Seishun Collection Capítulo 23

Clasificación: R-0

Noticias Hostiles

Arturo abrió la puerta de la limusina y Sayu poco menos que se arrojó dentro. Se moría de ganas de ver a su hombre.
El chico la recibió tan sonriente como siempre provocando que ella no pudiese controlarse. Se lanzó sobre él y comenzó a repartirle besitos por todo el rostro: mejillas, frente, nariz, barbilla y ojitos.
¡Se veía tan sexy con uniforme!
El día anterior habían tenido una cita inolvidable en el centro comercial, vieron una película y él, generosamente, le compró toda la ropa y accesorios que le gustaron. Fue muy lindo, especial e invaluable.
-Yo también te extrañe –le hizo saber Ai entre risas.-Pero, ¿en dónde está tu hermana?
Sayu se enderezó y se acomodó la falda, recuperando la compostura. Al mismo tiempo que el vehículo se ponía en marcha.
-La limusina de Koharu pasó por ella antes y se la llevó.
-¿Qué? Pero si te dije que podía venir con nosotros y tú prometiste avisar a Koharu-chan.
-Eso intenté. Pero no me contestó el teléfono –le informó con un tono un tanto angustioso- Y lo peor es que hoy sólo envió al chofer, ella no estaba. Le pregunté a él y me dijo que amaneció enferma.
-Que mal. Pobrecita ¿es muy grave?
-Dijo que sólo un dolor de cabeza, pero...
-¿Pero…
-No le creo. Koharu ha estado rara desde hace tiempo.
-Sí, desde que Jun la rechazó ¿no es así?
Ayer, en su primera cita oficial como pareja, aparte de dejar que la consintiera llenándola de besos, caricias y regalos, aprovechó de infórmale de algunas cosas que habían sucedido el sábado por la noche.
Obviamente no de todas, específicamente se preocupó de no comentar lo que aconteció después de que Jun le contara de algunas cosas.
-Hai, estoy muy preocupada. Ya sé que le gusta mucho, pero no es motivo para ponerse así tampoco ¿no crees?
-Creo que depende de cada persona.
-Si, pero…ay, no lo sé. Pienso que ella exagera.
-Quizás Jun era su primer amor.
No había barajado aquella posibilidad. Hasta parecía que él fuera más experto en estas cosas que ella.
-¿Por qué no vas a visitarla?
-¿Hablas de ir hasta su casa?
-Sí, por lo que sé eres su mejor amiga. Pídele a su chofer que te lleve. Si quieres podemos ir juntos.
-¿En serio harías eso por mi? –se le iluminaron los ojitos.
-Claro que sí, no es ninguna molestia; -sujetó una de sus manos cariñosamente- además Koharu-chan es mi amiga también.
¡Qué buen novio, amigo y ser humano era su Ai-chan! Se volvió a lanzar a abrazarlo.
-A pesar de que me llame chico mono, le tengo muchísimo cariño.
Cuando llegaron a la escuela, Arturo-san abrió la puerta, Ai la ayudo a salir y orgullosamente de la mano entraron muy juntitos a la Academia Haromoni@.
Apenas lo hicieron Sayu sintió las miradas y cuchicheos, algunos con rabia, otros de impresión. Sinceramente no le importaban. Ella era feliz con su amor.
La primera clase del día no tuvo nada de especial. Nakazawa sensei se dedicó toda la clase a pasar toneladas de materia para variar, y en los pocos momentos que tuvo para distraerse se dedicó a mirar el pupitre vacio a su lado. De verdad a su hombre se le había ocurrido una fantástica idea. Lo mejor era ir y enfrentar a Koharu para hacerla aterrizar y hacerla entender que estaba sufriendo innecesariamente por un hombre que no lo merecía.
“Takahashi-san es muy afortunado. Lo envidio”
¿Qué era lo que había querido insinuar exactamente ese atrevido con esas palabras?
Sólo una cosa se le podía venir a la mente, y esa cosa era que el frio e indiferente chino estaba interesada en ella. Naa, eso sería demasiado…trágico.
Sonó la campana y se dispuso a guardar sus libros. Ai dijo que iría a buscarla para ir a dar una vuelta a solas por los jardines. ¿Qué hombre más romántico, no?
-¿Vamos a la base, Sayu?
-Vaya, hasta que por fin despertó de su sueño, señor Tortuga dormilona.
Su amigo bostezó sonoramente, desperezándose con los brazos en alto.
-Si sigues así, vas a sacar puros ceros en los exámenes.
-No lo creo.
-¿Ah no? ¿Y por qué?
-Porque mi querida y adorada Sayu-chan me ayudara a estudiar.
-Déjame informarte que eso no te asegura el éxito.
-Si lo hace, Sayu es la mejor alumna de su clase y prometo dar lo mejor de mí para satisfacer sus expectativas.
Aquel comentario le robó una sonrisa. Eric-kun nunca perdía su encanto.
-¡Kamei-san! –la inconfundible y chillona voz de Aika se escuchó desde la puerta.
-Me está esperando ¿subes con nosotros?
Negó con la cabeza.
-Ai y yo vamos a pasear juntos. Quizá en el siguiente descanso.
Eric asintió comprensivamente, aunque pareció desanimarse un poco.
-Nos vemos después entonces. Disfruta de tu paseo.
El chico tortuga se marchó con paso lento.
¿Por qué había puesto esa cara? Acaso ¿todavía sentía cosas por ella?
¡Qué idiota era! Con suerte habían pasado dos semanas desde que se le declaró y unos pocos días más desde que se lo reafirmo ¡los sentimientos no cambian tan rápido! Menos por voluntad propia.
Pero fuese como fuese ella no podía hacer nada, se sentía completamente enamorada de Ai-chan y demasiado feliz a su lado. No lo dejaría ir por ningún motivo.
“Diablos. Esto de ser tan linda y atractiva es a veces una tortura”, llegó a la conclusión, mientras se arreglaba su sedoso y brillante cabello negro mirándose al espejo, extasiada con su belleza.
-¿Michishige?

Se quedó con el espejo en el aire. De pronto su banco se encontró rodeado por unas 6 chicas de tercer año con miradas hostiles haciendo que su alarma interior comenzara a vibrar desesperadamente. No existía duda alguna, aquellas eran las imponentes y psicópatas fans de Ai-chan.
-¿Hai? –preguntó con un hilo de voz.
-¿Es cierto que estás saliendo con nuestro, Ai-sama? –la encaró la que parecía ser la líder, era alta como un poste y robusta como un rinoceronte. La había visto por primera vez en la fiesta fiasco, peleándose con Reina y luego cuando fue a acosarlo a la terraza del casino y se ganó un vaso de jugo también de parte de la pesadilla andante.
Viendo su rostro ahora de cerca se dio cuenta que resultaba bastante horroroso y mejor era ni hablar acerca de su cabello grasiento y mal cuidado. Pero aquello, obviamente era lo de menos ¿Se había atrevido a llamarlo su Ai-sama?
-¡Contestanos en este mismo instante!
-Si, es verdad –le contestó con una mirada insolente- Estamos saliendo.
El disgusto y la impotencia se apodero de los rostros de la tropa de feas y en especial del de la líder que la miró con los ojos saltones e inyectados en sangre.
-¡¿Por qué?! –le soltó con furia dándole un golpe brusco a la mesa, lo cual la hizo saltar-. ¡Ai-sama es nuestro!
Si, claro. Con suerte sabia que existían. Por favor, no tenía ánimos para escuchar a esas tontas. Mucho menos estaba dispuesto a tolerar bullying de su parte. Eso ya lo había dejado atrás hace muchísimo tiempo.
-Con permiso –dijo y se iba a poner de pie, cuando la mujerota la asió por los hombros con violencia.
-¡Es mentira! –le bramó en toda la cara-. ¡apuesto a que te lo inventaste! ¡¿Por qué Ai-sama querría salir con una desabrida como tú?!
¿Desabrida? Ja, ¿que acaso el espejo de su casa estaba roto? Precisamente por eso salía con ella y no con tipas como ella. Porque era hermosa.
-Miren chicas. Yo no tengo porque darles explicaciones sobre mi vida privada y en todo caso, si tanto desean saber eso pregúntenle a él mismo. Ai-chan…
El chico que había entrado al salón hace pocos segundos se acercó hasta su banco.
-Hola chicas –las saludó amablemente con su sonrisa.
-¡Kyaaaaaaaaaaaa Ai-sama!
-¡¿Qué es lo que está haciendo aquí?!
-Vino a buscarnos ¿cierto?
-Ahm, no exactamente. Vine a ver a mi novia, Sayumi.
La aludida debió cubrirse la boca para no echarse a reír en sus caras.
-¡Buaaaa! ¡qué cruel es, Ai-sama!
-¡Acaba de romper mi corazooon!
-¡El mío también!
-¡aun así, pase lo que pase, lo seguimos amando! –vocifero la líder con tono dramático.
-Em, muchas gracias chicas. Son muy amables.
Y luego de terminar de acabar de declararle su amor con lágrimas en sus ojos, se marcharon tan rápido como llegaron.
Ciertos personajes de esa escuela, llego a la conclusión Sayu, estaban perfectos para participar en un manga.
-Discúlpalas ¿si? Son un poco especiales.
-No tienes que disculparte. No es tu culpa que gente psicópata se enamore de ti. Mejor ven aquí, te extrañé.
Se abrazo de su cuello y le dio un rápido beso en sus hermosísimos labios.
-¡Michishige, Takahashi! ¡¿Qué creen que están haciendo?!
Gran error. Había olvidado que Nakazawa sensei amaba el romance, y gracias a eso, pasó su recreo romántico en detención.
-¡Las aulas no son para venir a besuquearse ni para hacer arrumacos! ¡Para eso tienen el fin de semana!
-Hai, sensei. Como usted diga –le contestó con desgana- ¿Ya podemos irnos?
-¡¿Qué es esa cara insolente, Michishige?! ¡Mejora esa actitud si no quieres que te obligue a quedarte después de clases!
Al parecer la amable y considerada directora suplente de la semana pasada había sido asesinada durante el fin de semana.
-Takahashi, hay algo que me gustaría hablar contigo.
-Dígame.
-Es sobre tus actividades extracurriculares. La primera semana de clases no alcanzaste a elegir un taller  y regresaste la semana pasada. Toma –le facilitó un folleto de la escuela- Revísalo y haz el favor de decirme que te gustaría tomar.
-¡Con mucho gusto! –le contestó con alegría y se puso a mirarlo.
Chotto chotto chotto ¿era su idea o Nakazawa sensei era más amable con Ai que con la mayoría de los alumnos?
-Ahora pueden irse, ah, no, pero antes. Michishige, ¿tú eres buena amiga de ese bribón de Kamei, no es así?
Hace algunas clases hasta lo había llamado su novio ¿para qué preguntaba cosas obvias?
Claro, si le dijera eso en voz alta acabaría encerrada ahí todo el día. Asintió angelicalmente.
-El muy pillo se me escapó antes de que pudiera agarrarlo y traerlo a detención por dormirse toda la clase. – le explicó con furia en la mirada- Como sea, dile que si no se toma las cosas en serio repetirá el curso otra vez. Kusumi también.
-¿Otra vez?
-¿Entendiste o no?
-Hai.
Justo cuando se marcharon del despacho sonó la campana para volver a clases.
Los novios se miraron haciendo pucheros y se abrazaron con fuerza.
-No te preocupes, Ai-chan, tenemos el otro descanso.
-Tienes razón, y también podríamos ir a la base.
-Claro, lo que tú quieras.
Se despidieron sonrientes, Sayu se sentía adormilada de tanto amor y las maripositas no paraban de revolotear por su estomago. Era el mejor sentimiento que hubiese sentido en su corta vida.
De regreso a su salón se percato de las atentas miradas de sus compañeros de clase. Ya se estaba acostumbrando a ser popular.
Comenzó la siguiente clase y el vagabundo de Eric no apareció hasta 10 minutos después. Abe-sensei, lo dejó pasar como siempre, pero le advirtió que Nakazawa sensei les había pedido ponerse más estrictos, así que para la próxima vez no lo dejaría pasar y se hallaría en la obligación de enviarlo a detención.
-Además dijo que podrías comenzar a preocuparte por tus calificaciones también. –le comunicó con cierto tono de lastima-. Están por debajo de las de tus compañeros.
Los hombres rieron cruelmente, mientras que las mujeres lo miraron con lastima y Sayu, ella lo miro con dureza. ¿Cuándo pensaba madurar esa tortuga holgazana?
De todo el tiempo que lo conocía jamás lo había visto aplicarse en los estudios. ¿Qué acaso no sabía que su futuro estaba en juego?
La clase de literatura también transcurrió con normalidad. La única diferencia fue que estaba más feliz de lo acostumbrado, así que escribió un apasionada composición que se ganó las felicitaciones de la profesora.
La campana sonó y Sayu se estiró en su asiento. En cualquier momento llegaría su maravilloso novio.
-Oye Sayu, por ningún motivo se te ocurra dejar que Ai suba a la base.
-¿y eso porque?
-Tenemos una…invitada.
-¿Invitada? No me vayas a decir que…
-Sí, está saliendo con Gaki y parece que ahora es enserio.
¡Uso! No podía ser verdad lo que acababa de escuchar ¿la indeseable numero 1 y el cerebro de pulga estaban saliendo en verdad?
-Ni yo pienso aparecerme por ahí ahora. Verlos besuquearse en el sofá no fue un espectáculo muy agradable.
¿Besuquearse? Esos criminales ¡PUAJ!
-Voy a pasear con Aika. Nos vemos luego.
Tanaka Reina…
Con el tiempo hasta se le había olvidado que existía.
Pero que ingenua, no podía simplemente hacer como que no existía, después de todo era su máxima rival.
No le costó mucho convencer  a Ai de que optaran por dar el paseo que habían propuesto anteriormente y se lo llevó a recorrer los oscuros rincones del jardín de la escuela. Caminaron por un buen rato, mientras conversaban y reían recordando la cita del día de ayer y la película romántica que habían ido a  ver. No obstante, Sayu estaba un poco ausente. Tanaka Reina… ¿Qué significaba exactamente para Ai-chan?
¡Ai la amaba por supuesto! No debía ignorar que hace unos días atrás el le gritó como un loco porque la dejo inconsciente. Fue un accidente, pero aun así…se preocupaba mucho por ella.
-¿Sayu? ¿Me estás escuchando?
-¡Claro!
-Pareces algo distraída.
Su conversación se había trasladado hacia los videojuegos así que tenía motivos de sobra para distraerse.
-No es nada. Volvamos, ya están por tocar el timbre.
Regresaron al edificio y se separaron. En ese momento Sayu tomó una decisión. No dejaría que esa yankii salvaje la derrotara. Ella conseguiría curar el corazón de Ai, a como diera lugar.

-Bien, estoy satisfecho –anunció Ai con alegría-. Vamos a la base.
-¡No! – chillaron Eric y Sayu al unisonó y lo cogió cada uno de un brazo para impedirle levantarse.
El chico, obviamente, los miró extrañado.
-No vayas Ai-chan.
-¿Por qué no? Quería jugar Final Fantasy XIII, hasta traje mi memory card.
-Es que…es que encontraron una cucaracha gigante, ¡una cucarachona! –le dijo Eric moviendo mucho las manos mientras Aika a su lado, se aguantaba la risa.
-¿Cucarachona?
-¡exacto! Y vuela y…echa mal olor. Cuando fui no podía ni respirar.
Por suerte Ai-chan era medio bobo también, pero ¿tanto?
-De que estás hablando, Eric-kun? No sabía que las cucarachas pudieran volar.
-¡Es una colonia de cucarachonas asesinas! ¡Quieren invadir la tierra! ¡Los encabeza un gato malvado!
A estas alturas, Sayu ya se había echado a reír a carcajadas junto con Aika. ¿Por qué Eric no ocupaba la misma energía en contar cuentos raros que en estudiar?
-Ok. Ya entendí. Por algún motivo desconocido no quieres que suba.
Eric asintió con ahínco.
-Con que no hayas roto mi play station está bien –se conformó y se volvió a sentar.
-Te descubrieron, Kamei-san –hablo el siempre silencioso Jun, por primera vez.
-¡Eric kun! –gritó Ai alarmado y continuaron las risas.
Realmente su novio amaba ese aparato inútil. Nunca entendería a los hombres que preferían jugar pegados a la pantalla todo el día que salir a divertirse con personas reales. ¿Acaso se debía a que ella pasó su infancia jugando con bichos? Quien sabía, probablemente por eso ahora prefería divertirse con seres humanos.
Ai recargó su mentón sobre su mano colocando una expresión abstraída. De seguro intentaba imaginar porque no lo dejaban dejar subir a jugar a la base.
-Eric-kun –pronunció ella, recordando de pronto que le tenía un recado-. Nakazawa sensei dijo que debías comenzar a estudiar para los exámenes si querías pasar de curso.
El rostro de su amigo se contrajo en una mueca y, como si acabaran de dispararle, se echó rendido sobre la mesa.
-¿Eric-kun?
-Michishige-san tiene razón, Kamei-san.
Eric levantó la cabeza y miro a Jun con desprecio. Al parecer su rencilla no estaba del todo resuelta.
-A pesar de que estés enojado conmigo, me preocupa lo que te pase. Vas a cumplir 18 este año y vas en segundo, si repites otra vez entraras a la universidad con 20.
Vaya, así que Kamei-san había repetido un curso.
-Sí, segundo –le aclaró su duda, haciendo un puchero-. Antes era compañero de estos tontos.
-¿En serio? –Ai resultó igual de sorprendido que ella.
Eric asintió con decaimiento. Que Sayu supiera, Ai y Gaki asistían a la misma clase y Jun a la paralela. ¿a cuál habría ido Eric?
-¿Por qué repetiste? –le pareció mas importante preguntar.
La mirada de la tortuga se oscureció de repente.
-Nunca venía a clases –contesto Jun por él.- Bastante parecido ahora.
Sayu se fijó en que Aika miraba al muchacho con cierta lastima en sus ojos ¿a qué se debía?
Continuaron conversando hasta el final del descanso y posteriormente cada uno se fue a su clase.
Las clases de la tarde resultaban siempre muy aburridas. La pereza después del almuerzo afectaba a los alumnos de sobremanera, en especial a cierta tortuga.
-¿Kamei? –lo llamó Murata-sensei  picándole el pescuezo con un lápiz. Eric siguió durmiendo como un tronco-.¿Kamei?
Sayu levantó su mano.
-Disculpe.
-Adelante, Michishige.
Se puso de pie y tomando su cuaderno de física le dio con fuerza en la cabezota.
-¡Tortuga voladora! –exclamó el chico dando un salto.
El curso rompió en risotadas y Eric enrojeció.
Inmediatamente después de que la taciturna profesora callara a todos la clase continúo con normalidad. Era extraño, Murata sensei no gritaba ni decía nada pero con tan sola una de sus gélidas miradas todos se ponían a trabajar.
Acabada las clases, Sayu tenía taller de cocina con su adorada profesora Kaori. Aunque ahora sin su fiel compañera Koharu, pensó que seguramente se aburriría como nunca.
Se despidió del todavía atontado Eric y corrió al aula de cocina. Esta vez esperaba no quemar nada y ahora que lo pensaba, a lo mejor podía hasta prepararle algo a Ai-chan.
¡Qué gran idea!
Aquel se convirtió en su objetivo del taller.

-Vuelvo dentro de un rato –le anunció, llamando al recién instalado elevador.
-Ok ¿puedo ir a verte a la práctica?
-Si quieres, pero no hacemos nada interesante. Oye ¿en serio no tomas ningún taller?
La chica negó con la cabeza.
-Ya te había dicho. En esta escuela no hay nada que me llame la atención.
-Tienes razón, no tiene nada de especial.
-Así es, veré la tele un rato y después bajo para verte ¿ok?
-Como quieras. No vayas si no tienes ganas. El lugar es tuyo. Bye
-¡Otsukareina~!
El chico rio ante su particular forma de despedirse antes de que las puertas del recién inaugurado elevador, mandado a construir por su padrastro, se cerraran. Era bastante cómodo, ya que ahora no existía la latosa y agotadora necesidad de subir los 7 pisos de la escuela a pie y podía llegarse en un abrir y cerrar de ojos al primer piso. Un lindo y útil regalo de padre a hijo.
Reina se acomodó en el enorme sofá de cuero levantando sus brazos y piernas como si de un felino se tratara. ¡Qué flojera tenía y qué cómodo era ese sofá!
Siempre se había imaginado como sería el cuarto de recreación estudiantil que los alumnos tanto mencionaban. Realmente era fabuloso, se notaba que su hombre sabía muy bien como entretenerse.
“Gaki-san…”
Pensó  con gusto mientras abrazaba un suavecito cojín. Ese sábado y la madrugada del domingo pasado habían sido tan espectaculares, aunque claro, lo habría sido aun más espectacular si el chico no se hubiera atiborrado de tanto alcohol y comida y no hubiera acabado vomitando sobre su vestido favorito, pero ni modo. Ahora eran una pareja oficial.
De pronto escuchó como alguien abría la puerta y asomó la cabeza por el respaldo de su confortable lecho. Probablemente se trataba de uno de los tontos esos amigos  de Gaki que no habían hecho más que estorbar en los recreos. Especialmente ese chino raro que se había quedado espiándolos y…
-Disculpa, creí que no habría na…die.
Sus miradas se encontraron y Reina apartó la suya de inmediato ¿Por qué no había sido ese Jun entrometido el que había entrado por esa puerta o hasta la tortuga? No le importaría tener que soportarlos ¡a cualquiera menos a ese!
Se produjo un silencio sepulcral en el que ninguno tenía idea de que decir.
-Yo…-el chico tomó aire y comenzó a hablar, mirando el piso-. Vine a jugar.-le informó escuetamente y se fue directo al plasma de la otra esquina donde estaban las consolas y los juegos.
Reina soltó un resoplido y se acomodó nuevamente en el sofá. No tenía porque sobresaltarse ni ponerse nerviosa. Él se encontraba por ahí lejos con sus juguetes de nerds y ella estaba aquí a una distancia decente y dándole la espalda. Con ignorarse sería suficiente.
Escuchó el ruido del juego de Ai y estiró el brazo para tomar el control remoto. Encendió el televisor y comenzó a pasar los canales uno tras otro, hasta que se detuvo en el que daban un dorama que le gustaba.
Prestó atención a la trama, era una romántica.
Sii, Tanaka Reina era una chica muy romántica ¿ok?
Intento concentrarse pero en un principio se le hizo muy difícil. No podía ignorar la presencia del chico tan fácilmente, después de todo, escuchaba el ruido de su molesto jueguito de aventuras.
Como contramedida le subió el volumen a la tele y una vez que apareció el actor que la volvía loca en escena, se olvido que se encontraba en la misma habitación que Takahashi Ai, bueno, por lo menos hasta la pausa comercial.
Se movió discretamente hacia un lado y observó la castaña cabeza del chico frente del enorme plasma. Que tonto más aburrido, aunque hubiese perdido la memoria seguía interesándose por las mismas tonterías de hace 10 años. ¿No tenía como 20 años ya?
El tiempo realmente se pasaba volando ¿nee?
Como fuese, ahora le había dado una sed horrible, así que se levantó para ir por un refresco a la cocina americana.
Estaba en plena revisión de la nevera cuando sintió como la puerta volvía a abrirse. Ahora era el chino quien venía a importunar.
-Veo que ya se encontraron –comentó dando una mirada a ambas direcciones. Ai le puso pausa a su juego y se giró. Parecía de verdad muy incomodo porque lo saludo con una leve inclinación de cabeza.
-¿Y qué les parece nuestra nueva adquisición? –Agrego, indicando el ascensor- ¿no les gustaría probarlos a los dos a solas? He oído que las mejores reconciliaciones se dan en espacios reducidos.
La jarra del jugo se resbalo de las manos de Reina y gracias a que tenia buenos reflejos la agarró en el aire antes de que se destrozara en el piso.
¡Que tenía que venir a hacer comentarios estúpidos ese chino sobre encerrarse en el elevador!
-¿Qué estas mirando, Tanaka-san? ¿Una telenovela? –la interrogó mientras sacaba una cajetilla de cigarrillos caros de su chaqueta y tomaba colocación en SU sofá para encenderlo.
-¡Alto ahí!
-¿Qué sucede?
-Yo estaba sentada ahí.
-Lo suponía, pero donde cabe 1 caben 2 ¿no?
Reina lo fulminó con la mirada. Ese chino descarado siempre le había caído como patada en el estomago, además de provocarle muy mala espina. En especial después de que el año pasado la mirara de manera rara en una que otra ocasión.
De seguro se creía que era el más apuesto de toda la escuela y que todas las chicas se encontraban a su alcance. Que tarado, jamás le habían gustado los viciosos ni los cara de plasta.
-También, donde caben 2, caben 3. ¿No te gustaría venir a hacernos compañía, Takahashi-san?
Ahora fue a Ai a quien se le cayó el control del play station de las manos y miro a su amigo con los ojos desmesuradamente abiertos.
¡¿Qué acaso a este chino estaba demente?! ¡No pensaba acercarse ni un solo centímetro a ese individuo luego de lo que le había hecho el otro día frente a toda la cafetería! ¡Pervertido de porquería!
-Yo…-pronunció el mayor con una expresión extraña en el rostro,- No, gracias.
-Tranquilo, sólo era una broma. Los dos deberían relajarse más. A partir de ahora estaremos todos juntos.
El chino entrometido tenía razón en su punto. Ahora que era la novia oficial de Gaki-san pasaría mucho tiempo metida ahí.
Ai se agachó para recoger su control sin dar ni una mirada en su dirección.
La novela regresó de los comerciales  y Reina se fue a sentar a un sillón rojo junto a su perdido sofá para seguirla viendo. Esta vez se concentró en el programa  rápidamente, hasta que, claro, dieron nuevamente la propaganda.
Deberían demandar a las cadenas de televisión por tanto descaro y aprovechamiento.
-Así que por lo que puedo ver, tú tampoco asistes a ningún taller, Tanaka-san.
-No.
-Típico de ti. Siempre contra las reglas.
Pues claro. Sino no merecía llamarse Tanaka Reina.
-¿Tienes la hora?
-20 minutos para las 4.
La chica se incorporó, iría a observar a su novio jugar soccer.
-¿Ya te marchas?
-¿No estás viendo? –levantó el dedo para llamar al asecensor.
Un ringtone de música electrónica comenzó a sonar de pronto. Ai sacó su teléfono celular y atendió la llamada.
-¿Moshimoshi? ¡Oneesan! –pronunció sonriente- ¿estás en el país? ¡qué buena noticia! ¿salir juntos? Ah, bueno es que ya tenía…¿hablas en serio? Bueno, si te vas mañana creo que podría cancelar el otro compromiso. ¿Mis clases de violín? Oh no, no las estoy tomando todos los días. ¡No soy irresponsable así que no me regañes! Es solo que… tenemos que hablar, hay algo que debo contarte. No, no te diré por teléfono, nos vemos al rato, adiós.- cortó, cogió su bolso y se lo colgó en un hombro-. Jun-kun, mi hermana está en la ciudad y quiere que la acompañe al doctor para ver algo del bebe. ¿Podrías decirle a Sayu por mi?, por favor.
-Descuida, lo haré.
-Gracias.
El chico corrió, pasó en frente de Reina y llamo al elevador muy animado. La puerta se abrió inmediatamente.
-¿Vienes? –preguntó de pronto. Reina le tomo como 10 segundos reaccionar ¿le estaba hablando a ella?
-Aprovechando que baja el ascensor –le explicó con un tono un tanto serio y con el entrecejo fruncido-. No me importa compartirlo contigo.
-Claro –aceptó automáticamente.
¡¿PORQUEEEEEEEEEEEEEEE?! ¡¿Por qué le dijo que si?!
Ambos entraron y la puerta se cerró rápidamente. Jun sonrió con un brillo misterioso en sus ojos.
Mientras la maquina descendía Reina se afanaba en mirar el piso. ¿Debería decir algo?
¡Ah sí! Estaría perfecto decirle algo así como: ¡me encantó el beso que me diste el otro día, ¿Por qué no me das otro?! ¡Tonterías! ¿Qué rayos hacia metida ahí con ese pervertido y retrasado mental?
¡¿Y Para que iba a dirigirle la palabra?! Estaba tan serio y tan callado y…¡rayos!
-Así que… volviste a practicar –fue lo único que atinó a decir. El silencio y la tensión la estaban matando.
Ai la miró con indiferencia, su boca era una fina línea.
¡¿Por qué?! ¡¿Por qué le hablaba?!
“¡Calla reina! ¡calla!”
-Violín. De pequeño te gustaba.
El permaneció mudo haciéndola sentir una imbécil, se repetía ¡¿Por qué diablos hablaba con él?! ¿Acaso era por esa estupidez que había dicho el chino acerca de las reconciliaciones? ¡Qué montón de basura!  ¿Desde cuándo escuchaba lo que la gente decía?
Las puertas del elevador se abrieron y el mayor salió rápidamente con el rostro en alto. No le dijo ni adiós.
Observó su pequeña figura alejarse por el corredor al aire libre, sin tomar en cuenta las miradas de las escolares que lo adoraban y cuchicheaban emocionadas cuando pasaba a su lado.
Entonces, así se sentía cuando Takahashi Ai te ignoraba.
***
Sayu subió las escaleras lo más rápido que pudo. ¡Era tan despistada!
Tanto que se habían preocupado ella y Eric de que Ai no se acercara a la base y había olvidado completamente que él no asistía a ningún taller. ¡Lo más probable es que hubiera ido a jugar su famoso final fantasy numero mil! ¿Tanaka Reina tomaba algún taller?
Lo dudaba. Ahora solo quedaba esperar que la delincuente esa se hubiera marchado a su casa ya.
Cuando acabo de subir las escaleras, estaba sin aire y con apenas fuerzas para abrir la puerta, aún así saco energías de su desesperación y la abrió de golpe.
Adentro se encontraba únicamente un relajado Jun fumando a sus anchas.
-¡¿En donde está Ai-chan?! –preguntó casi sin aliento.
-¿Takahashi-san? Si no me equivoco se fue a un motel con Tanaka-san.
A Sayu se le cayó el bolso junto con el paquete de galletas recién horneadas que tenía en las manos.
-A todos les ha dado por votar las cosas hoy ¿las hiciste tú?
Tomo aire y apretó sus puños con furia.
-¡¿Qué clase de chiste malo fue ese?! ¡Insensible!
-¿Insensible yo? Pero si yo solo te dije la verdad.
Sayu lo fulminó con la mirada y se agacho para recoger sus cosas mientras Jun apagaba un cigarrillo sobre el cenicero.
-¿No me crees? –la cuestiono con tono de total inocencia-. Cuando entre aquí el ambiente estaba que ardía.
-¡Urusai! –lo calló enrojeciendo de ira-. Mejor dime de una buena vez ¿en dónde está mi novio?
-Tuvo que salir. Su hermana tenía que interrogarlo por sus crímenes pasionales.
-¿Qué porquería dijiste? Quiero la verdad, por favor.
-Es la verdad –contesto Jun poniéndose pie para acercarse a ella-. ¿y bien? ¿Vas a darme galletas?
¿Cómo se supone que uno sabia cuando Jun estaba tomándote el pelo o no?
Ni modo, llamó a Ai-chan y este le confirmo la historia de la salida con su hermana.
-Vinimos al hospital y voy a conocer a mi sobrinito en una ecografía. Más tarde te llamo. Lamento mucho no poder acompañarte donde Koharu-chan, pero Miki se marcha mañana para Argentina.
-Ésta bien, yo entiendo. Ya iremos otro día.
Colgó desilusionada. Si no iba con su Ai-chan no quería ir a ver a Koharu. Necesitaba su apoyo emocional o algo así. Llamenló como quieran, pero se le habían pasado las ganas.
-Luces deprimida. ¿Tenían otra cita?
Si tan solo ese inepto no hubiese rechazado a su amiga no tendría porque ir a visitarla para empezar.
-Nada de eso, se trata de Koharu. Hoy no vino a clases y estoy preocupada por mi amiga –le contestó con premeditada dureza, para que supiera que debía sentirse culpable por ello.
-Si le sirve de consuelo, dile que continuo soltero.
¡¿Qué?! ¡¿Qué clase de respuesta fue esa?!
Lo miró con profundo desprecio.
-Baka.
Además ¿no se supone que tenía novia?
-¿Baka? Hoy día si que estas amable, Michishige-san.
-Cierra la boca.
-Al parecer te has tomado tan enserio tu rivalidad con Tanaka-san que estás volviéndote como ella. Acaso ¿se trata de una clase de estrategia para gustarle más a alguien?
¡¡CHOTTO!!
Le arrojo un cojín con fiereza.
-Ok, ya entendí. Yo sólo intentaba entablar una conversación.
Bueno, eso se notaba.
Titubeo unos momentos y finalmente, preguntó:-¿Estás soltero?
Jun afirmó con la cabeza.
-Entonces ¿Por qué esa chica con la que hable me dijo que era tu novia?
-Porque está loca ¿Qué se yo? Así actúan algunas chicas.
Sayu respiró profundamente. Con cierta gente era imposible hablar.
-Por cierto –añadió cuando acabo de mascar-. A las galletas les falta mucha azúcar.
Iba a arrojarle otro cojín cuando una puerta doble de un elevador del cual acaba de percatarse de su existencia se abrió.
Se quedo helada cuando vio salir a la nueva pareja de la escuela tomados de la mano.
-Oh, pero mira lo que trajo el viento, Tanakacchi.
Genial, esto era lo único que le faltaba.
-Oh ¡galletas!, justo que me muero de hambre.
El recién llegado tomó un montón de la bolsa con la mano y se las echó a la boca estrepitosamente. Sayu pensaba reclamarle cuando su mirada se cruzó con  la de Tanaka Reina y un instinto asesino se encendió en su interior, y al parecer en el de ella también. Se observaron con desprecio, dando la impresión de que en cualquier momento se echaba una encima de la otra, como aquella vez, donde ella salió victoriosa.
-¡PUAJ! –se quejó Gaki en medio de arcadas-. ¡Estas cosas saben horribles! ¡qué asco! ¡¿de dónde sacaste estas porquerías, Jun? ¿del desagüe?!
-Las trajo Michishige-san.
-Ja, debí suponerlo.
-Pues nadie te pidió que te las comieras. Las hice para mi novio. –replicó tomando recelosamente la bolsa con las que quedaban.
-¿Novio? –repitió el muchacho confundido  al mismo tiempo que la puerta del elevador se abría y un agotado y sudado Eric entraba en medio de trompicones.
-¡USO! –soltó Gaki intercambiando miradas con su novia que se encontraba igual de impactada.-¡uso! ¡uso! ¡usooo!
Chotto ¿Qué tontería estaba pensando?
-Kame ¡¿Qué hiciste?! ¡¿Cómo pudiste?! ¡Tanto que te advertí!
-¿are? –la tortuga parecía estar demasiado exhausta para procesar algo, así se ponía siempre después de la práctica de soccer.
-¡Kame baka! –gritó su amigo, zamarreándolo con fuerza-. ¡¿Qué no has aprendido nada de lo que he intentado enseñarte?!
-Creo que estoy soñando despierto –dio unos pasos hasta su cama con cubrecama de tortugas y se desplomó encima.
-¡Kame, no me ignores!
-Déjalo en paz –espetó Sayu malhumorada-. No es lo que estas pensando.
-¿Ah no?
-No, mi novio no es Eric-kun, es Ai-chan.
Sobrevino un silencio y…
-¡Uso!
Esta vez fue Reina quien gritó eso. Sayu volvió su atención hacia ella. Al parecer ella también se venía enterando.
-¡¿Con mi Ai-chan?! –preguntó Gaki igual de impactado.-¡eso te gustaría, pervertida!
Ojala lo hubiera puesto veneno a las galletas si hubiese sabido que ese ogro se las iba a comer.
-Estoy diciendo la verdad. Si quieres puedes ir a preguntárselo. Él me pidió que fuera su novia.
Reina se dejó caer sobre el sofá boquiabierta, estaba en medio de un ataque de shock.
Estaba claro que había sido dejada atrás para siempre, pensó con malicia. Su buena racha había llegado a su fin. ¡MUAHAHAHAHAHAAH!
-¡¿Qué le hiciste?! –gritó Gaki apuntándola acusadoramente.-. ¡¿Qué le diste para que te dijera eso?!
-¿Cómo que qué le di? ¿Qué acaso crees que soy narcotraficante de drogas como tu amiga?
Quizás eso estuvo un poco de más, se dijo, guardando silencio. Aun asi la recién aludida ni se inmuto. Permanecía con las manos crispadas sobre el sofá y con la mirada perdida.
¿Tanto le había afectado acaso?
-¡¿Qué te atreviste a decir, pobretona?!
-No necesito darle nada a Ai-chan para que me diga que me quiera. Gracias a mí él se dio cuenta- clavo su gélida mirada en Reina-. Él se dio cuenta de que debía seguir adelante y no vivir en el pasado.
-¿Qué cosa?! –soltó Gaki sin entender nada -. ¡¿De qué rayos estás hablando, chiflada?!
-El mensaje claramente no era para ti.
El muchacho la miro confundido.
-Mejor escúchame tú, Tanaka.
La aludida levantó el rostro, impactada.
-Ya te dije una vez que no te tenía miedo y sigo sosteniéndolo. No me importa que haya ocurrido entre tú y Ai-chan en el pasado. Ahora es mi novio y no dejaré que le pongas ni un dedo encima ¡¿entendiste?!
El cuarto se sumió nuevamente en un sofocado silencio, hasta que Gaki procesó lo que acababa de oír.
-¡¿Qué porquería andas diciendo?! ¡¿Cómo te atreves a meter a Ai-chan en esto?! ¡y es que acaso estas amenazándola, muerta de hambre?!
-¡sí! –contesto con ímpetu.
La mandíbula de Gaki de pronto barría el piso.
-¡Ta…Tanakacchi dile algo! ¡está completamente loca!
Reina abrió la boca para obedecer pero al parecer, estaba todavía demasiado conmocionada y de su boca no salió nada.
Sayu sonrió con superioridad. Ahí se nos quedaba la famosa Reina del colegio. Muda.
Tomó sus cosas y se dispuso a marcharse.
-Hasta mañana- se despidió de buen humor y cerró la puerta con el pecho rebosante de emoción. Había dicho justamente lo que tenía que decir.

Dentro de la sala todo seguía siendo confusión para todos, excepto para Jun que sonreía con su expresión enigmática y para Eric que roncaba desde hace varios minutos.
-¿Qué rayos fue eso? –preguntó Gaki sin terminar de creérselo- Jun ¿es verdad que están de novios?
-Tal como oíste.
Reina cerró sus puños con fuerza, ¡¿Por qué esa desgraciada de Mittsi no le había dicho nada al respecto?!
-Que horrible-. comentó su novio tirándose en su trono sillón-. Ese Ai-chan está cada día más tonto. ¡Mira que involucrarse con esa!
-¿Te encuentras bien, Tanaka-san? –la sosegada voz de Jun la sacó de sus cavilaciones de cómo efectuaría el asesinato de Mitsui Aika.
-Hai. Claro que estoy bien –habló, intentando parecer relajada.- Es solo que, ya saben.
-No te preocupes, Tanakacchi. Yo estoy igual.
-Tanakasan –Jun volvió a llamar su atención con una mirada intensa e intimidante-. Siempre he querido hacerte una pregunta.
Lo observó distraídamente. Ya se esperaba cualquier cosa.
-Alguna vez ¿Tu y Takahashi-san fueron pareja?
-¡¿NANI?! –Gaki lo miró con los ojos desorbitados.
Reina se incorporo como un rayo. Ya había tenido suficiente por hoy.
-¡Jun! ¡¿Qué diablos tienes en la cabeza?! ¿Cemento chino?!
El otro pareció ofenderse porque lo miró ceñudo.
-¿Acaso el cemento chino tiene algo de diferente?
-Claro, el chino es más barato…y malo.
La muchacha cogió su mochila y no supo que mas sucedió porque salió de la habitación lo más rápido que pudo.
-¡Hey, espera Tanakacchi!
No le importó no haberse despedido de él como tampoco que la estuviera llamando. Le urgía salir de ese lugar lo más rápido posible! Su cabeza daba vueltas y un apretado nudo en el estomago que le había provocado unas enormes ganas de vomitar. ¡No podía seguir en ese lugar y hacer como si nada pasara!
Como si no le hubiesen afectado las palabras de esa mujer.
¡¡¿Por qué?!! ¡¿¿Por qué ese bruto de Ai tenía que enamorarse justamente de ella?!! ¡¿¿Por qué si había tanta mujer en el mundo, porque ella?!! ¡¡Realmente le detestaba!!
Una voz familiar que reclamaba su atención la hizo prestar atención a su entorno.
-¡Sempai! –la pequeña Aika se acercaba corriendo hacia su mejor amiga, sin saber que era el peor momento  para hacerlo.
-Maldita traidora –pronunció con los dientes muy apretados y sin pensárselo dos veces se lanzó al ataque.
Cuando se acostó a dormir esa noche,  el cuerpo de la pacifica  Mitsui Aika aun resentía los brutales golpes que había recibido aquella tarde a manos de su adorada sempai. Aquella se convirtió en la primera vez que ella cumplía una de sus amenazas y le levantaba la mano.

4 comentarios:

DaNiigakiKltz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
DaNiigakiKltz dijo...

hahaha Koharu aun con Su drama xd T_T
so sad so sad T_T
pobre Sayu atormentada por el Jun ¬¬ ushhh
haha aggg Esa aika ya parece un moco xd, pegada de la tortuga a toda hora xd hahahaha viejas estupidas que pelean con Sayu dahhh Sayu es lo mas bello del mundo xd
sigo odiando lo de la cucaracha!!
GAKI NO ES UNA CUCARACHA xd
hehe
estupito estupido estupido esttttttuuuupido Jun, como se le ocurre que compartan ascensor!!!
idiota jun imbecil xd (ya me calme hehe)

ehhhh?? jun estupido como que a un motel????? jun tonto
pero gracioso xd
buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa es un idiotaaaaa!!!
como que soltero esta de ofrecido el desgraciado ¬¬
pobre koharu T_T

haha ya me confundi xd
y hahaha Gaki mas lindo preocupado por la tortuga xd
Relajate que Sayu no esta con kamei hehe

mas lindo mi Gaki, "con mi ai-chan?" ahhhhhhhhhh lo amo amo amo amo amo mil!!!!!!!!

QUE????????????????
Reina !"·$%&/ le pego a Aika???
no es justo eso no se vale!!
Gaki... dale su merecido a Tanaka mala mala mala por golpear a tu hermanita T_T
hehe ahhh Dani-sama sigue pronto xd

me encanto como siempre!!!
sii muy muy muy genial!!!

Seryni dijo...

yo digo que.... JUN A LA HOGUERA! DX ok no tanto asi pero TwT xq pone dice esas cosas? ¬¬ mala persona XD con cemento chino en la cabeza jajajajaja
y y y y y y y y y y y y y y yy PORQUE REINA LE PEGA A AIKA? DANY XQ? DX
Y y y y yo qyuiero que Eric-kun me cuente un cuento de cucarachas *w* tan bonito el tortuga ninja X3

tu muy bien *o* la espera valió la pena ( CLARO!!! siempre es asi :D)

Tami_Ai dijo...

Conchalevaleeeeeee D:
que esta buenoooo asjdjashdad Quiero leer el siguiente capitulo ;w; y reina que tiene encontra los videos juegos D:< Todo por que no sabe jugar e.e(?)

cemento chino ....cemento chino ...chinooo ~asdbasda aun me rio con eso xDDDDDDDDDDD
necesito leer mas D: -se va a pedir el siguiente- (H)
adhajksdhajsda señorita escritora tiene el don para esto ahahaha Te amé xd

Publicar un comentario

¿que te parecio el capitulo?