Seishun Collection - Capitulo 4

Kameririn nos trae un nuevo capitulo de este gran Fanfiction, Realmente lean lo si aun no lo leen es muy bueno.
Y este capitulo esta excelente.

Clasificasion:R-0



Los cuatro Príncipes de Haromoni@



-¡Despierta Michishige-san! ¡Despierta! ¡Despierta! ¡Está acabándose el mundo!
Los molestos gritos de Koharu dañaban de sobremanera sus oídos al mismo tiempo que unas manos la sacudían.
Michishige-san no te mueras! ¡Aún no hemos conocido el amor! ¡Michishige-saaaaaaaaaan!
Esperen ¿los gritos de Koharu?
Koharu-chan!-exclamó con preocupación sentándose bruscamente, lo cual luego lamentó. Le dolió cada una de las partes de su cuerpo.
-¡Despertaste Michishige-san!- la siempre alegre y animosa Koharu la recibió abrazándola con fuerza. En ese momento la imagen de ellas en el baño vino a su mente.
¡Habían sido atacadas por unos estudiantes! ¡Unos amigos de Tanaka Reina! ¡Debían esconderse y…
Alzó la vista. Estaba dentro de una espaciosa habitación, no, era más grande; era un salón de techo alto y ventanales enormes, como mínimo contó unos 10 ¡no! ¡Al frente había más! ¡Y al costado también!
Estaba sentada en una cama, no, una camota gigantesca. Delante de ella había gran variedad de muebles distribuidos a lo largo y ancho del lugar, tales como: Sillones, sofás, mesas, estanterías y más camas, también había un sector habilitado como “cine en su casa”, donde había un enorme plasma como de 80 pulgadas, y más atrás estaba lo más increíble, ¡una cocina!
Junto a la cama donde estaba ella se encontraba una de los tantos ventanales desde el cual entraban los potentes rayos del sol y que tenia vista a un jardín amplio, hermoso y frondoso por el cual se veían pasear unas hormiguitas, casi igual a como se vería el jardín de la academia visto desde arriba.
¡¿Qué demonios?! ¡¿Estaba en el cielo?!
-¿Dónde estamos? ¡¿Qué pasó con los que nos estaban atacando?! ¡¿Estás bien, Koharu-chan?! ¡¿Te hicieron algo?! ¡¿Quieres que te acompañe a la clínica?! ¡¿o prefieres ir primero a la delegación?! ¡O a lo mejor t---.
-Ella está bien.
La chica brincó a causa de la impresión y se giró hacia atrás al percibir una tercera voz en el cuarto.
-¡Tú! -apuntó con el dedo a la figura recargada en la pared y casi volvió a caer desmayada al ver que la estancia seguía a sus espaldas y habían unas cuantas maquinas de pinball, una mesa de pool, un futbolito y una maquina de baile. En la esquina más lejana habían instalado un mueble enorme donde había puesto otro plasma gigantesco junto con unas consolas de videojuegos y más aparatos electrónicos. Además, para no dejar a nadie con gusto a poco, y para darle un toque de glamour al lugar, metros más allá había un majestuoso piano de cola, que desentonaba un poco con los juegos de video, pero no con lo muebles finos.
En definitiva estaba en medio de un salón gigante ¡no! tamaño jumbo… ¡HIPERGRANDE!
-¡¿Dónde estamos? ¡¿Qué es este lugar?!
-¡No grites Michishige-san ! -la calló Koharu. Sii, ¡Koharu la hizo callar! - Podrías molestar a Jun-sama.
-¿Jun-sama?
¡Claro! Aquel chico que ayer había ido al casino junto al chico tortuga y sus amigos. ¿Fue ayer cierto? Ya no tenia idea de que hora era, ni nada…
-¿Ya te sientes mejor? -preguntó el alto chico con su apagada y sosegada voz, dejando escapar una bocanada de humo de su boca.
-Ahetto…yo…cof cof cof.
¡¿Porque fumaba ahí y no abría la ventana?! No podía ni hablar.
En todo caso, ¡aquel chico la había salvado de esos buitres, ¿no?! ¡Debía agradecerle!
Se aclaró la garganta y dio un salto fuera de la cama para hacer una reverencia. En ese mismo momento se percató de que sólo llevaba su ropa interior.
KYAAAAAAAAAAAAA!-chilló y se metió nuevamente dentro de la cama.- ¡¿Qué demonios pasó aquí?! ¡¿Por qué estoy sin ropa?!
Ah si, olvidé decirte, Michishige-san! ¡Tus ropas se están secando en el baño! -le informó su amiga y Sayu miró al chico con desconfianza. Para su sorpresa seguía trayendo su expresión seria, sin mostrar señales de haber sentido ninguna clase de emoción al ver a una chica tan linda como ella únicamente en su ropa íntima.
Volviendo al tema principal…
-¿Se…secando? ¿Don…dónde estamos?
-En el último piso de la Academia Haromoni@, en la sala de recreación estudiantil.-le comunicó el chico.
-¿Sa…sala de recreación estudiantil?
-Es la sala que yo y mis amigos utilizamos para divertirnos, de hecho, esa cama en la que estás es donde Kamei-san suele tomar sus siestas después del almuerzo.
-¡¿EHHHH?! ¡¿Tienen sala para tomar siestas?!
-Si, y por favor podrías taparte mejor. Puedo ver tu ropa interior.
Sayu sintió como el rubor ascendía por sus mejillas.
-¡Entonces devuélveme mi ropa! ¡Pervertido!
-¿Pervertido? -el chico arqueó una ceja algo impresionado o eso creyó a ella, porque no era demasiado expresivo.
-¡Por supuesto! No…¡no tenías porque quitarme la ropa!
-Estaba mojada.
-S…si, pero…
-Estaba impregnada con olor a pescado podrido.
-S…si, pero igual tú…
-No me interesa mirar. Hasta Tanaka-san tiene más pecho que tú.
Sayu se quedó muda del asombro mientras procesaba lo que acababa de oír ¿Acaso ese chico se había atrevido a…a…¡a!...
Michishige-san! ¡¿Por qué no te vas a vestir, si?! -le sugirió Koharu.
-¿Ah?
-¡Así Jun-sama no tiene la posibilidad de ver más tu pecho plano!
-¡¿Cómo que pecho plano?! ¡Tú tampoco tienes nada, Koharu-chan!
-¡Oye! ¡Yo sólo intentaba ser amable!
Déjame! ¡Me iré a vestir y nos iremos inmediatamente de aquí! -se cubrió con la sabana de la cama que tenía dibujitos de tortuga y lanzándole miradas desconfiadas al irrespetuoso, salió de la cama.
Repasó con la vista el lugar buscando el baño.
-A la derecha al fondo. –le indicó Jun dejando salir más humo de su cigarrillo.
-¡Ya lo había visto! -contestó con tono orgulloso y corrió a meterse al lugar.
Cerró la puerta.
Cuando entró al cuarto de baño más espectacular y majestuoso que jamás hubiera imaginado, se quedó otra vez con la boca abierta. Las paredes eran altas como las de la habitación, recubiertas por baldosas azules resplandecientes. Los 4 lavatorios y los 4 retretes distribuidos por el lugar eran de la loza más brillante, al igual que el jacuzzi.
Esperen ¡¿JACUZZI?!
¡Esto era totalmente despampanante!
Así que a esto le llamaban “Sala de Recreación” pero ¡vaya que manera de haber lujo! Si hasta estaba cegada por tanto resplandor y lucecitas, pero ahora… ¿en dónde estaba su ropa?
Se tornó en todas direcciones y luego de repasar el baño un par de veces vio su antes arruinado uniforme ahora pulcramente limpio y totalmente planchado, colgado en una percha junto a la ducha. ¿Cómo había pasado eso? No tenia ni la menor idea, pero ¡gracias a Dios que el tal Jun se había aparecido para rescatarlas! A pesar de ser un irrespetuoso y que fumara esa porquería con mal olor, de verdad le estaba muy agradecida. Era su héroe.
Tomó su uniforme y se lo iba a comenzar a poner cuando reparó en unas marcas en sus brazos y piernas. Eran contusiones.

“¡Todo aquel que desafía a nuestra Reina tiene sus días contados en esta escuela! ¡Incluso, después de ti iremos por la mocosa de tu hermana!”

¡Airi! ¡Airi estaba en peligro! ¡Como no les había resultado con ella probablemente ahora fueran tras Airi!
¡Tenia que salvarla! ¡Inmediatamente!
Se dirigió a la puerta apresuradamente, pero antes de posar la mano en la manilla recordó que todavía estaba en su ropa interior y cubierta solo por una sábana con dibujitos de tortuga.
¡Tenia que vestirse primero! ¿Para eso estaba ahí, no?
Se devolvió sumida en la preocupación.
¡Tengo que llamarla! ¡Saber si está a salvo!

Hurgó en los bolsillos de su chaqueta, sacó su teléfono celular, buscó el número de su hermana con dedos temblorosos y esperó.
¡No contestaba!
Intentó otra vez.
-¡Vamos Airi! ¡Contesta el maldito teléfono!
Pero nadie contestó.
Debía ir ella misma.
Dejó el celular a un lado y comenzó a ponerse la blusa con rapidez. Cuando se estaba metiendo la falda su teléfono sonó.
Era el tono de mensajes.
“Estoy en clases Onee-chan. No puedo contestarte ahora ¿Pasó algo?”
Sayu dejó escapar el suspiro de alivio más largo de su vida. ¡Su hermosa, amada y adorada hermanita estaba bien!
“No Airi ^_^. Sólo quería saber si estabas bien. Nos vemos a la salida”
Mandó el mensaje y cerró el celular sintiéndose más tranquila. ¡Apenas terminaran las clases iría por su hermana y se la llevaría directamente a casa! ¡E iría armada con una escoba por si acaso!
Se miró en el espejo, todavía estaba a medio vestir. Sólo habían sido unos pequeños moretones, pero eso no se comparaba con el tamaño de su sufrimiento.
¡¿Cómo se atrevía esa Tanaka a mandar gente para abusar de ella?! ¡Era inconcebible!
¿Co…cómo? Yo no lo hice nada, se preguntaba mientras las lagrimas caían por sus mejillas.
¡Quería irse! ¡Mañana no pensaba volver a este colegio!
Odiaba reconocerlo, pero su Mamá tenía razón. Tanaka Reina era peligrosa y no había nada que ella pudiera hacer…
Lloró de rabia y frustración.
¡Apestaba! ¡Apestaba todo esto! ¡Apestaba el colegio! ¡Apestaba Tanaka Reina! Y ¡apestaba ella!
Se olisqueó. Tenía el aroma a pescado impregnado en el cuerpo y el cabello. ¡Era asqueroso!
Miró a su alrededor: había una ducha, un jacuzzi y unas toallas colgadas ¿No podría acaso tomar un baño?
No pensaba volver de nuevo a esa escuela, así que...No perdía nada con disfrutar un poco…
Además, ¿no había percibido una leve fragancia a tabaco en su cabello? Ese chico se lo debía.
Se quitó la poca ropa que se había alcanzado a poner, y dejó que el agua de la regadera mojara sus brazos, sus piernas y sus negros cabellos, los cuales se ocupó de lavar bien lavados; ocupando en excesiva cantidad el jabón y el shampoo que tenían en ese baño.
Mientras intentaba disfrutar al máximo de la ducha, no pudo evitar ponerse a pensar que haría de ahora en adelante. Estaba adolorida, cansada y muy asustada, no creía poder aguantar mucho rato más en esa escuela.
Nada de esperar a la salida; en cuanto se secara y se vistiera iría por Airi y la sacaría de ahí. ¡Debían marcharse y no volver nunca más!
Si, eso debía hacer.
Cuando ya se sintió totalmente limpia apagó el grifo, corrió la cortina, tomó la toalla y…se quedó paralizada.
Había un chico orinando en el retrete. Y lo peor, no era cualquier chico.
En el instante en que el chico se volvió en su dirección y sus miradas se encontraron, se percató de que el enano creído, arrogante y cachetón la estaba mirando desnuda.
AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! -gritaron sus voces al unísono.

Kamei Eric entró al cuarto de recreación de él y sus amigos con expresión preocupada.
¿Dónde se había metido Michishige Sayumi después del recreo? No había vuelto a clases y ya no la vio más.
Acaso ¿le había pasado algo?
-¡Oh! ¡Es el chico tortuga!
Eric alzó la mirada impresionado. ¿Esa no era Koshuni o era Kusumi? algo así, no importaba. ¿No era ella la amiga de Michishige-san? ¿Qué hacia ahí?
-Buenos Días, Kamei-san ¿Cómo estas?
Ahí estaba Jun, fumando para variar.
-Bien, pero ¿q--
La puerta se abrió tras de él y uno de sus mejores amigos, Gaki-san, apareció tras ella con cara preocupada.
-¿Pasó algo, Gaki-san? ¿Te sientes bien?
-¡Me estoy haciendo! -anunció y corrió a meterse al baño, cerrando la puerta.
Eric no pudo más que soltar una carcajada, mientras se acercaba a Jun y a esa chica.
-Oh Oh -dijo esta última.
-Esto va a ser gracioso -pronunció Jun con una sonrisa malévola en los labios.
-¿Qué va a ser gracios---
Pero no alcanzó a terminar de hablar porque en ese ínstate se escuchó un…
AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!
-¡FUERA DE AQUÍ!
-¡¿QUE ESTAS HACIENDO EN MI BAÑO?!
HENTAI!
-¡¿HENTAI?!
-¡LARGO DE AQUÍ!
-¡ESTE ES MI BAÑO! ¡¿COMO QUE LARGO DE AQUÍ?!
Al rato salió Gaki-san rojo como un tomate, con el pantalón abierto y a medio subir; de la mano llevaba jalando a una chica empapada envuelta solamente en una toalla.
-¡Mi…Michishige-san! -soltó Eric apuntándola con el dedo, impactadísimo.
Suéltame anima---¡Eric-kun! -soltó la aludida poniéndose igual de colorada que Gaki.
-¡¿Ah?! ¡¿Qué esta pasando aquí?! -grito Niigaki.- ¡¿Como es eso de Eric-kun?!¡No me digas que tú la metiste acá, Kame!
-¡¿Yo?!
-¡Tú eras el que estaba de baboso diciendo que era tan linda, atractiva y no se que! ¡Pues para tu información eso no te da derecho de meterla a nuestro baño! ¡Mucho menos sin mi autorización!
-¡¿Ah?! ¡¿Y desde cuando necesito tu autorización?! -contestó poniéndose colorado por la rabia y por otra cosa que se le acababa de escapar a su amigo.- ¡Este también es mi cuarto de recreación estudiantil!
-¡Base secreta! ¡Eso es lo que es! ¡Y si quieres acostarte con chicas no lo hagas aquí!
-¿Yo? ¿QUE DIJISTE?
En ese momento la puerta volvió a abrirse. Takahashi Ai se quedó como petrificado al ver la escena.
-Bueno –empezó a decir Jun apagando su cigarrillo en un cenicero. –Ya estamos todos. Tenemos que conversar.

-¡¿Ah?!
-¡¿Ella hizo que?!
Sayu se abotonó el último botón de su chaqueta y observó su silueta por última vez en el espejo.
-No es como que no hubiera hecho estas cosas antes ¿no? - escuchó pronunciar a la calmada voz de Jun desde el otro lado de la puerta.
Se pasó la yema de sus dedos sobre las sonrosadas mejillas. ¿Estaba lista para salir otra vez?
- ¡Y que sé yo! ¡No me interesa! -contestó la irascible voz del antipático de Gaki.
Exhaló el aire de sus pulmones. ¡Al diablo si la había visto desnuda! ¡Ya no lo volvería a ver nunca más!
Aparte, había estado la toalla de por medio para cubrir lo más importante.
¿Cierto?
Hace 5 minutos, luego de que los ánimos se calmaran un poco, Sayu se metió al baño a ponerse su uniforme dejando a los cuatro príncipes de Haromoni@ y a Koharu solos para que conversaran.
Abrió la puerta. Los 5 estaban repartidos por la sala.
Michishige-san! ¿Estás bien? Acabo de enterarme.-Eric se aproximó hasta ella con rostro de sincera preocupación.
Aquello derritió el corazón de Sayu. Asintió con timidez.
-Mejor. Gracias a Jun-san.
-No sabes cuanto me alegra oír eso. -contestó el chico sosteniéndole la mirada intentando reconfortarla.- Etto...¿Quieres tomar algo? ¿Un té, un café, una gaseosa?
-Oye Kame, que yo sepa esto no es cafetería ni fuente de soda- le llamó la atención el “ogro” que no paraba de dar vueltas por la habitación como león enjaulado.
- Gaki, ella y su amiga acaban de ser atacadas ¿Qué no oíste a Jun-chan?
El chico soltó un bufido.
-¿Y eso que me importa a mi? Es su culpa por andar de exhibicionista por el mundo. Lo que a mi me gustaría saber es que rayos están haciendo aquí.
-Iban a hundirles la cabeza en el retrete.-le explicó el más alto y reservado de los cuatro, apoyado cómodamente en la pared.- Bueno, a una de hecho si se lo hicieron.
-¡No me acuerdo de nada! -exclamó Koharu con su sonrisa radiante. Sentada de lo más acomodada en uno de los sillones de cuero.
-Bueno –prosiguió el chico ignorando el comentario.- Yo debía hacer mis necesidades y estas chicas estaban en mi camino.
-¿Y porque no las llevaste a la enfermería?
-¿Con la loca de Iida-san?
-Bien, pero ¡no tenias porque traerlas aquí! ¡Esta es mi base secreta y aquí no entran chicas! ¡¿Entendiste?!-gritó acercándose hacia él amenazadoramente.
-Tranquilo, tampoco es algo tan grave como para que te pongas así. Mejor siéntate y súbete el cierre.
A Sayu se le escapó una risita.
-¡¿De que te ríes?!-le gritó rojo como la manzana de blanca nieves al mismo tiempo que se cerraba el cierre del pantalón discretamente.
-No le grites, Gaki-san. Ella no tiene la culpa de que tu tengas tantos problemas con tu retención de orina. -la defendió Eric, quien aprovecho de cerrarle un ojo a la chica con complicidad.
El corazón de Sayu brincó de felicidad. A pesar de haber sido maltratada y que dos completos desconocidos la vieran semi-desnuda, la sonrisa de su chico tortuga la hacia casi olvidarse de todo.
-Ha ha ha -se burló Gaki echándose sobre un sofá de terciopelo con apariencia de trono.- Así que estás de tortuga humorista otra vez. No te creas la gran cosa sólo porque hay algunas chicas aquí.
Eric se limitó a sacarle la lengua y a volver a sonreírle a Sayu.
♪ ♪ ♪ Lalalalala♪ ♪ ♪... cantaron los pajaritos imaginarios a su alrededor. ¡Era tan apuesto!
-¿Estás seguro de que fue Tanaka-san, Jun-kun? -quiso saber Takahashi-san hablando por primera vez desde que llegó. Sayu se abofeteó mentalmente por olvidarse del tema más preocupante que la aquejaba y se percató de que el chico estaba muy serio, a pesar, claro, del cabello, las gafas y los parches.
-Ja ¿y quien más va a ser, Ai-chan? –le contestó Gaki entornando los ojos.- Esa estúpida, engreída y horrible es capaz de eso y mucho más, pero como dije no me interesa. Lo menos que me importa son las rencillas de niñitas tontas.
Sayu apretó los puños. ¡¿Qué diablos sabia él?!
-Pues debería hacerlo -contestó Jun con un tono un tanto reprobatorio.- ¿Tú sabes porque Tanaka-san hace estas cosas, cierto?
-¿Ah?
-Takahashi-san ¿Por qué traes esa venda y esos parches?
El aludido se apresuró a cubrirse la mano vendada y a esconder la cabeza.
-M…me caí.
-Jajajajajajaja ¡¿te caíste?!-exclamó Gaki con gracia.- ¿de nuevo? ¡Que tonto eres Ai-chan!
-Sumimasen.
Gaki se estaba riendo, pero nadie más lo hacia. Sayu los miró cuidadosamente: Jun miraba a Takahashi-san con mucha seriedad (más de la acostumbrada) y Eric-kun miraba el piso con ¿impotencia?
Estuvo segura de que ambos sabían que el chico estaba mintiendo. Pero entonces ¿Por qué no decían nada?
-Gaki-san, vamos a hablar con ella - propuso Eric con decisión colocando una mano sobre el hombro de Sayu.- No puede seguir haciendo esto.
-¿Ah?- gruñó Gaki con molestia.- ¿Ir a hablar con esa idiota? No sabes todo lo que me costó quitármela de encima anoche cuando se le ocurrió ir a meterse a mi casa.
Takahashi-san se acomodó en su asiento y miró para el lado.
-Además no es mi asunto. Tú no eres el que tiene que quitarse sus asquerosas garras de encima.
-¿Y que importa eso, Gaki-san? -continuó Eric.- Ella no tiene derecho de hacer esas cosas, Michishige-san acaba de llegar y no le ha hecho nada a nadie. ¡Ella no tiene el derecho de atacarla sólo porque sea nueva!
Sayu miró a su chico con admiración. ¡Parecía muy enojado! ¿Acaso esa actitud era solamente porque ella era la víctima?
-Kamei-san tiene razón, Gaki-san -coincidió Jun.- Creo que has dejado a esa chica hacer lo que quiera por demasiado tiempo. Se que no te agrada nada que tenga relación con ella, pero ella está abusando de los alumnos y tu eres el hijo del director.
-¡Hijastro!
-¿Que importa?, cuando yo llegué el año pasado todo el mundo me discriminó por venir de China y hablar mal el idioma. ¿Y quien me ayudo? Tú. Siempre dices que odias a todo el mundo y que no te importa nada, pero yo sé que si alguno de nosotros estuviera en el lugar de estas niñas tú harías algo al respecto.
Ahora que se fijaba, Jun-san hablaba con mucha madurez para ser un estudiante de instituto.
- Oigan. Si fuera uno de ustedes le quito una a una cada una de sus horribles uñas.-afirmó con convicción.
Si ese “ustedes” incluía a Takahashi-san, Sayu no entendía porque la desgraciada todavía conservaba todas sus uñas. Hablando del muchacho, este parecía incomodísimo con la conversación ya que no dejaba de mover los pies y acomodarse en su asiento.
-Pero no lo son.-concluyó el chico.- ¿Por qué debería hacer algo por estas tipas que apenas conozco y que lo más probable es que fueran a meterse donde nadie las llamó?
-Por que yo te lo estoy pidiendo.- contestó Eric con un tono grave.
Gaki lo miró sorprendido y lo examinó sin decir nada.
-Ella solamente lo hace porque quiere llamar tu atención. Si vas tú y le gritas unas cuantas verdades estoy seguro que entenderá que con nuestras amigas no se puede volver a meter.
-Kame…
-Estoy seguro de que no sólo ellas dos te lo van a agradecer.-agregó el chico dándole a Takahashi Ai una mirada de soslayo.
Se produjo un momento de silencio en el que Gaki y Eric intercambiaron miradas. Al parecer la adorable cara de cachorro abandonado que puso Eric era eficaz contra cualquier tipo de persona, porque finalmente Gaki se puso de pie.
- Está bien. – anunció entornando los ojos.- Vamos.
-¡YEY! -gritó el chico tortuga y Koharu lo imitó.
-Pero conste que sólo lo hago por que eres muy molesta Tortuga baka. Muévanse.
-¡Gaki-san!-exclamó Takahashi-san haciéndolo detenerse.
-¿Qué pasa?
- Yo…-evitó su mirada.- ¿Puedo ir con ustedes?
-¡Claro! ¿Eres parte del grupo, no? Vamos todos juntos.
Sayu miró a los cuatro chicos con emoción. ¿De verdad todos irían a defenderla y a enfrentar a la bruja Tanaka como sus príncipes azules?
-¡Tú también vienes!
La mano de Gaki-san se enroscó bruscamente en su muñeca y la tiró con fuerza, obligándola a moverse.
-¡Chotto Matte! –gritó pero el muchacho la ignoró y la siguió jalando fuera de la habitación, y más tarde escaleras abajo.
¡Realmente era un bruto!

-¿Dónde está la hiena? –preguntó su secuestrador con molestia a un alumno gigantesco que custodiaba la puerta de la sala de 2 año, curso 3.
¡Esperen! ¡¿Tanaka Reina iba en el curso paralelo?!
-¿Ah? ¿Hiena? -balbuceó el gigantón sin comprender.
-¡Si no sabes no estorbes!
¡PUNCH!
Gaki que era unos 10 centímetros más bajo le lanzó un codazo en la mandíbula que lo derribó al suelo dejándolo completamente fuera de combate.
Sayu se quedó como estatua ¡¿Cómo había sido eso posible?!
-Debilucho.
Abrió la puerta de la sala de clases y jaló a Sayu adentro junto con él.
-¿Nii…Niigaki-sama? -tartamudeó el profesor a cargo, con expresión asustada.
-No se preocupe, no demoraré mucho. ¡Quiero a esta!
El chico se abrió paso entre los bancos de los sorprendidos alumnos hasta llegar al último, donde estaba ubicado con solemnidad su objetivo.
-¡Gaki-san! -exclamó la víbora de felicidad, aunque la sonrisa se desvaneció al notar a su acompañante.
-¡Cállate y párate! -gritó el muchacho y la tomó del brazo bruscamente. –Tenemos que hablar.
-Niigaki-sama, usted no puede…
-¡¿No puedo que, viejo? ¡Ya le dije que se la devolvería!
Y así tirando a una mujer con cada mano, salió del aula.
Afuera estaban los otros 3 príncipes y Koharu, expectantes.
-Etto…¿Gaki-san? ¿Qué pasa? ¿Por qué me---.
Pero la bruja no alcanzó a terminar de fingir ignorancia, porque Gaki la empujó lejos de él en el preciso instante en que comenzaban a salir alumnos de su sala y las de al lado para ver que pasaba, ignorando completamente a los profesores.
-¿Gaki-san? ¿Qué sucede? -preguntó la menuda chica con cara de victima.
-¡¿Cómo que qué sucede?! ¡¿Acaso crees que soy idiota?! ¡Mira a esta chica! -empujó a Sayu hacia delante.- ¡¿Cómo te atreviste a mandarla golpear?!
-¡¿Ah?! ¡¿Reina?!, pero si yo apenas la conozco.
¡SLAP!
-¡Gaki-san! –gritó Takahashi Ai aterrado cuando vio a la pequeña chica tambalearse por culpa de la fuerte bofetada que acababa de darle.
Los alumnos espectadores se quedaron atónitos y los secuaces de la chica corrieron a ayudarla a no caer, pero ella los detuvo con un gesto.
-¡Silencio Ai-chan! ¡No te metas en esto! ¡Esta bruja se lo merece por perra, por infeliz y por fea!
-¡Gaki-san! -gimió la muchacha con el rostro afligido, mientras se sujetaba la mejilla golpeada, casi al borde de las lágrimas.
-¡¿Gaki-san que?! Ya me tienes harto con tu Gaki-san esto y tu Gaki-san no se que. ¡Entiende de una vez! ¡Tu no me interesas ni en lo más mínimo! ¡De hecho no podría importarme menos si te murieras! ¡Si eso pasara creo que haría una fiesta!
-Ga…¡Gaki-san!
-¡Cállate Ai-chan te dije! ¡Jun y Kame tienen razón! ¡Esta enana no puede hacer lo que le de la real gana en mi academia! ¡Mucho menos abusar de la chica que le gusta a Kame!
Sayu se sintió morir cuando todas las miradas presentes se posaron sobre ella. Por suerte Eric-kun estaba más atrás y las miradas de ambos no podían encontrarse, sino creyó que no lo resistiría. Aún así ¿eso significaba que le gustaba oficialmente?
-Pe…pero ¡Gaki-san! -volvió a quejarse Tanaka Reina ya lanzada en el piso y con las lagrimas brotándole por los ojos. Aparte de zorra, la infeliz era buena actriz. -¡Yo…Reina en verdad no hizo nada! ¡Ai-kun es testigo!
Ahora todos los alumnos se volvieron para mirar al perdedor que se puso tieso como una vara.
¡¿Ai-kun?! ¡¿Cómo se atrevía siquiera a nombrarlo?! Había que ser muy descarada…
-¡Ai-kun! -lo llamó Reina con desesperación.- ¡Dile a Gaki-san que no le hice nada a esa chica! Ayer tú estabas ahí y…sólo fue una pequeña amenaza. Sólo un juego ¿cierto? Dile por favor.
-Ai-chan ¿es cierto eso?- quiso saber Gaki.
El aludido miró primero a Sayu, luego a él y después a Reina. Estaba temblando de pies a cabeza.
-¡Habla Ai-chan! –gritó su amigo, perdiendo la paciencia.
-¡Ai-kun por favor! -exclamó Reina poniéndose de pie y corriendo hasta el chico que dio un salto cuando la muchacha lo tomó de las manos para suplicarle con cara de gatito abandonado.- Tú eres mi amigo ¿cierto? Dile a Gaki-san que no le hice nada, lo único que Reina hizo fue ayudarte a ti cuando esos grandotes estaban abusando de ti.
-¡¿Qué?! ¿De que grandotes estás hablando, fea? ¿Quién dices que estaba abusando de Ai-chan?
-¡Unos hombres enormes de otra escuela! Estaban golpeando a Ai-kun y Reina…Reina sabe que es tu amigo, por eso lo ayudé.
Sayu estaba escuchando con la mandíbula desencajada ¡No podía creer que existiera un ser tan cínico en el planeta tierra!
¡Esperaba que el tonto ese no fuera a creerle!
-¿Es eso verdad, Ai-chan? ¿Te pegaron?
El rostro del hombre más bajito que Sayu hubiera visto parecía a punto de colapsar por la presión. ¡Vamos! ¡¿Por qué no hablaba de una vez?! ¡Porque no desenmascaraba a la chica que siempre abusaba de él ahí enfrente de todo el mundo!
-Ha…Hai. -dijo al fin.
-¿Hai que? ¡¿Te pegaron?!
-Hai.
-¿La fea te ayudó?
-Ha…Hai.
¡¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?! ¡¿Qué acababa de decir ese …MENTIROSO?!
-¡Lo ves! -exclamó Reina con júbilo mientras le regalaba a Takahashi Ai la mejor de sus sonrisas. -¡Ai-kun y yo somos buenos amigos!
-Ya lo veo. -pronunció Gaki arqueando una ceja.- Pero dime Ai-chan ¿estás seguro que no le hizo nada a la chica de Kame?
- N…no. Nada.-contestó el muchacho negando con la cabeza.
Reina miró a Sayu con la palabra triunfo expresada en todo su rostro.
-¡TÚ! –vociferó Gaki con ira soltándola abruptamente y empujándola con violencia.- ¡Mentirosa!
Sayu se fue hacia atrás y si no hubiera sido porque Eric estaba ahí detrás se habría caído de cabeza en el piso.
-¡No digas eso, Gaki! ¡Además, nosotros estamos hablando del ataque de esta mañana! ¡Ella pudo haberla amenazado ayer y actuado hoy!
¡Por eso Eric-kun era el mejor!
-¿Queeee? ¿Actuado hoy día? ¿Cómo piensas algo así de Reina, Kamei-sama?
Eric miró a la mosquita muerta con odio.
-Pues para tu información, Kamei-sama, eso es una calumnia. Yo no he visto a esta chica en todo el día. Si los alumnos me admiran tanto que atacan a la gente que amenazo de broma, no es mi culpa.
-Bueno, eso es verdad –concordó Gaki dándole una mirada furibunda a los guardaespaldas de la chica.- Después de todo esta escuela está repleta de tontos.
-¡Oye Gaki-san! -gritó Eric perdiendo la paciencia.- ¡No puedo creer que tú ¡agr! ¡¿Cómo le crees?!
-Pero si Ai-chan confirmó su posición. Además ¿Jun no dijo que los que las estaban atacando eran de primero?
-¡Ajá! -exclamó Reina- ¿Ves Kamei-sama como no hay que dejarse llevar por una cara bonita? Para agregar, Ai-kun siempre dice la verdad ¿cierto? De hecho, voy a confesarles algo, hoy cuando ocurrió ese famoso incidente que dicen, los dos estábamos juntos.
-¡¿Qué?!
Los presentes intercambiaron miradas impactadas, incluido el mismo “Ai-kun” que tenía los ojos abiertos como si acabara de ver una fantasma.
-¿No es así, Ai-kun? ¿Cuándo estábamos juntos mandó Reina a alguien a pegarle a aquella chica?
-Etto…yo…
-¡Ai-chan por dios! –exclamó Gaki en estado de shock.- ¡ No puedo creer que de verdad estés saliendo con esta fea!
-¡No estamos saliendo! -aclaró Reina de inmediato.- Sólo somos buenos amigos. Yo te quiero a ti, Gaki-san.
-¡Gaki no seas tan estúpido y no le creas nada!-bramó Eric.- ¡Te apuesto a que se lo acaba de inventar!
-¡No! ¡Ai-kun diles que es verdad!
-Yo…
-¡Diles!
-Hai.
O Takahashi-san era estúpido o Tanaka Reina lo había amenazado para que dijera eso. ¡¿Cómo era posible que estuvieran juntos?! ¡¿Acaso creía que todo el mundo era imbécil?!
En todo caso, aunque Reina no estuviera presente cuando la atacaron igual podría haber enviado a esos chicos. ¡Tenia que haber sido así!
¿Cierto?...
-¿Lo ves, Gaki-san? Reina es inocente. - la chica victoriosa se acercó a él con cara de niñita buena.
-¡No te acerques! Yo…¡tengo mucho que pensar!
Y dicho esto se marchó del lugar en dirección desconocida.
¡Había huido cobardemente!
-¡Eres una cínica! -le grito Eric a Reina inmediatamente.- ¡Estoy seguro de que fuiste tú la que mandó a hacer todo esto!
-¿Y todavía sigues con el cuento? No entendiste que ya se comprobó mi inocencia ¡Tu amigo Ai-kun lo hizo!
Eric miró a Takahashi-san con enojo y desconfianza. Este se limitó a bajar la cabeza con pesar.
-¡Pues no le creo ni una palabra!
-¡Que feo! ¿Desconfías de tus propios amigos? Que mala tortuga eres. -comentó la chica con un tono burlón, siendo coreada por las risotadas de varios de los alumnos espectadores.
-¡Tú! -la apuntó con ira.
-¿Yo?
-¡Déjame decirte algo, Tanaka! ¡Si te vuelves a acercar a Michishige-san yo…yo…
-Ja ¿tú que?
-¡Te las verás conmigo ¿entendiste?!
-Uy si, mira como tiemblo de miedo. Jajajajajajajajaja.
-¡Vamos! -exclamó Eric asiendo la mano de Sayu con una mano y a Koharu con la otra.- Salgamos de aquí.
Se marchó con ambas seguido de cerca por Jun en medio de un barullo de risas burlonas encabezadas por Reina y sus amigotes.
-Etto…¿Tanaka-san? ¿Va a volver a clase? -preguntó el profesor tímidamente desde la puerta del salón.
-¡¿Ah?!-soltó la chica con desprecio. -¿Qué acaso todavía no tiene idea de quien soy?
-Pues…¿mi alumna, no?
- Chicos. Creo que olvidamos darle una calurosa bienvenida a nuestro querido profesor de geografía. Hagan los honores, por favor.
Dos de los grandotes fueron y tomaron al hombre por los codos.
-¡¿Q…que…que hacen?! ¡sue…suéltenme!
Sonó el timbre que anunciaba el final del bloque y el comienzo de la hora del almuerzo. Los alumnos lanzaron gritos de gozo y comenzaron a marcharse.
-Salvado por la campana. Suéltenlo.
Los hombres obedecieron y soltaron al pobre hombre que se estremecía de pies a cabeza.
-Espero que la próxima vez sea más amable con su alumna. ¡Fuera de mi vista!
El hombre salió corriendo despavorido luego de gritar un ¡hai!
-¡Maldita Michishige o como se llame! –bufó Reina pateando el piso con furia.- Pero ya se las va a ver conmigo.
Luego soltó un bostezo y se estiró como gatito perezoso. Junto a ella quedaba un abatido alumno que todavía no se marchaba para almorzar.
Sonrió y se acercó lentamente hasta su presa.
-Buen trabajo, Ai-kun. Eres un excelente súbdito. Hoy después de clases ven a buscarme aquí a la sala ¿ok?
El chico la miró impresionado.
-Te daré tu premio.
Takahashi Ai se quedó de piedra al ver como la chica le cerraba un ojo antes de marcharse.

-Si tan sólo ese tonto de Ai-chan no estuviera enamorado de esa maldita.
-¿Ah? -Sayu se quedó mirándolo con el tenedor en la boca, aturdida por lo que acaba de oír.
-Eso, que Ai-chan está enamorado de Tanaka Reina.
-¡¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?! -exclamó, no, chilló muerta de la impresión, llamando la atención de los alumnos que jugaban béisbol en la cancha junto a ellos.
-¿No me digas que no te habías dado cuenta, Michishige-san? -preguntó Jun descascarando la banana que le acababan de traer.
Bueno, después de que la defendiera con tanto ahínco, de que la noche anterior la llamara Reina-chan, y sumando el incidente de recién, pues no le parecía tan descabellado después de todo…
¡Pero igual! Esa mujerzuela lo trataba pésimo ¡¿Cómo podía estar enamorado de ella?!
-Dicen que el amor es ciego ¿no?- comentó el chico chino echándose hacia atrás y mirando el cielo con abstracción.
Sayu pensó que ese también era medio raro. Apropósito ¿su almuerzo consistía sólo en esa banana que ya se había devorado?
-Como sea, lo que más me molesta de todo esto es que Gaki-san sea tan tonto como para dejarse llevar por lo que él diga. ¡Es obvio que Ai-chan va a decir todo lo que quiera esa abusiva! No puedo creer que en todo este tiempo no se haya dado cuenta. -explicó Eric con rabia, clavando el tenedor en su pedazo de carne.- Por culpa de ese estúpido de Gaki perdí el apetito.
-¡¿Me puedo comer tu comida, chico tortuga?!
-Como quieras.
-¡Yay! ¡arigatou súper chico tortuga! ¡Eres el mejor!
En aquello Koharu-chan tenía todo la razón. Eric-kun sin duda era el hombre más noble que Sayu había conocido. En cuanto se habían ido de donde la arpía, él les había prometido a ella y a Koharu que nunca las volvería a dejar solas. Incluso, cuando Sayu le contó que estaba preocupada por Airi, de inmediato mandó a alguien para saber como estaba. Y eso no era todo, después también se comprometió ir a dejarlas a las 3 hasta sus respectivas casas.
Para rematarla, las había invitado a almorzar.
-Mira eso, Kamei-san. -Jun apuntó la puerta que conectaba el casino con la terraza en donde estaban almorzando ahora.- Es Takahashi-san.
Sayu también se fijó. El perdedor iba con su bandeja y pasó junto a la mesa de ellos con la cabeza gacha.
¡El desleal no podía mirarlos a la cara! ¡Se le caía la cara de vergüenza!
-No entiendo porque Gaki-san siempre le cree a él. -comentó Eric, obviamente estaba muy enfadado, aunque a Sayu le dio la leve impresión de que también estaba un poco dolido.
-Porque son mejores amigos, por supuesto. -contesto Jun.
-Pues Eric también es su amigo ¡y tu también, Jun!
-Pero yo no lo conozco desde hace tanto tiempo como ustedes. Recién llegue el año pasado.
-Apuesto a que si pudiera casarse con él, lo haría.
-¿Y tú te opondrías?
-No, a mi no me importa lo que hagan ese par de tontos.- contestó con desdén haciendo un mohín.
Sayu lo miró enternecida. Lastima que fuera por culpa de Gaki, pero Eric-kun celoso era demasiado adorable.
-¡¿De que lugar de China vienes, Jun-sama?! -Koharu cambió radicalmente el tema.
-Hunan.
-¡¿y es muy grande?!
-Koharu-chan, en China todo es grande. -contestó Sayu ya más animada. Ahora que Eric-kun estaba de su lado se sentía mucho más protegida. Después de verlo defenderla tan fieramente no podía evitar pensar que de verdad el chico sentía cosas por ella.
-¿Todavía piensas en dejar la escuela, Michishige-san? -preguntó su Príncipe colocando una expresión un tanto lúgubre.
-Ahm bueno, yo…
-Entiendo que después de todo esto quieras hacerlo, pero me pondría muy triste si de verdad lo hicieras.
-Yo…Kamei-san…
-¡El chico tortuga tiene razón! ¡Koharu también se pondría muy triste si su querida Michishige-san decidiera irse! ¡Ya no tendría ninguna amiga que quisiera escucharme!
-Yo…chicos…-articuló con voz temblorosa sintiendo un nudo en la garganta.- Todos ustedes han sido tan buenos conmigo. Apenas nos conocemos y ustedes…yo, no sé que decir…
-Supongo que todo esto es por mi culpa. -profirió Eric con pesar, apoyando su mentón sobre la palma de su mano.
-¿Tú culpa? Pero si tú me has ayudado mucho. De hecho yo…No podría estar más agradecida.
-Si ayer en la mañana no hubiera estado andando en la bicicleta tan despistadamente y no te hubiera arrollado, no habría llamado la atención de esa abusiva dándote esas flores. Probablemente vio cuando Gaki-san te las pasó y lo mal pensó todo.
-N...No - Sayu negó con la cabeza.- No es tu culpa, Kamei-san. En serio.
Es verdad que si esas cosas no hubieran pasado, a lo mejor Reina la hubiera ignorado, pero aún así, Eric-kun se había portado como un caballero con ella, y además…
-Pero si no la hubieses arrollado no habrían tenido la posibilidad de conocerse.-comentó Jun dejando escapar humo de su boca.
Sayu pensó que tenía toda la razón, pero ¡esperen! ¿En que minuto se había puesto a fumar?
-¡Jun-sama ¿en que momento prendió ese cigarrillo?!-preguntó Koharu igual de impresionada.
-Hace rato.-fue la resumida respuesta.
-Jun tiene razón. -contestó Eric encontrando su mirada con la de Sayu, sonriéndole.- Estoy muy contento de haberte conocido y pode…
♪ ♪ ♪ ~Bajo el mar, Bajo el mar. Vives contenta siendo sirena. Eres feliz~♪ ♪ ♪
Sayu y Koharu se quedaron totalmente paralizadas al escuchar el animado tono del celular de alguien.
-¡La sirenita!- chilló Koharu en un arrebato de emoción.
-Es el mío.-anunció Eric sacando el teléfono que rebosaba de juguetitos y monitos de tortuga colgando de él.
Sayu recordó la sábana con la que se había envuelto antes. Al parecer Eric-kun era un chico bastante…¿Cómo decirlo? Amante de los dibujos animados.
Koharu comenzó a tararear la canción y a mover los pies debajo de la mesa. ¿De verdad Eric-kun no era su tipo?
-Es Gaki-san -les informó el chico con molestia y contestó.- Aló. Si, estamos en el casino. Donde siempre. Si, Ai-chan está aquí también. Ok, te espero.
Colgó. En su rostro sólo se reflejaba el enojo.
-Viene para acá.
La verdad a Sayu también le desagradaba la perspectiva de que ese enano tonto y ridículo se apareciera para hacer enfadar más al pobre Eric-kun y también a ella. Después de todo, el antipático la había llamado mentirosa en frente de toda la escuela y para empeorar aun más las cosas la había visto casi completamente desnuda.
Había sido por una fracción de segundo ¡pero igual! Aquello fue lo más vergonzoso que le había pasado en todo su desdichado día ¡no, en todo el año! Además, eso no era lo peor de todo. No, porque no sólo él la había visto a ella, sino que también ella…ella…¡ella había visto eso!
-¡¿Michishige-san, te encuentras bien?!
-¡Sí sí sí sí sí! -asintió completamente ruborizada.- ¡No me pasa nada de nada!
Agachó la cabeza, por supuesto que si le pasaba algo y con su ridícula respuesta todos se habían dado cuenta.
No volvió a abrir la boca hasta que llegó el gritón.
-¡Ah! ¡Aquí est…-Gaki se paró en seco al ver como ellos estaban sentados en una mesa y su otro amigo en la del lado.- ¿Qué demonios está pasando aquí?
-Takahashi-san no se quiso sentar con nosotros -le notificó Jun tranquilamente.
-¿Ah? Pero ¿Por qué?
-No sé, pregúntale tú -le contestó Eric con tono antipático.- Probablemente sienta cargo de conciencia por algo.
-¿Ah? -Gaki parecía sumamente confundido. Parece que era un poco malo con las indirectas.
Sayu soltó una risita tonta. ¿Qué acaso era tarado?
-Por cierto.-agregó el chico mirando hacia su mesa.- ¿Por qué están almorzando con estas? Ellas no son parte del grupo que yo sepa.
-Pues te informo que ellas son mis amigas.-contestó Eric.- Si no quieres comer con ellas puedes comer con tu queridísimo Ai-chan.
-Ne Kame, ¿Por qué estás tan simpático? Acaso ¿te hice algo?
Eric soltó un suspiro y recostó su barbilla en su otra mano.
-No, por supuesto que no. Si tú nunca haces nada.
-Espera ¿acaso estás burlándote de mí?
-¿Yo? ¡Nunca! -puso una cara de victima parecida a la de Tanaka Reina e le cerró un ojo a Sayu.
Gaki siguió mirándolo extrañado.
-En ese caso iré a almorzar con Ai-chan.
El chico se acercó hasta la mesa del otro y le revolvió el cabello cariñosamente.
-¿Qué haces Ai-chan?
El aludido parecía más interesado en el juego de su Play Station Player en sus manos, que en su comida que se enfriaba frente a él.
Dio un salto de la impresión.
-¡Gaki–san!
- No escuchó absolutamente nada de lo que dijimos -les comunicó Eric con cara de fastidio.- Además de traidor es ultra nerd.
-¡Oye Kame! ¡¿Qué crees que estas hablando de Ai-chan?! ¡Podemos escucharte perfectamente!
-Bueno, esa era la idea.
-¡¿Qué insinúas?! ¡Si tienes algo que decir dínoslo a la cara!
-¡Está bien, Gaki-san! -exclamó Ai apagando su consola.- No te preocupes, almorcemos.
-Por supuesto que eso voy a hacer. Ni pensar en poner atención a lo que las tortugas dicen, menos si están enamoradas.
Sayu se fijó en que Eric abría los ojos como un par de platos y sus mejillas se ponían algo coloradas.
-Yo…yo…yo no…-tartamudeó sin lograr formular un enunciado coherente.
-¡Camarero! -clamó Gaki y un mozo se acerco rápidamente para servirlo.
Al rato, ya ninguno de los dos amigos volvió a hablarse y dejó de mandarse indirectas, Gaki se concentró en hablar con su otro mejor amigo que parecía todavía muy nervioso, aunque ahora que Sayu lo pensaba, Takahashi-san siempre estaba nervioso.
-Ne Ai-chan ¿no vas a comer? Tu comida se está enfriando…Ai-chan…¡Ai-chan!
El chico dio un respingo, se había quedado observando su reflejo en la superficie de su plato de sopa.
-Es mi idea o estás más distraído que de costumbre –habló Gaki con la boca llena.
-¿Yo?
-Claro. No conozco a ningún otro Ai-chan jajajajaja. Baka ¿Qué es en lo que piensas tanto? ¿un juego nuevo que quieres comprar?
- Ah, etto…yo…en nada.
El chico siguió observándose y de la nada se quitó las gafas.
-Solamente…estaba observándome.
-¿Observándote? ¿En la sopa?
-Hai, yo…
Sayu, que podía escuchar y ver a ambos chicos perfectamente desde su lugar, se sorprendió de ver como el más bajito de los dos se apartaba el largo flequillo de la cara y observando su reflejo, esbozaba una enorme sonrisa.
Se quedó completamente pasmada, aparte de que no entendía porque se miraba ahí y riéndose; tal como ella había supuesto ayer, sin el cabello en la cara y pasando por alto el parche en la nariz, el chico tenia un cierto…atractivo.
Su frente era amplia, sus ojos grandes, oscuros y vivaces, y aquella sonrisa ¡le hacia competencia a la de Eric-kun!
-JAJAJAJAJA ¡Ai-chan! ¿Qué estás haciendo? ¡¿De que demonios te ríes?!
-Gaki-san -habló todavía sonriente, moviendo la cabeza para observarse de diferentes ángulos.
-¿Dime? -Gaki levantó una ceja, extrañado.
-¿Cómo crees que me vería si ocupara lentes de contacto?
-¡¿Ah?!
-Mucho mejor.-contestó por él una tercera voz que salió de nadie supo donde.
Takahashi-san volvió a dar un brinco y dejó caer su flequillo.
-¡Ah! ¡Hasta que por fin llegaste! -alegó Gaki. -¡Haciéndote de rogar como siempre!
-Gomenasai, Gaki-san, Reina vino en cuanto la llamaste.
Sayu, Koharu, Eric e incluso el mesurado Jun no cabían en su asombro. ¡¿Qué hacia ella aquí?!
-¡Hola Ai-kun! ¿Cómo estás?
-¿Y…yo?- el chico se apuntó con el dedo.
Reina asintió con una linda sonrisa. Sayu creyó que iba a acabarse el mundo.
-Bi…Bi…bie...
-Tan guapo como siempre. -lo interrumpió, tomando una silla y sentándose junto a él. –Aunque claro, no más que Gaki-san.
-Ya para con tus halagos que nadie los necesita. -le ordenó Gaki.- Ai-chan, déjanos solos.
-¿Ah?
-Es importante, no te pediría que te fueras si no lo fuera. Puedes ir a terminar tu almuerzo con Kame y con los otros si quieres.
El tímido muchacho miró a la mesa de ellos, luego a Gaki y finalmente a ella.
-E…está bien. Yo...- se puso de pie.- N…no tengo hambre. N…n…nos vemos después…yo…¡au!
Se movió torpemente para salir, golpeándose con una esquina de la mesa. Aguantándose el dolor tomó su pesado bolso para marcharse.
-Ai-kun ¡tus gafas! -exclamó la chica acercándoselas con diligencia.
El muchacho se devolvió y las tomó con dedos temblorosos.
-A..Ari…Arigatou.
-De nada. Cuídate.
-Muy bien. Hablemos Tanaka -dijo Gaki con tono firme.
-Hai~
¿Qué demonios hacia Tanaka Reina ahí y porque Gaki la trataba de esa manera no-violenta?
CRASH
Los alumnos se volvieron al escuchar el estruendo.
Takahashi Ai no quiso marcharse del lugar sin darle a sus compañeros un motivo para reírse durante el almuerzo. Se había golpeado contra el vidrio de la puerta cuando intentaba entrar al casino para marcharse.
Koharu y Eric soltaron unas carcajadas, igual que Tanaka Reina y el resto del casino.
-¡Mira por dónde caminas, Ai-chan! -Gaki estaba también muerto de la risa.- ¡Ponte las gafas!
-¡Go…Gomenasai!
El chico se sobó la nariz, obedeció la sugerencia de su amigo y caminó algo atontado en medio de las risotadas.
-Y como decía nuestro querido Jun, el amor es ciego. Igual que Ai-chan.-comentó Eric haciendo a Koharu y a ella explotar en carcajadas.
-Y bien, Gaki-kun, ¿Qué vas a invitar a Reina almorzar?
-¿Ah? ¿Invitar? Tú familia tiene igual o más dinero que la mía. Cómprate tú algo.-fue la dura respuesta del aludido.
Sayu trató, pero no pudo evitar esbozar una sonrisa malvada. Le encantaba, no, la mataba de dicha que no le resultaran las cosas a esa tonta.
-Pero yo creía que…
-Por favor, no malinterpretes las cosas. No porque te haya llamado aquí significa que haya dejado de pensar que eres tonta y fea. La única razón por la que estás sentada aquí es por Ai-chan.
-¿A…Ai-kun?
Sayu, Eric y Jun intercambiaron miradas de desconcierto, mientras Koharu saboreaba el helado que Eric le había comprado.
-Si, por eso le pedí que se fuera. Porque es tan estúpido y necio que jamás me contestaría lo que voy a preguntarte a ti. Es sobre sus golpes.
Sayu reparó en la expresión en el rostro de Reina, por un momento creyó percibir una sombra de preocupación en esos usualmente fríos ojos.
¡Estaba perdida! ¡De seguro Gaki-san no era tan idiota como parecía!
-¿Su…sus golpes? ¿Y por qué me preguntas a mí? Yo..., Reina no tuvo nada que ver.
Gaki la miró con extrañeza.
-¿No fuiste tú la que dijiste que viste como lo golpeaban alumnos de otra escuela?
¿Qué? O sea que él…
El alivio se apoderó del semblante de la Reina de la escuela y la molestia se apoderó de Eric y sus amigos.
-Demasiado bueno para ser verdad -comentó el chico tortuga con desilusión.
-¡Ah! ¡Si, los vi! ¡Eran enormes! ¡Unos don nadie que se aprovecharon del pobre Ai-kun! ¡Inclusive, los desgraciados le quitaron todo su dinero!
-¿Quiénes eran? -preguntó Gaki con ansiedad.- ¿Si los vesde nuevo crees que podrías reconocerlos?
-Re…¿reconocerlos?
¡Muajajajajaja! Aquí se acaban tus engaños, Tanaka Reina.
-Por supuesto, los viste ¿no? ¡Quiero darles su merecido por atreverse a tocar a mi mejor amigo! El año pasado fueron muchas las veces que lo vi igual, todo vendado y cubierto de parches. Jura que soy imbécil y que me voy a creer eternamente el cuento de que se cayó. Creo que puede tratarse de los mismos desgraciados que lo golpeaban el año pasado, así que quiero saber quienes son. Antes no tenía ninguna pista, pero ahora que tú mencionaste que los habías visto tengo esperanzas.
-A…¡Ah! -asintió la chica sin saber donde mirar.
-¿Vas a ayudarme, cierto?
-Ah…etto…
-Haré algo a cambio. Te daré dinero si quieres.
-¿Algo a cambio? -el tono de su voz cambio considerablemente a uno más animado.
-Si, dinero o lo que quieras, no me importa. ¡Lo único que me interesa es destrozarle la cara a esos desgraciados!
-Bueno~ si lo dices así~ ¡Reina te ayudará! -anunció dichosa.
-¡Bien!- Gaki sonrió y se puso de pie.- ¡Vamos a buscarlos ahora!
-¿Ah? ¿Ahora?
-¡Claro! Cuanto antes mejor.
-¡No!-exclamó la chica parándose también.
-¿No?
-Es decir ¡todavía no! Déjame ocupar mis contactos para ubicarlos. Cuando ya sepa bien quienes son te llamo ¿ok?
-¿Ah? Pero…
-Así Gaki-san no pierde su preciado tiempo.-pronunció la chica con una voz un tanto seductora. La luz rebotaba sobre sus ojos marrones con un resplandor malicioso.- Reina promete tener todo listo lo antes posible.
- Bueno, si así lo prefieres. No me importa.- contestó con desdén.
-¡Hai!
-Bien, nos vemos después entonces. Buen provecho.
-¡Espera!
-¿Qué pasa?-se detuvo de mal modo.
-Hablamos de tus exigencias, pero no de las mías. Reina es rica, así que no necesita dinero, mi exigencia es otra.
-¿Ah? ¿Exigencia? ¿Quién diablos te has creído que eres?
-Dijiste que harías lo que Reina quisiera ¿o no?
-Bueno…si, pero…
-Tu familia siempre cumple con su palabra, así que tú debes hacerlo también.
Gaki resopló con molestia.
-¿Qué demonios quieres?
-Recordar y encontrar a esas personas en poco tiempo me será muy difícil, creo que me tomará por lo menos un mes.
-¿Qué? ¿Todo un mes?
-Hai. Existen muchísimas escuelas que envidian a la nuestra, así que investigar a cada una para encontrar a esos rufianes que vi sólo una vez será un duro trabajo. Por eso durante ese mes Reina debería tener algún tipo de incentivo ¿no crees?
Gaki arqueó una ceja, mientras la chica acortaba la distancia entre ambos con un andar sensual.
- Habla de una maldita vez si no quieres que me olvide que eres una chica.
-Déjame ser tu novia por un mes.
-¡¿AHHHHHHHHHHHHH?! ¡¿ESTÁS DEMENTE?!
-Bueno, sólo tenemos que tener citas, podemos decir que sólo estamos saliendo, no es necesario decir q---
-¡Antes muerto! ¡Contigo nunca saldría aunque fuera el fin del mundo!
-¿En serio? Pero si es así el pobre Ai-kun seguirá siendo golpeado por esos abusivos. –pronunció haciendo un mohín y picándole el brazo con su mano, como si fuera un gatito buscando cariño.
-¡No me toques!
-Vamos, no seas orgulloso, Reina no es tan mala como crees. De hecho te ofrezco algo más. Voy a pedirle a mis amigos -apuntó a los cinco hombrotes parados en la puerta.- que vigilen a Ai-kun para que este protegido a toda hora. Y si quieres les digo que lo hagan en secreto para que él no se entere y no pueda sentirse incomodo ¿A que no te parece una gran oferta?
-Eres increíblemente baja, Tanaka.
-Eso dicen. Bajita, pero intensa.-le guiñó un ojo.
-Ha ha ha -rió con sarcasmo quitándosela de encima- Muy graciosa. Voy a pensarlo, mañana te digo.
-¡¿Mañana?!
-Y no te hagas ilusiones.
-Pe...pero…
-¡Muévanse!- gritó a los guardaespaldas de Reina para que lo dejaran pasar.
La chica hizo un gesto con resignación y los hombres obedecieron de inmediato.
-¡Rayos! –soltó la muchacha con irritación y se mordió una uña. -¡¿Y ustedes que demonios miran?!
Sayu, Jun, Koharu, Eric y el resto de la terraza se voltearon de inmediato.

5 comentarios:

Tami dijo...

Omg!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Q capitulo mas interesantee!!! encerio!!!!!!
AGR esa tanaka!!! comos e atreve uy es una mentirosa! y kame *aaaaaaaaaaaaaaa* que lindo!!
muero con cada cosa q hace *suspiro*
...Gakiiii ~~~como le cree x_X pero buenoo espero jiji se kede con Ai jujujjojo aunq sea hombre ..y aichan!!!!!!! Noooo ¬¬ Como le gusta tanaka !!! Noooo aichan deves mirar a tu amigito gakii jijijiji
espero mas cap encerio kameririn♥ excelente fic

Midoro (Admin) dijo...

TakaGaki YAOI!!! de verdad seria muy genial un yaoi xD
Maldita Reina como le eres tan cruel D:!
Y Ai-kun como se te ocurre mentir... es imposible no puedes estar enamorado de REINA!
NYA Gaki es muy tierno con Ai-chan.
Y Jun es tan reservado y fumon LO ame xD
Además noq ueiro que se metan con AIri.... si en siguiente capitulo le ocurriera algo a Airi no seria muy impresionante para mi pero me daria mucha rabia y además como le dicen a Iida-Sama... mas respeto con la enfermera XD

パオラ dijo...

Jejeje me enamore de Jun-sama es tan sofisticado...(L) hehe Ai es un baka..!!!!

Saben tanto es mi amor por gaki y reina que ni asi las odio... hehe

Eric Kun tan lindo..!!! Deverian hacer un fotomontaje y ponerlas como chicos....Espero sean guapos como mis jonhys..!!! ahh por ciertooo cuando seguiran con ese fic donde salen los johnys?? esta tan genial..!!!

Anónimo dijo...

Seryni:
JUN-SAMA!!!!
Ahhh siempre me ha encantado Jun-jun pero ahora....la amo mas!!!

Ai-kun...pobre pequeño Ai-kun...x que mentir x alguien que te hace daño y solo te utiliza¿?

Eric....Ahh una razon mas apara amar a Kamei...Kameiboy KameiGirl me gusta lol

sakura mankai dijo...

aaaaaaaaaaaaaaa ame al chico tortugaaaa *_________* tanakaccii si es cruel Ai ke bobo eres ¬¬ kmo te enamoraste de esa ¬¬ aaaaaaaaaa iwal estoy feliz x sayu y kamei alalala(8)

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