Seishun Collection - (Cap.2)

Aquí esta el segundo capitulo de esta gran historia escrita por Kameririn.
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Clasificasion:R-0



El perdedor



-¿Qué diablos fue eso?-preguntó la chica por décima vez en el día mientras caminaba en dirección a la salida del establecimiento acompañada por Koharu, quien apenas se veía detrás de el ramo de flores, que le hizo el favor de llevar por ella.
-¡Eres popular Michishige-san!
-No es cierto, yo sólo…
Bueno, debía admitir que después de lo ocurrido en el casino, la mayoría de los estudiantes no le quitaban la mirada de encima, y cada vez que se cruzaban con ella se volvían para cuchichear. En un principio pensó que era por el enorme ramo de flores que llamaba mucho la atención, pero las miradas eran hostiles, en especial las de las chicas. Al parecer no era el ramo en si, sino quien se lo había dado.
-¡El chico tortuga y Niigaki-san te tienen puesto el ojo! ¡Por supuesto que eres famosa! ¡Todo el mundo habla de ti y Koharu es tan feliz de haberte dejado ser su amiga! ¡Soy muy afortunada!
-¿Afortunada?-enarcó las cejas.-No tengo idea de que estas hablando, Koharu-chan. ¿Qué puede tener de bueno que en tu primer día de clases seas abordada por cuatro muchachos que nunca habías visto y que al parecer son una especie de estrellas estudiantiles?, porque por alguna extraña razón hoy cuando fui al baño a lavarme los dientes las chicas no dejaban de asesinarme con la mirada.
-¡Sugoi! ¡Hablas mucho y muy rápido, Michishige-san!
-Si, ya me lo habían dicho.
-¡Jjajaja! ¡Que habilidad más increíble tienes! ¡Koharu está cada vez más contenta de ser tu amiga!
-Ah, arigatou Koharu-chan. De verdad no se que habría hecho sin ti hoy día.
-¡Probablemente no tendrías a nadie que te ayudara a cargar las flores de tu príncipe a casa!
-¡Oh! ¡Lo siento mucho! ¡Yo las llevo!
-¡Ni hablar! ¡Estoy bien! ¡Yo me ofrecí a traerlas! ¡Además son del chico tortuga!
-Hai.-asintió Sayu, sintiendo una repentina sensación de calidez en su pecho. Ningún chico le había regalado unas flores tan bonitas antes y mucho menos ofrecido una disculpa como lo hizo aquel chico tortuga. Además ¿no había dicho el gritón que estaba muy preocupado por ella y que incluso había faltado a clases por la culpa?
Dejó escapar un suspiro con una sonrisa en los labios. Había sido tan tonta al juzgarlo así nada más. Después del almuerzo el chico no había ido a clases, pero mañana si iba debía darle las gracias como se las merecía.
Gracias a Koharu y sus conocimientos ahora estaba mucho más informada sobre él. Su nombre era Eric, Eric Kamei, y era el hijo de un importante empresario de textiles.
¡Kamei! ¿Cómo no lo había asociado antes? Esa marca de ropa era de las más caras y exclusivas de todo el país. Aunque nunca se hubiera imaginado que ese chico despistado que se transportaba en una bicicleta vieja y desastrosa sería el heredero de tan lujosa marca.
-¿Y el tal Gaki-san? ¿Quién es?-quiso saber también, después de todo, debía estar enterada quien era esa persona tan desagradable que se hacia llamar amigo de Eric-kun. Si, Eric-kun, aunque por esa sonrisa deslumbrante que le había dedicado, Sayu estaba dispuesta a llamarlo Eric-sama.
-Es el hijastro del director.
¡AH! ¡Eso explicaba muchas cosas! Entre ellos la arrogancia y lo que le había dicho al chico nerd y bajito de que su padre lo dejaría graduarse aunque no estudiara.
-¿Y el de las gafas?
-Ah, ¡ese es amigo de los otros dos igual que el alto!...creo.
-¿Cómo que crees?
-No sé, Niigaki-san y Kamei-san son los más conocidos y los que Mamá dijo que tenía que ocuparme de conquistar.
Jajajajaja, eso si que era gracioso de imaginar. Koharu-chan tratando de seducir al tal Gaki. De seguro se pelearían todo el día.
-Me gustan sus cachetes, son gorditos.
Ok, debía tomar en cuenta la mayor peculiaridad de su nueva amiga. Ella no era normal.
-¡Oh! ¡Llegó mi limosina!-exclamó Koharu cuando llegaron a la puerta.- ¡¿quieres que te lleve a tu casa, Michishige-san?!
-¿Ah? ¿A casa?
-¡Claro, no es ningún problema!
-¡Oh! No, no te preocupes. Tengo que esperar a mi hermanita, pero muchas gracias por tu amabilidad.
-Pero si quieres la esperamos…
-No, no es necesario que te molestes.
-¡Ah! ¡Ya se! ¡Probablemente tu limosina este por llegar! ¡Bueno! ¡Toma tu ramo de flores! ¡Nos vemos mañana! ¡Byebye!
Y la amplificadora humana se fue saltando como conejo hasta su larga y lujosa limosina.
-¡TE QUIERO MUCHO MICHISHIGE-SAN!-gritó por la ventana antes de que el auto se marchara.
Que facilidad de algunas personas para querer a otra ¿ah? Por suerte la chica había sacado sus propias conclusiones y se había ido. ¿Limosina? Ojalá se hubiera subido a una en su vida.
La chica era muy amable, pero ya estaba comenzando a sufrir de sordera por culpa de sus gritos, y prefería ir caminando junto a su hermanita. Así aprovechaba de preguntarle cosas como: ¡¿le dijiste a Eric-kun cuales eran mis flores favoritas?! ¡¿Cómo fue?! ¡¿Cuándo?!
De cualquier modo, esperaba que la enana se apurara ¡¿Cómo diablos Koharu-chan tenia tanta fuerza para haberse paseado por media Academia con esas flores?! ¡Pesaban una tonelada! ¡Apenas si podía caminar!
-¿Necesitas ayuda?
El ramo era demasiado grande para dejar ver de quien se trataba.
-Etto…
-No te preocupes, yo te ayudo.
Y de pronto se sintió aliviada cuando el excesivo peso abandonó sus pobres y adormecidos brazos.
-Etto…-balbuceó sin saber que decir. Ahora el ramo cubría eL rostro de la otra persona.-Gracias por tu ayuda, a pesar de no poder saber quien eres.
-Disculpa.
El chico se dio la vuelta y Sayu vio una cabeza emerger entre medio de las flores. ¡Ese pelo castaño y desordenado! ¡Esas inconfundibles gafas!
-¡El perdedor!- se le escapó.
De inmediato se cubrió la boca y se inclinó en señal de disculpa.
-¡Gomenasai!
-Está bien, no te preocupes. Es natural que me llames así después de conocerme de esa manera.
-¡No! ¡Discúlpame tú! ¡Yo nunca quise...
-Descuida. La mayoría de la gente de aquí me conoce con ese nombre.-explicó con un tono alegre y un tanto infantil.- ¿Tu eres Michishige Sayumi-san, cierto?
¡Era verdad! Aquel chico sabía su nombre. Antes se lo había dicho al antipático de Aragaki o como se llamara.
-¿Cómo lo sabes?
-Porque Eric-kun me lo dijo. Estaba muy preocupado por lo que había pasado y me pidió que mandara a comprar estas flores para ti.
-¿Tú las compraste?
-Hai, fui a preguntarle a tu hermana y ella me dijo que te gustaban estas -contestó con una dulce sonrisa.
Así que después de todo así habían ocurrido las cosas…
En todo caso ¿Quién era este chico? ¿Una especie de esclavo de Aragaki y sus amigos?
-Disculpa. ¿Puedo preguntarte tu nombr---
-¡Muévete!
De pronto el muchacho y las flores se le vinieron encima y ambos perdieron el equilibrio.
-¡Cuidado! –gritó el muchacho, pero fue demasiado tarde. Las gafas volaron y el cuerpo de uno cayó sobre el del otro separados únicamente por el ramo de flores.
Sayu enrojeció cuando su rostro quedo frente a frente con el del perdedor.
-¡Ja! Eso les pasa por estorb---¿Takahashi?
Aquella voz petulante y chillona, pero no lo suficiente para superar el record de Koharu.
El muchacho se puso de pie lo más rápido que pudo, quitó a un lado el ramo y la ayudó a levantarse.
-¡Muchas Gracias!- agradeció Sayu, aún algo colorada por el confuso incidente, además…¿Por qué justo tenia que aparecerse esa chica ahí?
Como si no fuera lo suficientemente vergonzoso que un chico le cayera encima. De nuevo se sintió observada y no solo por un par de ojos.
-No es nada.
-Pero miren lo que tenemos aquí…
Sayu vio impresionada como un brazo se enroscaba en el cuello del muchacho y lo lanzaba hacia atrás con brusquedad.
¡Lo sabia! en cuanto vio esa chica en el casino supo que su cara era solo actuación.
Era Tanaka Reina acompañada de sus 5 hombrotes.
-¡Ah! ¡Esa yankee! –había contestado Koharu cuando le preguntó por ella horas atrás.- Todos dicen que es la hija de un narcotraficante o algo así, y que por temor a un asesinato el Director la aceptó aquí. No sé mucho más sólo que su nombre es Reina y que se cree literalmente la Reina de la escuela.
-Ta…Tanaka…Tanaka-san.-balbuceó el pobre chico temblando de miedo y con problemas para respirar debido al potente agarre de la chica.
-¡¿Dónde están Gaki-san y los otros?! -le preguntó, no, le gritó apretándole el cuello con más fuerza.
Sayu estaba en shock.
-Ah…yo…yo no sé.
-¡¿Cómo que no sabes?! ¡¿Eres su amigo o no?!
-E..Ellos cofcofcof…no me dijer---¡AY!
-¡Para variar eres un inútil y bueno para nada!-lo soltó y le dio un fuerte empujón que lo botó al suelo junto a Sayu.- Nunca entenderé porque te dejan juntarte con ellos ¡Solo eres un perdedor!
¡PAF!
Sayu se quedó de piedra cuando la muchacha fue y le dio un zapatazo en la cara al frágil y delgado muchacho.
El chico se llevó las manos a la nariz de inmediato y se retorció en el piso.
Sayu miró a los lados. Estaba lleno de alumnos que salían del lugar ¡¿Por qué nadie hacia nada y se iban prácticamente corriendo del lugar?! ¡Cobardes!
-¡La…Lamento mucho no serte de ayuda, Tanaka-san!
-¡Cállate! –le dio una patada en la espalda.- No te he dado permiso para hablar. Además te he dicho un montón de veces que es sama, Tanaka-sama para ti ¡cara de mono!
-¡Ha..Hai!-gritó en tono quejumbroso aun sujetándose la nariz.- ¡Gomenasai!
-¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAAJ!- se rió la chica con maldad y sus amigotes la imitaron.- ¡Eres tan pero tan patético! Tanto que ni siquiera me das pena; lo único que llegas a causarme es risa.
Y luego de rodear el cuerpo inerte del muchacho le lanzó una patada en las costillas.
-¡Llama a tus amigos y pregúntales donde están! ¡Ahora!
El muchacho se sentó como pudo y sacó su teléfono móvil. Sayu vio horrorizada como una gota de sangre le salía por la nariz. ¡Esto era totalmente inaudito! ¡¿Cómo rayos las cosas habían terminado de esta manera?! ¡Y peor! ¡¿Por qué no podía moverse y hacer algo?!
Bajó la cabeza muerta de rabia y juntando los puños. ¡¿Qué podía hacer ella?! La otra chica estaba rodeada por 5 hombrotes y parecía saber pelear muy bien. Al menos era capaz de derribar a un hombre ella sola.
En cambio, Sayu nunca había levantado un puño en su vida y ¡aun peor! Si el rumor era cierto, esa chica era hija de criminales. ¡No podía meterse en un lío así en su primer día de clases!
No, mejor era ser ignorada, si pasaba desapercibida como lo había hecho hasta ahora la dejarían tranquila y podría ayudar al pobre muchacho cuando se fueran.
¡Sólo esperaba que aquello fuera pronto!
-¡Oh~!-soltó la tal Reina en un tono animado mientras se agachaba y recogía algo del suelo.- Miren lo que tenemos aquí, chicos.
Los secuaces se rieron burlescamente.
-¡Takahashi!
El muchacho alzó la vista de inmediato, el temor se apoderó de su rostro.
-¡No!- exclamó con pánico.
Sayu levantó un poco la cabeza y miró de reojo, la muchacha tenía las enormes gafas del muchacho en la mano.
-Así que te compraste otras ¿ah?-preguntó mientras jugueteaba con ellas.-Están igual de horribles que las anteriores.
-Yo…Tanaka-sama por favor no lo hagas ¡te lo ruego!
-JAJAAJAJAJAJAJAJAJA-rió al unísono con sus secuaces.- ¿Estas rogándome en serio? Que idiota eres Takahashi, pero está bien, Reina no las romperá…
¿Sayu estaba escuchando bien? ¿Acaso era ese tono meloso de nuevo?
-¡Arigatou!-agradeció el chico esperanzado.
-Solamente, si te apuras y ubicas rápido a Gaki-san ¡¿entendiste?!
Perra.
-¡Hai Hai!
Y el muchacho se puso a marcar teclas con rapidez. Por favor que luego los dejaran tranquilos, rogó Sayu mirando la sangre sobre el labio del muchacho.
- Dicen que no volverán hasta mañana, fueron a la casa de Gaki-san para divertirse.
-¿Ah si? ¿Y te invitaron?
-Si, pero, debo estudiar.
-¡¿JA?! ¡Que aburrido eres por el amor de dios! Pero mejor, así no me molesta tu repugnante presencia.- y mirándolo sonriente agregó: -¡Arigatou Ai-kun~! Aquí tienes tus gafas.
La chica las lanzó al suelo junto al chico.
-¡De nada Tanaka-sama!-gritó agradecido y cuando se acercó para recogerlas…
CRASH
Una bota negra, gastada y llena de puntas salientes se estrelló contra ellos con fuerza, despedazándolos.
-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA- los hombrotes se sujetaron el estomago de tanto reírse.
-¿Sabes Takahashi? Deberías despedir al muerto de hambre que te hace las gafas. ¡Todavía no ha creado el armazón que supere la bota de Tanaka Reina! ¡Jajajajajajajajajaja! ¡Cómprate una vida, PERDEDOR!
-¡Fracasado!
-¡Idiota!
-¡Bueno para nada!
-¡Poco hombre!
-¡Marica!
Estas y muchas otras cosas más le gritaron los secuaces dándole patadas mientras pasaban por su lado. El pobre muchacho tenía los ojos cerrados y abrazaba su bolso con fuerza recibiendo cada uno de los brutales golpes.
Sayu sintió deseos de llorar, pero ni eso pudo.
-¡Ups!-soltó Reina centímetros más allá.-Creo que pise unas feas flores.
Sayu se volvió con un alma en un hilo y la vio azotando las flores contra el piso. Los pétalos se despedazaban bajo sus botas.
-¡No!-salió por su garganta, y por primera vez en su vida, sintió pánico.
Bajó la cabeza rápidamente, el corazón casi se le salió del pecho cuando escuchó los tacos de las botas acercarse hacia ella.
-No tengo la menor idea de quien eres y tampoco me interesa, pero si te veo de nuevo cerca de Gaki-san y sus amigos te arrancaré todo ese cabello de muñequita que tienes.
Sayu tembló de miedo cuando sintió unos dedos asir uno de los mechones de su largo y bien cuidado cabello.
-¡A tirones! –agregó jalándoselo con fuerza.
-¡Ay!
-¿Te dolió? ¡Pues si no me obedeces te dolerá más, muñequita!
-Ta…¡Tanaka-sama déjela por fav…
¡PAF!
Esta vez le dio con el taco en la cabeza.
-¿Decías algo, Takahashi?
El chico sacudió la cabeza como pudo, aturdido por el golpe.
-Muy bien, porque ya me aburrí de ti y de tu cara de mono. Vamos chicos ¡Reina debe ir a prepararse para ir a casa de Gaki-san!
-¡Hai!-exclamaron los 5 entre carcajadas y se marcharon junto a ella calle arriba, soltando burlonas risotadas y pateando basureros.
Cuando Airi llegó hasta la puerta 5 minutos después ahogó un grito al ver a su hermana de rodillas en el piso, junto a un hombre ensangrentado y en su opinión, moribundo.

-No puedo creer que nadie hiciera nada ¡¿Quiénes asisten a esta academia?! ¡¿Animales?! -comentó indignada cuando ambas hermanas subieron al metro que la llevaría de regresó a casa.- ¡Es inaudito! ¡Esa chica es sólo una enana con aspecto horrible! ¡No tenia derecho de despedazar mis flores y mucho menos tratar así a Takahashi-san! ¡No es nuestra culpa que el tal Gaki no le preste atención!
-Ya lo sé, Onee-chan-contestó la menor con una expresión que denotaba todavía su impacto.-Pero no hay nada que podamos hacer.
-¿Cómo que no? ¡Tenemos que acusarla a los inspectores ¡Casi le arrancó la nariz al pobre Takahashi-san! ¡Eso es violencia de la más dura!
-Tú misma dijiste que era hija de un narcotraficante y oíste como Takahashi-san dijo que estaba acostumbrado.
-¡De seguro terminará en el hospital, Airi!-la sacudió por lo hombros para que reaccionara.- ¡No podemos dejar que esto se quede así!
Airi bajó la mirada, parecía realmente asustada.
-Por favor, no te metas en esto Onee-chan. Es muy peligroso. Mis compañeros ya me advirtieron sobre Niigaki-san y Tanaka-san, por ningún motivo hay que meterse con ellos.
-Pero Airi ¡no puedo dejar que las cosas sigan así! Hoy…Hoy día no pude hacer nada para ayudar a Takahahsi-san porque estaba demasiado desconcertada. Tengo que hacer algo, él no puede dejar que lo traten así. Nadie se merece ser tratado así.
La expresión asustada de la menor se transformó en una tierna y amable.
-Eres la mejor ¿Sabias Onee-chan? Ojalá yo fuera tan valiente como tú. Así podría haber hecho algo hoy día.
-¿Hacer algo? ¡¿Pasó algo en tu clase también, Airi?!
La chica asintió con pesar.
-¡¿Te hicieron algo?! ¡¿Alguien te atacó?!
Airi negó con la cabeza.
-Pero si a un chico muy amable que fue el primero en hablarme. Parece que a los más populares del curso les desagrada que sea así, así que lo golpearon.
-¡¿Qué?!
-No tan grave como a Takahashi-san, pero ¡yo estaba ahí!, ¡lo vi todo Onee-chan! ¡Odio esta escuela!
Sayu envolvió a su hermana entre sus brazos con cariño.
-Yo también Airi, yo también.
-¡Quiero volver a Ube! ¡Allá la gente era mucho más amable y aceptaba a todo el mundo tal y cuales eran!
Airi estaba realmente asustada y esto la afligió todavía más, lamentablemente por el momento lo único que podía hacer era abrazarla y reconfortarla. Tenia que pensar en algo, le pediría consejo a su madre y juntas encontrarían alguna clase de solución frente a este tema.

Rato después ambas chicas llegaron al apartamento cerca de la escuela donde vivían desde ayer, y cada una se fue a su habitación para estudiar. Al menos, ese era el plan. Sayu intentó repasar literatura, matemáticas y ciencias que habían sido las materias del día, pero la imagen de Tanaka Reina pateando el rostro de Takahashi-san con esa risa estridente no dejaba de venírsele a la mente. Cada vez inconscientemente apretaba los puños y la mandíbula por la rabia hacia esa chica y también contra si misma por ser tan cobarde y no haberse atrevido a enfrentar a esa abusadora.
Finalmente aquello terminó por conseguir que no pudiera estudiar.
En lugar de eso, se metió a la computadora a investigar acerca de la violencia escolar y sobre la familia Tanaka.
Los periódicos no decían Que fueran narcotraficantes, ni asesinos, ni mucho menos criminales, pero los líos en los que se veía involucrado su nombre dejaban mucho que desear. Fraudes financieros, tiroteos y desapariciones eran solo algunos de estos, tanto que a Sayu no le hubiera sorprendido enterarse de que la familia estuviera relacionada con la mafia. Sin embargo, no encontró nada como eso.
Supongo que lo lleva en la sangre, concluyó cuando escuchó el citófono y se puso de pie para ver de quien se trataba. Como su madre no regresaba del trabajo hasta entrada la noche, era ella la encargada de recibir a los invitados.
Esperaba que solo se tratara del cartero, o un vendedor a quien pudiera despachar rápido. Lo único que deseaba era proseguir con su investigación detectivesca y por supuesto, después estudiar.
-¿Quién es, Satoda-san? -le preguntó a la recién contratada mujer del aseo que había contestado.
-Un tal señor Takahashi, dice que desea hablar con usted, en privado.
¿Takahashi? ¿Takahashi el de la escuela?
¡¿Qué…que hacia el ahí?!
-Ahm, déjalo pasar. Yo lo atiendo.

-¿Qué estás haciendo aquí, Takahashi-san? ¿Te encuentras bien?
-Hai.-contestó el muchacho con una sonrisa. Estaba instalado en el sillón de la sala de su casa y parecía un tanto incomodo.
En cuanto abrió la puerta Sayu no había podido evitar fijarse en las vendas que envolvían una de sus manos y tampoco en el parche que le cubría el puente de la nariz.
–Ya conseguí unas nuevas gafas y todo. Espero que ahora duren más que las anteriores. Jejejejeje
Alguien podía explicarle a Sayu ¿de que se reía? Parecía momia de tanta venda, bueno, tampoco tanto, pero igual no era normal ver a una persona así cubierta de parches luego de su primer día de clases.
-Gracias por preocuparte por mí hoy día, Michishige-san. Ni siquiera me conoces bien y te quedaste conmigo hasta que apareció mi chofer.
¡El chofer! Aquel pobre hombre que casi se infartó cuando lo vio ahí todo ensangrentado.
-¡¿Quién le hizo esto, Señorito?! ¡Voy a ir a llamar una ambulancia! ¡Y a la policía! –exclamó en cuanto lo vio, con la cabeza apoyada en el regazo de Sayu, quien le había detenido la hemorragia con su pañuelo.
-Estoy bien, Arturo, no te preocupes. -contestó él, levantándose a trompicones.
-¡¿Cómo que está bien?! ¡Cuantas veces le he dicho que no permita que le hagan esto! ¡Es horrible! ¡Yo ya no puedo mirar a su hermana a los ojos cada vez que me pregunta como está usted! ¡Ya no puedo seguir mintiéndole! Por favor, déjeme decirl---.
-No.
-Pero ¡amo!-exclamó el hombre con expresión de angustia.- Ella puede contratarle guardaespaldas para protegerlo.
-No los necesito. Estoy bi…¡au!
Era obvio que apenas podía moverse, incluso cojeaba y el dolor no lo dejaba ni hablar.
-¡Amo! ¡Por lo menos dígame quien fue, por favor!
-Nadie.
Y se subió a la limosina y cerró la puerta.
Sayo no supo que decir y le pasó las destrozadas gafas al agradecido chofer, que no sabia como darles las gracias a ella y a Airi por la ayuda brindada.
Luego de que el chofer hiciera partir el auto, el muchacho bajó la ventanilla del auto.
-Takahashi Ai.
Sayu se quedó mirándolo sin comprender.
-Aquí tienes mi tarjeta, Michishige-san. Te pediría por favor que no comentaras esto con nadie. Muchas Gracias por todo.
Sayu recibió la tarjeta que tenia algunas manchas de sangre.
El chico le dedicó una pequeña sonrisa, que resultó un poco macabra debido a que sus dientes estaban teñidos de sangre, y luego el auto se marchó.

-Gracias por prestarme tu pañuelo. Aquí está.
El chico le extendió su pañuelo rosa doblado y planchado, sin el menor rastro de sangre, no se parecía en nada a como había quedado esta tarde.
Así que por eso estaba ahí, se explicó la chica, para devolverle el pañuelo.
-No es nada. Lo necesitabas.- contestó y sus ojos se encontraron con los de él, quien de inmediato evitó el contacto directo y miró sus manos con nerviosismo.
-Etto….Respecto a lo que pasó hoy día. Yo…
-Fue horrible.
-Yo...
-Y si vienes a pedirme que no diga nada pierdes tu tiempo. Esa delincuente juvenil no puede quedar impune después de prácticamente quebrarte la nariz. Antes no pude hacer nada, pero---
-Ella no me quebró nada –la interrumpió restregándose las manos.- Sólo estaba jugando, igual que siempre.
-¡¿jugando?! ¿Cómo que jugando? -preguntó con incredulidad.- Que yo sepa las personas no solemos golpear a nuestros amigos cuando jugamos. Además cuando las personas juegan deben llevarse bien entre ellos y por lo que vi ustedes no lo hacen.
-N…¡No es mi culpa! Ella…- frunció los labios, compungido.- Tampoco es culpa suya, sólo le desagrado.
-Ese no es motivo para golpearte ¿sabias? Si fuera por eso yo ya habría golpeado a todo la escuela.
El chico levantó un poco la vista. Sayu estaba enojada, enfurecida…no podía concebir que ese sujeto justificara las acciones de la persona que lo había golpeado tan despiadadamente hace algunas horas.
-Es porque Gaki-san no le presta atención, por eso es que se desquita conmigo.
-¿Y tiene ella el derecho de hacer eso?
-N…No, pero no me importa. Estoy acostumbrado.
Sayu pensó que estaba hablando con un niño de 5 años al que estaba tratando de convencer que los caramelos no eran buenos para su dentadura. ¡¿Qué estaba acostumbrado?! ¡¿De que demonios estaba hablando?!
-De hecho. -agregó el chico con una pequeña sonrisa.- Hoy día fue bastante amable, apenas dejo que sus amigos me golpearan.
Y a cambio casi le destrozó la nariz ¡¿Cómo que había sido amable?!
No pudo evitar mirar al chico con desagrado.
-De cualquier forma déjamela a mi, Michishige-san. –le dijo con un tono serio y decidido.- Este es un asunto entre ella y yo, me preocuparía mucho si te enemistaras con ella por mi culpa y te pasara algo. Acabas de llegar a la escuela y entiendo que no estés muy enterada del estilo de la academia, pero Tanaka-san no es alguien con quien debas involucrarte.
Si, el prontuario policial que envolvía a su familia se lo dejaba bien claro, pero aún así la escuela debía hacer algo al respecto. Después de todo nunca había leído en el folleto que la violencia y el abuso de los más débiles fueran parte de los lemas de la prestigiosa Academia Haromoni@.
-Gracias por preocuparte por mi, Takahashi-san, pero no hay porque hacerlo. –le contestó con firmeza.- Sé defenderme bien y estoy segura de que las autoridades de la escuela me darán todo su apoyo.
-¡¿EH?!-exclamó el muchacho con los ojos debajo de sus lupas muy abiertos.-¡¿Autoridades de la escuela?! ¡¿Estás loca?!
-¡Espera un momento!-saltó indignada.- ¿Cómo que loca? Solamente estoy tratando de ayudarte ¡¿entendiste?!
-Go…gomenasai, pero no es necesario que hagas eso ¡Si Reina-chan se enterara ella…
-Reina ¿chan?
En otras palabras, además de dejar que lo usara como bolsa de practica de bolseo, él la llamaba cariñosamente ¡¿Qué diablos pasaba con este…bicho raro?!
-Am, yo…¡lo siento!- dijo y se puso de pie apresuradamente.- Creo que mejor me voy. Supongo que seria extraño para tus padres llegar y encontrar a su hija a solas con un completo desconocido.
-¿Ah si?-preguntó con un tono desdeñoso.- En realidad ellos son bastante abiertos de mente.
Y en ningún caso tendría algo con alguien tan débil de espíritu como tú, agregó mentalmente. La verdad que después de escucharlo hablar se había desilusionado completamente de él. ¡¿Cómo podía dejarse utilizar y maltratar por una chica y más baja que él?!
-Bueno, pero si quieres irte puedes hacerlo –le dijo con el cejo fruncido y un tono de voz que demostraba su enojo. Se puso de pie para acompañarlo a la puerta.
-Etto…muchas gracias por todo de nuevo, Michishige-san.
-De nada, yo…espero que te sientas mejor.
Bueno, digamos que solo era un poco excesivamente tonto ¿no? No había porque ser tan cruel, además él la había ayudado a cargar las flores antes.
-Etto…Antes de irme quería darte algo. –le anunció con timidez-. De hecho esa es la real razón por la que vine aquí. Espérame un poco ¿si?
Y salió del departamento, al parecer para ir a buscar algo al pasillo.
Rato después Sayu se sorprendió verlo regresar cargado por dos enormes ramos de flores. El pequeño y malherido muchacho apenas se podía mover bajo un ramo de flores blancas y otro de fresias rojas, estas últimas exactamente iguales a las que le había dado el chico tortuga a la hora de almuerzo.
-Tanaka-san destruyó tus flores esta tarde por mi culpa, así que te traje unas iguales. Las otras son de mi parte.-las dejó en una mesa y le sonrió dejando a Sayu totalmente sorprendida. Sin sangre, la sonrisa de Takahashi-san lucia extremadamente perfecta y linda.
Probablemente si el chico se cortara ese pelo y se comprara unas gafas más adecuadas con su cara, luciría muy guapo.
Lo más impactante de todo esto era que si la delincuente de Tanaka le pegaba frecuentemente era imposible entender como tenia esos dientes tan blancos y perfectos.
-Cuidate, Michishige-san. Nos vemos mañana.
El chico se marchó por el elevador.
Sayu cerró la puerta y se quedó mirando las flores.
En ese momento una pregunta invadió su mente.
-¡¿Cómo sabe él donde vivo?!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Conti...


Mmmm Tanaka...¿como se atreve a golpear a Ai-kun?...si el es tan lindo y el chico tortuga y el pequeño conejito

Siii
ShigeKamei
n.n

Tami dijo...

O.O" SHOCK!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Noooooooooooo como ...noooo
como le pegan a Aikun *-*
Oh señor casi mori leyendo esa parte u.u
y gakii ¬¬ q no ayudo en nada hum!
Ohh parece q va a aver Takashige o.o

espero la continuacion ♥

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