The Last Night - (Parte 1: Looking Down)

Un nuevo fic que escribio Charmy para todos los fans de Rika x Yossie XD realmente bueno, les pido que por favor dejen sus comentarios n.n
Clasificasion:R-0


-¿De verdad es incurable, doctor? –Preguntó, la pobre chica asustada.

-Me temo que sí, señorita Ishikawa. Perdone. –La dulce niña comenzó a llorar, mientras el doctor palmeaba su espalda, como algo rutinario para él.

Salió del hospital, haciéndose más de una pregunta mentalmente, aún llorando. La única persona que le venía a la mente para calmar su dolor era su querida acompañante, la persona que siempre estaba a su lado

-Hitomi. –Pensó la muchacha. ¿Qué le diría? Hoy debían encontrarse… ¿Cómo hacer para que no sufra? La cabeza de Rika, inundada de pensamientos, dolía. Llegó a su casa, luego de un camino oscuro y lento. Se sentó, tomando su cabeza entre las manos y volvió a pensar y a re-pensar la mejor manera de que Yossie no sufriera, tanto como ella. Luego de millones de ideas que surgían, golpeó su mano contra la mesa, resignada, y su celular sonó

-H-hola? –Contestó, titubeante.

-Ya voy. –Rika tomó valor y salió, con todas sus fuerzas sonrió y subió al auto de la rubia. Ésta depositó un tierno beso en la mejilla de Ishikawa, lo cual hizo que se estremeciera, pensando en cuanto iba a extrañarla.

La conversación no era muy fluída, Rika tenía un intenso dolor en el pecho. Hitomi simplemente manejaba y cambiaba la estación de radio cada dos por tres. De pronto, pasaron por el puente del puerto de Tokyo, lugar que Ishikawa amaba. Se puso a mirarlo detenidamente sonriente

-Te gusta mucho este lugar, ¿verdad? –Rika asintió, aún con su mirada en la ventana del auto, que fue interrumpida por una frenada algo brusca. Puso la mano en su pecho y luego de dar un suspiro de tranquilidad, miró a Yossie.

–Rika-chan… -Diciendo su nombre con expectativa, abrió un bolsillo de su chaqueta y sacó un pequeño paquete, envuelto delicadamente. –Esto es para ti. –Se lo entregó en las manos a Ishikawa, quien lo abrió, también, delicadamente.

-Oh por Dios, Hitomi… -Era un bello anillo dorado, con un centro de corazón en el que había una piedra rosa; su color favorito.-¡Muchas gracias! –Rika olvidó por un momento la tristeza que la invadía y abrazó a Yossie, quien recibió el abrazo con mucha fuerza. Se separaron y Hitomi tomó el anillo

-Rika, con esto quiero decirte… -Se lo puso a Rika en el dedo anular. Le quedaba algo grande, pero Rika simplemente trató de que le quedara bien. Era encantadora su torpeza al haber elegido un anillo más grande. Esbozó una sonrisa y miró a Yossie para que continuara. –Que te amo. –Luego de decir dificultosamente esas palabras entregadoras, le dio un cariñoso beso en la frente y una caricia en la mejilla. Rika la abrazó nuevamente, y una lágrima se deslizó sobre su rostro

-Muchas, muchas gracias, Yossie. Yo… también te amo. –Dijo, rompiendo en llanto. Ese abrazo fue largo y doloroso para la pobre Ishikawa, y pronto le dolería más a Yossie, cosa que hacía que Rika sufra más. El pensamiento atacó la mente de Ishikawa otra vez. ¿Cómo hacer que Hitomi no sufra? Le había manifestado varias veces que un mundo sin ella, no valdría la pena. ¿Porqué? ¿Por qué a mi? Se preguntó más de una vez esa noche. Si no fuera por esa enfermedad, podría evitar que Yossie llorara por más tiempo. Sí; no quería volver a ver eso nunca más

Esos pensamientos levitaron en su mente hasta que llegó al restaurante e hizo su mejor esfuerzo para disfrutar esa noche

Fue una cena casi perfecta; comieron sus platos favoritos, rieron y revivieron felices momentos del pasado. Sí, una cena feliz y melancólica. Yossie contorneaba entre sus dedos la copa de vino tinto que tanto le gustaba, mientras miraba fijamente las manos de su acompañante. Le encantaba ver el anillo en esas manos. Siguió con su mirada tan rápidamente que no tuvo tiempo de reaccionar un movimiento brusco que Ishikawa realizó mientras se tapaba la boca. Luego comenzó a toser fuertemente; tanto que Yossie podía sentir el dolor del raspado de su garganta. Se acercó hacia Rika y trató de hacerla beber el vino, pero realmente no podía parar la tos. En ese momento, luego de una última agonía, Rika hizo un sonido de dolor. Se alejó la mano de la boca justo para que Yossie pudiera verla manchada de sangre. Gotas caían desde los labios de su amada, mientras la gente del restaurante miraba desconcertada. Solo fue capaz de esbozar un grito mientras Rika corría hacia el baño. Se levantó y fue a buscarla corriendo. Entró golpeando la puerta del baño y miró en todos lados; la ventana estaba abierta.

Rika se había ido.

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