya dejado – resumió Momoko.
- Sí…
- Vale, entonces las cosas están claras: eres idiota. Fin de la discusión – dicho esto, Momoko puso la fuente spaguettis frente a ella y siguió comiendo-. ¡Dios, adoro los spaguettis!

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- Tomaré un café con leche, Eri – dijo Risako, mientras se ponía al lado de la barra.
- ¿Risako? – preguntó alguien, situándose justo al lado de ella.
- ¡Aika! – exclamó Risako al verla-. ¡Cuánto me alegro de… que sigas viva! Ja, ja, ja.
- Supongo que eso significa que ya sabes que corté con Yurina – dijo Aika.
- Pues sí, algo ha comentado al respecto, sí – dijo Risako nerviosamente.
- ¿Te ocurre algo? Te noto un tanto… tensa – comentó Aika.
- ¿A mí? No, nada ¿por qué me iba a pasar algo? – preguntó Risako.
- No lo sé, tal vez no quieras que… Yurina me vea contigo – susurró, acercándose peligrosamente a los labios de Risako.
- Estás muy cerca, muy pero que muy cerca ¿lo sabes? – dijo ella, tratando de alejarse, pero Aika la agarró por la cintura.
- Tú siempre me has gustado, Risako, salir con Yurina sólo fue una excusa para acercarme a ti – susurró.
- Y eso es muy bonito, sí, me alegro por ti, pero… - Risako se detuvo. De reojo, pudo ver a sus amigas sentadas en el rincón de siempre, observando cada acción que hacía. La mirada de decepción de Yurina era bastante notable-. ¿Quieres decir que sólo has utilizado a Yurina?
- Exactamente; veo que entiendes por dónde van las cosas – murmuró mientras alzaba sus cejas y mordía su labio.
- Sí, veo por dónde van, pero ¿sabes? Creo que tú no eres mi tipo – dijo Risako, ofreciéndole una amplia sonrisa.
- Pero ¿por qué? ¿Tú me has visto bien? – preguntó indignada, mientras se alejaba unos centímetros de ella.
- Sí, y ahora que te veo de cerca, lo veo todo claro… Lo siento, pero yo no podría salir con alguien ¡que tiene cara de perro! – exclamó, haciendo que toda la cafetería se volviera a mirarlas. Ai, la jefa del establecimiento, lanzó una carcajada ante el comentario. Aprovechando el momento de debilidad de Aika, apartó sus brazos de su cintura y le dedicó una sonrisa-. Lo siento, yo soy así de superficial, y me encanta serlo – volvió la vista a Miyabi y le dedicó un guiño-. Nos vemos, Mitsui.

Dicho esto, se dirigió a la mesa donde estaban sus amigas con una amplia sonrisa, y se sentó al lado de Yurina.
- Retiro lo dicho acerca de la superficialidad, Risako; hay veces que es necesaria – rió Miyabi.
- Así aprenderás a no intentar cambiar a Risako Sugaya.
- Gracias, Rii-chan – dijo Yurina, abrazando a su amiga.
- No hay de qué – dijo, satisfecha por lo que acababa de hacer-. ¿Y Momoko?
- Debe estar a punto de llegar… pero ahí llega Chisato – sonrió Maasa, señalando la puerta de la entrada, por la cual ahora mismo entraba la susodicha.
- ¿Chisato? ¿Qué hace ella aquí? – preguntó Risako.
- Hemos elaborado un plan para que Chisato pueda estar en una misma habitación con Momoko sin salir corriendo – contestó Saki.
- ¿Pero vosotras no teníais que encargaros del mapache que tenéis en casa? – preguntó Yurina.
- Ya, pero como no se nos ocurría nada para echar a esa maldito bichejo, empezamos a pensar cómo ayudar a Momo – explicó Chinami.
- Bueno, ¿qué tenéis pensado hacer al respecto? – preguntó Miyabi.
- Ahora mismo lo veréis, porque allí llega Momoko – dijo Saki mientras le hacía una seña a la dueña del local.
- ¡MOMOCHI DESU~! – exclamó, nada más entrar en el establecimiento, cerrando la puerta detrás de ella. Al verla, Chisato se puso a chillar y corrió hacia la puerta. Maimi se abalanzó hacia la puerta y se colocó frente ella, evitando que Chisato huyera. Sorprendida, se encaminó al baño, pero esa puerta también estaba cubierta por una empleada del Tomo-da-chi.
- Déjalo, Chisato, no va a servir de nada – dijo Maasa, levantándose de su asiento, al igual que Chinami y Saki.
- ¡¿Por qué me hacéis esto?! – gritó Chisato.
- Tranquilízate ¿vale? No montes un escándalo – dijo Ai mientras le llevaba el café a Risako-. Aquí tienes. Invita la casa.
- Gracias, Takahashi-san – sonrió Risako.
- Por favor, llámame Ai-chan – dijo Ai, guiñándole un ojo. Dicho esto, volvió a encargarse de la barra.
- Mira, Chisato, vas a enfrentarte a tus problemas cara a cara, quieras o no, así que no hagas esto más complicado – aconsejó Saki mientras ponía su mano en el hombro de Chisato.
- De acuerdo… - murmuró mientras se quitaba la chaqueta-. Takahashi-san, ponme un café con leche. Muy grande. Esto va a ir para largo.

Dicho esto, temblorosa, se sentó en una mesa cercana a la entrada, que todavía Maimi estaba vigilando, e hizo un gesto a Momoko para que tomara asiento frente a ella. Ésta, un tanto dubitativa y sorprendida por los anteriores acontecimientos, accedió.

Y pasaron hablando el resto de la tarde.

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- ¡Vale, está decidido! – exclamó Maasa-. ¡Vamos a hacer salir a ese maldito mapache!
- ¡De acuerdo! – dijeron Miyabi y Chinami al mismo tiempo.
- ¡Sé que lo conseguiremos! ¡Podemos hacerlo! – exclamó Maasa mientras se aproximaba a la puerta de la habitación de Chinami-. A la de una, a la de dos y… ¡vamos!
- ¡KYAAAAAAAH! – gritaron las tres a la vez mientras entraban al cuarto de Chinami.
Mientras éstas luchaban por capturar al mapache, el resto hablaba tranquilamente en la cocina.
- Y dinos ¿qué paso con Chisato? – preguntó Saki mientras comía una de las galletas que Yurina había preparado para Risako.
- Pues me dijo que huía de mí de esa forma porque había tenido un sueño rarísimo en el que yo aparecía y la asesinaba de una forma brutal – explicó ella inocentemente-. A mí me gustaba más pensar que era su nueva forma de saludar.
- ¡¡EL MAPACHE SE ESTÁ COMIENDO LA ROPA INTERIOR!! – gritó Chinami desde la habitación. Las cuatro del salón se rieron.
- Una pregunta tonta ¿qué hace un mapache en mitad de Tokyo? – preguntó Yurina.
- Seguro que algún extranjero la trajo como una mascota y la dejó olvidada – contestó Risako, cogiendo una de las galletas-. Occidentales y sus mascotas.
- Bueno, Japón es el país con el índice de mascotas raras más alta del mundo – dijo Momoko alzando sus cejas.
- ¿Y eso quien lo dice? – preguntó Saki, un tanto extrañada por lo que Momoko acababa de decir.
- ¡Lo dicen las galletas de Kumai-chan! – exclamó Momoko, abalanzándose sobre las galletas para coger unas cuantas. Las otras tres rieron.
- Hey, se supone que son para mí ¿recuerdas? – dijo Risako.
- Yo no sé nada en cuanto a nada – rió Momoko mientras se metía unas cuantas galletas en la boca.
- ¡¡OH, DIOS, ME HA MORDIDO!! – gritó Miyabi.
- Espero que no haya sido en su larga barbilla – comentó Risako.
- ¡¡ME HA MORDIDO LA BARBILLA!! – chilló Miyabi. Las cuatro chicas se echaron a reír.
- ¿Sabes, Kumai-chan? Encontré esto buscando entre mis cosas – dijo Saki, entregándole una foto.
- ¡Oh! Es del día en el que nos conocimos – dijo Yurina.
- ¡Déjame ver! – dijo Risako, quitándole el papel de las manos-. Wow, Saki, ya por aquel entonces eras muy pequeña y ya por aquel entonces tú eras enorme.
- Es cierto – rió Saki-. Yo estaba cuidando de mi primo pequeño, y a éste se le quedó enganchado el globo en el árbol, y yo no podía alcanzarlo. Entonces ¿quién apareció? Kumai-chan y su alta estatura.
- Vaya, es una historia muy… rara, pero supongo que bonita también – dijo Momoko.
- Yurina, si alguna vez vuelves a pensar que eres demasiado alta y te odias a ti misma por ello, quiero que sepas que a mucha gente le gustaría tener tu estatura – sonrió Saki-, y que estando a tu lado, me siento segura.
- Awww, esto es tan lindo – dijo Momoko-. ¡Hay que tomar una foto de este momento!
- Sí, la verdad es que han sido unas palabras muy emotivas y…
- No, ¡me refiero a eso! – exclamó Momoko señalando la puerta del dormitorio de Chinami, por la cual salían Maasa, Chinami y Miyabi con una enorme caja entre manos.
- ¡La hemos capturado! – exclamó Chinami.
- Ha sido duro, pero ha valido la pena – sonrió Maasa.
- ¿Qué vais a hacer con ella, chicas? – preguntó Yurina.
- Seguramente la llevemos al refugio de animales que está cerca del templo – dijo Miyabi-. Ugh, como me duele la barbilla al hablar…
- Ven aquí, barbilla larga, deja que te limpie la herida – dijo Risako mientras cogía el botiquín del armario de la cocina.
- ¡Mi barbilla no es tan larga! – exclamó Miyabi-. ¿Qué manía le tienes a mi barbilla?
- Espera ¿habéis dicho refugio de animales? – preguntó Momoko.
- Sí ¿por qué? – preguntó Maasa.
- … ¿No podría quedármelo? – propuso Momoko.
- ¿¡Qué!? – preguntaron todas (menos Momoko, obvio) al mismo tiempo.
- Sé que es una mascota muy agresiva pero… yo tengo un apartamento para mí sola, muchas cosas por escribir para la editorial y… compañía no me vendría mal. Y, tengo que admitir que no me hace ninguna gracia la idea de mandar a nuestro mapache a un cruel refugio de animales – dijo Momoko.
- De acuerdo; toda tuya – dijo Chinami, dejando la caja sobre la mesa-. Te recomiendo meterla en una jaula. Consulta en Internet qué es lo que come, aparte de ropa interior de conejitos.
- ¡Genial! – exclamó Momoko, y se lanzó a los brazos de Chinami, quien se extrañó un poco pero luego correspondió.
- Al fin y al cabo, los japoneses somos los que tenemos el índice más alto de tener mascotas raras – dijo Saki. Risako, Yurina y Momoko se echaron a reír y el resto las miró como si fueran bichos raros.
- ¿Cómo lo vas a llamar? – preguntó Miyabi, mientras Risako le limpiaba la herida de la barbilla.
- La llamaré… ¡Buono-man! – exclamó Momoko. En esta ocasión, todas rieron ante la idea.
- Vale… esto ha sido raro – dijo Risako, mientras guiñaba un ojo.
- Hey ¿por qué has guiñado un ojo? – preguntó Momoko, frunciendo el ceño.
- Una, dos… - empezó Risako-. ¡Ahora!
Dicho esto, todas menos Momoko se echaron las manos a la cabeza y echaron a correr en dirección a la salida mientras gritaban.
- ¡Vamos! No tiene gracia. ¡Mi saludo es mejor! MOMOCHI DESUUUU~! – exclamó Momoko, riéndose mientras seguía a sus amigas.

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5 AÑOS DESPUÉS…

Las chicas estaban en la cafetería de siempre, tomando un café mientras charlaban. Una chica que nunca habían visto anteriormente se acercó a Maimi, y, poniendo sus manos en sus mejillas y apretándolas, dijo:
- SAYASHI RIHO DESU~! – exclamó.
- MAIMI-CHAN DESU~! – saludó Maimi, imitando lo que acababa de hacer su compañera-. ¿Qué vas a tomar?
- ¡¿Ha-ha-ha-habéis visto eso?! ¡Es mi saludo! ¡Lo inventé yo! ¿Os acordáis? Ne, ne ¿os acordáis? – preguntó Momoko.
- ¿Saludo? ¿Qué has tomado, Momoko ? – preguntó Saki, mirando hacia otro lado.
- ¿Quién se iba a imaginar que un saludo tan estúpido se iba a poner de moda? – se preguntó Chinami, frunciendo el ceño.
- Raro… - murmuró Risako.

5 comentarios:

kuri dijo...

jajajaja no pare de reir estuvo genial este fic
aparte es muy original, aunq el final fue algo
raro es decir despues de 5 años? en fin,
que bueno que Risako puso en su lugar a Aika
se lo merecia por botar a kumai chan
si es el episodio 1 ya espero el siguiente
n_n

seryni dijo...

Y esto se suma a mi lista de rarezas hermozas!!
*w*
Es gracioso y tierno a la vez!!
mori con "-Vale, entonces las cosas están claras: eres idiota.Fin de la discusión " y *w* Bouno-man" jiji
me enamore y apenas es el priemr cap....WAAA quiero mas!!

Onegai!!!!

miruna dijo...

xDDDDDDDDDDDDDD
me encanta!! enserio me e reido muchisimo! <3 xD
sigue porfa esta super genial! xD tu tienes un canal en youtube verdad? xD tengo qe decir qe me encanta tambien! xD

reina.kawai dijo...

jajaja este fic es muy gracioso me encanto es muy bueno me gusto el saludo de momochi me la imagino haciendolo y se ve re linda lo que mas me gusto es lo superficial que es mi rii-chan le echa carrilla a todas XD espero que pronto pongan el siguiente capitulo es muy bueno y comico XD

Anónimo dijo...

haha ya ando aplicando el saludo XD pero me miran raro XD momoko la ame en este fic, yurina pobeeechitaaaaa y Bouno-man!!! haha muy buen capi

atte; gab98

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