Namida no Iro [Capitulo 1 Parte 2]

Clasificación: R-0

Capitulo Uno Parte Dos

- Gracias, etto…
- Takahashi Ai. Me llamo Takahashi Ai.
- Gracias, Tahahahashi-sensei – dijo ella, haciendo que todos los miembros del staff y algunas actrices se echaran a reír.
- ¿Tahahahashi? – repitió Ai, riéndose a carcajadas.
- ¡Tahahahahahahahahahahahahashi-sensei! – exclamó Yuko Nakazawa, llevándose las manos a la cabeza, sin poderse controlar la risa. Efectivamente, Yuko había conseguido un papel en el dorama, haciendo de la madre descuidada de la protagonista.
- Takakahashi, Takahaaaaahashi, Taaaakahaashi – se repitió Saki a sí misma, incapaz de decir el apellido de su senpai correctamente.
- Takahashi – le dijo Ai, todavía sin poder parar de reír.
- Takahashe – repitió Saki, intentando imitar a su senpai. Eso sólo hizo que las risas a su alrededor aumentaran.
- Takahashi – le repitió Ai, secando unas lágrimas que habían caído al reír.
- Takahashi – sentenció finalmente. Yuko le dedicó un sentido aplauso y le sonrió.
- ¡Felicidades! Pase por la ventanilla al finalizar el rodaje para recibir su diploma en pronunciación de apellidos – rió Yuko.
- ¡Vale, volvemos a grabar la escena! – exclamó el director-. Desde “Gracias, etto…”
- De acuerdo – dijeron todas al mismo tiempo.
- Vale… yoi… stato! – gritó el director.
- Gracias, etto… - murmuró Saki.
- Takahahashi Ai. Me llamo… - no pudo terminar su frase; fue interrumpida por la incontrolada risa de los presentes. Esta vez incluso Saki se reía. Ai se acercó a ella y le revolvió el pelo-. ¡No te rías! ¡Es culpa tuya!
- Lo siento, senpai – dijo Saki, todavía sin parar de reír.
- Vale, haremos un descanso de veinte minutos. Les rogamos que, en este tiempo, aprendan todos a decir Takahahashi – dicho esto, el director se cubrió la boca con la mano. Todos se echaron a reír.
- ¡Mi apellido no es tan complicado! – exclamó Ai, cruzándose de brazos.
- No te enfades, Takahashi-senpai – dijo Saki poniendo su mano sobre el hombro de la mayor.
- ¡Mira qué bien dices mi apellido ahora! – rió Ai, apartando la mano de Saki de su hombro a modo de juego. Ella le sonrió y se dirigió hacia los camerinos para retocarse el pelo que Ai le había revuelto. Ella observó cómo ésta se marchaba y sacudió su cabeza; realmente, esta chica era muy divertida.

De pronto, el teléfono de Ai comenzó a sonar. Ella lo sacó de su bolsillo y respondió.

- ¿Moshi-moshi?
- Ohayou, preciosa – dijo la chica del otro lado de la línea, y una sonrisa se dibujó en los labios de Ai-. ¿Qué tal va el rodaje?
- Bien – contestó-; nos acaban de dar un descanso de veinte minutos, así que podemos hablar un rato.
- Genial, genial – rió Risa-. ¿Está ella contigo?
- No; está en su camerino retocándose el pelo – respondió Ai-. No me digas que vuelves a estar celosa otra vez.
- ¿Celosa? ¿Yo? Te confundes de persona, Ai-chan. Yo no soy celosa en absoluto – dijo Risa-. Aunque tengo que admitir que no me hace ninguna gracia que te fueras a un balneario con ella sin apenas conocerla.
- Por última vez, Risa, creíamos que era un restaurante de Ramen; fue culpa de Yuko – explicó Ai.
- ¡Hey! Yo dije que servían buen ramen, que vosotras me entendierais mal no es mi culpa – interrumpió Yuko, haciendo que tanto Ai y Risa se rieran.
- ¿Yuko participa en el dorama? – preguntó, sonando un tanto sorprendida por la idea.
- Sí; hace de madre de Saki en el dorama – respondió Ai.
- Eso es genial – dijo Risa-; desde que se graduó no ha hecho nada decente.
- ¡Hey! Que te estoy oyendo – interrumpió nuevamente Yuko, agarrando el teléfono de Ai.
- ¡Lo siento, Nakazawa-senpai!  
- ¡Chicas! El descanso ha terminado. Volver a vuestros puestos – ordenó el director.
- No me creo que ya hayan pasado veinte minutos – resopló Ai, indignada.
- En realidad, no han pasado ni diez minutos – se quejó Yuko, señalando el reloj de su muñeca.
- Me parece que tengo que colgar. Nos vemos a la noche en casa – dijo Ai, un tanto triste por tener que despedirse tan pronto de Risa.
- Ah, en cuanto a eso… Eri me ha invitado a ir a tomar algo con ella y con Junjun esta noche. Llegaré tarde – informó Risa.
- De acuerdo, entonces nos vemos por la mañana – suspiró Ai-. Pásalo bien.
- No lo dudes – contestó Risa-. ¡Adiós!

Sacudiendo la cabeza, colgó. Su chica era imprevisible. Era algo que le gustaba de ella, pero a veces, le resultaba un tanto molesto, como en esa ocasión: al llegar a casa después de un largo rodaje, lo único que quería era meterse en la cama y acurrucarse junto a Risa. Tal vez estaba siendo un tanto egoísta; ella también tenía derecho a pasárselo bien. Aunque le extrañaba que, teniendo rodaje a la mañana siguiente, se fuera a emborracharse por ahí; era algo inusual en Risa. Normalmente, siempre que había rodajes o Photo-shoots, la noche anterior se quedaba en casa y se iba a dormir muy pronto, a veces incluso sin cenar, pero como ya había dicho: Risa era imprevisible, y nunca se sabía por dónde iba a salir.

- Onegaishimasu! – exclamó Saki pasando por al lado de Ai para llegar a donde estaba el decorado. Esto sacó a la mayor de sus pensamientos; era hora de rodar y no podía distraerse. Con decisión se dirigió hacia donde estaban sus dos compañeras.

Luego se encargaría de pensar en Risa.

---

Eran las nueve y media pasadas de la noche cuando terminaron el rodaje. Las tres actrices esperaban el taxi que las llevaría a casa en la entrada del edificio, temblando y tiritando por el frío. Saki miró hacia el cielo y sonrió.

- Se pueden ver las estrellas – murmuró. Las dos mujeres que la acompañaban miraron en la misma dirección.
- Es verdad… - dijo Yuko mientras frotaba sus brazos.
- Una lástima que en la ciudad no podamos ver las estrellas – comentó Ai, maravillada por la cantidad de estrellas que había-. Ojala pudiéramos verlas en Tokyo, en lugar del cielo morado que vemos normalmente.
- Sí, sería genial, pero creo que si viéramos las estrellas a diario no disfrutaríamos de momentos como estos, en los que nos detenemos maravillados a observar las estrellas – dijo Saki, y Yuko asintió indicándole que tenía razón. Ai se quedó sorprendida con la respuesta de Saki; no se esperaba que una chica tan joven como ella dijera algo tan profundo.
- Conozco un balneario en la prefectura Saitama, en la montaña Sanpo-yama que en invierno está precioso – comentó Yuko-; una vez fui allí con Nacchi y había un montón de nieve, y por las noches podías ver las estrellas. ¿Por qué no vamos allí cuando terminemos el rodaje de la primera temporada?
- ¡Eso sería genial! – exclamó Saki, emocionada con la idea-. ¿Podría venir alguna chica de ºC-ute conmigo?
- Claro que podría; cuántas más seamos, mejor. Y tú puedes invitar a Niigaki, Ai-chan – dijo Yuko, volviéndose a la actual líder de Hello! Project y guiñándole un ojo. Ai se sonrojó un poco; la verdad es que no se le había ocurrido decírselo a Niigaki. Cuando Saki comentó lo de invitar a otra de su grupo, había pensado en invitar a Linlin, porque era como una hermana para ella y todavía no había ido a un balneario con ella.
- ¡Genial! Hace un montón que no voy a la nieve – dijo Saki, tan contenta que ya había olvidado el frío que tenía. Yuko rió y le revolvió el pelo.
- Y pensar que esta enana es la protagonista de un dorama… - murmuró Yuko.
- ¡Oye, no soy tan pequeña! Soy más alta que Momoko – se quejó Saki, hinchando sus mofletes. A Ai le hizo gracia esta escena; en cierta parte, Saki le recordaba a ella misma. Mucha gente le había dicho que era muy pequeñita y eso la enfadaba mucho; lo seguía siendo, pero por alguna razón, ya no le importaba lo que la gente dijera de su estatura. Seguro que en un futuro a Saki le pasaría lo mismo y dejaría de preocuparse por su estatura.
- Takahashi-san – dijo Saki, tirando de la manga de su senpai que parecía haberse sumergido mucho en sus pensamientos-, te está sonando el celular.
- ¿Ah? – murmuró Ai, mirando a su alrededor sin entender qué estaba pasando y qué era esa música que sonaba-. ¡Ah! Cierto, gracias, Saki-chan – metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y sacó el teléfono para contestar-. ¿Hola?
- ¡Ai-chan! Konban wa~ - dijo la chica al otro lado de la línea.
- Ara, Kamei-chan, konban wa – respondió Ai-. ¿Qué ocurre?
- Nada, estoy en casa con Reina y nos estábamos preguntando a qué hora era el rodaje mañana – explicó Eri, seguramente mientras masticaba algo, probablemente una galleta.
- Es a las siete y media – contestó Ai-. ¿No está Gaki-san contigo?
- ¿Gaki-san? No ¿por qué? – preguntó Eri.
- Me dijo que iría a tomar algo contigo y con Junjun – dijo Ai.
- ¿En serio? A mí nadie me ha avisado, y Junjun… - después de decir esto, se echó a reír.
- ¿Junjun? – continuó Ai, tratando de hacer que la tortuga terminara la frase.
- Es un secreto, ¿vale? Yo no te he dicho nada… pero Junjun está con Sayu; ¡hoy era su primera cita! – rió un poco más-. ¿Verdad que son una pareja muy kawaii? Están saliendo gracias a mí.
- … - El teléfono cayó de sus manos; Ai no tenía fuerza suficiente para sujetarlo. ¿Su Gaki-san le había mentido? Le había dicho que Eri la había invitado a tomar algo, pero Eri tenía otros planes y Junjun… ¡estaba saliendo con Sayu! ¿Dónde estaba Gaki-san entonces?
- ¿Ai-chan? ¿Ai-chan? – se le oía exclamar a Eri desde el otro lado de la línea. Saki se agachó y cogió el teléfono, con intención de devolvérselo a su dueña, pero al ver la cara que tenía su senpai vio que no era buena idea. Tenía la mirada perdida y una de sus manos sobre el pecho; parecía que se iba a echar a llorar en cualquier momento. Preocupada, se llevó el teléfono a la oreja, pero al no saber que decir, colgó.
- Senpai… - susurró Saki, metiendo el teléfono en el bolsillo de la chaqueta de Ai. Yuko se acercó a ella y puso una mano sobre su hombro.
- ¿Ai-chan? – murmuró Yuko, y entonces Ai se derrumbó. Se dejó caer sobre sus rodillas, apretando sus puños mientras unas lágrimas caían lentamente por sus mejillas. Saki y Yuko compartieron una mirada y rápidamente se agacharon y se pusieron cada una a un lado de Ai-chan. Saki no sabía que hacer para consolarla; nunca se le había dado bien ayudar a la gente, por mucho que lo intentara. Yuko la abrazó y le acarició el cabello. Saki, un tanto sorprendida por las acciones de la mayor, abrazó a Ai y apoyó su cabeza en su hombro. Entonces lo que Yuko hizo la sorprendió.
- Kuyashi namida porori – comenzó a cantar Yuko en susurros-. Namida porori, porori, nakanaito, yakusoku shita keredo, namida, porori, porori
gomen nasai.
(Traducción: Mis lágrimas de frustración están cayendo, mis lágrimas cayendo, cayendo, aunque prometí que no lloraría, mis lágrimas cayendo, cayendo, lo siento)
Yuko le dedicó una mirada a Saki, indicándole que cantara con ella. La joven asintió y continuaron cantando el estribillo de Kuyashi Namida Porori hasta que las lágrimas de Ai dejaron de caer. Se llevó las manos a sus ojos y se los frotó mientras sonreía.
- Recuerdas esta canción ¿ne? – preguntó Yuko, secando las últimas lágrimas que quedaban en sus mejillas. Saki miró a Ai, sin entender de qué iba la cosa. Su senpai pasó una de sus manos por su cabello y se levantó del suelo. Sus dos acompañantes hicieron lo mismo.
- Un día, Mai-chan, que acababa de entrar en Hello! Project Kids, se cayó delante de ti y se puso a llorar; entonces tú te acercaste a ella y, mientras le limpiabas la herida que se había hecho en la rodilla, le cantaste esa canción – contó Ai, sonriente-. Recuerdo muy bien ese día; fue el día en el que me… - se sonrojó, y en esta ocasión, Yuko también.
- Sí, fue ese día – dijo, mientras se rascaba la parte de detrás de la cabeza, avergonzada. Saki sonrió; si no hubiera quedado con Ai la tarde anterior, no habría entendido de qué estaban hablando.

De pronto, unas luces las alumbraron; su taxi había llegado.
- Muchísimas gracias a las dos – dijo Ai, sonriendo a sus acompañantes.
- No hay de qué, Takahashi-senpai – contestó Saki. Ai pasó su mano por el cabello de la pequeña y le dedicó una tierna sonrisa. La puerta del taxi se abrió y las tres entraron.

Ai suspiró y sacudió su cabeza. Estaba enormemente agradecida de estar rodeada de gente agradable como sus acompañantes, que a pesar de no tener nada en común con ella, siempre podían hacerla sonreír, pero igualmente todavía no podía sacarse a Risa de la cabeza. ¿Por qué le había mentido? Nunca se habían mentido; siempre se habían dicho las cosas como eran, por mucho que la realidad pudiera hacer daño.

Pero no era momento para pensar en Risa; tenía disfrutar de este momento. Todavía podía ver las estrellas por la ventanilla del taxi.

---

Cuando Ai llegó a su apartamento, se encontró a Linlin esperándola en la puerta.

- ¡Ai-chan! – exclamó, lanzándose a los brazos de la líder. La mayor soltó una carcajada y le devolvió el abrazo.
- Tadaimaa~ - dijo, animadamente-. Has vuelto a olvidarte las llaves en casa ¿verdad?
- Exactamente – contestó Linlin, todavía sin dejar de abrazarla. Ai rió y sacudió la cabeza. Linlin era su vecina; compartía el piso de al lado con Junjun, y no había día en el que no se le olvidara la llave de su apartamento.
- Venga, entra en casa; has tenido que pasar mucho frío aquí esperándome – dijo Ai, abriendo la puerta de su apartamento-. ¿Has cenado?
- Sí; la abuela del tercer piso me vio sentada frente a tu puerta, y pensando que era una mendiga, me dio de cenar – suspiró Linlin, entrando en el piso de Ai-chan y quitándose el abrigo.
- Vaya, eso fue muy amable por su parte – dijo Ai mientras se quitaba los zapatos.
- ¿Amable? ¡Me dio ramen instantáneo frío! ¡FRÍO! – exclamó, intentándole dar énfasis a la frase. Ai se echó a reír.
- La culpa es tuya ¿por qué comiste ramen frío? – preguntó Ai.
- Tenía hambre ¿qué querías que hiciera? – dijo Linlin, hinchando sus mejillas. Ai siguió riendo descontroladamente; realmente necesitaba a alguien como Linlin a su lado para hacerla sonreír.
- ¿En serio te has comido un ramen frío? Pero si eso es pasta sin cocer, no puede saber bien – Ai frunció el ceño.
- No te creas ¿eh? Está un poco rico – dijo Linlin, un poco sonrojada. La líder sacudió su cabeza y rió. Se dirigieron al salón y Ai se lanzó sobre el sofá.
- Estoy agotada – resopló Ai. Linlin apartó los pies de su compañera y se sentó a su lado.
- ¿Qué tal ha ido el rodaje? – preguntó Linlin.
- Bastante bien, salvo por la parte en la que nadie ha sido capaz de decir mi apellido ¡ni siquiera yo! – rió Ai-. Ha sido gracioso. Saki no sabía cómo decir “Takahashi”.
- Es que tienes que admitir que tienes un apellido muy complicado, Ai-chan – bromeó Linlin.
- ¿Perdona, qué decías, Quian Lin? – preguntó Ai, alzando una de sus cejas, en forma de reproche. 
- No he dicho nada, Takahashi Ai – sonrió Linlin. La mayor se quedó en silencio durante unos segundos.
- ¿Sabes algo de Risa, Linlin? – preguntó Ai.
- ¿Risa? No, no sé nada de ella desde ayer ¿por qué lo preguntas?
- ... – se quedó pensativa durante unos instantes y se incorporó en el sofá-. Me dijo que había quedado con Eri y con Junjun… pero Eri me llamó y, según parece, no tenían ninguna intención de salir a tomar algo.
- Eso es raro ¿no crees? – dijo Linlin, un poco preocupada.
- ¿Tú crees que Risa puede estar engañándome con otra?
- ¿Risa? No, no lo creo. Ella está completamente enamorada de ti, es lo único que tengo claro en esta vida.
- ¿Segura?
- ¿Tú no confías en Risa? – preguntó Linlin.
- Confío en Risa, pero igualmente, no puedo evitar dudar. Últimamente Risa ha estado muy celosa con lo de hacer el dorama con Saki… ¿y si se ha cansado de mí y se ha buscado a otra?
- No lo creo. Además, ya sabes que el círculo de amistades de Risa es muy limitado ¿con quién crees que te puede estar engañando? ¿Con Miyabi?
- También es verdad – dijo Ai, encogiéndose de hombros.
- ¿Ves? Tengo yo razón. Siempre la tengo – dijo Linlin, alzando sus brazos en el aire, declarándose ganadora de la conversación.
- En fin, estoy agotada; se está haciendo tarde y mañana tenemos rodaje. Será mejor que te dé las llaves de tu casa y me vaya a dormir – dijo Ai.
- ¿Me estás echando, Ai-chan? – preguntó Linlin, poniendo ojos de perrito.
- No lo veas como que te estuviera echando, míralo como si te estuviera… sí, tú lo has dicho bien, te estoy echando – rió Ai-. Lo siento, es que estoy muy cansada.
- Vale, vale, lo entiendo. Nos vemos mañana en el rodaje – dijo, levantándose del sofá. Ai la acompañó a la entrada y le dio las llaves.
- Y a ver si aprendes a acordarte de coger las llaves antes de salir de casa – le reprochó Ai.
- Lo intentaré para no tener que comer ramen frío otra vez – rió Linlin-. Hasta mañana, Ai-chan.
- Duerme bien, Linlin – dijo, acercándose a ella para darle un breve abrazo.
- Igualmente – sonrió ella mientras abandonaba el apartamento. Ai lanzó un suspiro y rió. Linlin era realmente divertida.

Era hora de ir a dormir.

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Horas después Ai se despertó al oír unos pasos provenientes de la cocina. La puerta del dormitorio se abrió, dejando paso a una agotada Risa Niigaki, que nada más entrar se dejó caer sobre su lado de la cama.

-Mou, Gaki-san ¿qué horas de llegar son éstas? – le regañó Ai.
- Es que Eri quería tomar una última más y… - empezó Risa, pero Ai no le dejó terminar
- Sé que no has estado ni con Eri ni con Junjun esta noche – dijo Ai secamente-. Eri estaba en casa con Reina y Junjun tenía una cita con Sayu, así que, dime ¿con quién has estado realmente?
Risa suspiró y se volvió a Ai. Puso su mano sobre su mejilla y la acarició.
- Me sentía sola sin ti – murmuró- y no quería que supieras que salí a tomar algo yo sola. No quería preocuparte.
- Mou, Gaki-san, no hagas esto más, me preocupaste mucho más – sonrió Ai, abrazando a Risa y besándole la mejilla.
- Lo siento, eso era justamente lo que yo no quería… - susurró Risa-. Bueno, vamos a dormir, mañana será un largo día.
- ¿Cómo quieres que duerma si te tengo a mi lado y tan cerca? – rió Ai, dejando un beso sobre los labios de Risa.
- Cerrando los ojos y dejando de pensar – contestó.
- Cántame una nana – bromeó Ai. Risa rió y sacudió la cabeza.
- De acuerdo – dijo, y, acercándose a su oído y en susurros, le cantó una versión suave y tranquila de una canción que ya conocían las dos.

Nanchatte Renai.

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A la mañana siguiente a las nueve de la mañana todo estaba listo para la sesión de fotos del dorama. Las primeras en llegar fueron Yuko Nakazawa y Abe Natsumi, que aunque esta última no tenía un papel en el dorama, había venido a ver la sesión de fotos y el rodaje. Después llegaron las chicas de Berryz Koubou, ya vestidas con los uniformes del dorama. Risako parecía un tanto triste, pues no había conseguido el papel protagonista, pero en el fondo se alegraba de que hubiera sido Saki quien lo consiguió. Ella no tenía mucho protagonismo en ºC-ute, apenas tenía líneas y la única vez que tuvo muchas fue en otras units, así que Risako se alegraba de que por fin Saki pudiera demostrar lo que realmente valía. Las siguientes en llegar fueron Risa, Reina y Eri. Ai no las acompañaba porque estaba en los vestuarios cambiándose de ropa.

Poco a poco fueron llegando las chicas de ºC-ute, pero Saki no estaba entre ellas. La gente empezaba a impacientarse; todos deseaban ver cómo luciría Saki su uniforme. Ai llegó minutos después, vistiendo un vestido que llegaba hasta las rodillas y el pelo suelto. Sonrió a sus compañeras mientras les dedicaba un pequeño “ohayou gozaimasu”. Las demás le sonrieron y le devolvieron el saludo. La verdad es que Ai se veía rompedora en ese vestido. Risa estaba impresionada.

Minutos después, aceleradamente entró Saki, con el pelo suelto y el uniforme adecuado. Todas se giraron a verla. De todas las chicas que llevaban el uniforme, sin duda Saki era la que mejor se veía. Esperaron unos minutos más a que Junjun, Linlin y Sayu llegaran, y éstas llegaron unos diez minutos más tarde, disculpándose diciendo que se habían despertado tarde. Junjun y Sayu compartieron una mirada cómplice y Linlin les dedicó una mirada asesina.

- De acuerdo, chicas; empecemos con la sesión de fotos grupal – dijo el director de la sesión fotográfica.

La señorita Miyamoto y Tsunku observaron cómo el director colocaba a las chicas. Ai y Saki estaban en el medio, y a sus lados, Chisato, Momoko, Junjun y Yuko. El director les pidió a Saki y a Ai que estuvieran abrazadas. Éstas, dubitativas, aceptaron y se abrazaron. Algunas de las chicas dijeron “kawaii” al verlas así. Risa no dijo ni una palabra, lo cual preocupó a Ai.

Cuando todas estuvieron situadas, comenzó la sesión de fotos. El director no parecía muy contento con el resultado, así que se acercó a Ai y a Saki.

- Tenéis que abrazaros de otra manera – dijo. Ai y Saki se miraron entre ellas, frunciendo el ceño, y luego miraron al director-. No parece real. No parece que estéis enamoradas. Sólo parece que seáis amigas. Quiero que se vea que hay algo entre vosotras ¿de acuerdo?

Ambas asintieron, y trataron de abrazarse de forma que pareciera que realmente estaban enamoradas. Nuevamente, alguna que otra chica dijo “kawaii”. El director parecía satisfecho con el resultado. Siguieron tomado fotos. Ai y Saki en el fondo se sentían muy incómodas, estaban demasiado cerca la una de la otra. Pero a Saki de alguna forma esto le agradaba.

Después de unas cuantas fotos, dieron por acabada esa parte de la sesión de fotos. Era hora de las fotos individuales. Primero sacaron fotos a las protagonistas por separado. La primera en ser fotografiada fue Ai, mientras las demás esperaban en otros sitios entreteniéndose con lo primero que veían. Las chicas de ºC-ute, menos Saki, jugaban al futbolín, y las chicas de Berryz junto con Aika y Koharu jugaban al escondite. Era un tanto infantil, pero les encantaba. El resto de miembros de Morning Musume, descansaban sentadas en un sofá. Linlin seguía mirando mal a Sayu y Junjun, pues por su culpa había llegado tarde. A las dos se les ocurrió la brillante idea de apagarle el despertador a Linlin, pensando despertarla ellas mismas, pero olvidaron poner su propio despertador, así que se durmieron y por lo tanto, Linlin también. Risa observaba maravillada a Ai-chan, que posaba para las fotos, aunque le molestaba que no fuera la única que la observaba. Saki estaba sentada cerca de allí, mirando a su senpai con una sonrisa. A su lado estaban Yuko y Natsumi, hablando y comentando cosas sobre el guión.

- Yo recuerdo que había un dorama exactamente igual a éste – comentó Natsumi.
- Es que es un remake de ese dorama, pero con unos cambios, como que la alumna no sea una alumna japonesa si no alemana de padres japoneses, o que a ésta le hacen bullying, o que simplemente en lugar de eso se llama “Nai Chau Kamo” – explicó Yuko.
- Pero ne, ¿han pedido permiso al autor? – preguntó Nacchi.
- Supongo que sí – dijo Yuko, encogiéndose de hombros y volviendo la vista a Saki-. Takahashi-san se ve muy bien ¿ne?
Saki salió de su mundo y miró a Yuko con una sonrisa: - Sí, verdaderamente se ve muy bien en ese vestido.
- Es una monada – afirmó Nacchi.
- ¡Suficiente! Que pase Saki-chan – dijo el director. Tanto Saki Shimizu como Saki Nakajima se levantaron, pero Maasa le dijo a Saki que se refería a la protagonista del dorama y no a ella. Nakki se acercó a donde estaba Ai, sin entender por qué su compañera de dorama seguía ahí, pues pensaba que le tocaba a ella ser fotografiada-. Vale, chicas, posar para la cámara de una manera romántica.
Saki se sonrojó al oír lo que el director había dicho. Miró a Ai, quien le sonrió y le acarició la mejilla. En cuestión de segundos unos flashes las “atacaron” y Ai apartó la mano de la mejilla de Saki para poner otra pose. Saki trató de posar como ella, pero todavía estaba impactada.
- ¡Ya lo tengo! – exclamó Tsunku, entusiasmado-. ¡Tengo una idea para la portada! Saki, ponte a la izquierda de Ai – Saki, sin entender nada, obedeció a su jefe-. Bien, ahora, Ai, pon tu mano en la barbilla de Saki – Ai se sorprendió un poco, pero también hizo caso a lo que su jefe le había dicho-. Vale, ahora acerca tu rostro al de Saki – tanto Ai como Saki se avergonzaron un poco, pero Ai hizo lo que Tsunku ke dijo-. Un poco más – pidió, y Ai se acercó un poco más, quedando sus labios muy cerca de los de Saki. Podía notar como la menor temblaba un poco-. ¡Ahí, perfecto! Tomen la foto, por favor.

Unos flashes más las atacaron y continuaron en esa pose unos minutos más. Saki no pudo aguantarlo más y apartó el rostro. Unas lágrimas cayeron de sus ojos. Ai se quedó asombrada y rápidamente ayudó a su compañera. El fotógrafo siguió tomando fotos.
- ¡Saki-chan! – exclamó, tomando su mano en la de ella-. ¿Qué pasa? ¿Por qué lloras?
- No… no es nada… recordé algo que… no… da igual… - titubeó, y se secó las lágrimas-. Sigamos con la sesión de fotos, por favor.
- ¿Estás segura? – preguntó, y ésta asintió-. ¿No necesitas nada? ¿Un baso de agua? ¿Algo?
- Estoy bien, Takahashi-senpai, no te preocupes – contestó Saki, con una pequeña sonrisa.
<<¿Qué me está pasando?>> se preguntó Saki a sí misma.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

waahh!!! quise morir cuando Ai se dio cuenta que Risa le mentia!! , no destruyas el takagaki T.T , pero aun asi me gusta saki jojojo interesante!!

atte: Gab

miruna dijo...

es verdad pobre Ai!! bueno pero gaki no qeria preocuparla xD i lin lin xDDDDD qe gracia con lo de qe , la vecina se pensaba qe era una mendiga i le dio ramen frio xDDD

LibenSR (Admin) dijo...

Fans de Takagaki: Gomen! x_x
Pero encontraré la manera de recompensarlo!

Tami_Ai dijo...

T^T takagakiii *llora en el piso*
¬¬" que envidia quiero una sesion de fotos asi haha pago lo que sea xD aunque , no tengo dinero T-T

haha muy bueno! la continuacion por favor

kuri dijo...

pobre Ai k penso k Risa la engañaba
Risa se pasa hacer sufrir a Ai
me gusto la parte donde dicen saki
y sakitan penso k le hablaban a ella
xDDD

Mitchel Zivkovich dijo...

😱 rayos tenes que seguirla, en verdad esta re cool 😆

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