Seishun Collection (Cap 13 parte 2)

Clasificación: R-0
 Reunión parte II


-Discúlpennos. Creo que llegamos en mal momento.
-No te preocupes Eric-kun ¿Ya almorzaron? ¿Tienen hambre?
-No realmen…
-¡Hai! –exclamó Koharu levantando la mano. Sayu le dio un manotazo para que la bajara-. ¡Itai!
Miki rio ante la acción.
-Pues siéntense a almorzar con nosotros entonces. Estábamos apunto de hacerle un anuncio especial a Ai-cha--
Reina se puso de pie de golpe.
-¿Puedo ir al baño?
-Oh, Claro que si.
La chica salió corriendo del comedor echa una bala y se encerró en el cuarto de baño.
¡¿PORQUEEEEEEEEEEEEEEEEE?! ¡¿Por qué tenían que llegar esos entrometidos justo en este momento?!
Ya era bastante vergonzoso que Ai-chan se enterara y mas encima ahora llegaban estos metiches sin vida que para rematarla eran amigos de Gaki-san.
Fue hasta el lavabo y se lavó la cara.
¡Tenia que hacer algo!
Miró a su alrededor. Estaba la ventana del cuarto y era lo suficientemente amplia para que una chica de su contextura física escapara por ella. El problema era que se demoraría cien años en llegar hasta la entrada de la mansión, de ahí quien sabe a donde podría ir y también cabía la posibilidad de que alguna de las cámaras de seguridad la registrara y…y…
¡Demonios! ¿Qué estaba pensando? ¿Acaso iba a escapar como una gata cobarde del inútil de Ai-chan?
Su padre la mataría, desheredaría y sería ¡POBRE!
¡No entendía! Ahora que tenia a su “hijito” en la barriga de la tonta esa, prácticamente  la trataba como a la servidumbre o como a uno de sus incompetentes asistentes. ¡¿Qué diablos?! ¡La cosa no había ni nacido y a ella ya la tenían en el olvido!
¡Y la forma en que él le habló el día anterior! ¡¿Qué le estaba pasando a su padre?!
¡No era justo! No se suponía que las cosas terminaran de esta forma. Se suponía que en este mes Gaki-san se enamoraría de ella y se comprometerían en matrimonio.
Podemos huir juntos –se imaginó que él le decía y fantaseaba que se aparecía ahora en la casa vestido de príncipe y clavaba a Ai y a la tonta con bebe incluido con una espada. Soñar era gratis ¿no?
Soltó un quejido ¿Qué iba a hacer ahora? ¿Qué pasaba si de verdad tenia que casarse con ese pervertido en potencia a quien detestaba con todo su corazón?
¡No quería! ¡Y lo peor de todo es que todo era su culpa!

-Reina  se está tardando mucho, iré por ella. –comentó el señor Tanaka haciendo un ademán de levantarse.
-Déjala –lo detuvo su esposa esbozando una sonrisa-. Ya vendrá.
-Entonces, déjame ver si entendí, Miki Onee-san –pronunció un aún confundido Eric-. Este caballero…
-El señor Tanaka –le ayudó Jun.
-El señor Tanaka es su esposo y a la vez ¿el padre de Reina?
-Así es.
Hasta ahora Sayu no había podido probar bocado. En el momento en que entró en ese comedor y vio a esa delincuente juvenil de lo más instalada, su humor cambió considerablemente.
¿Qué rayos hacia ahí esa tonta compartiendo la mesa con SU Ai-chan? Si, su Ai-chan.
Hablando de este último apenas los saludó cuando llegaron y parecía un tanto incómodo con su presencia.
 Ahora mismo se dedicaba a comer como si fuera lo más interesante del mundo. Aunque eso no era una muy buena señal para conseguir su perdón debía admitir que se veía tan tierno así con su carita inocente.
-Disculpen la demora.
¿Para que se disculpaba? Debió quedarse en el baño y ahogarse en el retrete. Igual como habían hecho una vez sus secuaces con Koharu y casi con ella.
-¿Te dolía el estomago o algo, hija?
-Un poco.-admitió volviendo a tomar asiento en el puesto al frente del dueño de casa sin mirarlo.
Respecto a esta súper familia, Sayu aun no podía creer que estaba sentando en la misma mesa con ese personaje de terror, al cual siempre había imaginado gordo, feo y con dientes de oro. Pero no era ni lo uno ni lo otro, de hecho si hubiera sido un poco menor lo hubiera encontrado hasta atractivo. Tampoco daba miedo, a pesar de que ahora estaba muy serio, cuando llegaron los saludó amablemente.
-¿Estos son amigos tuyos también, cierto Reina?
Cuando el hombre sonrió, Sayu vio la sonrisa de su hija reflejada en su rostro.
-Emm…
-Algo así –contestó Eric por ella. Estaba tan animado como siempre y a pesar de que en un principio parecía molesto por la presencia de Reina, el chico sabía disimularlo.
-Perfecto. Así se esparce más rápido la noticia. –el hombre dirigió su atención hacia su cuñado-. Ai-chan.
El chico seguía comiendo concentradamente  y ni se inmutó.
-¿Ai-chan?
-Ai-chan despierta –le llamó la atención Miki.
Ahí recién pareció salir de su abstracción.
-Disculpen, me distraje.
-Está bien, no te disculpes –le dijo amablemente su hermana- Kyo-chan, dile.
-Hai. Muy bien, Ai-chan, lo que yo quería decirte es algo que espero sea de tu completo agrado a pesar de que hayas tenido este desafortunado accidente.
El hombre hizo una pausa y Sayu se fijó que miraba a su hija con severidad en la mirada. Ella tenía la cabeza gacha y la mirada pegada a su plato. ¿Qué estaba sucediendo aquí?
- Como podrás imaginarte, como esposo de tu hermana te tengo un gran aprecio, además de que nuestras familias se han conocido desde hace mucho tiempo, al igual que tu y mi hija. Recuerdo  una vez que cuando tenías aproximadamente 15 años me fuiste a ver a mi despacho diciendo que tenías algo muy importante que decirme. Estabas muy serio y tu tono de voz decidido, así que te escuche con curiosidad. Posiblemente no lo recuerdes, pero en esa ocasión me pediste la mano de mi hija en matrimonio.
A Reina le sobrevino un súbito ataque de tos al atragantarse con la comida; a Eric y Koharu se le cayeron los palillos; Jun arqueó una ceja y Sayu se quedó congelada.
-¿Yo? ¿Yo hice eso? –preguntó el muchacho con confusión, mirando al hombre y luego a la afectada Reina.
-Claro y después volviste a hacerlo hace alrededor de dos años y también el año pasado.
Sayu se dio cuenta de como el chico se ponía todo colorado e intercambiaba miradas nerviosas con Reina que parecía completamente en shock. Al parecer ella tampoco tenía conocimiento acerca de esto.
-Eres todo un romántico, Ai-chan~ –comentó Miki con tono meloso y le pellizcó una mejilla.
Ai se deslizó por su asiento  como queriendo esconder la cara bajo el mantel.
-¡Eres tan lindo!
-Continuando con lo que estaba diciendo, creo que quedo claro el tipo de sentimientos que tenias por mi hija y ahora, ya que desafortunadamente acabas de sufrir un grave accidente Mikitty y yo nos pusimos a hablar. Tu ya casi vas a tener 20 años y entraras la universidad y a Reina si Dios quiere le queda mas o menos un año más en la escuela.-la sonrisa del hombre se ensanchó considerablemente-. No seria mala idea ir pensando en que cuando ella terminara sus estudios, ambos se casaran.
Ai abrió la boca exageradamente y volvió a mirar a Reina que ahora tenia los codos apoyados en la mesa y se cubría el rostro con las manos como si se hubiera enterado del fallecimiento de alguien.
Sayu seguía congelada. Primero las peticiones a matrimonio a Reina,  ahora ¡esto!
Sus amigos parecían encontrarse en el mismo estado.
-¿Ca…Casarme?
-Hai. Reina-chan siempre te ha gustado  ¿no me digas que no es linda?
La chica en cuestión levanto la cabeza lentamente encontrando su mirada con la de él, al cual le basto sólo un vistazo para ponerse colorado hasta las orejas.
-Ha…hai, pero…
¡¿Cómo que hai?! Sayu comenzaba a arder por la ira.
-Es un poco sorpresivo –dijo finalmente restregando sus manos y mirándolas como si fueran las cosas más interesantes del planeta tierra. Traducción: estaba muy nervioso.
-En eso tienes razón- coincidió su hermana con una sonrisa cariñosa y aferró la mano de su marido.
“¡Que la cancelen!” Anheló Sayu cruzando los dedos ¡Por favor que la cancelarán!
-Pero ya está decidido, ¿no es así Hija?
Ella permaneció muda unos minutos, sus ojos vagaban desesperadamente por el lugar.
-Cla...claro.
-Dile a Ai-chan como te sientes.
-¿Ah?
-No tengas vergüenza –la incitó su padre sonriéndole afectuosamente.
-Em…Reina, está feliz.
Claramente no podía estar menos feliz cuando decía esas palabras. Apenas había sonreído y en vez de mirar al novio se había puesto a hacer figuritas en el mantel con su dedo.
-¡Oh! Reina chan es tan tierna –comentó la señora Tanaka- ¿Dime que no es cierto, Ai-chan?
-Yo…estoy confundido.
-¿Por qué?
-Yo no sabia que tenia que casarme.
¡Era verdad! ¡Sayu tampoco sabía y apostaba que ninguno de sus amigos lo hacia!
-Como el único hijo varón de nuestro difunto padre, eres el heredero mayoritario de la familia Takahashi y dueño del 50% de nuestras acciones en todos nuestros negocios, para nuestra familia es natural pensar en matrimonio.
-Pe…pero…
-Reina-chan es heredera de su padre y es mi hijastra ¿no te parece genial que dejemos todo en familia?
El chico asintió frente a la horrorizada cara de Sayumi.
-Entiendo.
Luego le echó otro vistazo a “la novia”. En un principio la mirada de ella estaba perdida  pero en cuanto se encontró con la de él se volvió seria y hostil, no podía ser más obvio que no quería casarse.
Sin embargo él sólo le sonrío  dulcemente.
-Pero no es necesario que me case todavía.
La princesa Yankii fue tomada por sorpresa con esa actitud y a lo único que atinó a hacer fue a desviar la mirada.
-No, por supuesto que no. Como te dijo Kyo-chan tú debes terminar tus estudios y Reina-chan también.
-¿Y es necesario que sea ella la novia?
Esta vez Kyousuke Tanaka se atoró con su bebida y su esposa debió darle unos golpecitos en la espalda.
-¿Qué estás diciendo? –preguntó completamente en shock.
Sayu no pudo evitar esbozar una esperanzadora sonrisa.
A lo mejor él…
-Tanaka-san es muy bonita, pero apenas la conozco.
-¡Eso es obvio ¿no?¡Perdiste la memoria!
-Kyo-chan tranquilízate.
-No me gusta y no quiero casarme con ella.
El señor Tanaka lo miró impactado mientras que su esposa se cubrió la boca con espanto. Reina lo miraba boquiabierta.
Por su parte, Sayu sentía como le explotaba el pecho de felicidad y estaba segura de que sus amigos estaban aguantándose las ganas de gritar: ¡Bien hecho, Ai-chan!
-¿Qué estás diciendo, Ai? Es Reina-chan, tu amiga de infancia.
-Lo lamento, pero no lo recuerdo.
-No…no puedo creerlo…
-¡Tú! –el hombre apuntó al muchacho con indignación-.¡¿Acaso estas rechazando a mi hija?!
-Amor, no te exaltes.
-Soy consciente de que estaba muy emocionado señor, pero no puedo casarme con una chica como ella.
-¡¿Qué dices?!
-No compartimos la misma forma de pensar y esta enamorada de otro chico.
-¡Ai-chan! –exclamo Miki sin quitarse las manos de la boca.
-¡Reina dile que es mentira! ¡Reina!
La chica, que no cabía en su asombro, no podía quitarle los ojos de encima a Ai y seguía con la boca abierta. De verdad que no podía creer que Ai desafiara a su padre.
-¡Reina!
-Déjela. Diga lo que diga no me voy a casar. Mi hermana dijo que podía esperar ¿no? Puedo buscar una novia que si me guste.
A Sayu casi le dio un infarto cuando los  ojos de Ai recayeron sobre su persona.
-Alguien que si me quiera y se preocupe mucho por mí, como creo que merezco ¿no?
-Ai-chan…
-Bueno, la comida estuvo deliciosa –se limpió la boca con la servilleta y la dejó a un lado-. Me retiro.
-¡¿Qué?! –los ojos del hombre escupían fuego.
-Ai-chan ¡¿A dónde vas?!
-A mi habitación. Hay un juego que quiero terminar.- contestó mientras se ponía de pie esbozando una sonrisa de lo mas feliz del mundo-. Con permiso.
Se marchó tranquilamente.
Eric y Jun se miraron sorprendidos y alegres, mientras que Koharu se puso a tararear una canción. Sayu sonreía como una idiota.
¡No podía creer que Ai la hubiera rechazado! ¡Era como si de un día para otro se acabaran los conflictos armados en el mundo!
-Mi…¡Miki! –balbuceó el señor Tanaka saliendo apenas de su estupefacción-. ¿Qué…que rayos pasa con este muchacho?
-No tengo ni la menor idea. Estoy igual de sorprendida que tú.
-¡Reina!
La chica dio un salto.
-¡Hai!
-¿Qué demonios le hiciste a ese chico?
Mmm pues la verdad varias cosas, para empezar lo mandó al hospital varias veces.
-¿Reina? -puso cara inocente como estaba muy bien entrenada en hacer-. Nada
-Ai la vio impulsar el desorden en la escuela –habló Eric sin que nadie se lo solicitara-. Estoy seguro de que se dio cuenta del tipo de persona que es.
-¡¿Qué dijiste?! –el padre de la chica se alzó con violencia.
-Lo siento mucho, no fue mi intención insultarlo a usted ni a su –miró a su enemiga mortal con desprecio-. Ni su ejemplar hija.
-¡Reina!
-¿S-si?
-Ve a buscarlo y a habla con él.
-Kyo-chan…
-¡En este mismo instante!

Ai cerró la puerta de su habitación y se lanzó en la cama esbozando una leve sonrisa. No podía creer que realmente lo había hecho. Ese marido de su hermana le causaba un poco de temor, pero tenia que hacer lo que tenia que hacer ¿no?
Para ser sincero, desde hace días no podía quitarse a esa chica infernal de la cabeza. Era realmente linda y le atraía mucho, pero el sábado había descubierto que no era una buena chica y era por eso mismo que se sintió tan mal y confundido.
No entendía porque en el pasado el estuvo interesado en una chica como ella. Era bonita, pero no tenía modales y un sentido muy distorsionado de la moral, en otras palabras: era una vándala. Y para empeorar amaba a otro, para ser más exactos, su mejor amigo.
Dejó escapar un pesado suspiro con la mirada fija en el cielo de la habitación. Cualquier persona con dos dedos de frente habría hecho lo que él.
No tenía ni la menor idea de lo que había sucedido entre ellos en el pasado, o quizás si podía imaginarse algunas cosas con lo que había escuchado hoy día, pero aún así ya no le interesaba saber nada que tuviera que ver con esa niña. Si nadie quería contarle acerca de su pasado con ella era por algo ¿cierto?
Tenia que darle la vuelta a la página. Probablemente los recuerdos volverían algún día. O tal vez nunca, y quizás eso era mucho mejor para el. Aunque aquella chica le hiciera sentir cosas tan intensas, en ese momento él sintió que no era lo correcto y estaba satisfecho. Así que, asunto cerrado.
Al poco rato de haber encendido su consola y haberse puesto manos a la obra,  escuchó unos golpes en la puerta  y soltó un bufido. Si era ese hombre o su hermana para decirle que lo reconsiderara explicar todo el asunto seria muy latoso y molesto.
Se volvieron a escuchar los golpes, esta vez con más intensidad. Ai se rindió y se puso de pie.
-¿Quién es?
-Yo…
Entornó los ojos.
-¿Y quién es yo?
-Reina.
Ai sintió como si le diera un vuelco el corazón. De todas las personas que imaginó que podría ir a molestarlo, Reina era la ultima de su lista ¿Qué hacia ahí?
Se apresuró a abrir la puerta, ella estaba de pie frente a él con Queen en sus brazos.
Tal como había sucedido a lo largo del día, en cuanto sus miradas se encontraron, ambos se sintieron tan incómodos que apartaron rápidamente la vista.
-¿Qué…qué pasa?
-Emm… Yo…etto…
Queen ronroneó en sus brazos y se bajó yendo directo hacia la cama de su amo.
-Quería volver a su cama parece –comentó el chico con una sonrisa.
Ella asintió mientras sus ojos merodeaban por el piso.
-Parece que se conocieran desde hace mucho tiempo.
-Amm…algo así.
 La miró detenidamente. ¿Qué hacia ahí? ¿Acaso su padre la había mandado?
-¿Qué sucede? Luces un poco incómoda ¿No estás contenta?
Ella lo miró con sorpresa.
-Ahora quizás tu padre te deje casarte con Gaki-san.
Ahora le colgaba la mandíbula.
-¿Qué pasa con esa cara? ¿Acaso tú no estás contenta? Creí que estabas muy enamorada de—
Ai se quedó mudo de la impresión cuando su amiga de infancia dio un paso al frente y lo abrazó con fuerza.
-Arigatou –pronunció sin soltarlo de su fuerte abrazo.  Su voz se encontraba un poco temblorosa, él se preguntó si era debido a la emoción.- Arigatou, Ai-chan.
Tan rápido como lo abrazó, se separó de él mirándolo intensamente con sus brillantes ojos y al momento siguiente salió corriendo alegremente por el pasillo.
Él se quedo parado ahí, sin saber qué hacer ni mucho menos pensar.

La risueña Sayu subió la escalera corriendo con felicidad.
-Nee Shige Pinku ¡espéranos!
Los otros la seguían desde la distancia.
-¡Apresúrense! –los instó y siguió corriendo.
Estaba tan contenta ¡Irían a ver a Ai-chan y a pedirle que saliera con ellos al parque de diversiones!
Pensó que se podría pone a bailar en cualquier momento. ¡Ai sentía algo por ella! Por algo la miró cuando dijo eso de estar con alguien que si lo quisiera.
Lo mejor era que  ¡Realmente rechazó a Reina!
Cuando iba a doblar la esquina sintió unos pasos acercarse, venían corriendo al igual que ella y se preguntó si se trataría de su Ai.
Dobló la esquina con emoción y casi chocó de frente con Reina Tanaka.
Ella estaba sonriente y venia igual de vuelta loca que ella.
-¡Perdona! –le dijo esquivándola con rapidez y continuó corriendo de camino a las escaleras.
Su cerebro permaneció en blanco por unos segundos…¡Sayu no podía creerlo! ¿Acaso Reina Tanaka acababa de pedirle disculpas por casi chocarse con ella?
¡Pero si ella era la que golpeaba a la gente por siquiera dirigirle la palabra!
¿Tan feliz estaba por no tener que casarse con Ai-chan?
O a lo mejor ellos habían…
Apuró el paso y llegó frente a la puerta de la habitación del chico que le gustaba, la puerta estaba entreabierta, así que pudo ver como el chico daba vueltas por el lugar.
Sonrió con ternura y levantó el puño para llamar.
-Nee Queen-chan.
Detuvo su mano en el aire.
El chico se acercó hasta su cama y envolvió a la gata cariñosamente entre sus brazos.
-Ese olor…-lo escuchó pronunciar con sorpresa y luego hundió la nariz en el pelo del animal abrazándolo con fuerza- Hueles como ella~
Luego lo vio acercarse hasta la ventana y pronunciar con un rostro que denotaba su confusión: -Realmente no la entiendo.
-¡Shige Pinku por fin te alcanzamos!
Sayu se alejó de la puerta inmediatamente y casi de inmediato Ai se asomó por ella.
-Ustedes –pronunció un tanto sorprendido-. ¿Qué están haciendo aquí?
-Etto..
Eric dio un paso al frente: -Vinimos a disculparnos.
-¡Lo sentimos mucho chico mono! –exclamó Koharu arrodillándose  ridículamente en el piso.
-No se volverá a repetir -agregó Jun.
Ai los miró asombrado.
-Además, veníamos a invitarte a salir –añadió Eric con satisfacción.
-¿A salir?
-Vamos a ir a mi parque de diversiones y pasarnos un buen rato todos juntos ¿Qué dices?
El chico permaneció mudo por un rato mientras escrutaba los rostros de sus amigos, incluyendo el de Sayu, quien le devolvió una tierna sonrisa. ¡Lo había extrañado tanto estos días!
-¿Tu parque de diversiones?
Esperen,  Sayu había escuchado eso del parque de diversiones hace rato pero ahora caía en la cuenta ¡¿su?!
-Claro. Has estado ahí antes, de hecho te encanta la montaña rusa. Con Jun eran los únicos que se subían, ¿cierto Panda-kun?
-Así es. Gaki-san y Kamei-san son unos cobardes.
-¡Oye!
Koharu se echo a reír contagiando a Sayu, Eric y hasta a Jun, que curvó un poco sus labios.
-Nee Ai-chan, estoy muy consiente de que actuamos sin pensar y todo eso, pero ¿somos o no somos amigos? –Eric le dio un golpecito en la espalda al mayor regalándole una hermosa sonrisa.
Ai se la devolvió.
-Somos.
-¡Yay! ¡¡Eso quieres decir que nos perdonas chico mono?!
-¡No soy un mono! –se defendió e hizo un puchero.
Ahora Sayu fue la primera en echarse a reír siendo seguida por los otros 4. Todos estaban tan felices que sus corazones brincaban de alegría.
Sayu sintió que se le iban a salir las lágrimas  y se puso los dedos bajo los ojos para impedirlo.
-¡Sayu-chan!- Ai fue el primero en preocuparse- ¿Estás bien?
-¡Te extrañé Ai-chan! –expresó y se lanzó a sus brazos. La gata salió disparada con disgusto, pero a ella poco le importó. –No vuelvas a preocuparme así nunca mas, ¡¿entendiste?!
-¿Gomenasai?
-¡Tonto!
Todos volvieron a explotar en carcajadas.
-Lamento interrumpirlos, chicos.
Era Miki y venia con una expresión grave en el rostro.
-¿Podemos hablar, Ai-chan? A solas.
Y al final Sayu tuvo que soltar a Ai con el dolor de su alma  y junto a los demás marcharse al parque de diversiones sin él, aunque él les prometió que la próxima vez los acompañaría haría sin falta.
Era triste no tenerlo ahí, pero la alegría de que todo estuviera volviendo a ser como era antes fue superior.
* * *
-¡Bienvenidos a Kame-Land! –exclamó el chico cuando bajaron de la limusina frente al parque de diversiones que era del mismo tamaño o quizás mas grande que el castillo de Ai-chan.
-¡SUGOI! –chillaron Koharu y Sayumi al unísono escrutando embelesadas el lugar.
Y en efecto un letrero con dibujos de tortugas decía que su nombre era KameLand y pertenecía a Eric.
-Fue mi regalo de cumpleaños cuando cumplí los 15 ¿A no que está fantabuloso?
Cuando Sayu cumplió los 15 le habían regalado un vestido, un bolso de maquillaje y con eso quedó saltando de alegría.
-¡Shige Pinku vamos a subirnos a todos los juegos! – le ordenó su amiga y desde ese momento no tuvo descanso. Tacitas, autitos chocadores, montañas rusas (a la que Eric subió chantajeado por Jun) y botecitos fueron sólo algunas de las cosas que hicieron en el parque. Como no había nadie más además de ellos, podían subirse a cualquier juego cuando quisieran sin tener que hacer filas ni ser molestados. Ya estaban a comienzos de Mayo y el tiempo se volvía cada vez más cálido y agradable, así que tampoco tuvieron problemas en quedar totalmente empapados en el juego de los botecitos. Cuando Sayu ya estaba totalmente agotada de disfrutar de una buena cantidad de las atracciones, aprovecharon de tomar mucho granizado mientras hacían  planes como realizar un paseo con toda la escuela o sus familias.
-Para el verano podrían todos venir a mi piscina y hacemos una guerra de agua.
-¡Koharu quiere! ¡Koharu quiere!
-¡Itai! ¡Koharu acabas de pisarme!
-¡Oh! ¡Gomenasai!
-Da igual –Sayu se sentó y sobó su pie adolorido. Esa estaba como loca y hoy más de lo acostumbrado.
-¡Miren! ¡Una casa del terror!
Eric puso cara de pánico y Sayu se rió en su cara, al parecer esta tortuga si que era bastante cobarde.
-¡Vamos en pareja! –propuso la animadísima Koharu.
-¿Pareja?
-¡KohaJun y KameShige!
-Está bien –Sayu estuvo de acuerdo-. Pero ojo con quedarse jugueteando mucho rato allá dentro. Jun, cuidado con sobrepasarte con mi Kohapinku.
-¡Shigepinku!
-Lo mismo va para ti, Michishige-san, no te aproveches de que esta oscuro para manosear a mi tortuga.
-¡Jun!
El muchacho sonrió con suficiencia, ¡¿Quién se creía que era?!
Los primero en entrar fueron Jun y Koharu, esta última iba aferrando el brazo de su compañero con fuerza.
-¡Hey, es una casa del terror, no un túnel del amor! -les gritó Sayu antes de que desaparecieran a través de la puerta.
Le había preguntado muchas veces a Koharu si tenía algo con Jun, pero ella se afanaba en desmentirlo. Sin embargo, ella no le creía, por alguna razón siempre estaban juntos.
Y admitámoslo: Koharu era demasiado obvia y Jun demasiado inteligente como para no darse cuenta ¿a quienes querían engañar?
-Sa…Sayu…
-¿Mm?
-¿De…de verdad quieres entrar ahí?
Y aquí teníamos otro ejemplo de lo especiales que eran sus amigos.
-Nee ¿no querías salir conmigo, Eric-kun? Allá dentro estaremos solos y a oscuras.
Los ojos de los chicos casi se salieron de sus cuencas.
-¡Sa…Sayu-chan!
Podía aprovecharse del pánico, ¿no?
-¡Vamos! –le dijo sonriente y lo tomó de la mano.
Una música de Doraemon la detuvo en el acto,  era el celular del chico. Sayu soltó un gruñido.
-Disculpa –le dijo y contestó- ¿Alo?
¿Qué estaba haciendo? Hace unas horas su corazón latía descontroladamente por Ai-chan ¿Por qué coqueteaba con Eric?
Daba igual, Ai-chan no era su novio…aun.
-Era Mittsi- le informó Eric luego de acabar la llamada-. Viene para acá.
-¿Mittsi?
-Aika, la hermana de Gaki.
-¡Ahh~! ¿Que no estaba castigada?
-No, sólo Gaki, ella no hizo nada.
-Ya veo, ¿vamos?
-¡Hai!
***
-¡Ahhhhhhhhh~! –fantasma.
-¡Ah! -Drácula.
-¡Kyaaaaaaaaaaa! –Frankestein.
-¡Waaaaaaaaaaaaaa! –Freddy Krueger
-¡ Ayayayayayayai!- el chupacabras.
La luz se encendió. Ambos estaban de pie en medio de la habitación tomados de la mano y abrazados como un par de niñas de secundaria asustadas. Lo más patético de todo era que el macho, Eric, tenía los ojos cerrados y la cabeza acurrucado en el hombro de la chica que le gustaba.
-Nee~ –Sayu le pinchó el hombro con el dedo-. Creo que ya terminó.
-¡Kowaii Kowaii Kowaii! –fue la respuesta del chico que se negaba a abrir nuevamente los ojos.
-Eric-kun, ya se acabó, ¿vamos a salir, si?
El chico titubeó unos momentos hasta que se decidió hacerse macho y abrir los ojos.
-Nee, se supone que eres tú el que debe protegerme, Eric-kun.-le dijo entre risitas-. Pero está bien.
Avanzaron acurrucados el uno con el otro y llegaron afuera. Ya estaba oscureciendo y no había ni un rastro de Koharu ni Jun.
-Que extraño, se suponía que ellos deberían haber salido antes que nosotros. Nee ¿tú crees que ellos…
La tortuga seguía aferrada a ella y no daba señales de estar escuchando.
-¿Eric-kun?
-Lo siento Sayu-chan, es solo que hueles tan bien~
-¿Ah?
-Me gusta tu perfume y también el olor de tu cabello.
-A…arigatou –sus mejillas se sonrojaron un poco-, pero…
-También me gusta tu sonrisa –el chico separó su rostro de su hombro para mirarla a los ojos. Por una razón que era difícil de explicar Sayu sintió su corazón encenderse de emoción cuando sus miradas se cruzaron. ¿Que era esta sensación?
El aire entre ellos de pronto se había vuelto muy cálido e intimo.
-Sayu-chan.
-Di…dime.
-Me gustan tus labios.
Y ese fue el detonante que faltaba. Ninguno de los dos pudo soportar mucho tiempo más. El muchacho la tomó delicadamente del rostro, la miró sonriente y luego se acercó lentamente.
Y así ocurrió. El primer beso de nuestra protagonista fue dulce y tierno. Sólo un roce de labios tímido y pausado.
Sayu abrió lentamente los ojos cuando hubo terminado. El chico le sonreía mostrándole sus colmillitos. Ella lo imitó, aunque su sonrisa fue tímida y vergonzosa.
En ese momento oyeron un ruido sordo, como de un bulto caer haciendo que ambos se volvieran rápidamente. La hermanastra de Gaki estaba parada ahí, había dejado caer su bolso y tenía una expresión de espanto en el rostro.
-¡Mittsi! –Eric la recibió con impresión y se alejó de Sayu para ir a saludarla. –Llegaste.
-Y parece que no en el momento más indicado.- contestó la chiquilla con voz temblorosa, los ojos vidriosos y la frente arrugada, como si estuviera apunto de ponerse a llorar.
-Discúlpanos, no sabíamos que ibas a llegar.
-Lo noté –Aika tragó saliva y sus ojos fueron a parar en Sayu. Su mirada era fría y rencorosa.
-Pero puedes quedarte, Mittsi. Jun y Koharu están por aquí, podemos ir a comer algo juntos.
-No gracias –contestó con dureza-. No me gustaría interrumpir
-¿Qué dices? No estás interrumpiendo –Eric rió nerviosamente-, para nada.
-Ya es tarde. En casa todo está hecho un caos. No fue buena idea escaparme, adiós.
La muchacha se dio la media vuelta y Eric salió tras ella.
-¡Espera! ¿Como que te escapaste? ¡Mittsi!
Sayu se quedó ahí parada invadida por el desconcierto ¿Acaso había hecho algo malo?
-¡SHIGEPINKU!
Se dio la vuelta, por otro sector de parque de diversiones venia corriendo Koharu a pasos agigantados. Por el agitado tono de su voz daba la impresión de que venia escapando.
-¿Koharu-chan? ¿Qué pasa?
-¡Sólo vámonos! –chilló más fuerte y suplicante.
Al parecer éste no era otro más de sus caprichos, así que Sayu obedeció sin despedirse de nadie.
-¡Sayu! –escuchó que gritaba Eric a la distancia, pero no salió tras ella. De seguro él seguía tratando de alcanzar a Aika.
Cuando llegaron fuera del parque, Koharu se detuvo, ambas estaban sin aliento.
-Koharu-chan ¿Qué pasó?
De pronto la chica se echó a llorar.
-¡Shige-Pinku! –gimió y se lanzó a sus brazos a lloriquear como una bebe.
Esa noche Sayu no recordaba salir nada más que llanto de la garganta de su amiga.

3 comentarios:

kari de kamei dijo...

q bueno q aichan no acepto casarse t.t
pero!!!
dani t.t aika no!!! please aika no!!!
mejor q se quede con shiggue t.t
y q le paso a koharu o.o q le iso jun

Patii_irori dijo...

mscsdnckjdjk besooo besoooo kameshige kameshige kameshige !!!!!!!!!!!!!!!!! dani que sea kameshigee kjfsdkjcndsj ella quiere manosear a la tortuga xDDD jdfvcjdfb me encanto me encantooooo que sea kameshige y RenAi *---* que le paso a koha? que le habra echo jun :o

Seryni dijo...

No hay boda no hay boda... no no no hay (8) ._. pero eso no es tan bueno QUE PASARA CON EL CHICO TORTUGA Y EL CONEJO BLANCO?!! X_X

e_e un momento.... QUE MI MI MI MIERCOLES HIZO JUNJUN PARA Q KOHARU LLORARA? Grrrr lo golpeare si le hizo algo

AHHHH KAMEJIEE ERES GRANDEEE!!1 GRANDEEE GRANDE!!!! >W< Morire en espera del proximooo

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