Seishun Collection Capítulo 21

Kameririn: Este capitulo especial de Gaki-san va dedicado a Danii, una de mis fieles lectoras que ademas me hizo la foto. Espero lo disfruten.
Clasificación: R-0
Intento amoroso
“¿Te gustó mi remplazo, sempai?”
Una pequeña sonrisa se esbozó en su rostro al leer el mensaje recién llegado.
Esa Mittsi era toda una atrevida.
“No creas que esto es suficiente para perdonar tu abandono de hoy”
Envió el mensaje de respuesta y cerró la tapa del celular. Se encaminó por el pasillo con una creciente sensación de emoción. ¿De verdad Gaki-san estaba ahí para verla? ¡Era demasiado bueno para ser verdad!
Apuró el paso y cuando estaba apunto de llegar al salón principal escuchó unos gritos violentos. Se quedó helada.
-¡AHHH! ¡SUELTAME SUELTAME gato de porquería! –era la voz de Gaki-san, entremezclada con los quejidos de un gato.
Inmediatamente se echó a correr.
-¡Suéltame te dicen! ¡itai!
-¡Lo lamento mucho señor Niigaki, nunca antes se había puesto así, por lo general es muy tranquilo!
-¡¿Tranquilo?! No me haga reír, señora!
-¡¿Qué paso?! –prorrumpió al ingresar al salón. Gaki estaba encima de uno de los sillones de terciopelo, con un gato aferrado a la pierna la cual sacudía con fiereza intentando quitárselo de encima.
Reina ahogo un gritó y se quedó de piedra:
-¡KINGU!
-No se que sucede, ama. Traje a Kingu después de que el veterinario acabara con el. Estaba tranquilamente dormido y cuando el señor Niigaki lo acarició, despertó repentinamente y se lanzó a atacarlo.
-¡Maldito gato estúpido! ¡QuítameloTanakacchi! ¡Quítamelo!
Reina asintió y tomó a su mascota, pero este no quería soltar el pantalón del muchacho y continuaba sosteniéndose a el con garras y colmillos.
-Kingu ¿Qué haces? ¡Suéltalo! –le llamó la atención pero el gato no obedecía, estabarealmente ensañado.
-¡Waaaa! Mis pantalones no, ¡pervertido! –se quejaba mientras intentaba sostenerse sus abultados pantalones-. ¿Quién diablos te has creído que eres?! ¡Cuando te agarre voy a arrojarte a mis perros y no quedará nada de ti!
-Iré por el veterinario –anunció una preocupada Mako y abandonó corriendo el lugar.
¿Por qué demonios a esa tonta no se le había ocurrido eso antes? En todo caso, si se ponía a esperarla con el veterinario conseguiría que Gaki-san no quisiera volver a poner ni un pie en su casa.
Se encontraba en una situación extrema así que hizo lo que no acostumbraba a hacer con ninguna de sus mascotas.
Levantó la mano.
-Suéltalo de una vez ¡Kingu no baka!
El animal soltó un quejido al recibir el golpe en su pequeña cabecita y dejó ir a su presa.
-¡No vuelvas a aparecerte más por aquí, Gato tonto!
Kingu se escabulló con agilidad y seguidamente Reina alzo la cabeza con inquietud. El atacado estaba rojo como un tomate intentando cubrir en vano sus ya expuestos calzoncillos con dibujitos de Mickey mouse.
Esto ciertamente no podía ser posible.

-Este…-el ronco susurro del chico resonó en su oído.
10 minutos más tarde, cuando lo peor había pasado y los ánimos se habían calmado…o casi, Reina se encontraba sentada sobre uno de los costosos sillones de gamuza de su salón con la espalda tiesa como un tronco y los puños apretados por la tensión.
No creía ser capaz de resistir más.
-¿Tanakacchi? –la llamo tocándole un hombro con el dedo y acercando su rostro para hacer contacto visual.
Reina corrió la cabeza en dirección contraria evitando mirarlo a la cara.
-¿Qué te sucede? –preguntó con un tono de reproche-. Soy yo el que debería estar sin dirigirte la palabra luego de lo que tu gato me hizo.
Bueno, eso era verdad, pero…
-¡Mírame! –el chico se puso de pie y se colocó frente a ella-. ¡Tanakacchi!
La dueña de casa sintió como la asían por los hombros con brusquedad para que mirara al frente. Había hecho su mejor esfuerzo, pero la suerte no había estado de su parte.
Volvió la cabeza y su rostro quedo frente a frente con el del muchacho. Estaba rojo como el tapiz  de su sillón.
Fue así como la sensación se originó primero en su estomago, luego se extendió por sus pulmones y paso por sus hombros para terminar de llegar hasta sus brazos y piernas.
Gaki la miro con impaciencia, ella ya no pudo aguantar mas y acabó por explotar.
-¡WAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJA! –rio a carcajadas echándose hacia atrás en el sillón, sujetándose con una mano el estomago y con la otra apuntándolo burlescamente.
La mirada de él se transformo en una de estupefacción y  luego de comprender que se reían de el, frunció el ceño con disgusto.
-¡Oye tú, ¿de qué crees que te estás riendo?!
-¡Calzoncillos de Mickey Mouse! –emitió casi sin aliento en medio de las risotadas-. ¿Qué edad tienes? ¡¿5?! –y volvió a echarse a reír como endemoniada.
Gaki infló sus ya abultadas mejillas muerto de la rabia.
-¡Ya veras enana estúpida como será cuando te ponga las manos encima! –se abalanzó sobre ella a lo bruto sin pensar bien donde atacar lo cual lo dejó en una posición inesperada.
Reina dejo de reírse abruptamente cuando él la cogió por las muñecas, se le cayó encima ysu rostro quedó solo aunos cuantos centímetros del suyo. La expresión de enojo del otro desapareció de la misma manera y fue remplazada por una de sorpresa.
Sus cálidas respiraciones se entremezclaron al igual que sus temerosos ojos que no podían apartarse el uno del otro intentando darse cuenta de lo que estaba pasando.  Fue como si el resto del mundo hubiese desaparecido de pronto,  se olvidaron de donde estaban y sin pensárselo más acercaron sus necesitados labios para unirlos y…
-¡Aquí está el veterinario, ama!
Al menos aquella era su intención hasta que la aguafiestas profesional hizo acto de presencia.
-¡Señorita Reina! –exclamó la mujer cubriéndose la boca como si acabara de hallar su cadáver.
Gaki se apresuro a quitársele de encima y a darle la espalda como si jamás se hubiesen visto en la vida imitando pobremente un ataque de tos para disimular.
Reina miró a su carcelera con odio y se acomodo en su asiento muy derecha, cruzándose de brazos y piernas.
-Llegas tarde.-le informó con desprecio-.Kingu se fue hace rato.
-Entiendo. Puede retirarse, Sensei- dispensó al estupefacto médico veterinario que se encontraba a su lado-. Ese gato criminal debe andar rondando por la casa.
-Entendido. Con su permiso.
-Señor Niigaki, ¿quiere que llame a nuestro medico de cabecera para que le revise esas mordidas? Kingu tiene sus vacunas al día, pero no nos gustaría tener ninguna clase de inconveniente con usted después.
-Estoy bien –contestó con su habitual tono áspero y orgulloso, todavía dándoles la espalda-. No me paso nada.
-¿Queda bajo su responsabilidad entonces?
-Sí.
Reina sostuvo la mirada en la espalda de su visitante. ¿Acaso estaba enojado porque los habían interrumpido? En todo caso, seguía sin comprender que hacia el ahí. Aika dijo que se trataba de su “remplazo” pero todavía desconocía cuál era el motivo real de su visita.
En los últimos días ya no tenia idea de que pensar acerca de él. De una mañana a la otra comenzó mostrarse amable y atento con ella. Lo mas normal era pensar que se estaba burlando de ella, tal como siempre disfrutaba hacer con los que no le agradaban, pero si se dirigió hasta su casa, seguramente tendría alguna cosa que decirle.
Mako soltó un suspiro capturando su atención nuevamente: -Esperando que se comporten bien –le clavo su fría mirada-. Voy a ir adentro. Si quieren algo nada mas me lo piden. Ah y nada de besuqueos aquí en el salón,  esta es una casa decente ¿entendido?
¡Que mujer más molesta era esa Ogawa Makoto! ¿Por qué no se largaba de una buena vez y dejaba de tratar de comportarse como su madre?
Finalmente se marchó, aunque Reina estuvo segura de que permanecía escondida detrás de la puerta para escuchar todo. ¿Desde cuando la dejaba a solas con un hombre?
Emitió un quejido de resignación. Así era su vida. No había nada que hacerle.
-Ta…¿Tanakacchi?
La temblorosa voz de su acompañante logró que la amargura se esfumarade su rostro.
-Te escucho.
-¿No están aquí esos sujetos armados de la otra vez, cierto?
-¿Te refieres a los guardias? Siempre están perono suelen atacar a mis invitados, a menos que se los pida yo. ¿Por qué?
Lo vio rascarse detrás de la oreja.
-Eso quiere decir que ellos ¿nos vieron recién?
-Probablemente –contestó preguntándose si debía sentir vergüenza al respecto. Ahora que lo pensaba la situación resultaba un tanto incomoda-. Pero note preocupes, ellos nunca dicen nada. Después de un tiempo te acostumbras a su presencia. Digamos que pasan a ser parte del inmobiliario.
El chico no pronunció respuesta alguna. Reina deseo poder ver su rostro y saber que clase de expresión tenía. ¿Se encontraba molesto, cierto?
-Pero no es que estén en todas partes –agregó sin saber muy bien que más señalar-. Quiero decir, que por ejemplo no están ni en los dormitorios ni en los baños, por motivos obvios.
-Oye
-¿si?
El muchacho volvió a mantenerse en silencio unos segundos causando que su curiosidad aumentara. Podía sentir el tictac del enorme reloj de pedestal a sus espaldas, las lejanas voces de las criadas en la cocina y la casi imperceptible respiración de alguno de los guardias que se escondían entre las sombras de esa sombría sala.
-Sal conmigo –declaró al fin.
Aquellas palabras le provocaron la repentina sensación de que todo a su alrredor acabara de detenerse. Se sintió completamente aturdida.
En estos casos lo mejor hubiese sido poder hacer stop y colocarle reversa al video. Estaba segura de que había escuchado mal.
-Oye –dijo exigiendo su inmediata atención. Dejó de darle la espalda para acercarse con paso decidido-. ¿No piensas decirme nada? Es una propuesta seria.
-¿Nani?
-¿Nani? –repitió levantando una ceja-. ¿Eso es un si o no un no?
Esperen esperen esperen. Por mucho que le gustara este tipo, él no tenía ningún derecho de jugar con ella de esta manera.
Se sobó la cabeza inconscientemente. Una Aikaimaginaria acababa de golpearla con un maso de cavernícola.
<<¡Cuantas veces tengo que decirte que de verdad le gustas, baka!>>
Ok okok, dejaba de desconfiar, pero ¿acaso era este alguna especie de sueño? ¿Estaba dormida? O alo mejor no lo estaba y esta era una cámara indiscreta de Mittsi ¡si, eso era! De seguro ella y Gaki habían hecho una apuesta, Gaki perdió y esta era su penitencia: Invitarla a salir.
La mini Aika volvió a aparecer con el mazo.
<<¡Tu eres mucho peor que Kamei y Kusumi-san juntos!>>
-Como sea –volvió a hablar su invitado-. No me importa si es un si o si es un no. Vienes conmigo de cualquier forma.
La cogió sorpresivamente de la mano y la hizo levantarse.
-Gaki-san, espera.
-El mercedes está esperándonos afuera.
Reina ni siquiera alcanzó a procesar eso cuando él ya la estaba jalando del brazo hasta el vestíbulo sin dejarla decir más.
-¿A dónde van? –preguntó Mako saliendo tras de ellos. Tal como Reina sospechaba, estaba tras de la puerta.
-Cita. –contestó el chico escuetamente-. Se la devuelvo más tarde. Adiós.
Después de hacer una seña de despedida con la mano, sacó a su exnovia a la luz del sol, el cual no había visto en durante todo el día.
Le costó un poco aclarar que era lo que estaba ocurriendo, de hecho, no lo hizo hasta que el lujoso automóvil se detuvo en la entrada del Karaoke Deluxe.
-La enana dijo que te gustaba el karaoke, así que alquilé la habitación más cara del mejor de la ciudad.
Lo contempló completamente pasmada, no por lo de la habitación; sino porque se acababa de dar cuenta de que parece que el chico iba en serio.
-Vamos –la incentivó tomándola de la mano y abriendo la puerta.
El Karaoke Deluxe era un moderno edificio de 8 pisos dedicados exclusivamente a este popular negocio. Reina lo visitaba con frecuencia junto con sus amigos, o mejor dicho, solía hacerlo ya que desde hace mucho no tenía con  quien hacerlo y eso que era su entretención favorita.
-¿Hasta cuando piensas llevar esa cara de boba? –consultó el chico mientras esperaban por el elevador.
-¿Huh? –emitió algo ida, lo cual no hizo más que acentuar su expresión de estupefacción.
-En el camino no abriste  la boca. Ya sé que pudo resultar un poco sorpresivo, pero no es para tanto. Además has estado rarísima últimamente.
-¿Yo? ¿rara?
-Si, mucho.
Bueno, todo el mundo podía tener sus problemas personales ¿o no? Además, no digamos que el era el ser mas normal sobre el planeta tierra. Si fuera por eso no se estaría preguntando que rayos hacían los dos metidos ahí.
El timbre que anunciaba la llegada del ascensor sonó y sus puertas se abrieron de dos en dos. Estaba desocupado.
-Vamos -volvió a incentivarla y ella lo siguió sintiéndose muy fuera de lugar. No había caso, no lograba reaccionar a lo que estaba sucediendo.
Gaki marcó el último en donde se encontraban las habitaciones más lujosas y costosas del local.
-No me gusta esto.-comentó cuando la maquina comenzó a elevarse.
-¿Qué cosa?
-La cara que traes este último tiempo. Luces triste.
¿Triste? ¿Era eso verdad?
Observó su reflejo en el vidrio frente a ella tras el cual revoloteaban las luces de la ciudad. Gaki-san tenía razón, si hasta ojeras traía.
-Deberías sonreír más. Tienes una linda sonrisa.
Se giró para mirarlo, esto era demasiado para sus ya susceptibles nervios.
Realmente no estaba entendiendo nada.
-Lo digo en serio –dijo con firmeza, evitado, sin embargo, el contacto visual-. No es broma.
¿Por qué era tan lindo y amable con ella? Hasta lo que ella recordaba el la odiaba y mucho.
Cuando el timbre del ascensor volvió a sonar, las modernas y brillantes puertas se abrieron. Los recibieron alrededor de 10 mozos pulcramente vestidos junto una mujer muy bien arreglada con un hermoso y elegante kimono color violeta y un ajustado moño a quien Reina reconoció como la encargada.
-Bienvenidos señor Niigaki, señorita Tanaka. Espero que disfruten de su estadía con nosotros ¿Qué les gustaría servirse como aperitivo?
La mujer se retiró con su caminar ostentoso seguida de sus empleados luego de escuchar y memorizar la orden de Gaki. Por lo visto su acompañante no tenía apetito y parecía demasiado preocupada de otras cosas, ya que le dijo que pidiera lo que el quisiera y se dispuso a tomar colocación en un sofá dejando vagar su mirada por la habitación. No se sentía bien. Estaba confundida y nublada de mente. ¿Cuál eran las intenciones de Gaki con ella? Necesitaba una explicación.
-Y bien, Tanakacchi ¿Qué vas a querer cantar, primero? ¿Qué música te gusta? –le preguntó presionando las teclas de control remoto que sujetaba en la mano, apuntando la enorme pantalla en frente de ellos -¿Pop? ¿Hip Hop? ¿Música extranjera? Ahora está muy de moda el k-pop.
Lo observó cuidadosamente: su cabello corto, tieso y castaño, sus ojos oscuros, sus labios gruesos, su cara redonda y su actitud de total tranquilidad. El mismo que siempre la miraba con hostilidad e inclusive, asco ¿Tan rápido había dejado de pensar que era tonta y fea? ¿esto era un juego o definitivamente estaba decidido a tener algo con ella? Todo esto le pareció de pronto muy irreal, como uno de esos tantos sueños que tuvo donde él solía actuar como si se preocupara de ella y la quisiese mucho. Increíblemente, tal como ahora...
-Bien –concluyó el muchacho dejando el aparato a un lado-. Como veo que me vas a ignorar mejor esperemos la comida.
Se acercó y se dejo caer junto a ella sobre el sofá.
Reina se mordió los labios con nerviosismo. A pesar de que tuviera un poco de miedo de la respuesta lo mejor era preguntar ¿no?
Tomo aire, armándose de valor e intentando acabar con la tensión que le recorría el cuerpo desde hace rato.
-Me gusta tu cabello.
Le miró con sorpresa. De pronto, sin previo aviso y sin explicación alguna Gaki estaba tomando un mechón de su lisa cabellera entre sus dedos.
-Antes estaba feo, pero me alegra haberte pedido que lo tinturaras. Así se ve mucho mejor. –concluyó dedicándole una amistosa e inofensiva sonrisa.
 Abrió la boca para intentar articular algo como una palabra de agradecimiento justo cuando aparecieron los mozos con el aperitivo, que más que aperitivo parecía banquete de palacio. Bandejas repletas  de camarones, caviar, krill, ostras, ostiones y muchas otras delicias del mar llenaron la mesa frente a ellos.
-Te pedí un trago. Espero que te guste.
Ella observó la mesa y asintió ausentemente.
-Arigato.
-Vaya, hasta que por fin hablas -comentó enderezándose para tomar un camarón con los dedos.
-Gaki-san.
-¿Hm?
-¿Puedo preguntarte algo?
-Clagro –habló con la boca llena, chupándose los dedos.
-¿Qué estamos haciendo aquí exactamente?
El muchacho fijo su atención en ella, alzando una ceja.
-¿Cómo que qué? Cita te dije, cita.
-Si, eso dijiste, pero es una cita ¿cita? ¿así como de dos personas que se gustan?
-Clagro que sig –asintió tragándose un camarón con cola y todo–. Hmmm~ Oye, deberías probar uno de estos, están espectaculares.
-¿Por qué?
El chico que estaba llevándose otro camarón a la boca, se detuvo.
-¿Por qué? –repitió-. Pues porque me gustas ¿por qué mas va a ser? ¿O te referías a probar el camarón?
Ahora si Reina podía ir hasta la ventana y tirarse para abajo ¿ella gustarle al orgulloso de Gaki-san?
-¿Te gusto? Pero ¿Cómo?
-Que latosa estás hoy día, ¿Por qué no te relajas un poco en lugar de estar tan preguntona? Abre la boca.
-¿Ah?
Gaki aprovecho su “¿ah?”  Para introducirle un camarón en la boca.
-Así me gusta –declaró sonriente, acariciando sus labios-. Que mi pequeña Tanakacchi sea obediente.
Se atoró con el crustáceo mientras el rubor comenzaba a apoderarse de sus mejillas ¿su pequeña Tanakacchi? ¿Qué rayos?
-No te ahogues, aquí tienes  -le pasó uno de los vasos que acababan de traer-. Tómalo.
Se lo embutió de un trago, lo cual después lamentó. Lo botó completito con expresión amarga.
-Vaya, vaya, tranquila Tanakacchi. En verdad necesitas calmarte. ¿Ahora con que haremos el brindis?
¿Calmarse? Le decía eso cuando fue él quien le dio esa agua ardiente a beber para pasar el atoro. Niigaki Risa realmente estaba demente.
Sin embargo, eso era justamente lo que le gustaba de él. Era un rebelde sin causa y no tenía nada que ver con el resto de los chicos de su edad lo cual resultaba realmente atrayente, sumándole su ternura oculta que no enseñaba a casi nadie y que ella se enorgullecía de ser una de las pocas de haberla recibido.
Gaki pidió otro trago y al final, cuando su acompañante estuvo más sosegada y comenzando a hacerse la idea de que estaba en un cita romántica, lograron al fin hacer el brindis.
-Por nosotros –dijo él, sonriente. Reina lo miro embelesada. Tal como ella siempre supuso, Gaki era un chico increíble. Se sentía sobrecogida, sin saber muy bien que decir o actuar. Después de tantos meses al fin parecía estar consiguiendo lo que siempre quiso: un poco de su atención.
Aquel fatídico día en que huyó de casa su vida por poco acabó de manera cruel y abrupta sino hubiese sido por él y su encantadora personalidad.
-Por nosotros –lo imitó con timidez, acercando su vaso y chocándolo con el suyo.
Ambos se miraron, él con un aura seductora que ella jamás le había visto vaciando el contenido de sus vasos con la misma velocidad con la que se los habían llenado.
Reina sintió su garganta arder pero no se quejó, no podía apartar su mirada de Gaki quien la miró triunfalmente y redujo el espacio que los distanciaba.
-¿y bien? ¿Es cierto o no ese rumor de que eres la chica más ardiente de toda la escuela?
Sus colmillos felinos se asomaron tímidamente cuando sonrió de puro gusto y excitación.
Así que esta era su recompensa por todo el esfuerzo y sufrimiento vivido. No podía  acabar de creérselo.
-Estás apunto de comprobarlo –contestó sin poder dejar de contemplarlo con sus ojos almendrados que para Gaki resultaban hipnotizantes e irresistibles. Reina posó sus dedos con delicadeza sobre uno de sus pómulos y al mismo tiempo que cerraba los ojos, hizo desaparecer el espacio que separaba sus bocas. Sus labios sabían a marisco y a alcohol, pero no tardó nada en acostumbrarse a ellos.
Él la atrajo hacia así con manos ansiosas, besándole con pasión y ella no tardó en darle lo que quería sentándose sobre sus rodillas al mismo tiempo que acariciaba sus cabellos y su rostro con dedos cálidos. En su interior su pecho vibraba y ardía con fiereza, al parecer este era el fin de su mala racha.
Cuando ella introdujo su lengua en su boca, Gaki se echo hacia atrás para dejarse satisfacer. Y, por supuesto, la gatita no espero ni un minuto más para lanzarse al ataque.

8 comentarios:

Danii Kaulitz dijo...

QUE????????????????????????????????????????????????????????????????????????????
Uso uso uso uso uso!!!!!!
que fue esooo... primero le dice que le gusta asi no mas!!
tan relajado como siempre... :o
y luego esooo!!!??
OMG!!!!
que sucedera entre ese par!!!!
Ahhh Gaki es solo mio Reina ¬¬ hehe
dani-sama!!
sigue prontoo!!
quiero saber que pasa entre los sexosos estos hehehehe

Miki IV dijo...

OMG OMG OMG!!! Ese par! Ese par! HOT par xD
Inesperadamente se me hizo bastante corto este episodio. Good Job como siempre! :)

Seryni dijo...

QUEEEEE DEEEEMOOOONIOOOOOSSSS ESSSS ESSSTOOOO!!!!!!!!????????????


DANIEEELAAAA QUE TRAMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAASSSSSSSSSSS? DASDASDASDSADAS YAA ES OFICIAL GAKI SUPERO A JUN

COMO SIEMPRE.... ERES LA MEJOR OHH SIIII >O<
CONTIII CONTIII - O te lanzo al pozo de los 300-

eusagi dijo...

jajajjaaj bien gaki ¬¬ estas muerto si le hacces algo a mi reina .... ok no xD.... jajja que bueno que ella sea feliz aun que sea una vez aun que ese gaki debio sufrir un poco mas con el gato xD

Patii_irori dijo...

OWO OMG OMG!!!! hentaiiiiiiiiiiiii >w< jajajajajaj sisisi ellos quedan bien xD ambos hacen buena pareja la yankee y el rebelde *w*

Tami_Ai dijo...

D: aqui viene lo hentai (?)
parece que sii Q2!!! el medio cambio de Gaki jaja
no me lo esperaba O: y reinis ya tiene lo que quiere al fin ewe

PD: e.é me hiciste leerlo como todos los demas
jajaja xD

Neko Mioko dijo...

Jajajaja Gaki es fan de Disney sin importar que, ropa interior de Mickey Mouse XDD

ASdasd Gaki estuvo taaaaan lindo *3* que hasta me sorprendi xDUu que bueno que las cosas al fin mejoren para Reina, a pesar de todo merece ser feliz... supongo xD

Como siempre esperare pacientemente la continuacion *O*

Anónimo dijo...

Nani Kore!!! ..Genial Sug..oi ... claro que estaba toda confundida la gatita ...cada vez más intensa la historia ...me gusto este capitulo , ya le tocaba a Tanaka su historia de amor XD

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