Y yo que decía nunca Capitulo 3


 R-16

- Buenos Días, quiero presentarles a dos nuevas alumnas que se integran a nuestro establecimiento sus nombres son Takahashi Ai y Kamei Eri.

- Dos más, lo que nos faltaba.

- Reina no seas así, al menos dales una oportunidad, podrías sorprenderte.

- Bien, delante de las alumnas Tanaka y Niigaki hay dos asientos.

Las nuevas avistan los asientos y se acercan para cumplir la orden, una nerviosa Ai se posiciona delante de una tranquila Risa  y una sonriente Eri toma asiento delante de una molesta Reina, quien por razonas misteriosas y ajenas a su persona le devuelve la sonrisa un segundo antes de que sus miradas se separen. Transcurren las primeras clases sin problema alguno, quizás el único problema que se presenta, pero que no se percibe, es el de una joven que hasta la hora no entiende porque cada vez que la de adelante se da vuelta por casualidad, tiene que soltar una sonrisa.

- Qué, acaso es una masoquista  activa.

- Reina, que una persona sea feliz no es razón para estar molesta, además tu igual le devolviste la sonrisa en un par de oportunidades.

- Psss sólo era de cortesía. Al decir esto por alguna razón su voz sonaba con un dejo de nerviosismo. 

- Si claro.

- Chiiss, alerta que se acerca la masoquista y la otra chica nueva.

Una sonriente Eri y Ai, se acercaban a la mesa de las dos jóvenes que charlaban, al parecer una de ellas se había fijado que estaban allí, y  no había dudado en acercárseles a ellas.

Éstas al acercarse notaron primero, que la que tenía un aspecto de “ yanqui”, por alguna razón comía apresuradamente, tanto así que parecía que en cualquier momento se iba a atragantar  con la comida, cosa que pasó; lo siguiente que notaron fue, que la preocupada compañera de esta no halló nada mejor que inclinar levemente a su compañera y darles fuertes rodillazos en el estómago, y hablamos en plural pues, viendo que con el primero no obtuvo ningún resultado, siguió intentando un par de veces más y, claro como dicen por allí la tercera es la vencida, al tercer rodillazo la otra liberó el nutritivo trocito que atormentaba su sistema respiratorio. Lo siguiente fue un puño que se cerraba y se ponía sobre uno de los ojos de la “salvadora”.

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- No se preocupen, estarán bien… aunque ese ojo volverá a su color normal en un par de días.- La enfermera acababa de terminar su labor.

- No que querías tener los ojos azules, una rodillazo más y te hubiese dado en el gustito.

- Reina, yo sólo intentaba ayudar, por Dios te estabas muriendo.

- Claro que me estaba muriendo, con semejantes golpes estaba perdiendo el poco aire que me quedaba dentro.

- Bueno tienes razón, quizás se me paso un poco la mano.

- Sólo un poco.

- No discutan. Tanaka-san lo que hizo Niigaki-san estuvo mal, pero gracias a esos golpes, y un poco de suerte, estás con vida.

- Y con un terrible dolor de estómago.

- Pero con vida, a propósito hay dos chicas afuera que quieren verlas. Les diré que pasen.

Ai y Eri entraron a la enfermería, en sus rostros se veía que estaban muy preocupadas. Eri ya no tenía la sonrisa que había mantenido toda esa mañana. Este simple hecho incomodó a la que se restregaba en ese momento el vientre. Ai por otro lado tenía la mirada fija en el parche que tapaba el ojo de la otra, y luego de un rato preguntó.

- Estás bien, te duele mucho.

-Estoy bien gracias, etto

- Takahashi, Takahashi Ai
- Ah claro Takahashi-san y Kamei-san.
El tiempo pasaba, ninguna pronunciaba palabra.

- Se han suspendido las actividades para la tarde, soltó de repente Eri, y de alguna forma siento que somos nosotras las culpables de los que les paso, por eso… quisieran acompañarnos a nuestra casa, no queda muy lejos y ya que la profesora dejó en este rato trabajo en grupo… qué les parece si hacemos el trabajo todas juntas, y volvió a colocar la sonrisa de la mañana, en ese momento a Reina le dolió el estómago, pero el dolor era levemente diferente.

Nadie se opuso frente a esta idea, así que partieron hacia la casa de las nuevas. Para Risa y Reina ese sitio era un palacete, y lo más increíble era que olía bien, y es que en el “Manhattan”  las piezas olían a sexo y sino a una buena cantidad de cloro.

Llegando nada más, la señora Kamei les sirvió algo y luego se disculpó diciendo que tenía que salir pero que se sintieran como en su casa. Increíble, tenían varias cosas dulces… ellas ya desde hace un tiempo que sólo comían lo del instituto y todo por que un día bajaron a tomar la once en el “Manhattan”, con suerte tendrían leche y si, ese día hubo pero con un sabor peculiar. “Pero que porquería es esta” gritó Risa mientras escupía lo que tenía en la boca. “Que quieren matarnos” gritaba por otro lado Reina, quien había ya vomitado su buen resto. “Nadie se mueva” entró despotricando  al local Himura-san  “alguien se robó mi botella”, ”cuál botella” preguntó Risa, “la que utilizo para reciclar mi semen, llevo un tiempo juntándola y anoche la mezcle con un litro de leche, la tomo y la coloco en los alimentos porque sirve para la virilidad, pero alguien supo de este secreto y me la ha quitado”…. Después de eso nunca más comieron allí, además que desde un tiempo ya nunca más les hizo falta, porque, un buen porro, una buena caña y buen sexo era lo único que hasta ese momento les valía.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

sugoi!!!
kirika sempai esta muybueno el fic!!!! debo decir que amme este capitulo por favor no demore con los demas que ya muero de ancias por leerlos!!!

Danii Kaulitz dijo...

Woow!! que fuerte!!
me gusta esta trama...

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