Seishun Collection Capítulo 22

Clasificación: R-16


-Chicos ¿están seguros que vamos a poder entrar? –preguntó Sayu cuando la limusina se detuvo enfrente del lujoso edificio de piedra de color negro.
-Vaya, pero que testaruda eres, Michishige-san –comento Aika acurrucada en el brazo de Eric-. Jun-san dijo que conocía a los encargados. Está claro que nos van a dejar entrar.
Y así fue, en cuanto el encargado del estacionamiento vio a Jun bajar el vidrio del automóvil, dejó ingresar la limusina.
-¿Ves? No tenías porque desconfiar.
Sayu debió guardarse sus palabras sintiendo su orgullo herido. Esa Aika era simpática solamente cuando quería ¿Por qué la criticaba si ella únicamente trataba de ahorrarle un mal rato? La niñita tenía 14, no era normal que dejaran entrar a alguien de su edad a un club para adultos. Sin dejar de pasar por alto, que ella tenía 15 y Eric 16, lo cual era igual de ilegal.
-No te preocupes, Michishige-san, la policía no suele inspeccionar este tipo de clubes para jóvenes ricos –le explicó Jun al ver su expresión de disgusto.
-Si, además si te llevara la policía. Yo iría a rescatarte. –añadió Ai colocándole uno de sus mechones tras de la oreja, cariñosamente–. Me peleo con ellos si es necesario.
¡Era tan lindo! ¡Al diablo con la responsabilidad, esta noche junto a su amorcito valía hasta el más grande sacrificio!
-Buenas noches, jóvenes. Espero se la pasen de maravilla.-los saludaron unos guardias al pasar.
-Buenas noches –contestó Jun, educadamente, seguido por sus amigos.
-Oh, muy buenas noches señor Chun, que gusto verlo por aquí de nuevo, a usted también señor Kamei…¿señor Takahashi, es usted?
Ai asintió algo desorientado, no dejaba de inspeccionar todo con la vista.
-Disculpe, hace mucho que no venia por estos lados y se ve un tanto diferente.
Sayu notó como Eric colocaba cara de extrañeza para luego intercambiar miradas con Jun.
-¿El lugar de siempre, señor Chun?
-Por favor.
El encargado los condujo a través del club que estaba literalmente infestado de gente. Juegos de luces, maquinas de humo, música a todo volumen, humo de cigarrillo por doquier, sonidos de vasos, risas extravagantes, risas más normales y gritos de borrachos eran parte del ambiente que componía el club “Sakura Yoru” uno de los clubes más populares entre las clases altas de Tokio, en especial entre los jóvenes alumnos de la Academia Haromoni@.
-Increíble, es enorme –comentaba Ai mirando en todas direcciones- ¿No lo crees, Sayu?
Asintio mientras se cubría la nariz y la boca con toda la mano.  El lugar apestaba a tabaco y alcohol.
-Espero que el lugar sea de su agrado –les dijo Jun mientras avanzaban entre el gentío. Sayu pensó que este debía ser una clase de paraíso para la gente adicta como él.
Siguieron al encargado hasta una escalera a un costado del bar y los invitó a subir.
Sayu debía admitir que estaba intrigada, hace una hora atrás cuando Ai anunció que le gustaría salir a bailar y a disfrutar un poco con ellos había pensado que terminarían en el karaoke o algo más acorde a chicos de su edad.
Cuando ella vivía en su pueblo natal, el karaoke era la máxima entretención para ella y sus primas, nunca había ido a un club antes y al parecer este era uno de los más lujosos de toda la ciudad., lo cual la hacía sentir obviamente fuera de lugar.
El señor los hizo entrar por la puerta al final de la escalera, diciéndoles que por favor se sirvieran y que se sintieran como en su casa.
Se encontraron dentro de una espaciosa habitación con bar y baño incluido que poseía una larga ventana  con vista a la pista de baile y el resto del club. Estaban dentro del salón Vip.
-¿Qué te parece Takahashi-san? ¿Te gustó donde te traje? –quiso saber el responsable de llevarlos ahí mientras se acercaba al bar.
-Claro que sí –asintió con ganas-. Era justo lo que tenía en mente.
-Lo sabía –Jun sonrió con astucia-. Muy bien ¿Quién va a probar el vodka?
-¡Yo!- Ai y Mittsi levantaron sus manos con energía.
-nee Mittsi, que no se te olvide que tienes 14 nada más –le recordó Eric-. Si algo te sucediera ya sabes a quien vendrá a golpear tu querido hermanito.
La menor le enseñó la lengua.
-No tiene porque saberlo si tú no se lo dices.
-No es necesario que se lo diga si llegas dando trompicones a tu casa.
-Me llevas a tu casa entonces.
-¡Oye!
-Mou, no estés tan pesado Kamei-san –le reclamó, dejándose caer sobre los hombros del mayor, como acostumbraba a hacer-. Deberías relajarte más y disfrutar.
-Michishige-san ¿no vas a querer beber vodka?
-No, gracias.
-Vamos Sayu –la instó su “amigo especial”-. No recuerdo haberlo probado antes, pero estamos celebrando. Quién sabe si quizás acaba gustándote.
Bueno, un vasito no le haría ningún daño. ¿No?
-Está bien, sírveme un poco Jun.
-Entendido.
-A mi también –le pidió Eric alzando la mano-. Ya que estamos celebrando.
-¡Kampai! –exclamaron los 5 chocando sus vasos. Enseguida cada uno lo llevó a su respectiva boca y bebió. Sayu lo hizo lentamente. No le agradaba mucho beber alcohol, pero se llevó una sorpresa cuando el frio liquido bajo por su garganta. No tenía sabor a nada.
Eric dejó el vaso sobre la mesa totalmente vacío.
-Que cosa más aburrida, Jun. Tú y tus tragos raros.
-Creía que a las tortugas no les agradaba el alcohol.-le contestó levantando una ceja.
-No me gusta, pero es sábado por la noche, dicen que hay que divertirse.
Lo más extraño era que decía todo eso con una cara que expresaba claramente lo contrario. Daba la impresión de estar muy mal humorado y eso en el no era una buena señal.
A lo mejor no había sido muy buena idea salir todos juntos a celebrar, considerando como estaban las cosas entre él y Jun, además de que debía sentirse incomodo por ella y por Ai que no dejaban de tomarse de la mano y hacerse cariñitos.
-Si quieres algo más fuerte que satisfaga tus necesidades puedes buscar en el bar. –le aconsejó su amigo con el entrecejo fruncido.
-No gracias, prefiero que me atiendan –declaró poniéndose de pie. –Nos vemos después.
Caminó hasta la puerta y se desapareció de su vista. Como era de esperar, Aika salió disparada tras él rápidamente.
Sayu se sintió de pronto realmente incomoda ¿Qué debería hacer?
-Bajen también si es lo que desean –les dijo el chino con tono cordial- Aprovechen para conocer el lugar.
-¡Grandioso! –Ai se incorporó con su ahora tan habitual alegría-. Podríamos bailar un poco también. Vamos Sayu.
El chico la sacó de la habitación VIP con buen humor, mientras ella se giraba un poco para mirar a Jun ¿estaba bien dejarlo solo? El fue el que los llevo hasta ahí y los invitó.
-Diviértanse –les deseó con una cálida sonrisa, un tanto inusual en él, antes de que Ai la jalara de la mano para que descendiera la escalera.
El ambiente abajo estaba muy animado, la gente distribuida en las mesas y el bar que era lo primero que veían al bajar, parecía estar pasándosela bien fumando, tomando y conversando. En el bar estaba instalado Eric con  Aika colgándole del cuello mientras que al parecer intentaba hacer tres cosas a la vez: mantener una charla con el barman, controlar el ataque de cariño de la chica y beber del vaso gigante que tenía en su mano.
Por lo menos parecía que estaba divirtiéndose, más que allá arriba con Jun.
-¿Qué pasa? –la interrogó su novio mientras recorrían el lugar-. Luces preocupada.
Rayos, estaba dejando que todos los problemas ajenos la afectaran en lugar de concentrarla en pasarla bien con su enamorado.
-No es nada. –le contestó esforzándose para fingir despreocupación.
-¡Mira, la pista de baile! ¡Vamos!
Se dejo arrastrar por él, parece que realmente le gustaban estas cosas.
La pista de baile estaba repleta de parejas, entre las que se encontraban unas no tan normales de las que prefirió pasar de estudiar con la mirada.
-¡Bailemos! –Ai colocó sus manos sobre sus caderas  logrando que sintiera una sorpresiva descarga eléctrica por todo su cuerpo. ¿Por qué la atraía tanto hacia sí mismo si era una canción movida? Era tan extraño a veces, pero precisamente aquello lo volvía más intrigante y atrayente. No tenía de que quejarse. Río con dicha moviéndose al ritmo de la música.
Bailaron música tecno con la cual Ai gritó, saltó y se movió como si fuese un jovencito de 13 participando de su primera fiesta.
-¡Esto es sensacional! –exclamó mirando el lugar con los ojos brillosos -¡amé este lugar!
Cuando ella ya se cansó de saltar le pidió si podían ir a la barra a tomar algo.
-Claro, mi princesa –aceptó dándole un tierno beso en la comisura de los labios- Sus deseos son ordenes para mi.
¡Dios santo! Takahashi Ai sin lugar a dudas era un novio ideal, aunque no lo era oficialmente, realmente se sentía como si lo fuera. ¡Kyaaa! Era tan perfecto y tan apuesto. No había ignorado el hecho de que varias chicas habían mirado a su Ai-chan con claras segundas intenciones, pero cada vez que se atrevían a hacerlo, ella apretaba su mano y lo mantenía cerca de si, posesivamente.
En ese momento era cuando las miradas iban hacia ella y eran completamente hostiles y envidiosas.
“Muahahahhaha” eso iba para las tontas que solo podían mirar y no tocar. Aquel hombre era completamente suyo.
-Entonces yo…hip…les dije que no me molestaran por que …hip…se las verían con la tortuga ninja que hay en mí! ¡si se meten con Kamei Eric ya no hay…hip…escapatoria ¿entendiste?! ¡Es por eso que tooooooooooooodo el mundo debe tener mucho cuidado conmi-
-¡Cuidado kamei-san! -chillo Aika sosteniéndolo justo antes de que se cayera del asiento.
El barman al otro lado de la barra rio con gracia.
-Ya veo que eres una tortuga muy terrorífica.
-¿Qué pasó? –pregunto Sayu al ver a Eric poco menos que desmayado en el hombro de Aika. Aunque por las apariencias, no era demasiado difícil de deducir.
-Mucho alcohol en su sistema, compañera –le contestó el hombre tras la barra que parecía bastante entretenido con el espectáculo- Y si sigue igual, la amiguita ira por la misma.
-Eso no es ver…¡hip! –Aika se cubrió la boca con los ojos desorbitados.
-Claro, eso mismo señorita.
Diablos ¿ya se habían emborrachado tan pronto? ¿a donde estaba su resistencia?
Apartó los vasos lejos de esos dos. Cuando en eso Ai le quito uno para olisquearlo.
-Ai-chan, no.
-¿Qué? No seas tan gruñona –le dijo vaciando todo el contenido en su boca- ¡wow! ¡está riquísimo!
-Es la especialidad de la casa –le explico el barman- ¿quieres mas?
-Claro, me encantaría.
-¡Ai-chan!
-Venga Sayu, siéntate y disfruta –le contestó y la atrajo hacia si por la cintura logrando que la chica acabara aceptando y tomara asiento frente al bar, sin apartar la vista de los otros dos que por suerte se habían quedado quietecitos junto a ellos.
-Aquí tiene –el hombre, que no debía pasar los 25 años, con los brazos cubiertos de tatuajes y el cabello lleno de dreadlocks, les pasó un vaso a Ai y a ella.- Disculpa que te pregunte esto, chico, pero ¿eres acaso Takahashi Ai?
¿Otro más que lo reconocía? Por la manera en que disfrutó de la pista de baile, no le habría parecido tan descabellado enterarse de que se la pasaba metido ahí antes del accidente, pero aun así ¿Aichan el nerd metido en un lugar como ese? Eso no le cuadraba mucho.
-Hai, soy yo.
-Lo sabía. Estas muy cambiado, pero aun si te reconocí.
-¡Una tortuga voladora! –soltó Eric de la nada y se puso de pie. Obviamente seguido por Mittsi que lo siguió a trompicones y juntos comenzaron a brincar como tratando de atrapar algo en el aire.
¿Tortuga voladora? Por favor. Quizás fuera una buena idea apartarse de ellos y hacer como que no los conociera.
-Chicos, vengan aquí. –los llamó, en cambio.
-Sus amigos son bastante especiales. Especialmente el de la tortuga.
-Sí, lo son en verdad –coincidió Ai apoyando su mentón sobre la palma de su mano, con una expresión ida.
Sayu lo estudio de cerca. Al parecer ese trago tenía algo muy raro y parece que no se trataba sólo de alcohol.
-¡Idiota! ¿Qué te crees que haces?
Por el amor de dios, porque Eric tenía que ir a caerse justo encima del más gordo y musculoso del lugar.
-¡Déjelo ir! –le ordenó una desafiante Aika teniendo que apoyarse en una mesa para no caerse- ¡Abusivo!
-¿Qué dijiste enana entrometida?
-¡Intentas robarte la tortuga voladora, pero Eric no te lo permitirá! ¡WAYOIII!
Y así fue como la súper tortuga se fue de cabeza al suelo.
-Oye ¿Qué rayos tiene ese trago? –se apresuró a interrogar al barman mientras se ponía de pie para ir al rescate.
-Secreto, amiga.
-¡No soy tu amiga! ¡Aichan, ven, ayúdame a llevarlos con Jun!
-¿Are?
Lo tironeo del brazo con fuerza.
-¡Muévete y suelta ese vaso ahora mismo!
-Vaya, pero mira que mujer mas brava –comento el barman divertidísimo secando unos vasos y viendo como Sayu trataba de poner de pie a Eric y a Aika.

-¿Qué paso? –preguntó Jun cuando vio a dos de sus amigos entrar tironeando del brazo a los otros 2.
-Me siento maaaal~ -se quejaba Eric sujetándose el estomago con ambas manos- Me voy  a morir.
-A morir te vas cuando estés sobrio y te de una buena paliza-le dijo Sayu, con acidez en sus palabras.
-¡NOOO! ¡SAYU MALA! ¡NO! ¡HIP!
-Ya cierra la boca y acuéstate mejor será- lo ayudo a tenderse sobre un sillón, colocándole los pies y la cabeza en alto.
-¡Eres un ángel mi sayuuu! ¡Mi kame ángel de la guar…uscbgydhsbgcydhsc
Y después no pudo seguir hablando porque un liquido viscoso comenzó a salir por su boca.
-¡Yadaaaaaaaaaaaaaa! ¡que ascoooo! ¡eric kuuuuuuun! –se quejó sayu cubriéndose la nariz.
Por suerte Mittsi parecía tener menos resistencia  y se había quedado dormida en los brazos de Ai, quien la recostó en el sofá.
-¡Ya está- declaró éste, alegre- ¿podemos volver ahora?
Sayu lo miró ceñuda.: -Por supuesto que no ¿estás demente? Ya bailamos y bebimos bastante.
-Pero –Ai hizo un puchero- lo estábamos pasando tan bien.
-Claro, hasta que tu amigo me vomitó la falda ¡era nueva!
-Pero Sayu…
-Esta bien, Ai. Ve tu, Yo voy a limpiarme y después bajo ¿si?
-¡Yay! Te estaré esperando entonces.
-Hai –le regaló una pequeña sonrisa.- Pásala bien y ¡no bebas de esa cosa!
Cuando acabo de hablar el muchacho ya había salido de la habitación rápidamente, así que solo le quedaba esperar que hubiera escuchado sus últimas palabras.
-Sayu mi sayu –la llamó la tortuga jalándola de la falda que acababa de arruinarle-. No me dejes solito ¿si? No te vayas…cuidame sayuuu
-¿Y que crees que es lo que estoy haciendo, bobo?
Le quedó claro que su amigo no era un bebedor, porque al poco rato de vomitar cayó profundamente  dormido, sin embargo, no parecía estar pasándola muy bien en sus sueños porque se sacudía, lanzaba quejidos y arrugaba la frene como si estuviera sufriendo.
-Quizás deberíamos llevarlo con un medico –le tomó la temperatura con la palma de su mano.
-Siempre es así –la tranquilizó Jun acercándose con un vaso en la mano- Tiene mal dormir.
Reaccionó algo aturdida, se había casi olvidado de que el chino estaba ahí.
-No te preocupes por el. Mañana se despertara con un enrome dolor de cabeza y un todavía peor cargo de conciencia –añadió mientras sacaba una cajetilla de cigarrillos y seguidamente encendía uno de ellos con un encendedor de plata.
Lo observo con detenimiento, siempre se había sorprendido de lo delicado que era Jun para hacer las cosas. Desde manejar objetos hasta su manera de hablar, nunca lo vio ni apurado, ni acelerado; así era él, sosegado.
-¿Pasa algo? –le pregunto con el cigarro en la boca. En ese momento se percato de que se había quedado ensimismada mirándolo. La verdad aquel personaje siempre le había intrigado. Siempre tenía la misma expresión imperturbable, como si estuviera ausente, pero en realidad permanecía muy atento a todos los detalles. ¿Tenía novia, no es así? Se pregunto si se comportaría igual con ella que como lo era normalmente. Probablemente sí, pero entonces no podía entender que habia visto la chica en el ¿Qué era lo que tanto le atraía a Koharu de él? Tanto como para acabar asi de deprimida por un simple “no” de su parte.
Era guapo, pero también frio y muy distante, tanto que en más de una ocasión su mirada perdida daba la impresión como si careciera sentimientos, como si estuviese vacio por dentro.
-Te pregunté si sucedía algo. Sigues mirándome con esa cara de película de terror.
-¿EH? disculpa, yo…me distraje
-Lo noté –le dio otra chupada a su cigarrillo-. ¿Todavía estás enojada conmigo?
Aquella pregunta provoco que lo mirara sin comprender.
-Por Kusumi-san. Porque tuve el atrevimiento de rechazarla.
Entonces si lo había hecho después de todo.
-No estoy enojada, es solo que…no lo sé.
-No importa, no me molesta. Es normal que las niñas se enojen por esas cosas.
Eso era verdad, pero el tono mezquino que estaba utilizando para dirigirse a ella, le molestó. ¿Cómo que niñas?
-Supe que me telefoneaste el otro día.
Permaneció atónita. No entendía a que se debía este repentino ataque de sinceridad.
Asintió con la cabeza.
-La persona con la que estaba ese día, nunca me dijo que eras tú quien me llamo. Estaba durmiendo. No me di cuenta que habías sido tu hasta que Kamei-san me lo contó.
Claro, no alcanzó ni a dar su nombre cuando ya había colgado por el shock.
-¿Era algo importante lo que querías decirme?
Si fuera así ya se lo habría dicho ¿no?
Aunque si lo era, pero acababa ya de darle la respuesta. El motivo del llanto de Koharu era él y su amor no correspondido.
Negó con la cabeza.
-Supongo que ya no tiene importancia.
El mayor arqueó una ceja. Ese era el gesto que empleaba cuando no entendía algo o a alguien.
Sayu lo detestaba. Era como si estuviera diciéndote “¿de qué diablos habla esta tonta?”
-Lo digo porque ya me dijiste que habías rechazado a Koharu.-se explicó-. Ese día te llamaba por eso, porque estaba preocupada por mi amiga.
El chico dejo escapar humo por su boca, con indiferencia.
-Así que ella no te lo dijo.
-Estaba muy afectada y afligida.
¿Por qué comentaba esas cosas con él? Estaba claro que lo único que conseguiría sería aumentar su petulancia y confianza en sí mismo por romper el corazón de la pobre Koharu. Él no lo merecía.
-¿Y?
El rencor se apoderó de su mirada. De verdad su actitud despreocupada le molestaba mucho.
-Nada.
-¿Nada?
-Ya dije que no importa –sentenció y se puso de pie antes de perder el control-. Voy a ir a limpiarme.
Se dirigió hasta el cuarto de baño y abrió el grifo del lavabo. Estaba enojadísima.
Se limpió lo más que pudo con una toalla colgaba de una percha y cuando no tuvo más que limpiar volvió al salón principal. El cretino estaba donde mismo lo había dejado con su sonrisa cínica.
Se encaminó hasta la puerta.
-¿Vas a ir por Takahashi-san?
-¿Qué mas te parece que vaya a hacer?
El muchacho soltó una risita ronca y profunda logrando que se detuviera en el acto. ¿Qué era tan gracioso?
-¿Qué pasa? –lo increpó, de mal modo.
El se echó hacia atrás en su asiento y la miró con su sonrisa enigmática.
-Estaba pensando lo agradable que ha de ser tenerte como novia.
¿Qué? ¡chotto! ¿Qué rayos quería insinuar con eso? ¿Qué era molesta?
-No sé a qué te refieres y si estas tratando de burlarte de mi te aviso que no estoy de humor.
-¿De que estás hablando? Si yo solo estaba haciéndote un cumplido- le contestó todavía con la misma sonrisa en los labios.
-¿Cumplido?
-Eso, que sería agradable tenerte como novia.
Ahora toda su ira se transformo  en confusión y ni supo bien porque, pero se ruborizó.
-¿Qué dices?
Jun se puso de pie y se acerco lentamente adonde estaba ella con elegancia.
-Creo que fui bastante claro.
Sayu estaba como de piedra ¿Qué era exactamente lo que estaba pasando aquí? ¿Por qué le decía esas cosas y se acercaba hacia ella con esa expresión tan extraña que resultaba hasta seductora?
Iba a preguntarle que estaba haciendo, pero no alcanzo a pronunciar palabra pues el chico le colocó su dedo índice sobre sus labios.
-Vas a terminar despertando a los demás  con tanto parloteo.
-Pe…pero Jun, ¿Qué es lo que estás haciendo?
¿Y porque tan cerca y con esa mirada? ¡¿y porque después de decir lo que dijo?!
-Vine a contarte un secreto.
¿Secreto?
Sorpresivamente, redujo la distancia entre ellos y llevó su boca hasta su oído. Sayu tuvo la sensación de que iba a desmayarse cuando la fragancia a alcohol y tabaco llego hasta sus pulmones causándole un estremecimiento.
-Takahashi-san es muy afortunado.
-¿eh?
-Lo envidio.
Y luego de pronunciar esas enigmáticas palabras se alejo por donde había venido dejándola con el corazón latiéndola a mil. Tenía miedo.
-Es…espera –dijo con un hilo de voz- ¿Qué fue eso?
-Un secreto.
-Pero, pero…
¿Qué acaso el no tenia novia? ¿Por qué iba y le decía eso? ¡chotto! No entendía nada.
Intento buscar una respuesta interrogándole con la mirada, pero los ojos del chico observaban la nada con abstracción. Era tan raro.
Había un montón de cosas que quería preguntarle pero ya se había hecho muy tarde y se moría de ganas de volver a su casa. La tarde en la piscina la había dejado exhausta y además comenzaba a sentir repugnancia por aquel hombre ¿qué derecho creía que tenía para insinuarle esas cosas con doble sentido?
No quería seguir viéndolo.
Abrió la puerta, iría por su hombre y se marcharían rápidamente de ahí.

-¡Oh! Volviste pequeñín.
-Hai –asintió un todavía muy animado Ai-.  Dame más de ese trago de antes.
-A tus ordenes, pero no creo que  a tu chica le guste mucho que sigas tomando.
-¿Sayu? Es cierto, pero ella no esta aquí, además no me pasará nada.
-Eso es lo que todos dicen, pero como tú quieras, tú eres el cliente.
El barman con sus brazos llenos de dibujos de dragones, serpientes y medusas, sacó un par de botellas, un vaso y hielo, rápidamente preparo su brebaje secreto para luego entregárselo a su fascinado cliente.
-Buen provecho, pequeñín.
El chico agradeció con los ojos brillándole de emoción y probó un sorbo del vaso.
-¡genial, es delicioso!
-Gracias, pero hay algo diferente en ti además de tu apariencia. Las otras veces que venias no te gustaba beber nada ¿Qué te sucedió?
-¿Otras veces?
-Si ¿Qué acaso no recuerdas?
-No. Tuve un accidente y perdí la memoria.
Su interlocutor lo miro boquiabierto.
-Oye, no hagas esas bromas. Hay gente a la que de verdad le suceden esas cosas.
-no es broma. Yo soy uno de los afortunados.
-¿Es broma, cierto?
Bueno, no podía decir que era algo  de todos los días, pero tampoco resultaba tan imposible.
-No te estoy mintiendo –afirmó adoptando un semblante serio- Estuve inconsciente casi una semana.
-¡No me digas! –exclamó llevándose las manos a sus dreadlocks- ¿y qué fue lo que te paso?
Si no hubiese perdido la memoria podría contestar a esa pregunta.
-Al parecer un grupo de delincuentes me atacó y golpeo hasta perder la conciencia.
Hizo memoria para recordar a los hombres que aparecieron el día del fiasco a los cuales Gaki-san y los otros golpearon sin piedad. Ellos eran los culpables de todo ¿no?
-Eso debió doler, hermano. Qué cosa más horrible. ¿ y no recuerdas nada?
-Nada –negó intentando parecer animado. Lo que le habia sucedido no era algo por lo que estar alegre, pero ya estaba un poco harto de vivir deprimido por el tema.
-Ya veo, por eso andas con esa chica. Ya me parecía extraño.
-¿Por qué?
-Antes te gustaba otra.
De pronto el rumbo de la conversación le provocó muchísimo interés.
-¿Otra chica?
-Sí y te la pasabas metido aquí solo para verla. Yo siempre te decía que porque en lugar de espiarla no ibas y te le declarabas, pero nunca me hiciste caso. En lugar de eso te escondías  aquí para sacarle fotos cuando ella estaba de juerga con otros hombres. ¿Sabes? Eso se llama tortura, hermano. Yo siempre te dije que en cuestión de mujeres, lo mejor es no enamorarse de ninguna porque sino uno termina lastimado y humillado y en el peor de los caso…
-¿Cómo se llama? –lo interrumpió sin haberle prestado a la ultima parte de su cháchara -¿Sabes cómo se llamaba esa chica?
-¿Y quién no? Es la hijita consentida de uno de nuestros amados jefecitos. El que nos da de comer. Una chica tonta y presumida, aunque últimamente no la he visto por acá.
-Su nombre, te pregunté su nombre –insistió sintiendo que su pecho se estremecía con expectación, estaba seguro de conocer la respuesta, pero aun así necesitaba asegurarse.
-Tanaka. Tanaka Reina, hija del reconocido Kyousuke Tanaka.
Subió los hombros y soltó todo el aire de sus pulmones en un exagerado suspiro.
Lo sabía, ¿para qué se dio la molestia de preguntar? Solo para volver a escuchar la aplastante verdad. Antes del accidente era un idiota.
-Oh ¿Qué sucedió hermano? ¿Dije algo que no te gusto? Luces decaído.
-Nada. Es solo que no me gusta escuchar eso.
-¿Conoces a la pinturita esa? Me refiero desde que tuviste tu accidente.
Asintió con pesar.
-¿Y qué onda? ¿Te desagrada?
-Claro. Es mala.
Su nuevo amigo exploto en carcajadas.
-¿Mala? Es una perra, pero una perra bonita.
Eso no podía negarse.
-Pero mejor que te olvidaras de ella. Era peligrosa, especialmente por esos proyectos de delincuentes que solían rondarla. Se juraban los reyes de aquí y siempre andaban armando pelea por cualquier tontería. Hablando de ellos, parece que los invoqué, aquí viene uno.
Ai dirigió su mirada en dirección a donde le indicaba el barman y vio como un muchacho muy alto, que por lo menos le sacaba 30 centímetros de diferencia, vestido todo de negro, con cadenas de oro y con cara de sabérselas por libro, se acercaba con una mujer en cada brazos. Lo había visto antes, estaba convencido de que fue en el día de la fiesta fiasco haciendo maldades con Reina.
-Hola Ren ¿Cómo estás? –saludo amistosamente el chico al hombre tras de barra- 3 torbellinos de sakura extra grandes.
-Inmediatamente.
Ai se quedo escrutando al muchacho fijamente mientras este besaba el cuello de sus acompañantes alternativamente. Al parecer muy fijamente porque la otra mujer creyó que la estaba mirando a ella y le guiñó un ojo con coquetería.
Aquello lo hizo enrojecer levemente y apartar la mirada.
-Aquí tienes. Que pasen una agradable velada, aunque creo que ya lo están haciendo.
Matsu rio con suficiencia, soltó a sus mujeres para tomar su vaso y luego de llevárselo a la boca levantó un poco la vista. Se quedo como helado al encontrarse con la mirada de Ai.
-¿Takahashi?
-Oye Matsu, ¿Por qué rayos te demoras tanto? –llegó reclamando una voz estridente desde atrás. Al parecer Ishida se había aburrido de esperar a su amigo con los tragos.- ¡Ya veo! Así que no me pediste nada ¡solo quieres quedarte con las chicas y el trago para ti solo!
-Cállate. Mira quien está aquí.
Ai sintió un escalofrió de repugnancia cuando sus ojos y los del segundo chico se cruzaron. En comparación con el tal Matsu, este era más pequeño, de rasgos toscos y vestimenta andrajosa. Adhiriendo el hecho de que estaba pasado a alcohol.
-¡El marica! –soltó impactado el recién llegado- ¡¿Qué rayos hace este aquí?!
-¿Marica? ¿lo conocen? –quiso saber la mujer que le guiñó el ojo antes.
-Si, iba en la misma escuela de la que nos largamos.
-¿Dijiste escuela? –preguntó la mujer que parecía lucirse más que por su belleza que intelecto- ¿van a la escuela?
-Si, pero a esa ya no más. Era una porquería.
-¿Estan tus amigos aquí?-Matsu se dirigió a él con seriedad- ¿O estás solo?
Lo miró con desprecio ¿Por qué debería responder algo como eso a unos hombres que lo llamaban marica? Le hacían acordarse de Reina.
-Oye, dime algo.
-Ahora que perdió la memoria esta desatado. Matsu no ves que se quitó las gafotas y el trapero que tenia de pelo.
Las mujeres soltaron risitas.
-Se nota que no tiene idea con quien se mete –Ishida le enseñó los puños al mismo tiempo que su horrible dentadura.
-Oigan chicos, si van a pelear mejor que lo hagan en otra parte –les sugirió Ren, el barman.-No quiero problemas aquí.
-Descuida, no vamos a pelear –le aseguro Matsu- Solo quería saber algo. Takahashi ¿esta ella aquí?
Ai no le contesto, lo siguió mirando enfurruñado. Aquellos hombres nunca le habían hecho nada, pero por alguna razón le daba mala espina.
-¡Oye marica! –Ishida le dio un golpe brusco detrás de la cabeza- ¡Matsu esta hablándote ¿Qué acaso no oíste?!
-Oiii –habló al fin, respirando profundo. –Pero si no tengo idea de quién me está hablando.
-Reina –pronunció Matsu con tono alargado y grave- ¿esta aquí?
-No sé –replicó con desdén- No es mi amiga para saber que hace, tampoco me interesa.
-¿Ahh?-soltó Ishida con incredulidad- De ser su amigo, es verdad que nunca lo fuiste y a tocar tampoco llegaste, pero admite que la seguías.
Ai se quedó paralizado. ¿Cómo sabía el eso?
-¿Ves? Tu cara de bobo te delata. Siempre estabas detrás de ella como una babosa asquerosa,-acercó su maloliente cara esparciendo el halito alcohólico que le provoco deseos de vomitar-. Lamentablemente para tu desgraciada existencia nunca te dirigió la mirada.
Las mujeres volvieron a reírse burlescamente acentuando que la sangre hirviera dentro de él.
-Vamos Ishida, si no sabe no nos interesa –le ordenó el más alto, dándose la vuelta.
-¡No, espera Matsu! ¿Cómo vamos a largarnos así nada más cuando nos encontramos con el perdedor a solas? Ahora que no asistimos a Haromoni@ ya no vamos a tener más ocasiones de pegarle.
Así que ellos le pegaban. No le extrañaba enterarse.
-Olvídalo Ishida. Ya lo golpeamos demasiado, ten que sea algo de compasión por la sabandija.
-¿Compasión? No me hagas reír, este zopenco siempre estuvo molestando a la jefecita queriendo brincársele encima. Además ella siempre se quedaba con la mejor parte, recuerda que tenía su misteriosa rencilla personal con este y se quedaba con toda la diversión.
¿Misteriosa rencilla personal? Aquello tampoco le extrañó en lo más mínimo. Reina era una abusiva, rara, y por supuesto ni él se había escapado de sus puños.
-¿Qué importa eso? –preguntó Matsu-. Igual ya no la volveremos a ver más.
-¿Quién es ella? –lo interrogo una de las mujeres- ¿una ex novia?
-Matsu se moría por llevársela a la cama, pero nunca lo consiguió.
Ai permaneció boquiabierto.
-¡Cierra la boca! –lo callo el aludido-Ya te dije que no importa. Larguemonos de aquí.
Ai no supo exactamente debido a cual de todas las cosas que oyó pero sintió unas enormes ganas de ir, agarrar a ese sujeto y romperle la cara a golpes.
-¿Y el chiquitín quien es?
-Ahm este perdedor le gustaba nuestra jefa pero a ella no, así que lo golpeábamos.
-¡Que malos!. Pobrecito, es tan pequeñito.
-Y tarado. Déjame contarte. Una vez lo golpeamos tanto que acabó en el hospital ¿y sabes qué? El muy fracasado perdió la memoria.
¿Qué acababa de decir?
-Ishida, cierra la boca.
-¿No me digan? –la mujer se cubrió la boca sin poder creérselo- ¿Perdió la memoria? Y.. ¿y fueron ustedes?
-Con estas mismas manos y bajo las órdenes de la jefecita –confirmó disfrutando de poder refregarle la verdad en la cara-. Si, la chica que le gustaba lo mandó machacar ¿no es de lo más penoso y patético?
El vaso se resbaló de sus temblorosos dedos haciéndose añicos en el piso.
-Nee querido –la mujer jaló a su acompañante del brazo con rostro de lastima. –Parece que el no sabía nada, mira la cara que puso.
-Pues claro que no sabía, nena, por eso se lo estoy contando. Para que haga funcionar de vez en cuando ese cerebro atrofiado.
-Ishida, eres un idiota ¿sabías? –le reprochó su compañero de juergas- Vas a meterla en muchos problemas.
-¿Y a mí que mierda me importa? Tiene a su papito mafioso para que la defienda. ¡Él sabía lo que ella hizo, por eso nos pago para que nos borráramos del mapa y no ensuciar su maldito y mugriento apellido! Además claro, para poder seguir acostándose con su hermana.
-Ya tranquilo, fue suficiente. Vámonos.
-¡No! ¿Escuchaste perdedor? ¡Eres tan pero tan idiota  que dejas que todo el mundo te meta el dedo en la boca y te lo revuelva!
-Ishida…
-¡ENANO fracasado! ¡Maldito afeminado!
EL alto y fornido Matsu cogió a su amigo por los brazos y lo jalo con fuerza.
-Ya basta, bebiste demasiado, vámonos de aquí. Sígannos chicas.
-¡Yo la toque! –gritó con el rostro de un loco- ¡ella me dejo tocarla! ¡Más que eso! ¡La besé también! ¿Y sabes por qué? Sólo por romperte la cara y dejarte inconsciente ¡IMBECIL!
Continuo gritando insultos hasta que su amigo logró alejarlo lo suficiente como para que se ahogaran sus gritos.
-Hey hermano –Ren se inclinó un poco sobre el mesón para colocarle una de sus manos en el hombro de su cliente-. Tranquilo ¿si?
Ai se puso de pie ignorándolo completamente. Seguidamente se echo a correr detrás de los ex amigos de Reina.
-Y es por este tipo de cosas que yo siempre digo que las mujeres son un verdadero dolor de cabeza. -Ren se hizo con una pala y una escoba y comenzó a limpiar los trozos de vidrio del vaso roto.
Mientras tanto Ai corrió en medio de la gran cantidad de gente sin importarle chocarse con la gente.
-¡Mira por dónde vas, enano!
-¡AY, ten cuidado!
No le importaba, tenía que saber si lo que acababa de escuchar era verdad o se trataba de una burla por parte de esos fanfarrones.
Estudió su alrededor con desesperación. El tal Matsu debía medir al menos 1.80 porque parecía tan alto como una torre, lo lógico era que su cabeza color azabache sobresaliera entre la multitud, no obstante el lugar estaba repleto y la visibilidad no era demasiado buena.
Aumento la intensidad de su corrida e iba tan concentrado intentando divisar a su objetivo que impacto de frente con una mujer que perdió el equilibrio y cayo pesadamente al suelo lanzando un quejido de dolor.
-Disculpa –de inmediato se agachó y le ofreció su mano caballerosamente, tenía que calmarse- No fue mi intención lastimarte. No estaba prestando atención.
-¡Pues presta más atención! Eso dolió ¿sabi…
La mujer guardó silencio en cuanto su mirada se encontró con la de él. En sus ojos apareció un extraño brillo de suspicacia.
Le agradeció animadamente y acepto su mano con gusto.
Ai planeaba disculparse una vez más y seguir con su camino, pero…
-¡OYE TÚ! –unas grandes y peludas manos lo jalaron por el cuello de la camisa. Un hombre fornido y gigantesco apareció en frente de él y lo cogió violentamente de la ropa.-¡¿Qué diablos crees que estás haciendo con mi novia, enano apestoso?!
Ai se sacudió con desesperación ¡rayos! A estas alturas los amigos de Reina ya se habrían alejado mucho. Esto solo podía sucederle a él y su enorme buena suerte.
-¿Cómo que tú novia? Sólo estamos saliendo ¡suéltalo!
-¿Qué dices?
-¡suéltalo!
Por suerte, pensó Ai, se había chocado con una mujer sensata. El brutal hombre lo soltó y sus pies tocaron, con alivio, nuevamente el piso.
-Ahora ve a buscarme algo de beber –le ordenó su salvadora a su acompañante con tono de molestia. Este se alejó de mal modo dándole miradas de odio al pobre de Ai.-¡Cuando vuelva que no esté el enano!
-Perdona, es un idiota. Ni siquiera se porque estoy saliendo con el –le dijo la castaña con pesar-. ¿Te encuentras bien?
Ai intentaba ponerse de puntillas para ver si localizaba la cabeza de Matsu.
-Parece que estás ocupado ¿estás esperando a tu novia?
-¿Eh? ¿novia?
-Un chico tan lindo y guapo como tú ha de tener una ¿no? Es lógico.
-Bueno –se rascó tras de la cabeza, halagado- La verdad es que yo…
-¡Ai-chan! ¡Ahí estas, al fin te encuentro! –Sayu salió de entre el gentío y corrió a sujetarse de su brazo.- El chico del bar me dijo que te fuiste tras unos hombres y me preocupe mucho ¿Qué fue lo que sucedió?
-Hola.
La menor pareció reparar por primera vez en la mujer a su lado.
-¿Novia?
-Algo así –reconoció Ai aun tratando de divisar a su presa.
-Mucho gusto. Acabo de tropezarme con tu novio.
La frente de Sayu se contrajo mientras escrutaba a la mujer junto a él. No era muy alta, pero como solía pasar, si lo era más que el. Lucia unos años mayor, dueña de un cuerpo bien desarrollado, vestimenta de primer nivel y muy sexy y finalmente lo que llamaba  la atención era su rostro, era realmente muy bonito.
-Un gusto –dijo su acompañante sin demasiado entusiasmo- Ai-chan, es tarde ya, vámonos.
-¿Ya se marchan? Qué lástima.
-Si, lo siento. Yo y mi novio debemos regresar pronto a casa –explicó Sayu sin aflojar el brazo de Ai.
-Entiendo. Espero nos topemos algún otro día por aquí. Este…
-Ai –se apresuro el a responder, entendiendo su intención- Taka--
-Ya vámonos. Tenemos que llevar a Mittsi y a Eric a su casa.
El asintió sin terminar de decirle su apellido y sin esperar más la chica lo arrastró fuera de la pista de baile.
Más tarde, unos guardias los ayudaron a cargar a Eric y a Aika al auto, para seguidamente, los 4 emprender el camino de regreso a casa.
Ya encaminados, el ambiente dentro de la limusina resultaba tenso. Sayu estaba enojada. Enojada con Jun por ser un sinvergüenza, y enojada con Ai por andar coqueteando con esa exuberante mujer.
Estaba claro que la noche con su enamorado no había resultado como ella habría deseado.
-Nee Sayu-chan ¿Por qué traes esa carita? –quiso enterarse este último, con su vocecita inocente, acariciando tiernamente su cabeza.
Soltó un bufido y giró la cabeza evitando su mirada.
Jun los observaba con una sonrisa en los labios.
-Pero ni siquiera me dejaste despedirme de ella. No entiendo porque tanto apuro.
-No me estaba divirtiendo, al contrario de ti, por supuesto.
Ai frunció la nariz y se cruzó de brazos, en actitud huraña.
-¿Y quién te dijo que yo me estaba divirtiendo? Me entere de unas cosas muy desagradables.
-¿Ah si? ¿Qué cosas?
-No importa, para ser sincero tampoco me sorprendieron demasiado.
El chico tenía un puchero de película lo cual ablando un poco su corazón.
-¿Qué sucedió? Cuéntame.
-No fue nada –contestó sonriendo de pronto y recostando su cabeza en el hombro de ella-. Es solo que no me gusta ver a mi novia enojada por tonterías.
Ahora que lo pensaba. No era como si el hubiera estado abrazándose ni mucho menos besándose con esa mujer y la verdad era que resultaba improbable que volviera a verla en su vida. Así que quizás debería parar con los celos infantiles de una buena vez. Además ¿el había dicho novia?
-¿Novia?
-Si –Ai se acomodo para mirarla fijamente- ¿te gustaría ser mi novia, Sayu?
El enojo se transformo en estupefacción y luego en emoción. No pudo contenerse y abrazo al príncipe de sus sueños con cariño para luego besarlo en el rostro efusivamente.
-¡Ai-chan!
-¿Eso es un sí?
-Eso parece –comentó Jun bajando la ventanilla para echar fuera la ceniza del cigarrillo, según la impresión personal de Sayu, el numero mil que se fumaba esa noche.
-¡Por supuesto que es un si! ¡Yo te quiero demasiado, Ai-chan!
-Yo tambien mi Sayu –le besó dulcemente la frente- ¿Qué te parece si mañana tenemos nuestra primera cita oficial como novios? Podríamos ir al cine a continuación de compras como tanto les gusta a las chicas.
-¡Me encantaría! –chillo sin ocultar su emoción, no podía dejar de moverse, estaba tan excitada como una colegiala enamorada…que era precisamente lo que era.
No demoraron demasiado en arribar hasta su edificio. Como ella era la mas pobre de los 5, resultaba que su casa era la mas cercana al centro de la ciudad.
Ai descendió del automovil para acompañarla hasta la puerta de su casa, literalmente.
Cuando iban en el elevador, Sayu no pudo evitar contemplar a su hermoso novio todo el tiempo. Esto parecía de verdad un sueño. Venir a Tokyo, hacer amigos y como por bendición conseguir al hombre de sus sueños. El novio mas lindo y apuesto; el novio perfecto que cualquier chica quisiera tener.
-¿Qué pasa? –y el más tierno e inocente tambien.
-Sólo estaba admirándote –le sonrió coquetamente.
-Oh ¿y por qué? ¿acasó tengo algo en la cara?
-Si, eres precioso –contesto y se acerco para abrazarlo. Ai era unos centímetros más bajo que ella, y la primera ve que se abrazaron le resultó un tanto embarazoso, pero ahora, con el tiempo le parecía mucho más cómodo y el hecho de que Ai pareciera menor que ella sin serlo, despertaba oscuras fantasias en su persona.
El elevador llego hasta el piso 7, el suyo. Sayu sacó las llaves para entrar y cuando buscaba las palabras para decir adiós, el muchacho la silenció con sus labios. Al principio la besó lenta y suavemente, pero poco a poco fue aumentando de intensidad. La sostuvo de su cintura posesivamente y la arrinconó contra la pared.
La pasión con que la besaba y la acariciaba debilitó su resistencia logrando que sus rodillas temblaran y eventualmente le faltara el aire.
-Ai…-jadeó cuando tuvo que apartarse de él para tomar aire. Había sido exactamente igual que la primera vez que se habían besado-¿Qué pasa?
-Voy a extrañarte –le confesó bajando la cabeza con expresión triste.
-Pero si vamos a vernos mañana, no te pongas así –lo abrazó con fuerza.
-Aun así... Yo te quiero muchísimo, Sayu.
-Yo también –le acaricio lentamente los labios, hablando con sinceridad- No sabes cuánto.
-Está bien –Ai le sonrío con energía- Nos vemos mañana como a las 4. Paso a recogerte.
Ella asintió y el muchacho aprovecho de buscar sus labios nuevamente y sujetándole el rostro la besó apasionadamente como deseando devorarla. ¿quien diría que el tímido Takahashi Ai era tan fogoso?
Luego de besarla por largo rato, electrizando cada uno de sus sentidos, al fin la dejo ir.
-Adios –se despidió con una radiante sonrisa- Espero que después de esto sueñes conmigo.
-Dalo por hecho.
La puerta del elevador se cerró y Sayu dejo caer su espalda sobre la puerta de su apartamento. Ese hombre la volvía completamente loca. Estuvo segura que nunca antes se había sentido tan feliz en su vida.
Cuando entro a su apartamento casi le dio un infarto al encontrarse con Airi y su Mama, las dos en pijamas, esperándola en la sala.
-¡Queremos saberlo todo! –le informo su madre sacando una botella de sake. -¡Y aprovechamos de celebrar!
Claro, esta tenía que ser una excusa para ponerse a beber.
Soltó un suspiro ¿Qué clase de familia era esta?
No importaba, ese día estaba demasiado encantada para que se le borrara la sonrisa así que se quedaron charlando y riendo hasta bien avanzada la madrugada.

2 comentarios:

DaNiigakiKltz dijo...

hahahaha Que asco que asco Sucia tortuga vomitona xd
y ese Jun que????
que inventa?????? wtf???????' en mis imaginacion Eric se emborracho por Sayu.... yayyy ehehe
aggg malditos matsu e ishida, desgraciados abusivos, perros amigos de Tanaka hehehehe ¬¬
eh?? y quien es quien es quien es quien eeeeeeeeeeeeees?? hehe quien es la chica?? creo que sera alguien importante en la historia, ya me intrigue xd
novios oficiales ¬¬ hehehe buuuu Sayu y Eric hasta le final xd hehehe nahh esta bn... y ese Jun???
no disque tiene novia el muy perro?
cayendole a mi princesita???

agggg como hubiera celebrado que Ai le hubiera dado bn duro en esa geta a esos tipejos ¬¬ ahahaha

y Aika??
wtf???
toda borracha y menor de edad?? ese Jun es bn descuidado!
sigue sigue sigue!!!!!!!!!!!!!
esta genialosoooooo

Patii_irori dijo...

me encantoooo danii-chan *O* odie el matsu e ishida pero gracias a ellos ya Ai sabe como es reina ¬w¬ que se quede con gaki ¬w¬

ERic casi me mata de la risa xDDD esta bien loquito xD y aika ya me fastidia ¬w¬ anda de sandijuela pegada a eric ¬w¬

Esa bebida traia droga o algo asi para poner al pobre eric asi ¬w¬

Que le pasa a jun ¬w¬ esta bien coqueton con mi sayu ¬w¬ no me digas que rechazo a la pobre de koha por sayu uwu sayu fue a arrebarte los novios a todas y a romperles el corazón uwu

Ai-kun esta bien extraño anda como muy extrovertido a como era antes :OO y esa chava quien es :O no me digas que andara detras de Ai-kun porque la mato uwu

EL BESOOOOOOOOOOO OMG! ME PIENSAS MATAR ES? *O* QUE BELLO Y APASIONADO CASI SE ME SALE LA BABA LEYENDO *O* O SEA QUIERO UN AI-KUN *O* O UN CHICO GRACIOSO COMO ERIC *O* AUNQUE JUN NO ESTA NADA MAL PERO ES UN COQUETO!! Y FUMA MUCHO UWU ENSERIO TE AME POR ESTE CAPÍTULO TWT ESTÁ RE GENIAL, ME HE PUESTO CURSI PERO ES CULPA DE LA CANCIÓN DE FONDO QUE ESTÁ AHORITA *4men ft Davichi* xDDDD

De nuevo gracias por el capitulo esta genial *O* sigue sigue!!!! >w< ♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥

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