Seishun Collection - Capitulo 10

Clasificación: R-0



"Confesiones"



Y así, sin que apenas se diera cuenta, transcurrieron las semanas y Sayu se convirtió en una alumna regular de segundo año de la academia Haromoni@.
En comparación con los dos primeros días de clases, los siguientes resultaron ser bastante tranquilos.
Levantarse temprano todos los días, atender a clases, conversar con Koharu, Jun, Eric y a veces con Gaki-san, de vez en cuando intercambiar miradas de odio con Tanaka Reina, todo aquello se había vuelto parte de su jornada habitual en la escuela. Luego cuando llegaba a su casa, estudiaba, dormía y luego de nuevo al otro día lo mismo. Sumándole a eso las clases de cocina a las que con Koharu había comenzado a asistir dos veces por semana.
Al principio, Sayu se había desilusionado un poco el primer día cuando se dio cuenta de quien era la encargada del club.
-Buenos Días queridas alumnas. –las había saludado toda despeinada luego de llegar 10 minutos tarde.- Estoy segura de que muchas me conocerán como la enfermera. Mi nombre es Iiida Kaori y estaré a cargo del club de cocina. Yoroshiku.
A Sayu se le había desfigurado la cara. ¡¿Esa loca iba a enseñarles a cocinar?!
Pero al final luego debió comerse todos sus prejuicios, a pesar de verse como una mujer desarreglada y desorganizada resultó ser muy cuidadosa y delicada para las cosas de la cocina y fue la única que se atrevió a probar el pastel salado que Sayu con mucho esfuerzo, pero sin mucho éxito había preparado.
Participando de ese taller también descubrió que no toda la gente era prejuiciosa en esa escuela, las chicas que asistían a la clase siempre eran muy amables y empáticas con ella. Nada comparado con las plásticas de sus compañeras de curso y las teñidas de tercero.
La verdad si tenia que analizar su estadía en la academia en estas ultimas semanas, podía decir que había sido bastante placentera y no sólo en la academia…
Existía otra cosa que la tenia bastante contenta.
Desde ese día en que secuestraron fallidamente a la víbora de Reina, había comenzado a realizar visitas frecuentes a la mansión de los Takahashi.
En un principio, se había sentido un tanto incomoda metiéndose ahí sin ni siquiera conocer mucho al dueño de casa. Sin embargo, Sayu quedó sorprendida la segunda vez que fue a verlo…
-Michishige-san ¿no?
-Ha…hai.
-¿Como es que recuerdas el nombre de esta don nadie, Ai-chan?
-¡Oye!
-Jajajajaja. Es porque estoy haciendo un esfuerzo para recordar el nombre de mis amigos. Porque son personas importantes para mí.
El había sido tan dulce y tierno al recordarla esa vez.
Las primeras veces había ido con Eric, Jun y Koharu, y bueno, Gaki que prácticamente vivía en esa casa pareciendo olvidar que era un estudiante de la academia.
Las visitas eran cortas, pero todos intentaban disfrutarlas al máximo. A veces realizaban torneos de videojuegos, otras veces comían de lo lindo y otras tan sólo conversaban, aunque la mayoría de las veces hacían las tres cosas juntas mientras Arturo-san los atendía como reyes.
Luego Koharu iba a dejarla a casa en su limusina y Sayu se preocupaba de estudiar y hacer todos sus deberes, para que al día siguiente, tuviera la posibilidad de poder ir a ver a Takahashi-san, no, a Ai-chan junto a los demás.
Si, Ai-chan. Había ocurrido un día en que Koharu fue castigada por sus padres por salir tanto y nunca hacer los deberes; Eric-kun tenía el funeral de un familiar y Jun debía ir al doctor.
-¡Michishige-san! -la había recibido alegremente cuando entró a su habitación-. ¿Hoy vienes sola?
Sayu le explicó lo ocurrido.
-¿Jun-kun al doctor? Probablemente sea por fumar tanto.
-Hai. Yo pensé exactamente lo mismo.
Tomó asiento en la silla junto a la cama del enfermo y comenzó a pasear sus ojos por la habitación. Estaba un poco incomoda porque era la primera vez que estaba a solas con el chico.
-¿Y dónde está Gaki-san?
-En su casa. Su padrastro mandó guardias y todo para llevárselo. Dijeron que no podía seguir faltando a clases o lo haría repetir el año.
-Es cierto. Hace siglos no va.
-¿Lo extrañas?
-¿Ah?
-Como ustedes 2 siempre se están peleando. Creo que hacen una muy bonita pareja.
Lo miró espantada.
-¡¿Con ese?! Ni en un millón de años.
El chico se echó a reír y Sayu no pudo evitar contagiarse con él, su sonrisa era tan linda y resplandeciente.
-Gaki-san es tan buen chico. La mayoría de mi recuperación se la debo a él, y claro, a todos ustedes. Estoy muy agradecido por todo su apoyo.
Sin embargo, no habían demasiados avances en la recuperación, pensó Sayu. Aun así, a pesar de que no podía recordar desde el día que despertó hacia atrás, Takahashi-san parecía mucho más feliz que cuando lo había conocido, y eso que el Doctor dijo que existía la alternativa de que sufriera de depresión o serios problemas de mal humor.
A lo mejor, el permanecer ignorante acerca de su pasado era mejor.
-Antes de que se me vuelva a olvidar. El otro día estuve viendo los regalos que me trajeron, encontré un osito de peluche y unos bombones. Arturo-san me dijo que los habías traído tú. Muchísimas gracias, estaban deliciosos.
-¿En serio te gustaron? ¡Que alegría!
-A mí y a Gaki-san. Él me ayudó a comérmelos.
Al escuchar nuevamente el nombre de su enemigo, Sayu puso cara de ofendida.
-Pues a mi solo me interesa la opinión de Takahashi-san.
El chico volvió a echarse a reír enseñando su blanca y perfecta dentadura.
-Apropósito, Michishisge-san, aprovechando que Gaki-san ni los otros están aquí, me gustaría preguntarte una cosa.
- ¿Qué cosa?
El muchacho se puso a jugar con sus manos y las miraba como si fueran lo más interesante del mundo.
Reconoció esa actitud. La había visto en su casa ese día cuando le fue a entregar las flores y también al día siguiente, cuando había mentido para encubrir a Tanaka Reina.
Esa manía de tener las manos ocupadas lo decía todo; iba a preguntarle algo que tenia miedo de preguntar.
-¿Qué deseas preguntarme, Takahashi-san?
-Mmm…bueno…yo…es sobre la novia de Gaki-san.
Sintió un repentino malestar en el estomago ¿Por qué justamente de ella?
-Dime. Te escucho -contestó poniéndose seria.
-Es que…¿recuerdas esa foto que encontró Gaki-san el otro día y que hizo que ella se sintiera mal?
Le costó recordar a cual se refería, había intentado borrar ese episodio de su cabeza, ese y todos los que tuvieran relación con la responsable del estado de salud de su nuevo amigo.
-Si, ¿esa que creías que era ella?
-Esa misma. Gaki-san me dijo que Arturo-san debía saber de quien se trataba, así que un día cuando me trajo la cena, le pregunté.
“-Disculpe, Arturo-san.
-¿Qué sucede, Señorito?
-Quería hacerte una pregunta. Niigaki-san me dijo que tú me podías ayudar.
-Por supuesto, en cualquier cosa que usted necesite, amo.
-Es esta fotografía ¿Este soy yo, no? Me gustaría saber quienes son las otras dos personas.
Cuando el hombre posó sus ojos sobre la fotografía su rostro adoptó una expresión preocupada.
-Pues…es una fotografía de infancia.
-Eso ya lo sé pero ¿Quiénes son estas personas? La niña y la mujer.
-No lo sé, señorito.
-¿Cómo que no sabes? Dime, acaso el nombre de esta niña ¿es Reina?
-Señorito, le pido por favor que no me haga más preguntas. Estoy ocupado.
Y sin dar más explicaciones el hombre se marchó.”
-Y después de eso –continuo explicando Ai.- Cada vez que le pregunto al respecto, evade el tema o me ruega que no le pregunte acerca de eso. Y cuando le he preguntado a otros empleados, me dicen los mismo.
Así que todos estaban intentando protegerlo de las garras de Reina, pero ¿por qué? ¿No la amaban todos en esa casa? Al menos, eso le había parecido la primera vez que fue allí y los empleados la habían tratado con cariño.
-Estaba pensando en preguntarle a mi hermana, pero dijeron que estaba de viaje y…la verdad es que tampoco la conozco mucho.
Sayu tampoco. Sólo la había visto en el hospital y el día en que el recobró la conciencia. Parecía realmente distante con su hermano.
-La verdad es que no sé que hacer. Todos los días cuando despierto no puedo evitar recordar las palabras que me dijo esa chica y yo…no se que pensar.-confesó el muchacho con rostro angustiado.- Yo me preguntaba si tu me pedias ayudar.
-¿Yo?
¿Ella? ¿Y que podría saber ella?
-Si, mira. Esta es la foto.
El chico se giró hacia s velador y tomó un marco de fotos que mantenía boca abajo.
-Takahashi-san yo…
-Sólo échale un vistazo ¿si? Quizás reconozcas a alguien. Te lo pido por favor.
Su expresión era de suplica y Sayu no pudo más que aceptar. Miró la fotografía, el chico parecía ser claramente él y la niña tenia, en efecto, un cierto aire a Tanaka Reina, pero la mujer no le sonaba de nada.
-Lo siento mucho, pero como te explique la otra vez, llegue al colegio este año y antes del accidente apenas te conocía.
El semblante del chico se ensombreció. Estaba cubierto de decepción.
-Ya veo. Está bien, disculpa por molestarte.
-Oh no, no me estás molestando en lo absoluto. De hecho, lamento mucho no poder ayudarte. En serio.
Ai la cogió de la mano y una sonrisa volvió a iluminar su rostro.
-Gracias. No sabes cuanto esas palabras significan para mí.
Sayu se quedo pasmada. El tacto de las cálidas manos del muchacho sobre su piel la tomó totalmente por sorpresa. También sus palabras y su cálida mirada.
Él era tan…lindo.
-En todo caso, ¿no crees que la niña y esa chica son parecidas? -le preguntó apartando sus manos de la suya, para desilusión de Sayu, y apuntando a la niña de la fotografía.- Su sonrisa, a la novia de Gaki-san también se le asoman sus colmillitos cuando se ríe.
-¿Tú…tú te fijaste en eso para reconocerla?
-Hai. Cuando vi esta foto eso fue lo que mas me llamó la atención. Estoy seguro de que son la misma persona.
Takahashi-san era tan listo. ¡Que estupidez por parte de sus criados el intentar engañarlo!
-Si, su sonrisa es realmente muy linda…
Sayu lo miró asustada. Estaba mirando la fotografía con una expresión embelesada que le gritaba ¡peligro!
¡No vaya a ser que se volviera a enamorar de esa ahora que por fin la había olvidado!
Le arrebato el marco de fotos de las manos.
-Deja de ver esa foto, Takahashi-san. Necesitas descansar.
-¿Descansar?
-Si, te ves cansado. Arturo-san me dijo que todavía te venían fuertes dolores de cabeza.
-Es verdad, y también veo todo borroso. De pronto, no puedo enfocar la vista en un objeto por que se…se…
-¿Difumina?
-Eso. Especialmente cuando juego videojuegos.
-Mmm…a lo mejor necesitas más aumento en tus gafas.
-¿Gafas?
Sayu lo miró con extrañeza, sin duda parecía aturdido.
-Si, tus gafas, por cierto, no las he visto desde antes del accidente.
-No tenia idea de que usaba gafas.
-¿No?
-Nadie me dijo.
-¿Qué? Pero y ¿Arturo-san?
-¡oh, las gafas! –exclamó el hombre cuando lo llamaron para preguntarle-. Todavía no llegan.
-¿No llegan?
-No las encontré ese día entre sus cosas, así que mandé a hacer otras.
¡Así que esa criminal se las había robado, ¿ah?!
-Ahora ya me siento más tranquilo -dijo el chico sonriente echándose hacia atrás cuando el mayordomo ya se hubiera marchado.- Y todo gracias a ti, Michishige-san.
-¿Por mi? No digas eso Ai-cha…perdón, quise decir Takahashi-san.
-¿Me llamaste Ai-chan? Así es como Gaki-san y Eric-kun siempre me llaman.
-Lo sé. Discúlpame por favor. Supongo que me acostumbré.
-¿Por qué te disculpas? -preguntó con expresión divertida-. Es mi nombre ¿no?
-Si, pero no creo que…
-La verdad no entiendo por que tú, Koharu-chan y Jun-kun me llaman tan educadamente: Takahashi-san. Es muy largo y somos amigos. ¿No?
-Como a mi me llaman Michishige-san ¿cierto? La gente suele enredarse, en especial Eric-kun.
-Jajajajajaja ¡él es muy gracioso! Me hace reír mucho.
Sayu asintió con alegría, por alguna razón cada vez que veía esa sonrisa sentía una sensación de júbilo en todo el cuerpo.
-Entonces, vamos a parar con toda esta tontería de la formalidad ¿Qué te parece?
-¿Huh?
-Si tú me llamas Ai-chan…
- ¿Tú puedes llamarme Sayu-chan?
-Exacto.
Se miraron con complicidad y se sonrieron.
Después de ese día Sayu se había ido feliz de la vida, y aquella noche no había podido dejar de pensar en Takahashi Ai y su sonrisa de ángel.
Bueno, eso había ocurrido hace unas 2 semanas y las cosas no podían ir mejor.
Primero: Gaki había vuelto a ir al colegio.
Segundo: Ahora la llamaba Sayumin en lugar de ¡oye! O ¡tú! O ¡anoréxica!
Tercero: El chico aceptaba que ella y Koharu almorzaran con ellos, al menos los días que el comía con ellos, por que día por medio debía almorzar con su “novia”.
Esos días, Sayu no sabia si era debido a la rabia o a la ausencia de la persona con la que solía discutir, se ponía de muy mal humor.
Tanto, que incluso Eric, que siempre conversaba con ella con alegría, en esos días prefería tomar distancia. Incluso hasta Koharu.
-¡No es mi culpa que Gaki-san tenga novia y tú estés sola! -le había gritado en una ocasión y no se habían vuelto a hablar por el resto del día, de hecho, en ese instante Sayu se había parado de la mesa y sentado sola.
Ellos no entendían que no era el hecho de que Gaki-san tuviera novia lo que le molestaba, sino que era la novia que tenia.
-Yo ya me acostumbré.-confesó Eric un dia que estaban sentados en una banca de los jardines conversando.- Ya les quedan como 2 semanas para que terminen.
-Pero eso es recién la mitad, Eric-kun ¡Aún falta mucho!
-Ignóralos.
-No es tan fácil como crees. ¿Qué acaso no es por culpa de ella que Ai-chan está así?
El chico la miró con inusitada gravedad.
-¿Es por él, cierto?
-¿Ah?
-Por Ai-chan, últimamente están muy unidos. Incluso, ahora tú lo llamas Ai-chan y él te llama Sayu-chan.
-Bueno, si, ahora nos hemos hecho muy cercanos.
-Con Gaki-san también. Dejas que te llame Sayumin.
-Es preferible a ¡oye! O ¡tu!
-¿Y yo?
-¿Tú?
-Sigues siendo Michishige-san para mí.
¿Qué era esa expresión tan seria en el rostro del siempre sonriente y carismático Eric-kun?
-Puedes llamarme Sayu-chan también. No me importa.
-¿No te importa?
El muchacho le clavó los oscuros ojos que hicieron sentir a Sayu como si quisiera atravesarla con ellos.
-No -afirmó con tono amable, sin dejar de extrañarse-. Eres mi amigo.
-¿Puedo hacerte una pregunta?
-Claro.
-Tú…¿a ti te gusta alguien?
Se quedó helada.
-Si, gustar. Así como a la bruja le gusta Gaki y a Ai le gustaba ella.
Se apresuro a bajar la vista. Ahora que tocaba el tema, últimamente se sentía algo confundida al respecto.
Pasaba momentos muy agradables junto a Eric, Jun y Koharu y también se pasaba lindos momentos con Ai-chan. Pero con ambos era distinto; con Eric y los otros se reía y conversaban de su vida en el colegio, pero con Ai-chan. Ai-chan le causaba una ternura que hacia que muchas veces tuviera que aguantarse las ganas de abrazarlo y acariciarlo. Él era como el hermano pequeño que nunca tuvo, no era más como un cachorrito herido y abandonado al que debía cuidar y proteger.
-¿Te gusta Ai-chan, no?
Sayu se quedó aun más helada. ¿Por qué tan directo?
-Nee, Eric-kun ¿Qué estas diciendo así tan de repente? Somos amigos ¿no?
-Gomenasai. - el chico se encogió de hombros y la seriedad se borró de su rostro.- Es sólo que yo quería preguntarte algo.
-¿Qué cosa?
-¿Te gustaría ir conmigo al baile?
¿Todas estas preguntas eran para pedirle que fuera al baile con ella?
En todo caso, como además de fiesta de salida de vacaciones, era una especie de bienvenida a Ai-chan luego de su recuperación, ella ya le había prometido a él que lo acompañaría.
-Lo siento mucho, iré con…
-Ai-chan.-contestó por ella con dureza. Luego se puso de pie y se marchó sin decir nada.
Al día siguiente apenas la saludó y la mayoría de las veces cuando estaban todos juntos conversando, él estaba muy callado. Al final, resultó que aquella semana apenas abrió la boca.
Sin embargo, esa semana hubo otra cosa que le inquietó más que la actitud infantil de Eric-kun.
Fue el miércoles cuando tocaron el timbre para salir de clases. Justo, al mismo tiempo que sonaba la campana, su celular vibró.
Sayu se impresionó de ver el nombre de Ai-chan en la pantalla. Ambos solían comunicarse por mensajes de texto, el chico jamás la había llamado antes.
-¿Aló? ¿Ai-chan?
-Necesito que vengas.-contestó una voz apremiante-. Es urgente.
Le pidió de favor a Koharu si la podía acercar hasta la casa del chico. Su amiga aceptó con un aire de reproche.
-Supongo que Koharu tampoco está invitada esta vez.
Ahora que lo pensaba ella también estaba rara. Aunque era entendible ¿no? Ella y Ai-chan se estaban llevando muy bien últimamente y habían pasado varias tardes juntos hablando de la vida. Sayu le contaba de cómo era su vida en Ube y Ai escuchaba con atención. Otras veces habian visto una película y en otras ocasiónes ella se había puesto a hacer los deberes mientras el leía un libro. Ahora que tenia sus gafas de vuelta había descubierto esta nueva afición, aunque Arturo-san aseguró que venia de antes.
Como fuera, Sayu no tenía la culpa de que se hubieran hecho tan buenos amigos. Así que le agradeció a Koharu por llevarla y viajó en silencio, mientras Airi hablaba hasta por los codos de su novio, el famoso hijo del doctor. Sayu no le prestó la más mínima atención, ya la tenia harta con el temita y estaba mucho más preocupada por Ai-chan y su sorpresiva llamada.
Se oía realmente preocupado.
-Vine lo más rápido que pude.-le informó cuando entró a la espaciosa habitación dejando su bolso sobre el sofá.- Disculpa si me demoré.
-Está bien.- contestó el dueño de casa desde su habitual lugar en la cama. Tenia la mirada fija en la nada, el entrecejo fruncido y la mandíbula tensa.
-¿Qué pasó, Ai-chan? ¿Por qué me pediste que viniera tan urgente?
-Disculpa si interrumpí tus clases.
-No lo hiciste, cuéntame.
El chico tomó aire y encontró su mirada con la suya. Se sintió nerviosa. Esa mirada profunda la hacia sentir maripositas en el estomago.
-Encontré algo.
-¿Algo?
El chico sacó una mano debajo de las mantas. Tenía algo en ella.
-¿Qué es? -preguntó Sayu con evidente curiosidad.
-Un teléfono celular.
Abrió la mano y dejo caer un aparato celular de color rojo.
Aquel celular…
Recordaba haberlo visto el primer día de clases, en las manos de él.
-Ese es…
-Es mío ¿no es cierto?
-Bueno, el primer día de clases, cuando n conocimos, te vi usarlo.
Cuando Reina le había ordenado llamar a Gaki-san y luego lo había dejado medio muerto en el piso de tnto golperalo.
-¡Lo sabia! –gritó de pronto lanzando el aparato contra la pared.
Sayu lo miró impactadisima.
-¿Q…qué sucede? ¿Pasa algo con él?
Ai se pasó una mano por el cabello.
-Le pregunté a Arturo-san que había pasado con mi celular y me dijo que el creía que me lo había robado la gente que me atacó. Sin embargo, hoy la criada estaba haciendo la limpieza y lo encontró debajo de mi cama.
-¿Debajo de tu cama?
-Me lo pasó y lo encendí. Revisé los contactos y tenia los nombres de Gaki-san de Eric-kun, de Jun-kun y el número de casa que salía coincide con el de acá. Incluso llamé para asegurarme.
-¿y de donde salió? ¿Por qué estaba ahí?
-Eso es lo que no me explico.
¿Acaso Reina? Imposible, ese tipo de prueba la delataría ¿no? No tenía sentido dejarla bajo la cama de la victima. ¿Habría querido deshacerse de el? ¿Pero así? No era tan tonta.
-¿Y le dijiste a Arturo-san que lo habías encontrado?
-Eso iba a hacer, pero…
-¿Pero?
Ai volvió a tomar aire y se pasó ahora una mano por la frente, de verdad estaba muy tenso.
-¿Qué pasó, Ai-chan? Dime. Puedes confiar en mi ¿recuerdas?
-Hai. -le sonrió con amabilidad-. Por eso te llamé.
El corazón volvo darle un vuelco. Esa sonrisa definitivamente derretía su corazón.
-Gracias por confiar en mí. -le dijo y lo cogió de la mano.
Esto del manoseo se había vuelto algo común entre ellos. A pesar de lo mal que esto pudiera sonar, se trataba literalmente de un manoseo de manos.
A Sayu le encantaba hacerlo, pensaba que parecían un par de novios y adoraba que Ai-chan la tocara con sus grandes manos y largos dedos. Siempre suspiraba de sólo recordarlo.
-Te lo mereces. Tú has sido mi ángel de la guarda, Sayu-chan.
¿Ella? ¿un ángel de la guarda? ¡Pero si él era el ángel aquí!
-De cualquier forma. -Ai reanudó su platica , le soltándole las manos y restregándose las suyas con nerviosismo.- Déjame contarte.
-Claro.
-Antes de preguntarle a Arturo-san al respecto, me puse a revisar el celular. Vi unas fotos.
Sayu temió lo peor. ¿Acaso tenia fotos raras en el celular?
¡No! ¿Qué estaba pensando? ¡Ai-chan era un chico ejemplar!
-¿Q…qué fotos?
-Son horribles, Sayu-chan.-deslizó sus manos por su rostro para despejarse.- Yo no sé que pensar.
-Pero ¿Qué fue lo que viste?
-Muchas fotos.
-Ya. Pero ¿de que? O mejor dicho ¿de quién?
-En algunas salían los chicos. Eric-kun y Gaki-san haciendo sus locuras.
¿Locuras? Eso sonaba un tanto peligroso para sus oídos. Especialmente viniendo de esos dos…
-Pero esas fotos no fueron las que me perturbaron ¿sabías?
¡Si se había dado cuenta! ¿Por qué no podía hablar de una buena vez?
-Las que me preocuparon fueran las 500 otras. Ellas…
-¿Ellas?
-Eran todas de la misma persona.
Sayu tuvo un horrible presentimiento de quien podía ser esa persona.
-Estoy asustado, Sayu-chan.-confesó con angustia.- No tengo idea que clase de persona era antes del accidente.
¿De quién eran esas fotos Ai-chan?
Debia asegurarse.
-La novia de Gaki-san. -admitió con pesar.- Ella estaba en todas.
¡Sayu lo sabia! ¡Sabía que esa delincuente tenía que estar involucrada en todo esto de alguna manera! Bueno, la verdad no tenia porque, pero cuando el dijo que eran todas de la misma persona, sintió esa molestia en el pecho.
Ai-chan había estado muy enamorado de la chica, tanto así como para dejarla a ella como una mentirosa enfrente de sus amigos.
-Sayu-chan ¿Por qué nadie me dice la verdad? ¿Por qué nadie me explica que existía entre ella y yo antes del accidente? Todo el mundo dice que fuimos amigos de infancia, pero nada más ¿Por qué siempre terminan evadiendo el tema y no me dicen porque ella me detesta?
El chico envolvió su cabeza entre sus brazos, consternado.
-¡¿Te sientes bien?!
Si, se me pasara. Pero yo…yo necesito saber. Por que con esas fotos y después de lo que me dijo ella aquella noche, lo único que puedo pensar es en que …en que yo la acosaba o algo así.
-¿Cómo son esas fotos? ¿Me dejas verlas? –se acercó para agacharse a recoger el aparato que estaba tirado en el piso.- Si las veo, a lo mej---
-¡NO!
Sayu se detuvo en el acto. Ai-chan nunca le había gritado antes.
-Me…me daría mucha vergüenza si hicieras eso. Esas fotos son…no sé que pensar. Yo…yo por más que lo pienso más confundido me siento.
¿Qué clase de fotos eran? ¿Acaso estaba sin ropa o algo así?
-Además, según esas fotos ella engaña a Gaki-san.
-¿Qué?
-Sale con otros hombres, muchos hombres.
-Ya sabía que era de ese tipo. No me extraña en lo absoluto.
-Yo…no puedo creerlo…
-En todo caso, si esas fotos son de antes del accidente no estaba engañándolo. En esa época ella y Gaki-san no estaban saliendo.
-¿Ah no?
-No, aunque ahora puede estar haciendo lo mismo.
Se reprendió mentalmente por lo que acababa de decir ¿Por qué rayos había dicho eso? ¿Estaba defendiéndola? ¿Qué importaba que ella engañara o no a Gaki-san? Mejor era si Ai creía eso para que se desilusionara más y dejaba de verla como la victima que obviamente no era.
Pero…no podía mentir…no a él.
-Ufff.- soltó el chico más calmado. –Esa es una buena noticia.
-¿Lo es? -preguntó con molestia. ¡Que tonta había sido!
El chico asintió con la cabeza.
-Claro. Así no me siento tan mal por él.
¿Se sentía mal por el? ¡¿Qué diablos había en esas fotos?! ¡Quería, no, tenia que verlas!
-Sayu-chan…
-Dime.
-Soy lo peor.
-¿Qué? ¿Por qué dices eso?
-Creo que me gusta la novia de Gaki-san.

4 comentarios:

パオラ dijo...

Noooo ahoraa que sayuu teiene ojos para aichan...!!! salee que tambn en esa vida le gustaa reinaa uff esta genial contii!!!

Seryni dijo...

NOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Por que de todas las niñas lindas (Solo Sayu XD) en el fic....tenia que volverse a enamorar de Tanaka?
NOOO!!!!

Hay bueno ya mucho dramatismo lol.

Wii Kamei-kun celoso. Ilove it!!

Otro cap onegai!!

kari de kamei dijo...

no otraves no aichan!!!!
kieres otro golpe en la kabesa???
reina no x kamissama reina no
y mi vida eri lo amoadoro celoso es lo mejor adoro a ese niño

atte_ la fan No 1 de eric kamei

irori dijo...

T________T noooo xk aichan d nuevo c enamoro d reina T_________T

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