Seishun Collection Capitulo 20


Kameririn: gracias a todos los que siguen leyendo este fic después de tanto tiempo. Se los agradezco muchísimo y no se preocupes porque pienso terminarlo si o si.
Clasificación: R-0

-Voy por mi traje de baño y regreso. Espérenme aquí.
Ai se marchó por el caminito de pierda que conducía de vuelta a su mansión dejándoles a solas.
-Entonces ¿están saliendo?
Ella asintió con incomodidad, sin poder mirarlo a los ojos.
-Eso es bueno.
El muchacho se recostó en una de las reposeras ubicadas en fila alrededor de la amplia piscina con su vaso de gaseosa en una mano y una perfecta sonrisa en el rostro.
-Eric-kun, yo no sé…
-Felicitaciones Sayu. Me alegra que Ai-chan abriera los ojos.
¿Realmente estaba feliz? Desde el día en que ella y Ai se besaron en la “base” lo único que le preocupaba era la reacción que Eric tendría acerca de todo esto.
Ese día no hablo con él, ni siquiera habló con Ai-chan de lo acontecido entre ellos. Estaba asustada, asustada de su reacción y asustada de que lo que estaba pasando entre ella y su enamorado fuera sólo un sueño. Pero de manera algo irreal y sorprendente, ayer cuando el grupo de amigos se estaba despidiendo, sin previo aviso, él la besó en los labios en frente de todos.
El secreto acabó revelándose por si solo.
-¿De verdad estás de acuerdo?
-Por supuesto que sí –confirmó el chico con un tono animado-. ¿Qué no hablamos de eso el otro día?
Se lamentó que él llevara esas gafas oscuras porque de esa forma era más difícil saber si  le estaba diciendo la verdad.
-Miren quién llego –anunció Ai rato más tarde, de regreso. Tras él venia Jun, también con gafas de sol y cargando una toalla de tonos oscuros bajo el brazo. Vestía completamente de negro.
-¿Qué tal? -los saludó con su típico tono serio.
-Hola –contestó Eric sin demasiado interés. Desde el día en que ella lo mandó preguntarle a Jun sobre lo ocurrido con Koharu-chan apenas se hablaban.
 Comenzaba a lamentar haberle contado a Eric sobre Koharu.
-Muy bien, ahora sólo falta que lleguen Koharu-chan, Gaki y Mittsi-chan –dijo Ai ya ataviado con un holgado traje de baño de color rojo que le llegaba un poco más arriba de las rodillas-. ¿Por qué no nos metemos a la piscina? El sol está pegando fuerte.
-Ano…Koharu-chan no vendrá. Dijo que tenía algo que hacer.
-¿En serio? ¡Qué lastima!
Sayu asintió intentando por todos los medios que su vista se mantuviera fija en él y no se desviara hacia Jun. Lo único que deseaba ese día era pasarla bien con sus amigos, a pesar de que un par de ellos no se hablara.
-Entonces supongo que tendremos que esperar a Gaki y Mittsi-chan nada más.
¿Gaki? A ese no lo veía hace días. Dudaba que se presentara.
-Nee Sayu ¿metámonos? –le propuso con una galante sonrisa, una de esas que únicamente él y su perfecta dentadura podían esbozar.
-Claro que sí –aceptó encantada–. Deja que me quite la ropa.
Dejó su bolso en una reposera junto a la de Eric y comenzó a quitarse la blusa para dejar al descubierto su hermoso bikini nuevo que su madre le había comprado especialmente para la ocasión.
-¡Ahora que tienes un novio rico tienes que lucirte como su chica!
-Mamá, no es mi novio todavía.
-¿Cómo que no? ¿y por qué dejas que te bese entonces?
Su mama no entendía nada. Para ella una era la novia o la amiga de un chico, no existía un punto medio. No podía entender que sólo se estuvieran conociendo y probando si les iba bien o no.
A pesar de que le gustaba mucho Ai-chan y encantada aceptaría convertirse en su novia, entendía que no era preciso apresurar las cosas; después de todo hace algunos días se comportaban como buenos amigos, además, él estaba pasando por una etapa difícil tratando de adaptarse luego de perder sus recuerdos.
-Ustedes también chicos, vengan.
Ninguno de los dos contestó, estaban distraídos contemplando algo.
-Oigan ¿chicos?
-¡Ya estoy lista! –anunció Sayu cubierta solamente por su sencillo bikini blanco con lunares celestes. Dio una danzarina vuelta para lucirse-. ¿Cómo me veo?
-¡Preciosa! –exclamó Ai sonriente, dándole una mirada de pies a cabeza- Como siempre lo haces.
Sintió como si de pronto estuviera elevándose en el aire. Sonrió coquetamente.
-Lindo traje de baño, Michishige-san –comentó Jun levantándose un poco las gafas, para ver mejor.
-Es verdad –coincidió Eric con una sonrisita, echado sobre la silla-. Te queda perfecto.
Definitivamente estaba en su salsa. Nada mejor que los príncipes de Haromoni@ se rindieran ante su deslumbrante belleza.
El bañador cumplió completamente con su objetivo.
-Chicos ¿van a venir o no?
-Voy a tomar un poco de sol –contestó Jun desabrochándose la camisa y dejándola a un lado, dejando al descubierto un moreno torso bien trabajado para recostarse en otra de las reposeras.
-Si, báñense ustedes –agregó Eric con amabilidad.
-En ese caso –Ai se quitó la camiseta de color verde limón quedándose con su traje de baños.
¡Que brazos tenía! Aunque era más bajo y más menudo que Jun no tenia nada que envidiarle. Bueno quizás lo único por mencionar era que el chino no tenia ninguna cicatriz gigante cruzándole la espalda o marcas de golpes de otra chica. Pero eran marcas del pasado que era mejor ignorar.
-Eric piensa rápido –Ai le lanzó su camiseta, la tortuga no reaccionó ni por si acaso, de forma que le aterrizó sobre el rosto-. Vamos Sayu. ¿O acaso quieres que vaya yo por ti?
-Ven –lo instó seductoramente.
-Será un enorme placer.
Ai corrió hasta ella y la tomó por la cintura:
-¡Te tengo!
Le hizo unas pocas cosquillas en el abdomen y luego la cogió de la mano para conducirla a la piscina. Ella se dejó llevar. El tiempo era perfecto e iba a compartir por primera vez el agua con el chico que la volvía loca.
-Waaa ¡está helada!
Él la atrajo hacia su cuerpo y la envolvió cariñosamente entre sus brazos.
-Yo te caliento.
 “Vaya vaya” se dijo con picardía. Ella y Ai con poca ropa solos en la piscina. No costaba mucho dejar trabajar a su imaginación.
Se lanzaron agua, nadaron, jugaron con los flotadores, recorrieron toda la piscina y se tiraron más agua.
Sayu no dejo de reír y él tampoco, era como si el mundo se hubiese detenido únicamente para que ellos 2 jugaran y se divirtieran en grande.
Jun y Eric no fueron a hacerles compañía y a Sayu le agradó mucho que no lo hicieran, de ese modo el dueño de casa podía ser todo suyo y ella toda de él. Sí, sonara egoísta o no, era así como siempre debió ser. Se sentía tan inmensamente feliz tomando sus manos, rozando su piel, admirando su sonrisa. Era perfecto. Él era perfecto para ella y ella perfecta para él. ¿Qué más podía pedir ahora?
Siempre se imagino entre sus brazos, pero ciertamente la realidad resultaba mucho mejor que la fantasía.
Estaba completamente enamorada.
-Sayu bonita –le susurró en el oído mientras ella flotaba de espaldas en el agua y en su subconsciente, en el cielo.
Giró la cabeza, brindándole toda su atención.
-¿Eres feliz conmigo?
-Pospuesto –contesto con mucha sinceridad-. Demasiado.
-Yo también. –la tomó gentilmente de las manos-. Esta ha sido la mejor tarde de mi vida. Muchísimas gracias.
Sayu se enderezó para mirarlo a los ojos.
-Te quiero –pronunció de manera tierna- Mucho.
-Yo también.
Se besaron suavemente, aumentando poco a poco la intensidad hasta que deberieron separarse para tomar aire. A los pocos segundos de separarse sus bocas volvieron a buscarse con ansiedad como si no tuvieran tiempo y el mundo se fuera a acabar si no lo hacían.
Ai-chan habia cumplido con su cometido. Ya no tenia un una pizca de frio.
-¡Kamei-saaaaaaaaaaaaaan!
Rato después apareció Aika corriendo por la pradera de Ai-chan, vestía un corto y femenino vestido adornado con florcitas. Sayu debía admitir que iba muy bien con su estilo y le sentaba muy bien. Resaltaba su femineidad.
-¿Cómo estás, Kamei-san?
-Está dormido –le informó Jun apenas apartando la vista de su lectura.
-¡Mittsi-chan! Por fin apareciste –exclamó Ai abandonando las caderas de Sayu y la piscina para ir a recibirla–. Pensé que ya no vendrías.
-Disculpa. Creo que me demore mucho arreglándome ¿Cómo estas?
-Muy bien ¿en donde está tu hermano?
-Vino a arrojarme aquí y después se fue a la casa de su novia.
Sayu se estremeció sumergida bajo las aguas. ¿Novia?
-Oh, ¿de veras? Eso quiere decir que se arreglaron. Me alegro muchísimo.
El chico estaba dándole la espalda así que Sayu no podía ver si la expresión que tenía su cara era igual de alegre y serena que el tono con el que hablaba. Aunque probablemente lo era.
-Eso parece –le contestó Mittsi con regocijo-. Yo también me alegro muchísimo.
-¿Vas a bañarte? El agua está deliciosa.
Dijo que sí y después de un rato apareció con un bonito bikini rosa, lista para la acción.
Lastima para Sayu que se le había acabado la intimidad con su príncipe azul.
-Kamei-san ¡ven a bañarte! –fue a gritarle en el oído.
Éste dio un salto.
-¿Mittsi?
-¿Qué haces ahí durmiendo cuando a ti fascina tanto nadar? ¡Vamos!
Tomándolo de las manos lo obligo a pararse y a quitarse la camiseta. Como si se tratara de su madre…o su novia.
La chica lo apremió una vez más y se encaramó sobre su espalda luego de despojarlo de todo menos su traje de baño naranja.
-Está bien –accedió el chico sacudiendo la cabeza para quitarse el sueño de encima-. ¡Sujétate fuerte!
Y llevándola a caballito se lanzaron los 2 a la piscina, de paso mojando a Sayu y rebalsando un poco el agua de la pileta.
Aika río con ganas luego de asomar la cabeza de debajo del agua y con plena confianza enroscó sus brazos alrededor del cuello de Eric:
-¡Nada tortuga, nada!
-Voy a ir a pedirle a Arturo-san que nos traigan unos bocadillos –comunicó Ai secándose con la toalla.
Sayu vio su espalda desnuda alejarse e hizo un puchero.
-¡Hola Michishige-san! –la saludó la recién llegada con excesiva alegría sentada sobre los hombros de Eric.
-Ho…hola ¿Qué tal?
¿Por qué de pronto se sintió incomoda cuando llegaron estos dos? ¿Era porque interrumpieron su baño romántico con Ai-chan o por otra cosa?
-Entonces ¿es cierto el rumor?
-¿Rumor?
-No intentes engañarme con esa cara de confusión. Ayer los vio mucha gente, incluido este par de ojitos.
¿Se estaba refiriendo al beso? Era verdad, ella también estaba ahí aferrada al brazo de Eric y susurrándole cosas al oído.
-Bueno, sí.
-¿Están de novios?
-Mmm…no exactamente.
¿Y a ella qué le importaba?
-Cuando se lo cuente a mi hermano no  va a creérselo.
Claro e iba a odiarla todavía más de lo que ya lo hacia ¿Qué le importaba a ella ese tonto sin vida de Gaki?
-¿Cómo está él? –le preguntó Eric por primera vez, alzando la cabeza.
-Bien ¿Por qué? ¿Lo extrañas?
-¿Extrañar?
-Hai hai –le pellizcó la nariz-. Tú sabes que amas a mi hermanito ¡Wooo!
Eric se sumergió repentinamente dejando caer a la chica de sus hombros.
Sayu volvió a recibir un salpicón de agua en toda la cara.
-¡Kamei-san malo, no me dejes!
-¡Atrápame si puedes, cachorrita! –se burló emergiendo a la distancia y los dos comenzaron a nadar a lo largo y ancho de la piscina y de Sayu, intentando atraparse el uno al otro.
Eric daba la impresión de ser un muy buen nadador, tanto que llegó a preguntarse si practicaba natación o algo por el estilo, no sólo porque tuviera habilidad bajo el agua sino por su cuerpo. Sus brazos y piernas eran igual o más musculosos que los de Ai-chan.
<<¡Sayu! ¿Qué es lo que estas mirando? ¡Eres una mujer comprometida!>>
Bueno, no realmente, pero ¿Qué estaba haciendo? ¡Eric era su amigo! No podía mirarlo de esa manera, no después de la increíble tarde que había pasado con Ai en esa piscina.
-BUUUUUUUUUUUUUUU
-¡KYAAAAAAAAA! –soltó cuando Eric le apareció por detrás y la sujeto por las caderas.
-Vamos Sayu, únete. Mittsi es la enemiga malvada que desea conquistar el mundo y nosotros los sirenos salvavidas de la ciudad submarina de Ai-chanlandia.
-¡Muajajajajaja! –la menor emergió frente a ella desde las profundidades-. ¿Qué crees que haces tortuga cobarde? ¿Acaso crees que escondiéndote tras de una mujer la gran Aika perdonara tu vida?
Eric hundió la cabeza rápidamente y se alejó pataleando. Aika lo imitó.
Esta vez Sayu alcanzó a proteger su cabeza de los chapuzones.
Sintió las manos y dedos rugosos y con poca movilidad. Se los observó, a causa de su prolongado contacto con el agua se veían como los de una abuelita.
Echó la cabeza hacia atrás y miró el azul del cielo, ya debían ser mas de las 6 de la tarde, ya no había el mismo sol de antes.
Si Ai-chan no regresaba en 5 minutos iba a salirse.
No lo hizo.
-¿Ya te vas? –le preguntó Eric con evidente desilusión.
-Si, me dio un poco de frio.
-Déjala tortuga, no ves que echa de menos a su novio ~ -dijo Aika en un tono meloso pellizcando y jalando los cachetes del chico.
-¡Itai! No soy tu muñeco.
-¡Lo eres!
-¡Ya te las veras con Eric-sama!
Y volvieron a escucharse los pataleos. Sayu pensó que era mejor dejarlos, de esa forma los dos tenían la piscina para ellos solos y ella dejaba de fijarse en más detalles del cuerpo masculino del chico equivocado.
-¿Cómo estuvo el baño? –quiso enterarse, para su sorpresa, Jun, quitándose un audífono de la oreja-. ¿Lo disfrutaste?
-Si –contestó con educación sin poder evitar poner una expresión de extrañeza. Al contrario de lo que pudiera pensar, Jun no parecía estar molesto con ella, al contrario,  hoy le estaba hablando más de lo acostumbrado.
-Te queda bonito ese bikini –le dijo antes de volver a ponerse el audífono y aislarse del mundo.
-A…rigato
Se tendió sobre la reposera más alejada de Jun ¿Qué había sido eso? Y ¿Por qué se sonrojaba al respecto?
-Disculpen por la demora.
Se incorporó rápidamente ¡por fin regresaba su príncipe!
-Me encontré con mi querida esposa en el camino.
La gata grisácea posó una peluda pata en el hombro desnudo de su dueño y le lamio la mejilla.
-¿Esposa?
-Esa gata nació y se crio en esta casa. Ama al señorito como si fuera parte de su familia, como si fuese su madre y padre. –comentó el mayordomo tras ellos. Traía una bandeja llena de bocadillos.
-¡Comida! –gritó Eric enloquecido desde la piscina y corrió para servirse.
-¿Madre? Más bien me cela como si fuera su esposo –puntualizó Ai dándole un mordisco a un pastelito para luego darle a probar al animal.
A Sayu no le agradaba esa gata, o más bien a la gata no les gustaba Sayu. Siempre que se le acercaba para acariciarla emitía un sonido de molestia o salía corriendo. Además esa cara que tenía, sus penetrantes ojos, la actitud altiva y más que nada su presencia le causaba molestia.
El mayordomo se marchó deseándoles buenas tardes.
-¿Quieres más preciosa? –le susurraba Ai, dándole mas pastel y besando luego la nariz de la gata.
-Ai-chan, si sigues así la pobre Queen-chan se va a poner como vaca –observó Mittsi-. Más exactamente como una bola de pelos.
-Es verdad, pero siempre quiere comer de lo que estoy comiendo.
Además de siempre estar encima de él o pegada a sus piernas.
-¿Qué pasa Sayu? ¿Por qué la cara larga? –la interrogo Eric con un tono de malicia en la voz-. ¿No me digas que estas celosa de la pobre y linda gatita?
Aquella pregunta casi la hizo atragantarse con el pastel.
-¿De qué estás hablando?
-¿Es verdad eso, Sayu? –curioseó Ai sorprendido.
-¡Por supuesto que no!, Es solo que…
Tenía que admitirlo, nunca le habían gustado mucho los gatos, además esa gata en cuestión tenía un aura maligna, era como si detestara a cada uno de los seres que osaran aproximarse a su amo. Se la pasaba fulminándolos con la mirada como si quisiera matarlos.
Eric explotó en crueles carcajadas:
-¡No puedo creerlo, Sayu! ¡Si lo estas!
-¡Que no!
-No la molestes, Kamei-san. ¿No te das cuenta que esta profundamente enamorada?
Se ruborizó evitando la mirada de Ai quien estaba de lo más entretenido.
-Bueno, lamento decirte esto, pero ya estoy comprometido, Sayu-chan. No creo que a mi esposa le agraden las amantes.
Eric y Aika explotaron de risa con su chiste. Apretó los puños con rabia.
¡Tontos!
Cuando acabaron de comer, Aika y Eric corrieron a lanzarse nuevamente a la piscina.
-Te saliste –comentó Ai como si acabase de descubrirlo, recostándose en una reposera con la gata en los brazos todavía-. ¿No quieres bañarte otra vez?
Negó con la cabeza.
-Me dio frio, además…no es lo mismo si no estás tú.
Ai le regalo otra de sus dulces sonrisitas, luego recordando algo le preguntó:
-Oye, ¿de verdad estás celosa de esta malandrina?
-Claro que no –se río como si fuera lo más estúpido del mundo-. No soy tan patética como para ponerme celosa de un animal.
Y como si este supiera que hablaban de él, lanzó un ronroneo mientras su amo le acariciaba detrás de las orejas.
-Pero my Queen no es cualquier animal. Es mi esposa.
¿Cómo que su esposa? ¡Sólo era un común y corriente gato! No es que fuera muy versada en razas de animales pero ese parecía uno de esos que encontrabas en cualquier mugriento callejón.
-¿Es mi impresión o no te gustan los gatos?
¿La expresión de su rostro resultaba demasiado evidente?
-Mmm…no es que no me gusten, son lindos, pero tu gata es muy pesada.
-Es que le gusta controlarme. Ven aquí.
-¿Qué?
-Hazle cariño, si estas conmigo, te aseguro que no te hará nada, la tengo bien sujeta.
¿Acercarse a la gata?
-Vamos, veras lo bonita y tierna que es.
Levantó delicadamente las cejas ¿Qué le importaba a ella si la gata no la quería?
-Queen se pondrá muy muy muy triste si la ignoras –le dijo con ojitos de cachorro haciendo un tierno puchero.
¡Era tan lindo! ¿Cómo podría resistirse a esa carita de ángel?
Esbozó una sonrisa y alargó una de sus manos.
El animal que reposaba en el pecho desnudo de su amo permaneció quieto ahí con los ojos cerrados mientras ella acercaba sus dedos.
-Dame tu mano –le indico él y ella obedeció.
En ese mismo momento la gata abrió los ojos y clavo su cristalina mirada en la pelinegra. De inmediato se incorporó y le enseñó sus afilados colmillos.
-¿Que estas haciendo, Queen? –su amo intentó llamar su atención acariciando su lomo-. ¡Queen!
Pero la gata no prestó atención y crispada sobre su amo, se lanzó contra el brazo de Sayu quien, con increíbles buenos reflejos, la apartó de inmediato al momento que sintió una zarpa clavársele en el antebrazo. Lanzó un pequeño quejido de dolor.
-¿Te encuentras bien? –el castaño preguntó con preocupación mientras se sentaba para examinarle el brazo.
-Si, sólo…me arde un poco.
Ai bajo la vista, enojado hacia su mascota que seguía contraído mirando a Sayu con actitud fiera.
-¡Gata tonta, lárgate de aquí! ¡Fuera!
Se marchó enojada luego de emitir un sonido de protesta.
-Disculpa –le dijo dándole un abrazo-. No pensé que se fuera a poner tan agresiva. ¿Te mordió?
-No, no te preocupes. Estoy bien.
Era culpa de la gata fea esa, no de él.
-Déjame ver –tomó su brazo y examinó la herida con la vista, no era tan profunda como había creído pero vaya que ardía-. Pobrecita Sayu
Percibió un cosquilleo en el brazo cuando el chico poso sus labios sobre la herida.
-Eso es para que se te cure pronto.
Esta dulce actitud causo que le sobreviniera un ataque de ternura. Sin duda Takahashi Ai era el ser mas noble del planeta. Era caballero, amable y carismático. Como había pensado antes era el hombre perfecto para ella. Bueno, casi, amaba demasiado a los gatos y personalmente ella prefería a los conejos.
***
En aquellas horas de la tarde odiaba profundamente su vida. Era sábado y en lugar de salir de compras o visitar el karaoke, estaba echada en su cama, en pijama y con las cortinas echadas.
Su única entretención era hojear una revista de moda.
-¿Piensa quedarse ahí todo el día, ama? ¿No va a salir a alguna parte con sus amigos?
-¿Cuáles amigos? –fue su escueta respuesta, deseando que se marchara pronto la mujer que había venido a interrumpir su privacidad.
Resultaba triste su respuesta, pero era la verdad. Era su culpa por ser tan antisocial. Poco a poco se había ido quedando sin amigos, la única que le quedaba era Mittsi.
-¿Cómo que cuales amigos? ¿Y Mitsui-san?
-Tenía cosas que hacer. No, no abras las cortinas.
-Pero ama, ¿Cómo va a tener las cortinas cerradas con el día que esta haciendo afuera? ¿No quiere que llame a casa de los Umeda? A lo mejor Erika-chan está libre y sin nada que hacer como usted.
-Tenia que salir con su novio.
¿Novio?
Reina asintió fingiendo desinterés e indiferencia. La verdad era que Mittsi no era la única que le quedaba, también estaba Erika. Ella era la hija de uno de los socios de su padre y hace 2 veranos atrás se habían hecho muy cercanas. De vez en cuando se llamaban para ir al centro comercial o al karaoke, por eso, hoy la había llamado para aquello, pero descubrió que ahora como la chica tenia novio y como no era una tonta, prefería salir con el que con ella. Estaba bien, después de todo con ella solo salía a hablar cosas de chicas y tonterías sin importancia.
Ahora que lo pensaba, tampoco eran amigas tan cercanas. Hace bastante que no salían ni hablaban por teléfono.
-Señorita…-pronunció la mujer con la expresión de lastima marcada en todo su rostro lo cual la hizo arder de rabia. Odiaba que la gente la mirara de esa manera.
-Déjame sola.
-No puedo dejarla así ¿quiere que llame a su padre?
-Por supuesto que no ¿Por qué querría algo como eso?
-Hace tiempo que no hablan.
Mejor. Ese hombre era un monstruo que lo último que pensaba era en la felicidad de ella, su única hija. Hace poco llego a la conclusión que  a lo largo de su vida el le había dado todo y nada a la vez.
Tenia las ropas mas caras, chofer, guardaespaldas, una mansión enorme y lujosa donde vivir, una sargento para entrometerse en su vida y cantidades exorbitantes de dinero, pero hace tiempo que él olvidó entregarle lo más importante; cariño.
-Unos días atrás me llamó emocionado. Se confirmó, Reina-sama, ¡va a tener un lindo hermanito varón!
¿Y? ¿Por qué lo decía tan emocionada? ¿Acaso esperaba se alegrara luego de saber que ya estaba dictada su sentencia? Gracias a ese “hermanito”  había perdido el cariño de su padre…No, había comenzado a perderlo mucho antes, cuando esa entrometida de Miki vino a robárselo.
-¿Qué es esa cara, ama? ¿Qué no esta contenta?
-¿Podrías largarte de una buena vez? –dijo duramente, sin mirarla-. Estás interrumpiendo mi lectura.
-Reina-sama…
-¿Y dónde esta Kingu? Desde la mañana no lo veo.
-Vino a verlo el veterinario. Le tocaban unas vacunas y su baño semanal.
-¿Y los otros?
-Por ahí ¿no han venido a visitarla?
Negó con la cabeza.
-Han de haber salido a pasear, ni ellos desaprovecharían este día.
Reina no dijo nada. Alzó la revista que tenia sobre sus piernas para esconder su rostro tras de ella.
¿No era realmente patético? Hasta sus mascotas preferían dejarla sola.
-En cuando este listo, le traigo a Kingu ¿ok?
-Haz lo que quieras.
La mujer soltó un suspiro y salió de la habitación. De inmediato su ama bajo la revista, no estaba viéndola realmente. Ya la había hojeado entera unas 3 veces. Mostraba accesorios bonitos, ropa bonita, gente bonita, pero verla no le producía nada y aquello la atemorizaba. Ella amaba mirar ropa y accesorios de ese tipo, pero ahora ni eso le llamaba la atención. Desde hace días que no lograba concentrarse en nada.
El recuerdo de lo ocurrido ese fatídico jornada en la cafetería continuaba acechándola a pesar que desde ese mismo día no había vuelto a ver ni a toparse con Takahashi Ai.
Hiciera lo que hiciera no podía quitarse aquella escena de la cabeza.
¡¿Por qué demonios la besó?! ¡¿Y porque gracias a eso no podía dejar de pensar en el a cada hora, a cada minuto, a cada segundo?!
¡¿Por qué demonios incluso tenia que soñar con el?! ¡Resultaba hostigante, molesto y sobre todo, muy doloroso!
Ojala hubiera sido ella la que se golpeo la cabeza y que perdió la memoria, de esa forma no se acordaría de tantas cosas que hubiera preferido erradicar completamente de su vida. Empezando por él.
Giró la cabeza en dirección al velador junto a su cama y miró una fotografía enmarcada en un marco de color celeste cielo. Había sido tomada hace varios años en el dojo de esa misma casa, cuando todavía su padre no la modernizó al estilo occidental que tanto le gustaba a su Miki cabeza hueca.
Cogió el marco entre sus manos y sintió sus ojos arder al observar a su abuelo, a su madre y a ella misma con unos 10 años menos, cada uno con su traje de practica de kendo y su espada de madera en la mano.
Comenzó a fantasear, algo que tratándose de ella podría parecer un tanto inesperado. La verdad lo hacía bastante seguido, siempre era la misma fantasía: ellos estaban vivos y ella no tenía que pasar por todas estas cosas deprimentes y humillantes con su padre ya que seguiría felizmente casado con su adorable madre y serían una familia común y corriente sin Miki y sin hermanito que vinieran a quitarle su espacio ni al hombre que siempre la mimó tanto y trató con tanto cariño.
Quizás, si su madre y su abuelo continuaran con vida, ella seguramente podría considerarse una persona feliz.
Dejo el marco boca abajo sobre el velador. Se recostó sobre la cama y se cubrió con las sabanas hasta el mentón.
Necesitaba hacer algo por su vida o se volvería loca o aún peor, le daría depresión y volverían a ella los pensamientos suicidas.
Cerró los ojos. Ya no podía más.
Pasaron cerca de 10 minutos durante los cuales intento poner su mente en blanco. Estaba a un paso de conseguirlo cuando llamaron a la puerta y entro la reconocida sin vida, Mako, para interrumpirla.
-Tiene visita. –le anunció con una sonrisa radiante.
-¿Qué?
-Una que estoy muy segura le levantará ese ánimo.
-¿Quién es?
-Un chico.
Levantó la cabeza con súbito interés.
-¿Quién?
-Su novio~-contestó con picardía.
Le costó un tiempo procesar la información que acababan de entregarle ¿su novio? Acaso se refería a…
-Espera…¿mi novio, novio?
-¿Novio, novio? ¿A que se refiere? –la interrogó con desconfianza-. No me diga que esta jugando a dos bandos.
-Mako, yo no tengo novio ¿ok? Así que habla claro y dime ¡¿A quién te refieres?! –le exigió perdiendo la paciencia.
-Niigaki Risa. Pensé que seguían saliendo.
Tuvo la sensación que de pronto su corazón hubiese dado una vertiginosa voltera y a la vez, una relajante sensación de alivio. Con Mako uno nunca sabia. Desde que llegó a trabajar para ella, su supuesto novio siempre había sido otro. De cualquier forma ¿Gaki había ido a visitarla? ¿Por qué motivo?
-¿Y bien, lo va a recibir en esas pintas o se va a vestir primero?
-¡Por supuesto que me vestiré! –le contestó repentinamente temblando de emoción-. ¡sale sale! ¡Ofrécele algo por mientras!
Se quitó las sabanas de encima y corrió hasta el armario. ¿Qué podía ponerse?
¡Yapiii!  ¡De pronto estaba tan emocionada y llena de energía!
Tomó su amado vestido azul eléctrico ¡era hermoso y mucho más puesto en ella!
Le encantaba porque lucia bien su figura y era muy corto. Matsu y a los otros siempre se quedaban con la boca abierta y no apartaban sus ojos de sus bien formados muslos cada vez que se lo había puesto.
Sacó unas botas largas del armario de los zapatos y corrió al baño ¡¿Dónde había puesto el alisador?!

-Ya viene –le informó la mujer cuando volvió a aparecer-. ¿Quiere servirse algo mientras tanto?
-Bueno –aceptó él de extraño buen humor.
-Traeré algunos bocadillos, con su permiso.
La empleada se volvió a marchar de la sala y el aprovecho de lanzarse sobre un sofá de terciopelo rojo. Estaba impaciente, se moría de ganas de ver a la dueña de casa.
En los últimos días lucía tan triste y desanimada, justamente ahora que recién se daba cuenta de la clase de la chica que era en realidad.
La primera vez que la vio, hace un poco más de un año, creyó que se trataba de un chiste, aquella chiquilla pequeña y delgada de rasgos gatunos que llevaba ropa desgarbada y el pelo como plumero para asear la casa parecía más sacada de una serie de dibujos animados que del mundo real.
-Buenos Días, mi nombre es Tanaka Reina. ¡Yoroshiku Onegaishimasu! –su voz aguda y chillona no ayudaba mucho.
Era su primer día en la escuela y de inmediato había ido tras de él.
-¿Tú eres Niigaki Risa-sama, no es así? El hijo del director.
Él la miró con profundo desinterés y sin hacer el menor esfuerzo para ocultarlo.
-¿Qué quieres? ¿Acaso no ves que estoy almorzando?
-Gaki-san –le llamó la atención a su lado un, en esas épocas, apocado y nerd Ai, con reproche. Llevaba días cacareando acerca de esta famosa amiga de infancia.
-Si, si, hola, mucho gusto -le contestó con desgana y se puso a comer su hamburguesa.
Pero la chica continúo parada ahí.
-¿Cómo estás, Reina-chan? ¿Te has sentido a gusto en la escuela?
-Niigaki-san ¿puedo sentarme aquí? –apuntó una silla a su lado.
Él soltó un grito de impresión con la boca llena.
-Parece que alguien tiene nueva admiradora~
-¡Silencio Kame!
-Claro que puedes sentarte con nosotros, Reina-chan ¿Quieres que te invite a algo?
-¡Oye Ai-chan! –le reclamó a su amigo con la boca llena colocando cara de molestia; él no le hizo caso.
La chica se sentó junto a él con el mayor descaro, y por culpa del tonto bueno de Ai-chan tuvo que soportar su cháchara durante todo el almuerzo, aunque claro, él solo contesto con gruñidos. No tenía ni el más mínimo interés en perder su tiempo con chicas, ya tenia suficiente con las otras tontas de la escuela así que la trato exactamente igual que a ellas. Lamentablemente, esta chica en particular no pensaba rendirse tan fácilmente.
Todos los días a la hora del almuerzo aparecía en su mesa y aprovechándose de que Ai nunca le negaba nada, le pagaba el almuerzo completo y satisfacía cualquiera de sus caprichos se sentaba con ellos a contemplarlo con evidente segundas intenciones.
Siempre hablaba y hablaba de las estúpidas cosas que hacía y claro, el siempre la ignoraba, la ignoraba y la ignoraba porque no estaba ni un poco interesado. Lo más molesto de todo era la manera en que lo miraba cada vez que contaba una de sus historias.
Eric, Ai y posteriormente Jun, fueron los que escucharon todos sus cuentos tontos e infantiles de niña rica.
-Hoy no puedes sentarte aquí –decidió decirle un día, ya harto de su vocecita melosa y sus comentarios superficiales sobre ropa, cosméticos y lo genial y apuesto que era.
-¿Qué? –con eso, la sonrisa desapareció instantáneamente de su infantil rostro. Él sonrío del puro placer.
-Como oíste, hoy quiero almorzar en paz con mis amigos y tener conversaciones de hombres con ellos, así que no se admiten chicas.
Como era de esperar, ella miró a su salvador con rostro suplicante.
-Gaki…
-Ah no, muy amiga de infancia tuya será. Pero no por eso tengo que soportarla aquí todos los días.
-Lo lamento mucho, Reina-chan.
La chica se dio la media vuelta y se marchó contrariada.
Aun así, siguió yendo todos los días para que él continuara rechazando su compañía, a pesar de eso…
-¡Me gustaría mucho salir contigo! –le anunció un día parándose frente a él como si nada.
-¿Eh? ¿Qué acaso estas demente? ¡Apenas te conozco!
-¡Me gustas!
-¿Qué?
Gaki venia saliendo de la cancha de futbol luego de una practica con Eric y sus compañeros. Recordaba claramente como todos se habían puesto a reír a sus espaldas.
-¡Estás completamente loca! ¡Déjame tranquilo!
No obstante, sin importar que la hubiese humillado frente a tanta gente, nunca dejó de saludarlo cada vez que sus caminos se cruzaban.
Fue durante ese tiempo que la chica se hizo amiga de esos grandulones sin cerebro y según los rumores se dedicaban a molestar a otros alumnos.
Él nunca fue muy justiciero, siempre consideró que los tontos que eran acosados se lo merecían por débiles así que eso tampoco le importaba, pero con estas noticias a Eric y a Jun dejó de agradarles la invitada, por lo que cada vez que la tonta iba a su mesa a saludarlos tenía 3 pares de ojos hostiles mirándola. Coincidentemente en esa misma época, Ai comenzó a faltar mucho a clases, así que no tenia la cooperación de él ni de sus cuatro ojos. No obstante, ella iba por lo menos 2 veces a la semana a saludarlo. Así que acabo acostumbrándose a basurearla cada vez que realizaba una de sus visitas.
-No deberías ser así con ella, Onii-chan. En realidad es una chica muy dulce.
¿Qué demonios? Hasta su hermanita decidió seguir el mal ejemplo de Ai-chan y también le había dado por ponerse de su lado, pero igual no le hizo ni el menor caso. Lo que menos le interesaba en el mundo eran las chicas. Eran molestas, cursis, interesadas y el había prometido que jamás se casaría, así que tenía cerradas todas sus posibilidades a enamorarse de una chica y obviamente que de cualquier cosa. A él lo único que le interesaba  era vivir cómodamente y disfrutar a sus anchas en compañía de sus amigos.
Así era como había sido siempre, hasta ahora…
Este año sucedieron algunas cosas en su círculo de amistades que lo obligaron a reaccionar; Eric estaba nuevamente enamorado de la chica equivocada y Ai perdió la memoria. Y bueno, Jun seguía siendo Jun.
Pero Tanakacchi, por culpa de  los azares del destino acabo teniendo que  hacer de su novio. No fue la gran cosa, pero lo agradecía, de aquella forma tuvo la oportunidad de conocerla mejor y comenzó a tener estos extraños sentimientos hacia ella.
El día de la fiesta, más conocido en la escuela como el día del fiasco, cuando Reina se enfado con él y decidió irse a bailar con el sin gracia de Ai-chan, le molestó muchísimo porque todo el mundo considero que era un buen motivo para burlarse y reirse de él y …también tenia que admitir que en lo más profundo de su ser le dolió.
Era obvio que Reina no sentía nada por Ai y que solo lo había hecho para humillarlo, pero cuando los vio apunto de besarse, dentro de el se encendió una especie de odio irracional. Le había molestado que la chica que durante más de un año tuvo ojos sólo para él se fuera con otro sin más. Después de todo él era Niigaki Risa, no se dejaba pisotear por nadie.
Para su gran gusto ella acabó separándose de el tonto de Ai, que muy amigo suyo podía ser, pero bien ridículo y patético que era cuando se trataba de chicas.
Luego  juntos encabezaron la rebelión contra esos desgraciados y se la pasaron increíblemente bien, en especial cuando la chica introdujo su lengua dentro de su boca.
Si, se acordaba. En ese momento estaba muy ebrio, pero aquella sensación de lujuria no le había pasado por alto. Era…emocionante.
Después también estuvieron juntos en la delegación, los dos tenían un dolor de cabeza espantoso. Y ella hizo algo que le desconcertó completamente:
-Fue mi culpa.-admitió en frente de todos los policías durante el interrogatorio-. Yo lleve a esos tipos a la fiesta y ellos comenzaron todo el alboroto. Gaki-san no tuvo nada que ver. El sólo estaba defendiendo a su mejor amigo.
Finalmente su hermanastra se ocupó de acabar de abrirle los ojos.
-¿Y ahora ves? Siempre te he dije que Tanaka-sempai estaba loca por ti. Su padre no hubiera hecho lo que hizo si ella no se lo hubiese pedido, si ella no estuviese enamorada de ti.
-¿Enamorada?
Ella siempre lo trató con amabilidad  a pesar de que el siempre se comportaba como un idiota con ella.
Era verdad que gracias a su poderoso padre se salvó de ir a la cárcel y también gracias a su padre el colegio estaba abierto todavía. ¿Qué otra persona pudo haberlo convencido de ayudar más que su propia hija?
-Hay una cosa que ella no le ha contado a casi nadie. Su padre quería casarla con Takahashi-san, pero el la rechazo ¿sabes por que? Porque ella le dejo bien claro que a quien quiere es a ti.
¿El bobo de Aichan casado con Tanakacchi? ¡¿Qué demonios?!
Y otra cosa más –añadió su hermanastra-. ¿Sabes por qué quiso entrar en nuestra escuela?
El negó con la cabeza.
-Por que lo único que quería era conocerte. Te escuchó cantando en una presentación de hip hop callejero y quedó maravillada, por eso hizo de todo para entrar a nuestra escuela y poder admirarte de cerca.
¿Una presentación de hip hop callejero? ¡¿y que hacia esa niñita mimada del barrio alto metida en un lugar así? Y ¿Por qué de todas las veces que le habló antes nunca lo mencionó?
-No lo sé. Me lo contó hace tiempo y me pidió que no te dijera nada. Supongo que habrá sentido vergüenza de que todos supieran que frecuentaba ese tipo de lugares y escucha esa musica.
-Espera…
-¿Qué?
Y en ese momento se le vino a la cabeza un olvidado recuerdo. Había ocurrido hace ya unos años, en una ocasión que asistió a una de estas convenciones para los amantes de la música hip-hop y a las que a él le gustaba asistir regularmente. A su padrastro no le gustaba nada esta actividad realizada comúnmente en barrios marginales así que le tenía estrictamente prohibido ir. Por lo tanto debía escaparse e ir en autobús, transporte que jamás utilizaba por lo que obviamente se extravió. Aquel barrio no era muy bueno que digamos y recordaba haber dado vueltas por mucho rato. Ahí fue cuando la vio.
Había un par de viejos ebrios, mugrientos y pervertidos molestando a una pobre niñita de no más de 13 años.
-¿Qué hace una bebita tan linda como tú dando vueltas por este lugar tan peligroso?
¿No quieres que te hagamos compañía?
Que chiquilla más tonta, pensó. Usaba ropa y botas de marca, lucia costosas joyas  y para no dejar de llamar la atención tenia una falda cortísima ¿a que se había ido a meter ahí?
-Ahora ven con el tío y muéstranos todo lo que traes en esa linda cartera. ¿Te lo dio tu papi?
-¡Ay! –la niña soltó un grito cuando uno de los hombres se abalanzó sobre ella.
-¡Vamos, ve pasándonos todo, bonita!
-Y luego, quítate la ropa.
Gaki vio como a la pequeña niña le temblaban las huesudas y blanquecinas piernas y comenzaba a dar pequeños sollozos cuando uno de los hombres introducía una de sus huesudas y mugrientas manos bajo su diminuta falda.
¿Por qué no gritaba? Ni siquiera lloraba. Sólo estaba parada ahí sollozando y tiritando sin hacer nada. Acaso pensaba dejarse abusar sin dar pelea…
-Eres tan pequeñita, hace  tiempo que no tenia una como tú jijijiji –rio el andrajoso viejo arrojándola sobre un montón de basura, para luego comenzar a desabrocharse el cinturón mientras al otro le brillaban los ojos con malicia-. Voy a presentarse a un amiguito.
-¡Guarda a tu amiguito, viejo decrepito! Seguro que está que se te cae.
-¿ah? ¡¿Quién demonios eres tú, mocoso?!
Solo tenía 14 años y esos viejos debían superar los 40, pero por eso mismo él era mucho más hábil.
-Un príncipe –contestó. Tapado con la capucha de su ancha chamarra nadie podía reconocerlo-. Un príncipe del hip hop.
El viejo pareció desconcertado por un segundo, pero enseguida se echo a reír. Su porte y su voz nunca habían intimidado a nadie.
-¡Ja! ¿y que basura es esa?! ¿Qué demonios quieres con nosotros? ¿No ves que estamos ocupados?
-¡Que se vayan al diablo! –bramó corriendo hacia ellos, el primero de los hombres estaba medio ebrio así que un sólo puñetazo bastó para tumbarlo.
-¿Quién te has creído que eres mocoso? -dijo el que quería robarle su primera vez a esa pobre niñita sacando una navaja de su bolsillo-. ¡¿quieres que te raje, enano engreído?!
Ahora estaba en problemas. Dio un paso atrás.
Sintiéndose ganador el hombre comenzó a reírse a carcajadas: -¿Quién creías que eras, Superman?
-No. Con Pelé me conformo.
-¿Eh?
CRASH
Pateo una lata de atún que estaba tirada cerca de sus pies directo en su cara y el hombre dio un paso atrás, tambaleándose.
-Escucha bien niñita –caminó dirigiéndose a la muchacha que lo observaba con los ojos de un animal asustado-. Esto es lo que tienes que hacer con los viejos feos y pervertidos como este.
Tomo impulso y…
-¡AUUUUUUU!
Le dio con todo entre sus piernas  provocando que el viejo cayera al suelo gimiendo de dolor.
-Muy bien –suspiró-. ¡Ahora es la parte donde huimos! –cogió a la chica de la mano y la saco corriendo de ahí.
Por pura suerte o quizás azares del destino, a pesar de que estaba corriendo con todas sus fuerzas solamente para alejarse de los sujetos, llegó al lugar de la convención.
La pequeña niña le apretaba la mano con fuerza, no se la quería soltar.
-Hey enana, ¿Qué creías que estabas haciendo en ese callejón oscuro y con esa ropa? ¿Qué acaso querías que te violaran y te mataran?
Ella no contestó, en lugar de es se echo a llorar como un bebe recién nacido y sin previo aviso se arrojó a abrazarlo.
-Nee nee, ¿no estarás un poco grandecita para esto? ¡Oye! Me estas echando mocos! ¡Qué asco!
Permaneció con ella intentando calmarla y averiguar como se llamaban sus padre y a donde vivía pero o no deseaba hablar o era muda porque no le sacó nada. Lo miraba mientras hablaba y sonreía complacida, no le quitaba los ojos de encima, parecía que su héroe la hubiese cautivado completamente.
Al final llegó su turno para ir a cantar y se lo ocurrio en dejarla con uno de los encargados del evento. Un hombre correcto y responsable que era el mas vivo ejemplo de que un rapero no tiene por que ser un criminal. Acabado el recital planeo que llamaría a la policía o intentaría llevarla a casa de alguna forma.
Iba a dejarla con él, pero…la chica no quería que se fuera, seguía aferrando su mano con fuerza y sus ojitos amenazaban con volver a empaparse de lágrimas.
-¡Oye! Debo irm…
-¡Arigato! –chilló de pronto una voz chillona que salió de su boca. Era frágil y emotiva. Esto más su carita de pena provocó algo que casi nunca le sucedía a Gaki. Tuvo la sensación de que se le derretía el corazón.
De verdad que parecía un gatito triste y abandonado pidiendo ayuda.
Después de eso lo dejo ir y él fue a cantar con la sensación de haber hecho algo muy bueno. Acabado el show se quedó conversando con algunos conocidos, y cuando regresó el encargado le dijo que en un momento de descuido la pequeña había desaparecido.
-Estaba preocupado del sonido, me distraje.
-¡Tarado!
Salió de allí corriendo recorriendo  los alrededores para ver si la encontraba, y justo cuando iba a regresar decepcionado y preocupado, vio como subía en una enorme limusina custodiada por varios hombres, por lo que confirmo que ahora estaría a salvo y bien segura lejos de esos viejos pervertidos.
Esperaba no volver a verla nunca más por esos lados.
-Era ella –concluyó ese día, mientras mantenía esa conversación con su hermanastra-. Enana, ella era esa niñita.
-¿Estás seguro?
-Ya sabes que no recuerdo mucho los detalles, pero esa cara de gato permanece aun en mi memoria. Lucía un poco diferente, especialmente el cabello, pero ¡estoy seguro que se trataba de ella!
No podía ser…
-¡Wow! Eres un superhéroe Oniichan, no puedo creer que conociste a la sempai de pequeña.
Una sonrisa de satisfacción se dibujó en sus labios.
-Si, a una mini Tanakacchi.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

owo lo juro ahora entiendo por que tanaka esta tan enamorada de el <3 quien iba a pensar que el engreído de gaki fuera a ser tan tierno <3 >///<

Tami_Ai dijo...

D: ahora Ai y Gaki la conocen desde antes x3 gaki sentira que es todo un orgullo xd haha me enamore con su actuacion Héroe del Hip-Hop , deberias hacer que aparezca de heroe mas seguido asi con traje y tdo xD -fantasea-*-* o Aikun hahah yaa

<3 demasiado bueno el capitulo

Danii Kaulitz dijo...

OMG!!!
quien no se enamora de ese hermoso principe Guerrero Hip Hopero xd
Mori!
hehehe te entiendo Tanaka... cualquiera cae a sus pies despues de esa salvadooota!!
OMG!!!!
Dani-sama!!!
me mataste!!!
mori x_X
OMG!!!!!!
eso fue lo mas hermoso de la historia!!
Gaki-sama te amo!!!!
hehehehe!!
Ehhh WTf? Sayu y Ai ¬¬ no me gustan Ai... creo que es muy sbreactuadio xd
y Eric!!!!
eric pendejo ¬¬ pelea por tu princesita, se que la amas!!
T_T
no quiero que Eric se quede sin Sayu!!!
Pero complaceme con un GakiShige xd!!!
hehehe!!!
Uso!! Reina esta enamorandose de Ai??
Ai esta enamorandose de Sayu??
Gaki esta enamorandose de Reina??
ja!!!
Aika... a aika le gusta la Tortuga xd!!1
yo lo se!!!
y quien es el novio de Erika??
quien es la novia de Jun!!
OMG!!!!!
sigue prontooo!!!
ya me dejaste intrigadisisisisisiiima!! hehehe
Dani-sama eres la mejor escritora :3

Miki IV dijo...

Principe hip-hopero? xD GJ!!
Pero en serio, qué andaba haciendo Rei en un lugar asi? o_Ó
TAKASHIGE!!!!!!!!!!!!!! OMG T^T Que wonito!!! Aunque sólo sean amigos con beneficios :3 o es lo que piense Sayu x3
Y pinche gata!! <__<
Ya ni te digo las ansias que tenía (tengo) por seguir leyendo esta historia :) Gracias por compartir!
Ya estoy esperando el siguiente avance!

Anónimo dijo...

Buenisima historia ,nunca comento nada pero la sigo y esta genial , espero con ancias el siguiente capítulo.

Anónimo dijo...

wooooo

Neko Mioko dijo...

OMG Actualizaste *O* por alguna razon la parte que mas me intereso fue la historia de TanaGaki! fue tierno, antes no me importaba particularmente pero ahora los apoyo *-* xDD buu tambien fue tierno el AiSayu pero adsas en el fondo aun espero KameShige ;w; </3 igual espero que avance su relacion y Ai-chan sea feliz *-*

Tomate tu tiempo Eri-nyan actualiza cuando puedas, estaremos esperando pacientemente *-*

Seryni dijo...

AICHAN BONITOOO X3 y dasdasdasdas JUNSAMA SEXY *¬* y super kame con sus piernas dsadsadas F.S EN TODO!! WUUU LO AME ASI INTENSAMENTE!!!

XD y Gaki, lo odiaba pero T^T aww la verdad es que si es literalmente un principe oculto en la apariencia de un enano renegon X3 lo ame!!!


DANYMON ERES GENIAAAAAL!!!!!!!

PD: ya empiezo a querer a Reina T^T creo que la entiendo

Patii_irori dijo...

Se me hace que erika y jun son novios xDD aaaaaaaaa quiero a KameShige TwT y a tanaka y gaki :'(

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