Seishun Collection - (Cap.3)

YAPI!
Kameririn nos deleita con otro nuevo capitulo del su Fanfic, Seishun Collection.

Clasificasion:R-0



Ataque



-Ya nos vamos, Mamá. -anunció Sayu a la madrugada del día siguiente.
-Muy bien, pero ¿están seguras que no quieren que las vaya a dejar?
-No, ya te dije que estábamos bien así. -repitió la chica por 20ª vez.
Después de que anoche su madre viera marcharse la enorme limosina de Takahashi-san cuando iba llegando del trabajo y que se enterara de que había estado de visita en su apartamento y que además se trataba de uno de los alumnos de la academia, la mujer había insistido en llevarlas ella misma hasta la escuela. Según ella, para que nadie pensara mal de ellas por tomar el metro y no ir en un auto con chofer.
-También puedo pedirle al conserje que las lleve en mi auto.
-¿Y como irías tú a la consulta entonces?
-Eh…¡me pago un taxi!
-Por favor Mamá, no seas ridícula. ¿Cómo vas a interrumpir al pobre conserje en sus horas de trabajo? ¿Qué importa que vayamos en metro? Nosotras no necesitamos fingir nada. Somos como somos.
-Pe…pero...
-Nos vemos en la noche. ¡Que te vaya bien! -se despidió con alegría.
-Espera Sayu, antes de irte quisiera que tuvieras todo bien claro acerca de lo que hablamos ayer. Nada de meterte en líos ¿ok?
La expresión alegre de Sayu se borró y el disgusto se reflejó en todo su rostro al recordar el tema.
Anoche, en la cena, cuando su madre había preguntado con emoción como les había ido en su primer día de clases, Airi no había ni alcanzado a abrir la boca cuando Sayu comenzó a despotricar en contra de la academia.
-¡Es un lugar horrible! ¡Está lleno de gente petulante que se creen los reyes del mundo y se aprovechan de lo más débiles sólo porque tienen más dinero y posición social!
Y después de eso, cuando había mencionado el nombre de la malhechora más malhechora de todas, su madre se había quedado con la boca abierta y los ojos muy muy abiertos.
-¡¿Tanaka?! ¡Sayu! ¡Por ningún motivo te metas con esa familia!
-¿Ah? ¿Los conoces?
-¡¿Y quién no lo hace?! ¡Siempre salen cosas horribles de esa familia en los diarios! Las autoridades dicen que los están investigando, pero siguen ahí sueltos cometiendo crímenes.
-Pero sólo es su hija, tiene mi edad y es bastante tonta, además ella me amenazó y golpeó a un amigo sin motivo alguno.
-¡¿Qué?! ¡Oh no! ¡¿No me digas que ya te metiste con ella?! ¡TODO ESTÁ PERDIDO!
Sayu se encaminó a la escuela con la cara larga. Al final su Madre le había prohibido volver a acercarse a esa chica y mucho menos comentar algo de lo que había visto esa tarde con un profesor o algo así. Según ella, lo mejor en estos casos era pasar desapercibida.
-Pero ¿Y Takahashi-san? ¿Debo dejar que lo maltraten enfrente de mí?
-Aléjate de él también. Que lo golpeen o no, es problema suyo -fue la inhumana respuesta de la mujer con la preocupación enmarcándole en el rostro.- Tú dijiste que vino aquí para convencerte de no decir nada, así que hazle caso y si por casualidad te topas con la pequeña Tanaka; adula su cabello y lo linda que se ve.
¿Alabar eso que parecía trapero barato más que cabello? ¡Por favor! ¿Quién se creía su Madre que era? ¿Una vendida?
Se sentía realmente frustrada ¿Cómo podía ser que su Madre, su ídola, le dijera ese tipo de cosas? ¿Ella agachar la cabeza y dejar que todo siguiera así? ¡No podía ser!
En Ube toda la gente siempre la había escuchado cuando encontraba que algo no estaba bien, de hecho, por eso mismo se había convertido en presidenta de la clase, para no dejar que ningún abusivo pasara por encima de nadie.
-¿No has pensado en estudiar leyes en lugar de Odontología, Onee-chan? -le preguntó su hermana cuando bajaron del metro y caminaron hasta la escuela, después de tener que soportarla todo el viaje refunfuñando con mala cara.
-Sí, la verdad me gustaría mucho. -fue su corta y escueta respuesta. No volvió a abrir la boca hasta que llegaron a la academia y se despidieron para irse cada una por su lado.
No podía entender como toda la gente podía ser tan hipócrita. Empezando por Takahashi-san y terminando por su madre. ¡¿Qué tenia de grandioso esa Yankee?! ¡Nada!
Si hasta el maleducado del hijo del director se daba cuenta de que eso era lo que valía.
-¿Otra vez tarde, Michishige-san? -preguntó extrañada Abe sensei cuando la vio entrar.
¡¿Tarde?! Miró su reloj que hoy día si se había acordado de traer.
Soltó un respingo.
Sumimasen!
Iba tan preocupada y enojada por lo de Tanaka que ni se fijó en la hora.
Ahora si comenzaba a lamentar un poco el haber rechazado la oferta de su madre de traerlas, aunque no lo suficiente para cambiar de opinión acerca de que era una tremenda estupidez.
-¡Hola Michishige-san! -exclamó Koharu cuando se sentó a su lado.
-Kusumi-san, estamos en clase ¿podrías guardar silencio, por favor? -le pidió la profesora con una amable sonrisa.
HAI! ¡Sumimasen!
La profesora soltó un suspiro y se volvió para seguir escribiendo cosas en la pizarra.
Sayu sacó rápidamente las cosas de su bolso y cuando levantó la vista para ponerse a anotar se percató de que unos 20 alumnos de los 30 que tenia la clase se habían vuelto para mirarla, con odio.
Curiosamente, todas eran chicas.
-Hola~ ¿Cómo estás?
Esa voz. Suave y un tanto aguda.
Se volvió a su derecha y con alegría vio que el chico tortuga, con su cabello desordenado, su piel tostada y su sonrisa radiante la estaba saludando.
-Ho…Hola -contestó en un susurro, sintiéndose apenada.
Ahora que lo veía bien, además de esos caninos largos que sobresalían cada vez que sonreía, el chico tenía unos ojos oscuros y pequeños que lanzaban destellos como una par de perlas que…
Le cerró un ojo.
Sayu bajó la vista a su cuaderno al mismo tiempo que sus mejillas se teñían de rosa y su corazón explotaba de felicidad.
Parece que se estaba enamorando.

Sonó el timbre que anunciaba el termino de las clases, y de inmediato un grupo de compañeras se acercaron corriendo hasta el pupitre de al lado.
-¡Buenos Días Kamei-sama!
-¡¿Cómo está Príncipe Eric?!
-¡¿Quiere pasar el recreo conmigo?! ¡Compré un almuerzo delicioso para los dos!
-Ah, no gracias.
Sayu estaba mirándolo de reojo, pendiente de cada uno de sus movimientos. Estaba conciente de que no podía enamorarse de un hombre en un día, pero la tenia completamente cautivada.
El chico se puso de pie y su mirada volvió encontrarse con la de ella.
Nuevamente una sonrisa enmarcó su semblante dejando entrever sus colmillitos. Sayu se imaginó esos mismos colmillitos hincándose en su cuello y sintió como un cosquilleo recorría su espina dorsal.
¿Saben? Esa sonrisa sin duda lograba derretir a los más duros corazones y…
-¿Michishige-san? -pronunció su armoniosa voz.
Ah! ¿Ha…Hai? -contestó con un tartamudeo.
¡Rayos! ¡¿Qué sucedía con ella?!
-Tu amiga te esta hablando.
-¿Eh?
MICHISHIGE-SAN!
Waaaaaaa! -exclamó Sayu por poco cayendo de su asiento. Koharu nunca antes le había gritado tan fuerte.
-¡¿POR QUE ME IGNORAS MICHISHIGE-SAN?!
Ah! ¡Sumimasen! ¡No me di cuenta de que me hablabas!
-Lo siento chicas, tengo cosas que hacer.
Su dulce y melodiosa voz volvió a sonar en sus oídos y Sayu regresó su atención a él. El amable y sexy chico tortuga se estaba marchando envuelto por los gritos de desilusión de sus compañeras psicópatas.
Pero esperen… ¿sexy?
¡¿Qué rayos pasaba con ella?! ¡En serio!
-¡¿Te habías dado cuenta, Michishige-san?! ¡Tiene un hermoso y bien formado trasero!
Sayu se volvió hacia su amiga completamente en shock.
Koharu-chan! -exclamó completamente colorada.
-¡¿Qué?! ¡¿No me digas que no te habías dado cuenta?!
-Ahetto…yo…
-¡Lastima que no sea mi tipo!
Por suerte, pensó aliviada. Tener a Koharu como rival en el amor no era una perspectiva demasiado agradable… ¿Rival en el amor? ¡Eso quería decir que ya estaba pensando en intentar algo con el chico tortuga!
¡¿Desde cuando?!
Bueno, él era lindo, pero…
Michishige!
Levantó la cabeza, las “acosa chico tortuga” la estaban mirando con cara de pocos amigos.
-¿Qué existe entre tú y Kamei-sama? -preguntó una, que si Sayu mal no recordaba, era la presidenta de la clase.
-¡¿Son novios?! –lanzó otra.
-¡¿Acaso están saliendo?!
-¡Deja de coquetearle!
Vaya, esa era la primera vez que sus compañeras de clase le dirigían la palabra ¿debería alegrarse?
Déjenla tranquila! ¡Vayan a molestar a otra, feas!
¿Koharu-chan? ¿La estaba defendiendo?
-¡¿Cómo que feas, chillona?!
-¡Pues eso es lo que son! ¡Michishige-san no tiene la culpa de ser tan bonita y ustedes tan feas! ¡Ya que son ricas deberían saber que las cirugías no son TAN caras?!
¡Ella era tan buena amiga! Aunque sus palabras parecieron sacar de quicio a las tontas esas ¡En cualquier momento se les venían encima!
-¡Vamos a pasear un rato, Koharu-chan!
La sacó del salón lo más rápido que pudo.
Chotto Michishige-san! ¡¿Por qué no me dejaste darles su merecido?! -vociferó lanzando puñetazos al aire con ímpetu.
Sayu rió con ternura.
-Arigatou Koharu-chan.
Se acercó y le dio un abrazo cariñoso.
-En verdad, muchas gracias.
-¿Eh?…-cuando Sayu se apartó la chica parecía totalmente desconcertada.- No, no fue nada, Michishige-san.
Y por segunda vez en su vida, Sayu no la escuchó gritar.
-¡Vamos a dar una vuelta por el patio, Koharu-chan! -la agarró del brazo con buen humor. Planeaba llevarla escaleras abajo y comprarle algo por defenderla, pero lamentablemente debió detenerse antes de poner un pie en un peldaño.
Unas 10 chicas y 5 chicos con el uniforme del colegio les cerraban el paso.
Ja! ¿No me digas que esta es la desabrida a la que Kamei-sama le regaló las flores?
-A la salida la vi con el perdedor de Takahashi molestando a Tanaka-sama.
-¿Deberíamos darle su merecido por desafiar a nuestra Reina?
-¡Claro! ¡Sujeten a la más alta! ¡A la cara de muñequita la llevaremos a un lugar especial!
Sayu no alcanzó ni a dar un paso atrás cuando tres pares de manos masculinas la agarraron violentamente por los codos.
-¡¿Qué…que creen que están haciendo?! -gritó en vano.- ¡Suéltenme!
-A las nuevas siempre hay que bajarle los humos ¡son un dolor de cabeza!
-¡No la toquen! -chilló Koharu por su lado.
Tápenle la boca! ¡Es molesta!
Apenas alcanzó a ver cuando le ponían una mordaza a Koharu, porque en ese momento a ella le pusieron una capucha negra y ya no pudo ver nada. Lo único que fue capaz de hacer ahora fue gritar y patalear mientras era arrastrada a quien sabe donde.
Suéltenme! ¡Déjenme ir! ¡Abusivos! ¡No les he hecho nada!
-¡Cierra el pico! -gritó una voz masculina y sintió como le daban un rodillazo en la costilla que la botó al suelo.
¿Qué rayos estaba pasando aquí? ¡¿Qué acaso toda la escuela era igual que esa enana sin clase?! ¡¿Por qué no había hablado con Abe Sensei antes de que se fuera?! ¡¿Por qué en lugar de salir tras ella se había quedado admirando el trasero del chico tortuga?!
¡Era tan estúpida!
Las patadas no se hicieron esperar.

Abrió los ojos cuando alguien la jaló bruscamente por el cabello y le arrancó la capucha.
El suelo estaba frío y se sintió mareada a causa del dolor.
Pero ¿Dónde estaba?
Lánzaselo todo!
-¡Hasta el fondo!
De pronto algo mojado, congelado y pestilente cayó en su cabeza y la hizo chillar.
¡Eran cabezas de peces muertos!
-¡Ahí tienes modelito! ¡Recién sacadas de las cocinas!
-¡Eso es lo que te mereces por desafiar a nuestra Reina!
-¡Nuestras sobras!
E..esto no podía estar pasándole a ella. En Ube ¡en Ube todos eran amables y gentiles!
Algunas veces había tenido algunos altercados con algunas chicas, pero esto era demasiado ¡¿Por qué le hacían esto?! ¡¿Acaso Tanaka Reina se los había ordenando?!
La imagen de aquella criminal pateando el rostro de Takahashi-san volvió a invadir su mente y Sayu ya no aguantó más. Las lágrimas comenzaron a salir y los sollozos no tardaron en acompañarlos.
-¡Escuchen! ¡La Princesita está llorando!
-¡Engreída!
-¡Se cree la gran cosa sólo porque Kamei-sama le regaló esas flores! ¡Háganle algo, chicos!
Tomémosla y ahoguémosla en el retrete!
-¡Buena idea!
-¡Primero a la amiga!
Ayyy! -gritó Sayu cuando volvieron a cogerla por los cabellos.
-¡Fíjate bien princesita! ¡Mira como ahogamos a tu amiguita en la mierda!
Recién en ese momento Sayu vino a percatarse de donde estaba ¡Era un baño! ¡Y de hombres!
Otro grito salió de su boca cuando vio como esos animales arrastraban a una inconsciente Koharu hacia uno de los retretes, abrían la tapa y…
-¡NO! –chilló con toda la fuerza de sus pulmones.
Los delincuentes se detuvieron en seco.
SUELTENLA! ¡ELLA NO TIENE NADA QUE VE---¡AY!
-¡CIERRA LA BOCA! -le gritó el hombrote que la traía sujeta por los cabellos.
Un pie le azotó la costilla y cayó hacia un lado.
-¡Todo aquel que desafía a nuestra Reina tiene sus días contados en nuestra escuela! ¡Incluso, después de ti iremos por la mocosa de tu hermana!
Sayu soltó un gemido de pánico.
-¡Si, sabemos que tienes una hermanita en Secundaria! ¡Apenas acabemos contigo iremos por ella! ¡Ahora, Saehara, ahoga a la chillona en el retrete!
NOOOOOOOOOOOOOOOOO! –chilló de dolor e impotencia, pero no había nada que ella pudiera hacer. ¿Pararse y moverse? Esas no eran opciones, apenas podía mantenerse conciente.
Con el alma en un hilo vio como tomaban a Koharu por el cabello y después sólo escuchó el sonido de la cadena. Fue incapaz de mantener los ojos abiertos.
-¡Ahora a ella!
Nuevamente sintió como le jalaban el cabello y la obligaron a caminar, llevándola frente a un retrete que expelía un olor nauseabundo, tanto que sintió deseos de vomitar.
-¡Este lo preparamos especialmente para ti! ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
Cerró los ojos con fuerza y se preparó para lo peor. Tiraron de su hace una hora hermoso cabello una vez más y con una fuerza descomunal le impulsaron la cabeza hacia abajo.
Como Sayu no era tonta, a pesar de no estar en sus mejores momentos, se resistió con todas sus fuerzas sujetándose con las manos del asqueroso inodoro. Después de todo, resultaba mejor tocarlo que ser sumergida en él.
Mírala! ¡Se está resistiendo! ¡PATETICO!
Pégale más fuerte!
Ahora le pusieron una patada en el estomago. Todo estaba perdido.
Volvieron a levantarle la cabeza y…
-¿Qué están haciendo?
Era una voz tranquila, ronca, varonil y con un acento raro.
Jun-sama! -gritó una voz femenina y otras más la imitaron.
-Etto…Nosotros estábamos -comenzó a decir el bruto que la tenia sujeta.- Estábamos…
-Suéltala y lárguense. Quiero orinar.
En cuanto las manos que la asían por su pelo y sus brazos la soltaron, Sayu se sintió por fin aliviada y dejó caer su cuerpo malherido hacia atrás.
Lo ultimó que vio antes de perder el conocimiento fue un rostro alargado y apuesto.
Era el amigo del chico tortuga.

7 comentarios:

パオラ dijo...

Jun...!!! Mi heroe...!!! jaja quiero orinar..¬¬

CONTI...valla si fuera El chico tortuga...ya les hubiera dado su merecido a todos por meterse con mi chica...con su amiga...y con su hermana (no toquen a Ari grr)

Michi.Pinku! dijo...

asdsadsa esto me hace acordar mucho a algo que vi... Seeep, Viva el héroe Jun *_* <3

sakitan dijo...

ohh parece esto una parodia de boys before flowers XD o hana yori dango jajajajaja esta 2 que 3

Anónimo dijo...

Jun!! ya decia yo que Sayu no podia quedar dentro de un retrete maloliente
TOT Koha....pobre Koha-chan

Super!!!

una pregunta...¿donde esta Kamei cuando Sayu lo necesita?

Kameririn dijo...

Comentario de la autora: JAJAJAJA parece que me descubrieron XD. La verdad sólo vi el live action japonés de hana yori dango y saqué algunas cosas de ahí porque se supone que el fic es para una amiga que ama ese dorama. Pero también tiene un poco de mi cosecha malvada!!

Y donde está Kamei cuando se le necesita?, probablemente tomando una siestecita XD!...rima XD!

Nee, no había tenido la oportunidad de agradecer a las gentes que leen esta cosa, quiero decir, mi fic XD, gracias, espero que les esté gustando.

Michi.Pinku! dijo...

Sabía! *O*... sin embargo
Hana yori dango + morning musume= Michi enloquecida X'DDD.
Gran combinación!
Estaré esperando más capítulos >O<

Neko Mioko dijo...

Sayu la defensora de los debiles quien la viera :O oww Koharu-chan es taaan cute T_T pobrecita como puedes ;_; Y Jun salvo el dia! *_*! espera.... JUN!?!?! ... waa si le incluiste!! *O*!!

Yo no he visto ese dorama asi que todo fue una enorme sorpresa para mi o_o waaa es genial tu fic Eri-nyan, pon la continuacion pronto, andaaaa <3

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