9th Generation [Cap 2]

Clasificación: R-0

Capitulo Dos


Maimi Yajima apagó su cigarro y se acercó a paso lento a nosotras. Sus compañeras de ºC-ute la siguieron. Saki Nakajima todavía sujetaba su cigarro entre el dedo índice y el corazón, sin importarle estar dentro del territorio del centro. Maimi se detuvo frente a nosotras y nos dedicó una fría mirada. Luego se volvió a S/mileage.

- Parece que se os ha olvidado el procedimiento, mis queridas idiotas – les dijo Maimi, cruzándose de brazos-. Deberíais saber de sobra que, para la creación de un nuevo grupo, se necesita la aprobación de todos los grupos ya existentes, y para conseguirlo tienen que pasar unas pruebas y conseguir el consentimiento de la reina.

Me quedé petrificada. Nunca nadie había visto a la reina en persona; nadie sabía su nombre, ni a qué clase iba. Sólo se sabía que era un miembro importante del Órgano de Máxima Representación. Tanto yo como el resto de mi grupo nos quedamos sin habla al oír todo lo que teníamos que hacer. Al parecer, formar un grupo no era tan fácil como parecía ser.

- Yajima-san tiene razón, chicas – dijo Wada-senpai-. Tendréis que llevar a cabo un serie de pruebas para ganar la aceptación de vuestro grupo.
- Si lo deseáis, podemos hacer las pruebas hoy mismo al finalizar las clases – propuso Fukuda-senpai, dirigiéndose a Mami. Ésta asintió y luego se acercó a mí con una amplia sonrisa en su rostro, que a pesar de que inspiraba confianza, resultaba un tanto maliciosal. Puso su mano sobre mi hombro y se inclinó un poco para que mi cara y la suya quedaran a la misma altura.
- Haré que muerdas el polvo, Sayashi – me dijo, sonriendo. Su sonrisa se borró y se alejó de mí-. Hasta esta tarde.
Las chicas de ºC-ute se alejaron, haciendo sonar las cadenas que colgaban de sus pantalones en cada paso que daban. Mi corazón todavía latía rápidamente; sentía miedo en cada latido. Maeda-senpai se acercó a Kanon y le acarició la mejilla.
- No tengas miedo… no dejaré que te pase nada – sonrió. Todas las chicas de nuestro alrededor se pusieron a exclamar “Kawaii!”.

El timbre sonó y cada una nos marchamos a nuestras respectivas clases. Cuando Kanon, Erina y yo entramos en el aula, los exámenes de historia estaban ya colocados sobre los pupitres. Tomé asiento en mi sitio habitual y esperé a que Yoshizawa-sensei nos dijera cuándo teníamos que empezar.

- Chicas, ya podéis empezar el examen – anunció.

Con extrema rapidez, le di la vuelta al examen, escribí mi nombre, dibujé una taza de té comiéndose a una persona y me levanté.
- ¡Terminé! – exclamé. Todo a mi alrededor se llenó de risas. Me dirigí a la mesa de la profesora y le entregué el examen.
- Has dejado el examen en blanco, Sayashi – dijo.
- Sí, y en un tiempo record – sonreí.
- Mou, Sayashi-sama es muy divertida – murmuró una de mis compañeras. Me volví hacia ella y le guiñé un ojo. Ésta se sonrojó y siguió haciendo su examen.
- Mira, Sayashi, me preocupas. De seguir así, repetirás curso. Así que, me he tomado la libertad de conseguirte un tutor.
- ¿Un tutor? ¿Por qué? – pregunté, indignada.
- Porque lo necesitas, Sayashi. He llamado a una antigua alumna, y estará encantada de ser tu tutora. Os veréis aquí mañana después de las clases – informó-. Considérate afortunada, porque tendrás como tutora a una de mis mejores alumnas.
- Pero yo no quiero una tutora… -murmuré.
- Haber estudiado – me dijo-. Y ahora siéntante, Sayashi.

Volví a mi asiento y miré por la ventana. S/mileage y ºC-ute estaban hablando en el patio. Maimi tenía los ojos cerrados y los brazos cruzados, y escuchaba atentamente cada palabra que Wada-senpai le decía. Sus compañeras de S/mileage asentían y de vez en cuando miraban de reojo a Maimi. Wada-senpai terminó de hablar y Maimi abrió sus ojos. En cuestión de segundos, vi cómo el puño de Maimi chocaba contra la mandíbula de Ayaka-san. Me llevé las manos a los labios. Volví la vista a mi profesora.

- ¡Sensei! – exclamé. Ella me miró y alzó una ceja-. ¿Puedo ir a la enfermería? No me encuentro bien.
- Será la conciencia, que te estará reconcomiendo – suspiró Yoshizawa-sensei-. De acuerdo, vete.

Me levanté rápidamente, agarrándome el estómago y salí del aula. Una vez fuera, corrí hacia el patio, pero para mi sorpresa, nadie estaba allí. Justo cuando iba a abrir la puerta para salir y comprobarlo, alguien me agarró y me atrajo hacia ella.
- Riho-chan, no deberías estar aquí – me dijo.
- Y tú tampoco, Fukumura-senpai – contesté. Ella suspiró y admitió que tenía razón asintiendo-. ¿Tú también lo has visto?
- Sí, ha sido terrible. A Wada-senpai le debe de haber dolido muchísimo – comentó Fukumura-senpai.
- Pero… ¿cómo hicieron para desaparecer tan rápido? – pregunté. Nos quedamos en silencio unos segundos, pensando.
- Tal vez fueron a la enfermería – dijo Fukumura-senpai.
- Sí, tienes razón – dije-. Vamos a la enfermería.
- Riho-chan, esto no nos incumbe.
- Sólo quiero saber si Wada-senpai está bien, nada más.
- De acuerdo, entonces, vayamos – dijo, cogiéndome de la mano y guiándome hacia la enfermería. Subimos al tercer piso y, allí, esperando frente a la puerta de la enfermería, estaban tres chicas de S/mileage. Al vernos, nos dedicaron una pequeña sonrisa. Llevé instintivamente mi mano al estómago y fingí que me dolía la tripa.
- ¿Vienen a la enfermería? – preguntó Maeda-senpai.
- Sí – contestó Fukumura-senpai-, Riho no se encuentra demasiado bien.
- Os agradeceríamos que no entrarais – dijo Fukuda-san muy seria y secamente.
- ¿Por qué? ¿Ha ocurrido algo? – pregunté, aunque ya sabía la respuesta. Maeda-senpai volvió la vista a sus compañeras. Fukuda-senpai hizo un movimiento con la cabeza. Maeda-senpai asintió y se volvió a nosotras.
- Acompañadme, por favor – pidió Maeda-senpai, dándose media vuelta y caminando hacia otro lado. Fukumura-senpai y yo compartimos una mirada y luego seguimos a Maeda-san. Nos detuvimos frente a una puerta en la que ponía “privado”. Maeda-san sacó una llave del pequeño bolsillo de su uniforme y abrió la puerta. Ella entró primero y encendió las luces. Luego nos miró y nos invitó a pasar. Entramos y Maeda-senpai cerró la puerta con llave.

- Bienvenidas a la sala de reunión de S/mileage – nos dijo Maeda-senpai. Era una habitación elegante de color azul con dos sofás,  una mesita, un sillón e incluso nevera y cocina propia-. Sentaros, por favor – nos pidió Maeda-senpai, mientras se sentaba en el sofá. Nos sentamos en el sofá que estaba frente a ella-. Hay muchas cosas que tengo que contaros, así que no habléis hasta que haya terminado.

>>Primero, tengo que hablaros sobre las pruebas de esta tarde. Nosotras, las S/mileage, os pediremos una prueba sencilla que podías realizar entre las cuatro. Berryz Koubou os propondrá siete retos, normalmente relacionados con el talento y el arte. El problema llega con los retos de ºC-ute. Normalmente suponen cometer actos bandálicos o hacer locuras inimaginables. Wada-san trató de pedirle que no fueran muy duras con vosotras, porque sois muy pequeñas, pero Maimi…
- Lo hemos visto. No hace falta que lo expliques – dijo Fukumura-senpai, cabizbaja.
- De acuerdo – suspiró Maeda-san-. La cosa es que, por cada prueba que superéis con éxito, se os dará un sello. Luego, si conseguís pasar todas las pruebas, seréis llevadas ante la reina, y le tendréis que entregar todos los seños. Ella os propondrá un último reto. Si se falla en este último reto, ella se quedará con los sellos, y si quisierais seguir siendo un grupo oficial, tendríais que volver a empezar.
- Suena difícil – comenté, poco entusiasmada.
- Lo es – contestó Maeda-senpai, y sonrió-. Pero sé que podréis hacerlo. Si conseguís ser un grupo oficial, tendréis muchos privilegios: una sala para vosotras solas, acceso al Órgano de Máxima Representación y el reconocimiento de todo el instituto, incluso de alumnas de la universidad. Seréis admiradas, envidiadas y lo más seguro es que os salgan grupos de fans. Es posible que en más de una ocasión os sintáis acosadas, pero no dejéis que eso os afecte. En San Valentin os darán muchos chocolates, y durante todo el año puede que haya gente que quiera besaros y os ataque por los pasillos. Se tiene que reaccionar rápido para que esto no manche vuestra imagen. Sé que seréis capeces de hacerlo – Maeda-senpai nos dedicó otra sonrisa.

La puerta se abrió, y Wada-senpai, Ogawa-senpai y Fukuda-senpai entraron seguidas por Kanon y Erina.
- Riho-chan, Fukumura-senpai – murmuró Erina al vernos, sonriendo. Ogawa-senpai y Fukuda-senpai salieron, dejándonos a nosotras en la sala.
- Wada-senpai ¿se encuentra bien? – preguntó Fukumura-senpai, señalando su mandíbula.
- Sí, no te preocupes. Maimi no me golpeó tan fuerte cmo para desencajarme la mandíbula – sonrió Wada-senpai. Erina se sentó al lado de mí, Wada-senpai yomó asiento en el sillón y tímidamente se sentó al lado de Maeda-senpai, que le sonrió dulcemente y le acarició el cabello.
- Hola, preciosa – le susurró tiernamente. Kanon se sonrojó y le sonrió tímidamente.
- Hola – contestó Kanon.
- Os hemos traído aquí para que descanséis. Esta tarde os vais a enfrentar a pruebas muy duras, y necesitáis dar lo mejor de vosotras para superarlas. Nuestra prueba será muy fácil, pero no sabemos qué pruebas harán hacer Berryz y ºC-ute. No os preocupéis por las clasesa; hemos notificado vuestra ausencia a las profesoras – informó Wada-senpai-. Sólo quedaros aquí y descansar.
- De acuerdo – dijimos las cuatro a la vez.
-Espero que lo consigáis – comentó Maeda-senpai, mirando especialmente a Kanon. Le sonrió y le besó la mejilla. Luego, las dos se levantaron y nos dejaron solas en la sala. Me levanté del sofá y me dirigí a la ventana. Estaba lloviendo.

Hoy, no iba a ver a Ai Takahashi sentaba bajo el árbol del parque.

Erina se sentó más cerca de Fukumura-senpai y apoyó su cabeza en su hombro.
- Ne, Fukumura-san… Gracias a tu ayuda, me salió muy bien el examen de historia de hoy – comentó Erina, abrazándose a Fukumura-senpai. Ésta la miró y le sonrió.
- Me alegro, pero ne, llamadme Mizuki, por favor; somos un grupo ¿no? – sonrió Mizuki-san- Ya va siendo hora e actuar como tal. Necesitamos confiar las unas en las otras si queremos pasar las pruebas. ¿Confiamos?
- ¡Confiamos! – exclamamos las tres a la vez. Me senté junto a Kanon y le sonreí.
- Hola, preciosa – dije, imitando la voz de Maeda-senpai-. Moou, ¿qué ha sido lo de hace un rato? – bromeé-. Tanta caricia, un beso en la mejilla… conmigo no eres tan cariñosa ¿eh?
- Oh, Honey, no me digas que estás celosa… - rió Kanon, pasando un brazo por mi cintura y mirándome a los ojos-. Yo sólo te quiero a ti, cookie.
- ¡Oh! ¡Eso me ha conmovido, Cookie-chan! – sonreí-. Pero yo no puedo quererte.
- Mouu, Riho-chan, ¿por qué no? – preguntó, hinchando sus mejillas.
- Porque eres la chica de mi senpai, y la chica de la senpai ¡no se toca! – dije, alejándome de ella. Ambas nos echamos a reír y volvimos la vista a nuestras compañeras, que no parecían prestarnos mucha atención. Erina estaba tumbada en el sofá, con su cabeza apoyada en las piernas de Mizuki. Fukumura-senpai sonreía abiertamente mientras le acariciaba el cabello. La verdad es que era una linda escena. Realmente deseaba que fueran felices juntas.

De pronto, una imagen de lo ocurrido esta mañana volvió a mi mente. Recordé a Maimi, a tres centímetros de mi cara, diciéndome que iba a morder el polvo. Un escalofrío me recorrió, pero luego decidí que era hora de calmarme. No podía dejarme intimidar por Maimi Yajima, por mucho miedo que diera. Tenía que dar lo mejor de mí, al igual que mis amigas.

Y lo íbamos a lograr, estaba segura de ello.

4 comentarios:

kuri dijo...

me encanto este capitulo
seee maimi de mala wuajajaja
asi me gusta mas xDDD
se espera la continuacion
n_n

Anónimo dijo...

para cuando continuan esta historia???

Danii Kaulitz dijo...

el puño me dolio hasta a mi hahaha!!
pero estuvo muy bueno sigue pronto

YUI MIYUKI NATSUME dijo...

mi kerer capitulo 3 me kede picada

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