Seishun Collection (Cap.6 pte 1)


Clasificasion:R-o


-¡¿Se lo robó?!
-Bueno, yo la vi meter la mano en el bolsillo y después marcharse, así que…
-¡¿Y anoche soñaste con eso también?!

-Hai -contestó volviendo a recordar las escenas de su sueño la noche anterior. Esa habitación, la expresión en el rostro de Takahashi-san…
-¡Sugoi!- exclamó su amiga saltando en su asiento.- ¡A lo mejor es una especie de sueño premonitorio! ¡Igual que en las películas!
-¿Tú…crees?
-¡Claro! ¡Y el significado oculto es que debes encontrar esa medalla y devolvérsela a Takahashi-san! ¡Probablemente eso destruya el hechizo y recupere la conciencia!

Ok, ¿Esto era la bella durmiente o algo así?

-¡Por eso debes robárselo a la pavo real!
-¡¿Robárselo?!

Eso le parecía aún más fantasioso que lo del hechizo para despertar a Takahashi-san. De ninguna manera robaría algo, menos a Tanaka Reina ¡Primero tenia que alcanzar a casarse y tener hijos!
Ambas chicas, acompañadas de Airi descendieron de la limosina de Koharu cuando llegaron a la puerta de la escuela. En cuanto lo hicieron Sayu paseó sus ojos por el lugar deseando encontrar a alguno de los tres Principes. Si, príncipes, después de todo así los llamaban las otras chicas.

Incluso a ese cretino de Gaki-san…aunque…ayer parecía realmente preocupado por su amigo a pesar de su estado etilico, eso lo dejaba por encima del nivel de la víbora ¿no? En todo caso deseaba tener noticias del cuarto Príncipe, probablemente el menos cotizado y menos popular, pero sin duda el de más puro corazón. Quería saber si ya había recobrado la conciencia.

-Nee, Koharu-chan, de casualidad ¿tú has hablado con Kamei-san?
-¿Koharu?
-Hai, es que anoche se fue sin despedirse y no tengo su número ni como ubicarlo.
-¿Y qué te hace pensar que Koharu lo tendría?
-Ah, bueno, yo…
-¡Airi-chaaaaaaaaaaaaaan!

Una chica bajita y de piel tostada se acercó hasta ellas.
-¡Chisato-san! – exclamó la alegre Airi recibiéndola con un abrazo.
Esperen ¿ésta no era la famosa prima de Eric-kun?
-Buenos días Airi-chan, Michishige-san y Kusumi-san.
-¡Sólo llámame Koharu!
-Está bien. Airi-chan ¿vamos a clases?
-¡Hai! ¡Adiós Onee-chan, Adiós Koharu-chan!
-E…Espera.
Las chicas que ya se habían dado la vuelta para marcharse se detuvieron.
-¿Si?
-De casualidad, ¿has hablado con Kamei-san?
-¿Con mi primo? Sólo ayer antes de que se fuera con ustedes.
Así que ella tampoco sabía.
-Ya veo, muchas gracias.

Las chicas se alejaron.
-¡¿Estás preocupada por tu hombre, Michishige-san?!
Las mejillas de Sayu se volvieron rosas como los cerezos en primavera.
-¿Q…qué estás diciendo Koharu-chan?
-Pues no hay nada que a Koharu le puedas ocultar, Michishige-san ¡Jojojojojojojo!
-¡Vamos a clases mejor será, Baka!

Cuando subieron al pasillo unos alumnos les pasaron unos folletos. Era información sobre las actividades extraescolares.
-¡Woo! ¡Michishige-san entremos a un club juntas!
-Mmm…-miró el folleto. Adentro se exhibían fotografías tan diversas como las del Club de Atletismo, el de Baloncesto, el de voleibol, el de fútbol, el de natación, el de arte dramático, el de danza, el coro, el periódico escolar, ingles, el de arquería, etc. etc.
-¡¿Qué tal volleyball?! -le sugirió apuntando la fotografía de unas chicas golpeando la pelota.- En secundaria Koharu era la capitana del equipo.
-¡Uso! -increíble, jamás lo hubiera imaginado. Había tenido la impresión de que Koharu era un poco torpe debido a su altura, igual que ella; si, ella era un completo desastre para los deportes, en especial los que involucraran correr y utilizar una pelota.- Bueno, tu podrías entrar, pero yo… creo que moriré en ese club.
-¡¿En serio?! ¡Pero si Michshige-san es tan genial!

Nee Nee, Koharu debería comenzar a bajarla del altar donde la tenía puesta. Ella no era tan espectacular como creía, su único don era haber nacido bella.
-¡Oh! ¡Mira! ¡El club de Cocina! ¡Mamá se pondrá feliz si tomo ese club!
¿Cocina? Bueno, tampoco era su fuerte, pero le serviría mucho en el futuro ¿no? Para cuando ella y Eric-kun fueran novios y…¡¿Qué rayos estaba pensando?! Mejor iban a clases para que dejara de pensar tonterías y hacerse falsas ilusiones.

Ese día el chico tortuga no apareció. Sayu se la pasó toda la jornada volviéndose hacia la puerta, pero su cabellera cobriza nunca se asomó por ella.
-A lo mejor se enfermó del estomago.-comentó Koharu mientras esperaban su orden en el casino.

¿Enfermarse del estomago? Que ingenua podía ser su amiga a momentos.
-Tampoco he visto a Jun-san, ni a…-una imagen del borracho hip hopero de anoche se vino a su mente.- El espécimen.
-¡¿Espécimen? ¿Te refieres a Tanaka Reina?!
-¡Chsssssssst! –la callo espantada ,mirando horrorizada alrededor por si alguien la había escuchado.- Por supuesto que no estoy hablando de ella, y no se te ocurra siquiera insinuarlo. No vaya a ser que sus fans te escuchen y nos maltraten de nuevo.
-No nos harán nada, ¡ahora tenemos la súper mega protección de Jun-sama y el chico tortuga!
Que justamente brillaban por su ausencia.
-Koharu-chan, uno de sus mejores amigos tuvo un accidente y existe la posibilidad de que quede en coma para siempre. ¿Crees que tienen tiempo de preocuparse por nosotras?
-¡Pero ellos lo prometieron y Koharu cree en la palabra de Jun-sama y el chico tortuga!

Y de nuevo esa ingenuidad, pero Sayu sabía exactamente a que se debía. Ese brillo extraño en sus ojos y la sonrisa amplia en el rostro que ponía cada vez que hablaba de su “Jun-sama” Tenia un solo nombre: amor.
-Nee Koharu-chan ¿de causalidad estás tentada de probar un poco de comida china?
-¡¿Ah?! -la chica la miró extrañada.- ¡¿De que estas hablando, Michishige-san?!
Si, en efecto Koharu era demasiado ingenua.
Siguieron conversando y riendo, hasta que de pronto todos en el casino guardaron silencio. Iba entrando la “Reina” y sus secuaces por la puerta.
-¡Buenas Tardes, Reina-sama!
-¡¿Tuvo un lindo día?!
-¡¿Desea que la invite a un almuerzo?!
-¡No, déjeme que la invite yo!

A la otra podrían cantarle el himno nacional todos juntos ¿Qué acaso esos tontos no tenían dignidad?
Esperen ¿ese de ahí no era ese maldito que la había golpeado ayer en el baño? ¡Justo ese al que Reina acababa de darle un golpe bajo!
-¡No estorbes sopenco!

Al parecer Tanaka Reina también podía hacer su buena acción del día, ¿no?
¡¿En que estaba pensando?! Ella era la responsable de que Takahashi-san estuviera así y que Kamei-san y Jun-san no se hubieran aparecido. ¡¿Qué buena acción del día ni que bobadas?!
La delincuente repartió un par más de patadas y se dirigió a la terraza, pero justo antes de salir se dio la vuelta, estaba buscando a algo o a más bien a alguien con la mirada.

Y lo encontró…

Sayu no pudo evitar sentir una oleada de temor cuando vio a la chica pasarse un dedo amenazadoramente por el cuello simulando una navaja, mientras la miraba directamente a los ojos.
¡Era el símbolo de la muerte!

La Reina de Haromoni@ pareció satisfecha con la cara de pánico que puso Sayu, porque se echó a reír y salió a la terraza.
Casi automáticamente los alumnos sentados en las mesas cercanas a ellas tomaron sus platos y se cambiaron de lugar al más lejano que encontraron.
Sayu estaba helada como la nieve. ¡¿Dónde estaba su chico tortuga?!

-Ninguno de los tres se apareció hoy día. -anunció Reina con evidente molestia, echándose en su silla-trono y subiendo las botas sobre su pupitre, haciendo que a sus secuaces prácticamente se les salieran los ojos de sus cuencas por lo que acababan de ver.
-Bueno, eso quiere decir que ahora la delgaducha y su amiguita la chillona están solas, ¿no?

Matsu siempre tan inteligente; lastima que no más que ella.
-Si le doy su merecido ahora la Tortuga entrometida sabrá que fui yo y más problemas con ese es lo que menos necesito ahora.
-¿Piensa ir al hospital de nuevo, Jefecita? -preguntó Ishida.
-¿Y verle la cara de ciruela podrida al perdedor de Takahashi otra vez? Por favor, tengo muchas más perspectivas que eso.
-¡Jajajajajaja! ¡Claro, es usted la mejor Jefecita!
-Por supuesto que lo soy, y respecto a eso quería felicitarlos. ¡Hicieron un muy buen trabajo con él!
-¡Arigatou Reina-sama! -gritaron los 5 al unísono con sonrisas de oreja a oreja.
-Si y por eso se merecen un premio~ -su voz se volvió juguetona y cruzó una pierna sobre la otra. A los hombres se le volvieron a salir los ojos y comenzaron a reír como idiotas.- Chotto chotto, ¿Qué se están imaginando mentes de alcantarilla? Este cuerpo le pertenece únicamente a Gaki-san ¿ok?
-¡Hai! ¡Sumimasen!
-Hablando de ese gruñoncito. Ya debería estar por aparecer.

Apenas sonó el timbre de término de clases, Sayu agarró a Koharu por el brazo y abandonó el salón junto al resto de los alumnos. Según su estrategia, si salían rápido y se mezclaba con la multitud de alumnos, Reina y sus secuaces no serian capaces de hallarlas. ¡Era tan inteligente!

-¿Y que pasa si manda de nuevo a otros alumnos que no conocemos? -había contestado Koharu cuando caminaban hasta las escaleras.- ¿Cómo podemos defendernos si no conocemos al enemigo?

¡Maldita Koharu-chaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan! ¡¿Por qué justamente ahora tenia que tener la razón cuando nunca la tenia?!
-¡Entonces apúrate y camina!

Y por suerte no hubo nada de agentes encubiertos ni secuaces grandulones porque llegaron a la entrada sin mayores amenazas, pasando por sus zapatos en el camino, que Sayu se había preocupado de revisar si tenían tachuelas o algo. Ok, si, estaba siendo paranoica, pero de verdad estaba arrepentida por lo que le había dicho a esa matona ayer en el hospital acerca de que no le tenia miedo. A ella sola no se lo tenia, pero ¡¿y si mandaba a sus hombretones o a su padre traficante?!

Ok, si, definitivamente estaba actuando como una paranoica.
Airi se demoró un poco en llegar (Sayu estuvo 5 minutos imaginándose lo peor) y cuando las tres estuvieron listas se dispusieron a subir a la limosina de Koharu, que para admiración de Sayu fue extremadamente puntual.
-¡Michishige-san! ¡Michishige-san espera!
Sayu que estaba introduciendo un pie en el auto se detuvo y se giró para ver quien la llamaba con tanta desesperación.

Se quedó petrificada…
-¡Jun-sama! -exclamó Koharu a su lado, echándose a correr hacia el par de recien llegados.-¡¿Tienes una moto?!
Jun apagó el motor de una enorme moto negra resplandeciente y se quitó el casco, y al igual que hizo su acompañante, las saludó con la mano.
-¿Esta moto es tuya, Jun-sama?
-Hai ¿te gusta?

Koharu asintió con ganas.
-¡Hola Michshige-san! -la saludó el que todavía iba con el casco.- ¿Me reconoces? Soy yo, Eric.

Ya le parecía a ella. Estaba segura de que era su voz la que la llamaba.
Escrutó a ambos chicos con la mirada, si con el uniforme de la academia ya se veían bien, con sus ropas casuales se veían todavía mejor.
Esa ropa negra y un tanto ajustada de Jun-san, y la ropa suelta y un tanto andrajosa de Eric-kun. ¡Eran tan su estilo! Aunque ahora que lo miraba, se veía como un chico común y corriente.
No se hubiera imaginado que tenía ese estilo de vestir. En sus fantasías siempre lo veía con un traje de novio y…

-¿Pasa algo Michishige-san? Estás algo extraña.
-¿Yo? Te…te equivocas .Yo…no me pasa nada.
-Ya veo.
Apropósito ¿Por qué no se quitaba el casco? ¡Quería apreciar el conjunto completo!
-Michishige-san…
-¿Hai?
-¡Sumimasen! -se inclinó en señal de disculpas.
-¿Huh?
-Anoche no me despedí de ti y hoy día no me aparecí en clases. Debes estar muy defraudada por mi actitud ¡lo siento mucho en verdad!
¡Esa tortuga era todo un caballero; no, un príncipe de cuentos!

-Ah, no, no hagas eso por favor. Yo entiendo. Takahashi-san sufrió el accidente y está grave.
-No es justificación. Somos amigos y debí haberme despedido con la mano siquiera. Además, molesté al pobre Arturo dejando que él fuera a dejarlas cuando yo era el que tenía que hacerlo. Me siento realmente avergonzado.
-Es verdad –confirmó Jun dándole un golpecito a su amigo en la espalda.-No ha dejado de hablar de ti en todo el día. Está realmente apenado.
Pero si no había nada porque disculparse.
-¡Por suerte que aparecieron chicos! ¡Michishige-san ya estaba toda paranoica diciendo que la pavo real le iba a venir a dar unos golpes!
¡Koharu-chan bocona!

-¿En serio? –preguntó la extrañada voz de Eric-kun tras el casco.- ¿Qué acaso se acercó a ti? Imposible, mis hombres me hubieran dicho.
Pues muy mal lo habían informado porque la habían hasta amenazado de muerte y…esperen ¡¿sus hombres?!
-Unos chicos que trabajan en la seguridad de mi casa. Los infiltré.

Sayu estaba completamente en shock. ¡¿Acaso Eric-kun había puesto gente a vigilarla?! Y ella que pensaba que el chico se refería a defenderla con sus propios puños. Pero incluso, se había molestado en poner hombres para velar exclusivamente por su seguridad.
Nee, si Eric-kun le pidiera matrimonio ahora, sin duda le diría que si.

Las bocinas de los autos que hacían la fila para recoger a los alumnos comenzaron a sonar tras de ellos. Parados ahí sólo estaban formando una congestión y apropósito ¿Por qué el chico tortuga habría de pedirle matrimonio?

-¡Vamos a tomar helado y conversamos allá! -propuso la alegre Koharu, y luego de pedirle a su chofer que llevara a Airi a casa, los 4 se encaminaron a la cafetería más cercana llamada “Sweet Friends”.
-Tenemos poco tiempo eso si.-les hizo saber Eric mientras entraban al lugar y todo el mundo se les quedaba mirando, probablemente porque todavía estaba con el bendito casco.
-¡Kyaaaaaaaa es Jun-sama!
-¡Principe Jun, Ni Hao!
-¡¿No quiere que le haga compañía?!
-¡Ay, Wo Ai Ni Jun-sama!

Para el enorme desagrado de Sayu, el lugar estaba atiborrado de alumnos de Haromoni@, específicamente, por alumnas. Por suerte Jun sólo las ignoró mientras buscaban un lugar en donde sentarse.
-¡¿Y ese no es Kamei-sama?!
-¡¿Cuál?!
-¡El del casco, reconozco su trasero!
¡Chotto! ¿Qué clase de comentario fue ese?
-¿Piensas comer también con el casco puesto, chico tortuga?
-Etto…
Subieron al segundo piso del espacioso y lujoso lugar, y tomaron asiento en una mesa junto a la ventana.

Jun sacó un cigarrillo de inmediato.
-Disculpe joven, no puede fumar aquí.
El chino lo miró levantando una ceja y terminó de encenderlo.
-¿Dónde está tu jefe?

El joven trajo al encargado del local que en cuanto vio a Jun se deshizo en disculpas y halagos para él, y ahí mismo despidió a su empleado.
-Disculpe señor, es nuevo. Bueno, era.
-Está bien, puede irse.
¡Jun y Eric si que eran todas unas celebridades!, pensó Sayu mientras observaba la carta de helados. ¡Si que era genial tenerlos como amigos! Aunque, el pobre chico no tenia la culpa de no conocer a Jun, pero…ni modo.

-¿Qué van a pedir, señores?
Eric y Koharu pidieron una súper copa de 5 sabores bañada en salsa de chocolate, mientras que Jun prefirió un pedazo de torta con una taza de té.
-¿Y usted, señorita?

Etto…como que se le había olvidado la billetera en la casa, y en todo caso no gastaba su dinero en este tipo de cosas. Estaba ahorrando para comprarse un vestido del cual se había enamorado el domingo cuando fue al Centro comercial.
-Nada, gracias.
-¡¿Nada?! -soltó Koharu.
-¿Cómo que nada? -la coreó Eric.
-Ehh, es que no tengo dinero. Se quedó en casa.
-¿Y? -preguntó Eric.- Pide lo que quieras, yo te invito.

¡Era tan afortunada! A pesar de no pedir nada, Sayu sabía que Eric-kun iba a invitarla de todas formas. Muajajajaja. La verdad era que todo había formado parte de su estrategia. ¡Ahora tendría un helado gratis! Pero que quedara claro que era verdad que no había llevado dinero.
5 minutos después el mesero le sirvió una enorme copa de helado de frutilla que la dejó con la boca abierta, claro que en ningún caso se comparaba con las fuentes de Koharu y Eric.

-¡Qué pequeñita tu copa, Michishige-san!
-Es la única que me cabe, Koharu-chan.
-Deberías haber pedido una como la nuestra. -le dijo Eric.- No me importaba pagarla.
-Arigatou, pero de cualquier forma no puedo comerla.

Si lo hacia engordaría unos 10 kilos de un sólo golpe y no tendría ni esperanzas de caber en su vestidito soñado.
-¡Oishii! -su amiga chilló de emoción con la boca llena.
-¡Está helado!-se le escapó a Sayu.
-Esta torta está bastante bien.
Y el pobre Eric estaba ahí observando su helado derretirse.
-Etto…
-¡Cuéntanos la verdad Chico tortuga! ¡Te cortaste el cabello y quedaste calvo, por eso es que no te quieres quitar el casco!
-¿Ehhh?

Koharu y sus ideas raras, aunque ¿Qué más podía ser?
-¡Apuesto que es eso!
-No, claro que no.
-¡Entonces quítatelo y demuéstralo! ¡Sino tu helado se derretirá ahí solito, sino es que Koharu se tienta antes!

El muchacho se encogió de hombros.
-Está bien, pero no se rían ni me tomen fotos.
¿Reírse? ¿Tomar fotos?
-¡Koharu tiene la cámara lista!
-¡Mala! –reclamó Eric y se desabrochó el casco. Luego de unos segundos de indecisión, se lo quitó.

Sayu ahogó un grito y Koharu abrió aún más sus ya enormes ojos.
-Por eso les dije que…
-¡¿Qué te pasó Kamei-san?! ¡¿Te encuentras bien?!
-Más o menos. Todavía duele un poco.-contestó mientras se acomodaba el flequillo para que le cubriera el moretón que tenia en un ojo.
-¡¿Quién te hizo eso?! -preguntó Sayu con preocupación.- ¿Te robaron?
-Ojalá hubiera sido eso.-el muchacho esbozó una sonrisa amarga que fue seguida por un profundo suspiro.- El de la boca fue hoy en la mañana cuando Gaki despertó y se encontró en su casa. Cometí el error de recordarle lo de Ai-chan y me golpeó por haberlo llevado hasta su casa en vez de dejarlo verlo.

-Pero el estaba ebrio ¡muy ebrio!
-Eso le dije yo, pero es bruto y no entiende.
-Fue un espectáculo realmente interesante de ver.-Jun entregó su opinión luego de darle un sorbo a su té.
-¡Jun-san! – Sayu lo miró reprobatoriamente.
-Está bien, es mi culpa por preocuparme por él. -se cruzó de brazos con resentimiento.- ¡Gaki no baka!
-¿Y a ti no te hizo nada, Jun-sama?
-Es muy pequeño, no me alcanza.

Sayu no sabia si reírse o no, pero decidió que mejor no. Eric-kun traía una cara espantosa ¡¿Quién se creía ese Gaki que era?!
-Y eso no es todo. Después vino la segunda ronda.
-¡¿Segunda?! -exclamaron las chicas al unísono.
-¡Si! Ese tonto es tan estúpido que no tengo idea de porque soy su amigo.
-¿Y porque fue la segunda vez?
-Estábamos en el cuarto de Ai-chan cuando…
“-Tenemos que hacer algo.-declaró Gaki poniéndose de pie.
-¿Qué cosa? -preguntó Eric enojado.-¿Vas a ir a pegarle a tu novia?
-¿Novia?

-Ah, olvidé que estabas ebrio anoche y no recuerdas nada.
-¡Yo no estaba ebrio! So…sólo un poquito tomado ¿ok?
-La víbora se hizo llamar tu novia y tú no hiciste ni pío. Conclusión: estabas ebrio.
-¿Yo que? ¡¿Novia?!
-Yo sé que en otras circunstancias tendrías mejores gustos, Niigaki Risa.
-¡Oye! ¿Qué es ese tonito y esa cara que acabas de poner?! ¡¿Acaso estás burlandote de mí?!
-No sé, no fui yo quien anoche intentó abusar de una indefensa tortuga y hoy día la golpeó.
-¡Oye! ¡¿Como que abusar?!
-Ya sabía que tenías gustos medios raros, pero jamás pensé que el pobrecito de mi caería también bajo tus incontrolables manotas. ¡Abusivo!

-Tranquilos.-dijo Jun mientras hojeaba una revista junto a la cama del enfermo.-Van a molestar la paz de Takahashi-san.
-¡¿Paz? !-bramó Gaki con indignación.- ¡¿Qué paz Jun?! ¡Parece que estuviera muerto! ¡Sino despierta juro que…juro que…YO VOY A MATAR A LOS QUE HICIERON ESTO!
-No es necesario que Ai-chan se muera para que los mates.
-¡¿Ah?!
-Ya sabes donde vive.
-¡¿De que demonios estas hablando?!

Eric soltó un profundo suspiro.
-Nada, ideas mías.
-¡Tonto! ¡Ai-chan está medio muerto y tú haciendo bromas!

Los tres permanecieron en silencio unos minutos, hasta que…
-¡Me voy! –anunció Gaki.
-¿Dónde vas?
-Donde la Tanaka, dijo que sabias quienes eran esos bastardos ¡tendrá que decírmelo o sino la mato!
-¿Decírtelo? ¿No tenias que salir con ella o algo por el estilo?
-¿Ah? -se acomodó su gorra.- ¡Ni…ni muerto!
-¿Serías capaz de hacer eso por Takahashi-san, Gaki-san? Que noble de tu parte.
-¿No..noble? ¡No digas tonterías, Jun!
-¿Te hice enrojecer?
-¡Cierra la boca!

Eric se decidió y se puso de pie.
-¿Tu también vas a salir? -quiso saber Gaki.- Quédate con Ai-chan por si despierta.
El chico lo miró furibundamente.
-¡¿Qué es esa cara?! ¡¿Qué acaso quieres que te de otro golpe?!
-Imbécil.
-¡¿A quien diablos llamas imbécil, cabeza hueca?!
-¡Al único imbécil que conozco, retrasado!
-¡Repite eso, idiota!
¡PUNCH! ¡PUNCH! ¡PUNCH! ¡PUNCH!”
-Luego nos expulsaron del hospital por escandalosos. Y eso es lo que más o menos pa…¡itai!-se limpió una gota de helado que le escurría por su herida en la comisura de su boca.- Rayos.
-¡¿Te duele mucho chico tortuga?!
-¡Itai! ¡No toques ahí, baka!
-Jajajajajajajajajajaja. ¡Chico tortuga llorón!

Así que se habían peleado de nuevo. ¡Ese Gaki era un abusivo! ¡Pareciera que sólo sabía arreglar las cosas a golpes! Así como Tanaka Reina…
-Entonces. -comenzó a decir Sayu jugando con las bolitas en su copa de helado.- ¿Él se fue donde ella?
-¿Ah? ¿Gaki? -Eric soltó un risita suficiente.- Eso le hubiera gustado, pero lamentablemente para sus planes esta vez si me defendí. Tuvieron que llevarlo a urgencias.
-¡¿QUEEEE?!
-¡USO! ¡¿El chico tortuga le ganó al ogro de Gaki-san?!
Eric se quedó mudo por unos momentos.
-¿Co…como que “USO”? Soy más alto que él ¿sabias?
-¿En serio? Para Koharu los dos son muy pequeños.
Eric se agachó la cabeza y se puso a jugar con su helado.
-¡JAJAJAJAJAJA! ¡La cara que pusiste!

Koharu se reía, pero Sayu comenzaba a preocuparse en serio ¿Qué era esta moda de arreglar todo a golpes?
No se había imaginado que Eric-kun, que siempre era tan amable, era una persona violenta. ¿Qué pasaba si la golpeaba cuando estuvieran casados?

-Eso te pasa por darte tanta importancia, Kamei-san. Y también por inventar lo del urgencia.
-¡Jun!
-¡Ajá! ¡Koharu sabía que era imposible!
-¿Cómo que imposible? ¿Sabías que perdió el conocimiento?
¿Por qué alardeaba por hacer eso? ¿Qué tenia de bueno golpear a alguien hasta dejarlo inconsciente? Acaso ¿no era por esa actitud que Takahashi-san estaba como estaba?
-Eso fue porque se tropezó y se golpeó contra la pared.
-¡Jun!
-¡JAJAJAJAJA! ¡Bien dicho Jun-sama!
-¡Eres un mal amigo!
-Por lo menos digo la verdad.-se defendió el chico con seriedad.
Sayu realmente no entendía a los hombres.
-¿Pasa algo? -el chico chino aproximó su rostro al de ella para llamar su atención.

Cuando Sayu se percató su rostro estaba solo a centímetros del de Jun.
-¡Cho…¡Chotto! -chilló y apartó su cabeza al otro lado.-¿Q…qué estás haciendo, Jun-san?
-Estabas muy seria, parecías preocupada.
¿Se…seria? ¿Y se lo decía el que siempre traía esa cara de aburrimiento total?
De cualquier forma no era necesario hacer eso ¡menos con Eric-kun mirando!
-¿Estás preocupada por Ai-chan, Michishige-san? –Eric le preguntó colocando una triste expresión.
-Ah..yo…la verdad es que…si.

Eric bajó la cabeza y se miró las manos con un dejo de impotencia.
-Yo también lo estoy, todos lo estamos. Lo único que quiero es que despierte pronto. Sino, nos volveremos locos.
Eric-kun era un chico que se preocupaba mucho por sus amigos y verle esa cara le rompió a Sayu su corazón.

Podía ser un poco violento, pero era una buena persona ¿no?
Ahora ella se sintió mal por haberlo juzgado sin más.
-Quién más me preocupa es Gaki-san -agregó.- Se que nos han visto discutiendo y les acabo de dar más motivos para que crean que nos llevamos un poco mal, pero no es así, Gaki es un muy buen amigo y no se encuentra bien.
¿Gaki-san un buen amigo? Se extrañó Sayu al principio, pero para ser sincera no lo conocía mucho y ayer a pesar de su borrachera parecía en verdad muy preocupado por Takahashi-san.

-Estoy seguro de que esa Reina del demonio está detrás de todo esto.-declaró el chico tortuga arrugando la frente y haciendo rechinar sus dientes con disgusto.- Estoy seguro que ella mandó a golpear a Ai-chan y ordenó que lo dejaran sin nada para que pareciera un robo.
Sayu no podía estar mas de acuerdo con esa teoría, sin embargo…
-No tenemos pruebas. -sentenció el muchacho. -A esa Tanaka siempre le encubren todo. Si tan sólo tuviéramos alguna clase de pista así podríamos ir y mostrarle a Gaki-san que ella lo planeó todo. Y no sólo a él, también a Arturo-san y a todas las personas que están convencidas de que ella es una santa. Pero… -apoyo su barbilla sobre su mano con desanimo.- No tenemos ninguna.
¿Ninguna?

La imagen de Reina robando la medallita del velador del enfermo, su sueño…
A lo mejor aquello era una prueba.
Sayu no estaba muy segura…
-Probablemente la robó porque la encontró bonita…
-¿Ah?
-¿mm?
-¡¿De que estas hablando Michshige-san ¿te robaron?!

Y de puro despistada había pensado en voz alta…
-Nada nada. Yo sólo…
-¡Ahh! ¡Es cierto! ¡Tú viste a la pavo real robando el amuleto de Takahashi-san!
-¿Amuleto? ¿Es eso cierto, Michishige-san?

Y tuvo que contar lo que había visto, sin embargo se sintió un poco mal al hacerlo, era como si estuviera contando un secreto vergonzoso y completamente ajeno al mundo. No sabía porque, pero se sentía así.
-¿Una medallita?
Sayu asintió. Eric y Jun intercambiaron miradas extrañadas.
-Pues nunca lo he visto con una. Tú tampoco Jun ¿cierto?

El chico movió la cabeza negativamente.
-¿Y como era? ¿De oro, de plata? ¿Qué forma tenia?
Sayu titubeó, después de ver a Reina tomando la cadena de corazón la noche anterior tenia la impresión de que este asunto no tenia mucho que ver con el ataque a Takahashi-san, sino más bien con algo más personal…

“¡No me conoces ni a mi ni a Ai-chan!”
“Ella se lo robó”

-¿Qué pasa? ¿No recuerdas?
-Bueno, si, pero no estoy segura, puedo estar equivocada.
-No importa, cualquier cosa que tenga que ver con esos dos nos puede ser de ayuda.
Les dijo que era dorada y con forma de corazón. Se sintió increíblemente incomoda.
-¡Oh! ¡¿Creen que haya sido el regalo de una chica para Takahashi-san?!
Jun y Eric miraron a Koharu con incredulidad.
-Koharu-chan, nunca en la vida hemos visto a una chica dándole un regalo a Ai-chan.-le explicó el chico tortuga.- ¿Sabes? Él es de esa clase de chicos que espanta a las chicas en vez de atraerlas.

-¡Oh! -la chica se encogió de hombros. -Entonces Koharu no sabe.
-Mmm…¡ya sé! –exclamó Eric.- Estoy seguro de que ese collar es muy importante. A lo mejor se le cayó a uno de los grandulones de los secuaces de Reina.
-Claro. A esos grandulones que les encanta llevar joyas femeninas. -fue el sarcástico comentario de Jun.- Igual que a Gaki-san le gusta usar falda.
-¡Jajajajajajaja Gaki-san con falda! ¡Esa si que estuvo gracioso, Jun-sama!
Jun puso una expresión de suficiencia y prendió su tercer cigarrillo.
-¡Oigan! Eric sólo trataba de ayudar, se los pudo dar una novia o algo así. Además de que, piensen, ¿Por qué otro motivo la Tanaka querría algo de Ai-chan si no fuera porque la incriminara? ¡Tal vez es suyo y Ai-chan se lo quitó para dejárnoslo como prueba!

-¿Ah? -Jun lo miró como si estuviera demente.
-Puede ser ¿no?
-¡SUGOI! ¡El chico tortuga es todo un detective! ¡Koharu apoya tu teoría!

Era factible…pero un poco fuera de la realidad, pensó Sayu.
Despues de ver a Takahashi yendo hasta su casa para que no hablara, luego mentirle a sus mejores amigos y después de verlo chocar contra un vidrio por causa de Tanaka Reina; no, no le parecía posible. No lo conocía mucho, solamente hace 2 días de hecho, pero Sayu se había percatado de la buena y pura persona que era desde el momento en que la había ayudado a cargar esas flores el primer día.
Takahashi Ai era un ángel.

-¿Y tú que piensas Jun? ¿a no que tengo Kame-razon?
¿Kame-razón?
-No sé, tu hipótesis me parece bastante simplona.
-¡Oye!
-¿Qué acaso no conoces a Takahashi-san? Él no es como tú o como yo, tú lo conoces desde hace más tiempo ¿crees que haría algo para perjudicar a Tanaka-san? Recuerdas que el año pasado tuvimos que seguirlo para averiguar quien le pegaba.
-Pe…pero a lo mejor se dio cuenta de que había sido un idiota todo este tiempo y se decidió a acabar con esto.
-¿Recuerdas lo que nos dijo esa vez? Cuando descubrimos todo.
“-¡Ai-chan! -Eric se agachó a su lado.- ¿Estás bien?! ¿Puedes moverte?

El chico estaba tirado en el piso con un hilillo de sangre brotándole por la comisura de la boca.
-¿Q…qué están haciendo aquí?
-¡Te seguimos! ¡Vimos a esa desgraciada hacerte eso!
Los ojos de Ai se abrieron desmesuradamente.
-¿Lo…lo vieron?
-¡Hai! Vamos a llevarte a la enfermería; no, mejor a la clínica. Llamaremos a Gaki-san y el le dará su merecido a esa delincuente. ¡Hará que su padre la expulse!
-Así es.-lo apoyo Jun.- Vamos, levántate ¿puedes mover--
Ai le apartó la mano de un manotazo.
-Ta…¿Takahashi-san?
-Estoy bien. -fue su fría respuesta mientras se ponía de pie solo, a tropezones.
-¿Bien? ¡¿Cómo que bien?! Apenas puedes moverte. Déjame ayudarte.
-Yo estoy bien, no tengo nada. No necesitan preocuparse por mi ni llamar a Gaki-san. -intentó sonreírles, pero el dolor logro que terminara en una mueca.- ¿Si?
-A…Ai-chan…pe…pero ¡esa abusadora! Esa zorra hi—
-¡NO TE ATREVAS A LLAMARLA ASÍ!

Jun y Eric se habían quedado espantados ¿Ai-chan gritándoles?
-Ella hizo esto porque yo me lo merecía -agregó bajando la cabeza, sin mirarlos a la cara.-No es asunto de ustedes.
-Pero…
-No se atrevan a decirle nada a Gaki.
-Pero Ai-chan, si no hacemos algo ella no parará.
-No quiero que pare.-fueron sus chocantes palabras mientras se apoyaba a duras penas en la muralla. -Si ustedes le dicen a Gaki voy a enojarme mucho, yo…yo soy capaz de dejar de ser su amigo ¿entendieron?”

-Ese fue el momento en que sentí mas temor por la salud mental de Ai-chan –les contó Eric con un rostro melancólico. -Lastima que lo escuchamos y no hicimos lo que teníamos que hacer, sino fuera por eso ahora el estaría aquí…con nosotros.
Sayu y Koharu escucharon el relato con atención y ahora estaban heladas con sólo imaginar a Takahashi Ai pronunciando esas palabras. El parecía realmente un demente, o sea ¡¿a quien le gusta que lo golpeen?!
Bueno…sólo a un sadomasoquista ¿no?
-¡Kowaii! -Koharu se estremeció. –¡Por suerte que ese Takahashi-san no está aquí! ¡Esa historia acaba de darme escalofríos!
Sayu se había quedado muda ¿Cuál era el significado de todo esto?
Sonó el teléfono de Eric-kun, esta vez con la canción de Pokemon. Después de colgar se puso de pie.
-Lo siento, Mamá esta preocupada por mí, tengo que irme.
¿Mama?
-¿Me llevas Jun o llamo a mi chofer?
-Te llevo, yo también tengo que volver a casa.

-Nos vemos ¿mañana? -quiso saber Koharu.
-Puede ser.-contestó Eric con su casco puesto montando tras Jun en la motocicleta.- ¿De verdad no quieren que les hagamos compañía hasta que llegue la limusina?
-No es necesario. Mi chofer es muy puntual, ha de estar por llegar.
-Ya veo. Entonces cuídense chicas. Byebye.
-¡Byebyeeeeeeeeeeee! -Koharu los despidió haciéndoles señas con la mano y la motocicleta partió. Sayu los miró alejarse un tanto triste y abstraída. Era probable que mañana otra vez no los viera en clases.

Habían muchos pensamientos rondándole la cabeza: Takahashi-san que aún no recobraba el conocimiento… la medallita robada…su relación con Reina y ¡ahhh! ¡Era demasiada información que procesar!
-Nee, Michishige-san ¿Por qué no le pediste su número al chico tortuga? ¿Cómo lo vamos a ubicar ahora?

Se golpeó la frente con la mano.
¡Era cierto!
Su cabeza si que daba vueltas como un torbellino, tanto que comenzaba a sentirse agotada.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta!!1

KohaJun!! wiiii eso si es bonito jijiji

Conti

パオラ dijo...

"Esa ropa negra y un tanto ajustada de Jun-san" ME VA A DAR UN INFARTO...!!! amo a jun sama..!!!! (L) hay gaki que idiota eres...¬¬ asun asi te amoOo..!!! yo digo que aki hay gato encerrado...reina y ai..?? o gaki y ai? cual seran las parejas?? conti esta genial

kari de kamei dijo...

si sayu le da el numero a kame, q rington le pondra eric para saber q es sayu????


atte> fan numero1 d eric kamei

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