Seishun Collection - Capitulo 7

Clasificación: R-0



En la incertidumbre.



Jun-kun y Eric-kun no aparecieron al día siguiente, ni al siguiente…
Estaba profundamente preocupada ¿tenia acaso su ausencia que ver con el estado de salud de Takahashi-san?
A lo mejor murió y nadie me avisó.
¡Ahgr! ¡No pienses en eso Sayu!, se repetía una y otra vez, pero la verdad era que ya no aguantaba más. Nadie sabía nada, y los que sabían, no iban. ¿Qué se supone que debería pensar?
El día viernes llegó a estar tan desesperada que se vio tentada de preguntarle a Tanaka Reina por si sabía algo, pero no, su orgullo fue más fuerte, además que recordó que Takahashi-san le había dado su tarjeta el primer día de clases. Así que decidió que cuando llegara a casa, llamaría para preguntar si sabían algo.
Cosa que finalmente no hizo. La Profesora Abe les mandó una larga tarea de componer 50 páginas sobre un libro de 200 páginas que tenia que leer en solo 2 días y medio. ¡Vaya que eran exigentes en esa academia! Y eso que una vez llegó a pensar que era un instituto para vagos…
Como los Príncipes se saltaban las clases y nunca iban…Y hablando del trabajo, probablemente Eric-kun no estaba enterado y no…¡¿Que importaba?!
Era Domingo y debía empezar su ensayo después de haber pasado dos noches en vela leyendo el maldito libro. No había malgastado su preciado tiempo para nada.
Asi que nada de Takahashi-san ni de los otros Príncipes rondado por su cabeza…nada de Tanaka Reina y su nuevo look, ni tampoco del rumor que ella misma había esparcido por la escuela de que salía con Gaki …nada del día que ella y Koharu la habían visto subirse a una motocicleta con un hombre igual de enano que el susodicho…nada de ¡NADAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
Lanzó su libro con furia contra la pared.
Precisamente ¡No sabia nada de nada! Y eso la estaba volviendo loca.
¿Por qué Eric-kun ni Jun-kun se habían aparecido por la Academia por lo menos para contarles como seguía su amigo? ¡Ella quería saber! ¡Tenía el derecho! ¡Él era su amigo también…o algo así!
¿Y que pasaba con Gaki? ¿Realmente terminó aceptado el trato con esa desalmada y ahora estaban saliendo?
Definitivamente ¡Ya no aguantaba más!
Dejó sus cosas a un lado y salió corriendo a la sala para traer el teléfono de la sala.
De regreso saltó a su cama y tomó su bolso ¿A dónde había puesto esa tarjeta?
-Está bajo el florero. -le dijo su madre cuando fue a preguntarle, luego de prácticamente haber dado vuelta su habitación buscando la bendita tarjeta.
-¡Aquí está! –exclamó de jubilo tomando el costoso papel en sus manos. Estaba justo donde dijo su madre, bajo el florero con las rosas blancas, justo donde la dejó ella hace exactamente 5 días atrás.
-¿No tenias que escribir un ensayo, Sayu?
-¡No puedo ahora, lo siento!
Corrió de vuelta a su habitación y se lanzó sobre la cama. Tomó el teléfono y marcó el número de la tarjeta.
Esperó. Su corazón estaba que se le salía por la boca y sus manos temblaban. Estaba demasiado ansiosa.
Si tenía buena suerte, Takahashi-san ya se habría despertado y podría hablar con él.
¿Por qué nadie contestaba?
-Residencia de la Familia Takahashi. Buenos Días ¿Qué desea?
Sayu ahogó un grito de júbilo cuando oyó que le contestaban.
-Bu…buenos Días, mi nombre es Michishige Sayumi, soy compañera de Takahashi-san en la Academia y me gustaría…saber de él.
-Ah, Mucho gusto, Señorita – la saludo la mujer al otro lado de la línea.-Bueno, él todavía no recobra el conocimiento.
Toda la excitación que se había apoderado de su cuerpo la abandonó súbitamente.
-Ya veo…muchas gracias.
Había fantaseado demasiado ¿no?
-¿Desea venir a visitarlo?
-¿Ah?
-Él está aquí. La señora Miki decidió trasladarlo para que estuviera más cómodo en su casa.
Así que había vuelto a su casa ¡Tenia que ir a verlo y…
Su vista recayó sobre el libro tirado en el piso de su habitación.
No podía hacerlo. No ahora.
-Muchísimas gracias, señorita.
-Puede venir después del almuerzo. Van a venir sus otros amigos de la escuela también. ¿Los conoce?
¡Los tres príncipes estarían ahí! Te…¡Tenia que ir! A como de lugar.
-Ha…Hai.
-¿Tiene la dirección?
Sayu miró la tarjeta. Había una dirección escrita con un bolígrafo.
-Hai. Muchas gracias.
Colgó.
Tenía que pensar en algo ¡Ahora mismo!

-Sayu ¿Qué haces tan arreglada? Pensé que habías dicho que tenías que escribir un ensayo.
-Voy a salir -le anunció metiéndose comida a la boca y tragando con rapidez.
-¿Ah? ¿y que hay de tu tarea?
-Prometo regresar a tiempo para acabarla.
-¡Sayu!
-Lo prometo, Mamá.
-¿A que hora vuelves?
-Temprano.
-¿A que hora es temprano?
-No sé, a las 5.
-¿Y dónde vas si se puede saber?
-Donde un amigo.
-¿Qué amigo?
-Takahashi-san.
-¡¿Takahashi-san? ¿No me digas que despertó?!
Sayu adivinó esto venir, el tono de voz y el brillo en los ojos de su madre hablaban por si solos.
-No. Su hermana decidió trasladarlo a su casa para que estuviera más cómodo.
-¡Ya veo! ¡Vamos juntas!
-No gracias, puedo tomar el autobús.
Y también sabía que esto pasaría.
-¿En autobús? ¿Sabes como llegar?
-No, lo veré en Internet.
-¿Dónde es?
-No sé, mira tú -le pasó la tarjeta.
-¡USO! ¡Sayu esto queda en uno de los mejores barrios, no, el mejor!
-¿En serio? - contestó no demasiado sorprendida y se llevó más arroz a la boca.
-¡Vamos, yo te llevo! No queda cerca, además aprovechamos de recorrer la ciudad.
-No.
-¿Por qué no?
-Porque vas a querer entrar a la casa cuando no tienes nada que hacer ahí.
-¡¿Yo?! Pero ¡Sayu!
-No pongas cara de victima. Vas a ir a hacer el ridículo igual que cuando fuiste al hospital.
-¿Ridículo?
-Ajá.
-Está bien, prometo sólo dejarte en la puerta de la casa ¿ok?
-¿Lo prometes?
-Por mi difunta madre.
-Mmm…Entonces está bien.
-¡Perfecto! Así aprovecho de conocer el barrio. Airi me acompaña.
-Etto…no puedo Mamá.
-¿Ah? ¿Por qué no?
-Porque vamos a la escuela y debemos hacer deberes. –le recordó ella por su hermana.
-No, no es por eso.
-¿Ah no?
-Tengo una cita.
-¡¿Ahhhhhhhhhhhh?! -lanzaron Sayu y su madre al unísono.
-¿Cita? ¡Pero si tienes diez años! ¡Eres demasiado pequeña!
-¡Tengo 13 Mamá!
-Aun así sigues siendo muy pequeña ¿y porque no me pediste permiso antes?
-Gomenasai, pensé que me dejarías.
-¿Y que te hizo pensar que lo haría?
-Es que la cita es con el hijo del Doctor Yajima.
Los ojos de la señora Michshige se abrieron considerablemente con su fulgor tan característico.
-¡¿Le llevas algún regalo?!

La familia Michishige salió de su casa apenas acabaron el postre. Su primera parada fue una tienda de obsequios.
-¡Llévale ese osito, Airi! ¡El que dice te amo!
-Mamá, apenas lo conozco.
-No importa, así no te lo gana otra.
Sayu entornó los ojos ¿Qué acaso su madre había sido banco en su antigua vida?
En fin…que Airi se las arreglara.
Se paseó por los pasillos de la tiendita mirando los escaparates repletos de una gran variedad de cositas tiernas.
¿Qué debería llevarle a Takahashi-san? ¿Chocolates?
Bueno, estaba dormido y no podía comerlos.
¿Flores?
Una chica no solía regalarle flores a un chico ¿o si?
-¡Oh! –soltó cuando vio un pequeño osito de peluche que tenia un corazón en sus manos que decía “Get Well Soon”.
¡Perfecto! Un regalo para enfermos.
Lo tomó y como era muy pequeño para llevar solamente ese, buscó una tarjeta con algún mensaje y un dibujo bonito.
-¿Sólo eso? Llévale bombones.
-Mamá, está inconsciente. No creo que pueda comerlos.
-Pues para cuando se despierte. No te preocupes, yo los pago.
-Bueno, es tu culpa por botar el dinero.
Fue por una caja de bombones de chocolate rellenos con salsa de frutilla.
-No lo estoy botando, es una inversión a futuro.
Sayu no se quiso imaginar a que se refería con eso.
Salieron de la tienda y pasaron a dejar a Airi al Centro Comercial donde se encontraría con su chico.
Sonrió con ternura cuando la vio alejarse con su vestidito rosa y la sonrisa de oreja a oreja. La hizo recordar viejos tiempos, cuando vivía en su Ube natal y salía con algunos chicos. Eran amables, simpáticos, tranquilos y para nada violentos.
No como los de acá.
El viaje en automóvil duró más de lo que Sayu había imaginado, pasaron calles y cruzaron avenidas y cuando pensó que iban a dejar atrás la ciudad, el auto se detuvo frente a una especie de colina.
-¡Aquí es! –anunció su madre con los ojos brillosos.- El barrio más exclusivo de todo Tokio.
Había un portón y un guardia. Tuvieron que dar sus nombres y el motivo de su visita para que los dejara entrar al lugar que parecía ser un condominio.
El autito comenzó a subir la pendiente, el camino estaba rodeado por casas que a medida que subían la pendiente iban aumentando considerablemente de tamaño. Sayu creyó que después de todo su madre si tenia motivos para querer conocer el lugar. No parecía Tokio, no tenia nada que ver con la ciudad donde vivían. Las mansiones que se esparcían por el lugar parecían de cuento y estaban rodeadas de jardines que acentuaban más esta creencia.
-¡¿Esa es una casa?! ¡Parece un castillo!
-¡Hai! -su madre soltó un suspiro, embelesada.-Por eso este es mi barrio soñado.
-¡Sugoi! ¡Mira eso Mamá! ¡y esa de allá!
Y al final el auto se detuvo frente a la mansión más grande de todas.
La construcción era de ladrillos, constaba de 3 pisos y se extendía por alrededor de tres cuadras.
Sayu y su madre se pegaron al vidrio.
-¡¡SUGOIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!
La casona, o más bien, palacio, era resguardado por unas altas rejas. Después de volver a preguntarles el nombre y pedirles sus cedulas de identidad el guardia de la puerta las dejó pasar. ¡Que manera de tener seguridad!
-¡Que enorme fuente de agua! ¡¿Es de oro?! -preguntó Sayu apuntando la enorme infraestructura que se encontraba frente a la entrada de la casa y que simulaba a unos peces dorados con cascadas de agua cayendo por sus bocas. Ya habían recorrido un largo trecho desde la puerta de entrada hasta aquí. El camino había estado rodeado por hermosos jardines que mostraban diversos y hermosos matices de colores que hicieron a Sayu imaginar que estaban entrando al mismísimo palacio de Versalles.
-Sayu, debes despertar a ese joven con un beso. -le dijo su madre con tono imperativo cuando se bajó del auto.
-¡¿Qué?!
-Así como Cenicienta. Con un vivieron felices para siempre. ¡Si incluso ya tienen el castillo!
Su mamá estaba loca ¿cierto?
-Sigue soñando, Mamá. Takahashi-san y yo sólo somos amigos. Y es la bella durmiente, no la cenicienta.
Se dio la vuelta y volvió a mirar el lugar con asombro. ¡Era realmente gigantesco! Como el palacio donde a cualquier chica de provincia le gustaría vivir.
¿Acaso esta casona, no, palacio, era ocupada únicamente por Takahashi-san y su hermana? ¡Que desperdicio! Ella podría meter a toda su familia allí dentro, incluyendo a sus primos de tercer grado, aunque aún así sobraría mucho espacio.
Que afortunadas eran ciertas personas…
-Bien. Aquí vamos.
Inspiró el agradable y puro aire del lugar y comenzó a caminar hacia la puerta.
Todos estarían ahí: Jun-san, Eric-kun, a lo mejor Gaki-san y no quería ni imaginarse si se encontraba con Tanaka Reina ahí dentro. Pero si esta seguía con su actuación de buena amiga lo más probable era que estuviera ahí, además, si su noviazgo con Gaki-san se había oficializado…
Sintió un nudo en la garganta. Si Takahashi-san estaba enamorado de Tanaka Reina sería un duro golpe para él despertarse y verla de novia con su mejor amigo ¿no?
-Pobrecito. -pronunció en voz baja apretando el oso de peluche contra su pecho. Cada vez que pensaba en Takahashi-san se le oprimía el corazón por la pena.
-¡Entra de una vez, Sayu! -le gritó su madre al mismo tiempo que tocaba la bocina.
-¡Mamá!
-¡¿Qué haces ahí parada?! ¡Ve por él!
¡Chotto! ¿Qué clase de madre tenía? ¿Y como se le ocurría ponerse a tocar la bocina en medio de la calle?
-¿Señorita Michishige?
Se giró velozmente al escuchar una voz familiar.
-A…¡Arturo-san!

-Que amabilidad de su parte invitarme a pasar a mi también, Arturo-san. ¡Es usted un ángel caído del cielo!
Sayu sabia que todo esto había sido planeado.
-No hay de que, Milady, después de todo usted fue a visitar al Señorito al hospital el otro día.
El acto de tocar la bocina también había sido premeditado, no era para que se apresurara en entrar, sino para llamar la atención.
-Ay, yo sólo hice lo que haría una madre preocupada por la salud de los buenos amigos de su hijas.
En fin, a partir de ahora no le dirigiría más la palabra. ¡Traidora!
En vez de eso se dedicaría a observar la casa. ¡Los pasillos y habitaciones eran tan enormes! Y todo estaba repleto de majestuosos cuadros, esculturas y diversas obras de arte que según lo que Arturo-san les contaba provenían de los lugares más extraños y escondidos del mundo de los que Sayu nunca había oído hablar.
-Los padres del Señorito eran coleccionistas. -les explicó el mayordomo luego de que su madre alabara cada una de las obras.- En especial la difunta señora, amaba viajar por el mundo y traer los recuerdos mas peculiares que encontraba. Bueno, eso fue antes de que enfermara.
-¿Enfermó? ¿Y de que?
Que mujer más entrometida por el amor de dios.
-La señora siempre fue una mujer débil.-el mayordomo se detuvo y tomó una fotografía de una mesa y se las enseñó.-Era una mujer hermosa y la más amable que haya conocido, pero lamentablemente nunca gozó de buena salud. Especialmente del corazón.
Sayu se fijó en la fotografía. Era increíble su parecido con Takahashi-san.
Terminaron de cruzar el enorme pasillo recubierto de alfombra aterciopelada hasta que llegaron a una espaciosa estancia llena de sillones, sillas, mesas, adornos, más cuadros, lámparas de auténticos diamantes colgando del techo y ataviada con la chimenea más grande que Sayu hubiera visto en su vida.
Y ahí estaba ella…
-Oh, aquí está, Señorita Reina. Mire quienes llegaron.
La aludida se volvió rápidamente dejando caer algo que tenia en la mano.
Era un marco de fotos cuyo vidrio se rompió en mil pedazos al estrellarse contra el piso.
-¡Disculpe! Yo…que torpe.
-Está bien, no se preocupe. Llamaré a una criada para que limpie todo esto. Enseguida regreso.
El hombre se retiró por uno de los tantos pasillos.
Sayu y su madre se quedaron a solas con el demonio.
-Sa…¿Sayu? -su madre le susurró en un oído. -Esa ¿es la misma chica que…
Le dijo que si. Ya se había acostumbrado a esta nueva apariencia de la chica con el cabello suelto, liso y castaño con unos casi invisibles reflejos rubios.
El primer día que la vio así se sorprendió muchísimo, ya que no sólo se había hecho eso en el cabello, sino que a la falda del uniforme de la academia le quitó las cadenas y le descoció la exagerada basta, comenzó usar la blusa planchada y no volvió a ponerse las botas enormes con las que casi le rompió la nariz a su amigo de infancia. Era otra chica.
Ese día vestía un vestido largo de colores suaves, su maquillaje era sobrio, y para verse más linda e inocente se había puesto un gorrito blanco que la hacía verse mucho más angelical y santa.
Sin toda esa parafernalia de antes, Sayu debía admitir que en efecto, Tanaka Reina era una chica bastante bonita. Se veía realmente tierna y adorable, pero eso realmente eso no le importaba.
-Hola Michshige-san.-la saludó políticamente tomándose el vestido con las manos.-Señora Michishige.
La actuación de niña buena tampoco le importaba, para ella esa chica no era más que un lobo con piel de oveja.
-¿Vinieron a visitar a Ai-kun? -preguntó con una vocecita tierna mientras observaba los regalos en las manos de Sayu.
Ésta y su madre escrutaron a la chica con suspicacia. Esta nueva actitud de ella no hacia más que producirles desconfianza. Y no era para menos ¿Qué rayos le pasaba?
-¿Sucede algo? -esbozó una sonrisa, confundida.
Entró una criada con una pala y una escoba, seguida por Arturo-san.
-Disculpe que las haya dejado solas.
-No se preocupe.-contestó su madre de inmediato.
-¿Se encuentra bien, señorita? ¿No se cortó con un vidrio?
La chica negó sonriente.
-¿Qué hago con la fotografía, señor? –preguntó la criada.
-Pues ponla en otro marco. ¿Qué foto es?
-Etto…no tendrá algo para beber, Oji-chan -consultó la chica de pronto. -Reina está sedienta.
-Por supuesto. Anko, ve por algo para la señorita. ¿Un té de Oolong, cierto?
La chica volvió a sonreír enseñando su bonita sonrisa.
-Usted me conoce muy bien.
El hombre recibió la foto de la criada que salió apresurada. En cuanto la vio esbozó una cálida sonrisa.
-Claro, son años de conocerla, señorita.
Sayu se percató de que su madre se ponía de puntillas para ver la foto y la tiró del brazo.
-No seas entrometida.-le reclamó.
-Señora y Señorita ¿quisieran algo de beber ustedes también?
-Ah, cla…
-En realidad.-dijo Reina de repente.-Son las dos señoritas, Arturo-san.
Sayu la miró estupefacta.
-Michishige-san no tiene padre. Sólo son ella, su madre y su hermanita.
Era…imposible…¿Cómo…
-¿De veras? Disculpe entonces, Milady.
-Está bien.-se apresuro a decir su madre-.No era su deber saberlo.
Se puso helada ¿Por qué Tanaka Reina conocía aquella información sobre ella y su familia? Miró a su madre de reojo. Estaba seria como nunca y miraba a la chica con detenimiento.
Ésta le devolvió una dulce sonrisa.
¡Ding Dong!
-¡Oh! Es el timbre, han de haber llegado los señoritos. Enseguida regreso.
En cuanto el hombre se retiró, la mirada y la sonrisa de Reina cambiaron en una expresión petulante.
Sayu desearía haber estado contenta por la llegada de Eric-kun y Jun-san, pero no le importaba en lo más mínimo. Estaba aterrada. Aquella chica realmente era un ser escalofriante.
-¿Ya estás aquí?
El rostro de la víbora se iluminó y avanzó con rapidez.
Sayu se volvió para ver quien había hablado. Era el simpático de Niigaki. Traía su ropa gigante de delincuente juvenil.
-¡Oh! -gritó su madre al mirarlo. El chico estaba cubierto de golpes y un par de arañazos.
-¿uh? -musitó el chico extrañado.- ¿Quién es usted…y ¡¿tú?!
-La señorita Sayumi vino a visitar al señorito y su madre la trajo.-explicó el mayordomo a sus espaldas.-Pero dígame ¿dónde están el señorito Jun y el señorito Eric? ¿Se quedaron atrás?
-¿Ah? –gruño el chico con cara de molestia.- ¿y que sé yo?
-Pero si ustedes son ami---
-Es mejor que no toque el tema, Arturo-san -le aconsejo Reina con delicadeza.
El hombre entendió que debía callarse y asintió con la cabeza.
-¿Cómo está?, Arturo.
-Dormido, señorito.
-Voy a verlo. -anunció y se apresuro a meterse por un pasillo.
-¡Ah! Espera Gaki-san, ¡Reina va contigo!
El lugar quedó en silencio y Arturo exhaló un suspiro de resignación.
-¿Quiere subir usted también, Señorita?
-Ve Sayu.-le dijo su madre.
-¿Huh?
-Está en su habitación. La conduzco hasta allá.
-Ah, yo…no se preocupe. Yo…
No quería que Gaki le gritara y en el peor caso golpeara, además interrumpiría la atmósfera de los nuevos novios ¿no?
-¿No quiere?
-Yo espero.
No pasó ni un minuto cuando volvió a sonar el timbre. Esta vez se trataba de Eric-kun y Jun-san.
-¡Por dios! -volvió a exclamar su madre al verle las caras.- ¡¿Los asaltaron?!
Sayu supo que se habían peleado con Gaki de nuevo y esta vez ni Jun-san se había salvado de su furia.
-¡Mi…Michishige-san, Oba-chan! –profirió Eric con impresión.-¡¿Qué están haciendo aquí?!
-Vinimos de visita.-respondió su madre con alegría.-Y ya le dije que podía llamarme Sachiko, Eric-sama.
¡Que asco! ¡Para eso que ella dejara de llamarlo Eric-sama! ¡Era vergonzoso!
Conversaron un rato en la sala y luego de que Eric se disculpara unas tres mil veces por no dar señales de vida y darle su número de celular, él y Jun expresaron su deseo de ver al enfermo.
-El señorito Gaki y la Señorita Reina ya están arriba.
Eri y Jun se miraron con expresión de disgusto.
-No importa, vayamos igual.-dijo Eric.-¿Vienes con nosotros Michishige-san y usted también, Sachiko-san?
-No, yo me quedo aquí. No tengo nada que hacer allá. Sólo vine para traer a mi hija. Acompáñalos, Sayu.


Sayu no tenia ganas de subir las escaleras. Quería volver a su casa a ponerse a estudiar y a olvidarse de todo.
Odiaba que Tanaka Reina estuviera ahí y estuviera saliendo con Niigaki, odiaba que Jun y Eric parecieran un par de boxeadores después de un encuentro.
Realmente no entendía a la gente rica y poco a poco comenzaba a desagradarle.
Aún así quería ver a Takahashi-san, así que movió los pies y los acompañó.
-¡Le trajiste regalos! –chillo Eric mientras subían la escalera. A pesar de los golpes estaba lleno de energía. -¡Que linda eres!
¿Linda? Sayu bajó la cabeza, con azoramiento. Podía ser rico y violento, pero vaya que era amable y caballero.
-¡No te apenes, Michishige-san! Nosotros no trajimos nada, así que somos nosotros los que deberíamos avergonzarnos.
Finalmente llegaron hasta la habitación de Takahashi-san y abrieron la puerta. Como era de esperar la estancia era enorme, incluso, lo era más que la Sala de recreación estudiantil y probablemente que el apartamento de la familia Michishige.
Gaki estaba sentado junto a la cama, al parecer, hablándole a su amigo, mientras que Reina se apareció por el balcón cargando en sus brazos un gato grisáceo que ronroneaba bajo sus caricias. Parecía un tanto incomoda y estaba blanca como el papel. Además de ellos, como si hubieran querido trasladar la clínica a la casa, por la habitación se paseaban unas dos enfermeras que revisaban los aparatos alrededor de la cama.
Y ahí estaba el enfermo; repleto de agujas, electrodos, cables y más cables. A pesar de que su estado no parecía mejorar, la cantidad de parches en su rostro había disminuido y ni su ojo y el resto de los moretones estaban tan hinchados como ese día que lo vio en el hospital. Además, se veía tranquilo, lo cual en cierta forma era agradable de ver.
-¿Qué están haciendo ustedes aquí? -inquirió Gaki soltando la mano de su amigo inconsciente y poniéndose de pie.- ¿Qué acaso no les dejé claro que no quería volver a ver sus entupidas caras?
Y ya comenzaban la violencia, Sayu temió que no faltara mucho para los golpes.
-Ai-chan es nuestro amigo también.-contestó Eric con firmeza.- Que nos hayamos peleado contigo no significa que ya no seamos más amigos de él.
Gaki los miró con el ceño fruncido y soltó un bufido. Su mirada hostil se reunió inevitablemente con la ella.
-¿Y que diablos está haciendo ella aquí? Que yo sepa no es amiga de Ai-chan.
-Si lo es. Ella lo ayudó cuando tu noviecita criminal lo golpeó el lunes pasado.
El chico destensó su expresión y le lanzó una mirada inquisitiva a Reina, esta palideció aun más, pero sólo se encogió de hombros.
-No tengo idea de que está hablando.
Eric, Jun y Sayu la fulminaron con la mirada, pero no dijeron más. Obviamente no era el momento ni el lugar.
-Vamos a entrar.-les propuso Eric y Sayu y Jun lo siguieron. Rodearon la cama y Sayu dejó sus regalos en el velador junto a esta.
Los ojos hostiles recayeron sobre ella.
-¿Qué es eso?
-Regalos.
-Ai-chan está inconsciente, no puede comer chocolate ¡¿Qué acaso eres idiota?!
Sayu se quedó sin saber que hacer ni decir. ¿Acaso ese delincuente juvenil le había gritado y llamado idiota?
-Dejalá en paz, Gaki. Ella sólo intentaba ser amable.
-¡Tú no te metas, tortuga!
-¡Entonces déjala tranquila y vete con tu noviecita!
-¡¿Quieres que te de otro golpe?!
-¡Inténtalo si puedes, debilucho!
-¡Te voy a revent---
-¡BASTA!
Sayu no aguantó más. No pensaba quedarse ahí a ver como se destrozaban a golpes.
-¿Qué acaso no tienen respeto por su amigo enfermo?
Ambos chicos se quedaron viéndola con los ojos muy abiertos. Y no solo ellos, sino que Jun y Reina. Era claro que nadie se lo esperaba.
Mejor.
-¿Tú…
-¡El pobre está inconsciente! ¡Está descansando y ustedes lo único que hacen es gritar y pelear! ¿Acaso creen que él estaría feliz de saber que mientras estaba mal, sus amigos no hacían otra cosa que discutir entre ellos e irse a los golpes?
Gaki se quedó mudo y Eric bajó el cabeza, avergonzado.
-Eso pensé. Son unos amigos horribles ¿sabían? -habló sabiendo que estaba cruzando un poco el limite, pero no le importaba, ya estaba harta de tanta violencia y desconsideración.- ¡Están haciendo exactamente lo mismo que los que atacaron a Takahashi-san! ¡Si siguen golpeándose van a terminar igual que él y estoy segura de que eso no le gustaría nada! ¡Vamos! ustedes lo conocen mucho mejor que yo ¿no?
Nadie dijo nada. Era obvio que se daban cuenta de que tenía mucha razón.
Perfecto, ya no tenia nada más que hacer ahí.
-Ya me di cuenta que fue un error venir hasta aquí. No compartimos la misma clase social ni mucho menos los mismos valores. Adiós.
Se dio la vuelta para marcharse dejando a todos con la boca literalmente abierta.
-¡E…espera Michishige-san! ¡No te vaya---
-¿Dónde estoy? –preguntó de pronto una 6 voz en la habitación.- ¿Quiénes son ustedes?
Sayu se giró apresuradamente.
Takahashi-san había abierto los ojos y miraba a su alrededor con confusión.


7 comentarios:

Tami dijo...

wuaaa soy la primera en escirbir ¬¬ que flojos xDD
weno al fin !! deperto aikun *0* uwwuuwuwuw
espero se le tire a gaki jojo
me encato el cap ,al fin sayu los puso en su lugar a los vandalos xDDD jaja espero el proz cap oengai!!!!!!

kari de kamei dijo...

aikun!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
dios no m digas q no recordara nada o.o y
ahora si ya tienes pnsado el rigton q pondra erik en su cel para cuando sayu le able?


atte> la fan No 1 de erik kamei

パオラ dijo...

siii ai desperto..!!! NO RECUERDA NADA???!!! OJALA NO RECUERDE SU AMOR POR REINA..Y S EENAMORE DE ALGUIEN MAS..!! WII...REINA POR FIN ES NORMAL? FISICAMENTE DIGO..!!! JAJA

Gab98 dijo...

hahahahaque se enamore de Sayu!!!! o de Gaki y sea yaoi XD!!!! aunque amo el ReiAi tambien XD waa me dejaste intrigada no recuerda nada!!!! ya se que despierte como un casanova XD y ahora que Reina sufra muaha muaha xd ok...ire a darle de comer a mi guau guau XD continua plis!!!

Michi.Pinku! dijo...

>o< DESPERTÓ y sin memoria ? .w.
quizá eso es mejor? como dicen por ahí... y despierta todo un casanova *-*
Amé a Sayu en este episodio, aunque haya retado a Eric-Kun >o<!!! Sigo insistiendo... puedes darmelo?? X'DDDD

Rocío dijo...

Waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa *-*
conti conti conti x3

Neko Mioko dijo...

Eri-nyan!! como puedes dejarlo asi o___O waa quiero saber que pasara con Ai-kyun~~ asdsdasad Sayu fue genial diciendoles sus verdades a Gaki y Eric owó continualo nee~~ ;w;

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