Kyuuketsuki (Cap.1)

Aqui el primer capi oficial, muchas gracias a otaking por todo su apoyo, espero que les agrade.

Clasificacion: R-o


Capitulo 1: Los 4 Reinos


Flashback
………………………………………………………………………………..
Tres jóvenes montados en sus elegantes caballos blancos esperaban al último de los reyes para comenzar con la reunión de gobierno que hacían cada cierto tiempo. A lo lejos se visualizo una mancha negra que conforme se acercaba se distinguió que era el caballo del 4° rey.

-siempre desentonando ¿eh Kyuuketsuki?

-Exijo más territorio- soltó amargamente. Los otros hombres rieron en silencio.

-Estamos muy bien gracias-dijo sarcásticamente uno de los jóvenes.

-Creo que mas proporcional no podría estar el asunto…

-Evidentemente crees mal como de costumbre Takoi- Bajo de su caballo y saco su espada- además esto ya no es una petición…si no una exigencia.

-ya te habías tardado-agrego Ryuke empuñando su espada y mirando desafiante a Kyuuketsuki.
-¿Qué quieres?- pregunto tranquilamente Hokahama.

-el 40% del territorio de cada uno…

-jajaja , ¿te has golpeado la cabeza no es así?..-Takoi dijo pero fue interrumpido por un ágil movimiento de Kyuuketsuki, ahora se encontraba con la espada en su cuello, dejándolo inmóvil, sus amigos rápidamente se colocaron en posición.

Kyuuketsuki los miraba con ir radiante odio en sus ojos, Takoi tembló ligeramente bajo la espada de su atacante.

Hokahama suspiro pesadamente y con cuidado bajo su espada.

-tranquilos…somos adultos, podemos arreglar esto sin llegar a …Bueno- Ryuke lo miro asombrado pero finalmente dudoso hizo lo mismo que su amigo.
Kyuuketsuki al ver que no había peligro retiro su espada y aventó a Takoi al suelo.

-Ese territorio será mío, y en un futuro cuando menos lo esperen ya no tendrán nada. El gran kyuuketsuki será el único rey en este país, quieran o no.

-¿es amenaza? Pregunto Hokahama con resentimiento en su voz.

-no…esto es la guerra.
………………………………………………………………………………………

-¿ya ha despertado?- escuche a los lejos, perezosamente abrí mis ojos, sentí que un escalofrió recorrió mi espina dorsal. Mi visión era borrosa, pero lograba distinguir a varias personas a mí alrededor. Alguien retiro un trapo que llevaba en la frente.

-Si su alteza- Cuando logre aclarar mi vista me asuste, no reconocía el lugar y mucho menos a la gente alrededor de mi. “Debe ser un sueño” me dije al notar la vestimenta que llevaban las personas. Entre ellos a sujetos con armaduras y trajes de batalla. ¡Hey esperen!, esa señora luce como las reinas del antiguo Japón, eso claro lo vi en mi clase de historia, algo aburrida la verdad…
-¿Cuál es tu nombre?- soltó un joven que se encontraba en una silla frente a mí. Lo mire dudosa por la extraña situación y por instinto lleve mi mano al dorso de mi cabeza. Por alguna razón dolía…y mucho. Como flash back mi cabeza comenzó a reproducir imágenes, el sótano de mi casa, la pequeña caja negra, el vórtice en la pared y un duro golpe.

-yo…-mire a la anciana quien lucia un elegante kimono Rojo con pequeños detalles en dorado. Su cabello recogido con un delgado lazo rojo , y un exquisito broche dorado que le daba un toque mas parecido al de una clase social alta. Esta esperaba mi respuesta con el entrecejo fruncido. -¿en donde estoy?- Esto comenzaba a asustar, no conocía a ninguno de los sujetos presentes, y la vibra de este lugar era algo pesada, como si oprimiera mi pecho, entonces en unos segundos comprendí que no era el lugar, si no lo que llevaba conmigo.

-¿Cómo es que tienes el medallón?-pregunto insistentemente el joven con armadura.
Mire hacia mi pecho, ardía y mi respiración era lenta y pesada. Intente tocarlo pero el solo acercar mi mano hacia que ardiera aun mas. Como si quemara en el contacto.

-¿¿Quiénes son ustedes??- Me levante de la cama y me dispuse a salir del lugar, pero aquellos sujetos obstruyeron la salida, uno de ellos empuño su katana. Solté un grito ante el asombro, esto se tornaba peligroso.

-Kyousuke, Nagami guarden sus armas, esta niña no parece ser un peligro…

-pero su alteza…

-¿Cuál es tu nombre querida?- Me sorprendí por el tono amable de la mujer, sin embargo esto me hizo tranquilizarme un poco. Asentí y conteste:

-Risa…Risa Niigaki.

-¿Niigaki?... ¿eres de por aquí?- negué con la cabeza y mire alrededor, definitivamente no era de este lugar.

-¿en donde…estoy?

-Esto es Hokahama querida, el primer reino de Japón…

-y te encuentras frente a nuestra Reina - agrego uno de los hombres. Ensanche mis ojos y mire fijamente a la anciana, de pronto me pareció fascinante la idea de estar frente a alguien tan importante…aunque seguramente todo esto fuera una alucinación por tremendo golpe .

-¿Qué año es?-pregunte de repente. Los hombres se miraron entre si y contestaron como si fuera lo mas extraño que podrían haberles preguntado en sus vidas.

-Año 560.

Ok suficiente por hoy. Pellizque mi brazo con la intención de despertar, pero solo tuve como resultado un hematoma. Me queje silenciosamente por el dolor.

-¿a que has venido?- Levante mi rostro de nuevo para darles atención, ¿a que he venido?, y como podría saber eso…

-yo…no lo se…estaba en mi casa y de pronto…estoy aquí…con ustedes.

Las personas presentes me miraron inquiridoramente lo que es algo normal, de cuando acá una chica del futuro llega a su época.

-¿Qué sabes del medallón?. ¿Dónde lo conseguiste?- Pregunto la Reina sentándose a un lado de mi. Tenía la sensación de estar con mi abuela. La anciana a pesar de tener una tés fuertemente marcada, había algo en su mirada que brindaba tranquilidad.

-lo encontré en mi casa…no tengo idea que sea…quiero volver…quiero ir a casa- declare, la anciana asintió y tomo mi mano. La mire expectativamente.

-lo sabemos querida…sin embargo me temo que será imposible- Mi corazón dio un salto, ¿de que demonios habla?quiere decir que estoy destinada a permanecer en un mundo completamente ajeno a mi? Suprimí un gemido. Esto enserio comenzaba a asustarme mas. Nuevamente intente salir, pero fue imposible.

-¡déjenme Salir!, ¡quiero volver a mi casa!, ¡quítense de mi camino!- grite alteradamente. Los hombres me tomaban con fuerza. Comencé a patear sin éxito alguno.

-percátense de que coma…y cuando lo haga llévenla al templo.
La reina camino hasta la puerta de la habitación y salió del lugar.
……………………………………………………………………………………………………………….

A lo lejos del palacio, los aldeanos corrían desesperadamente, el ataque de los kyuuketsukis volvió a hacerse presente.

Los atacantes encapuchados prendieron en llamas los hogares de los habitantes del pueblo. Una madre y su niño corrieron con todas sus fuerzas hasta que uno de los encapuchados se interpuso en su camino.

-Es mi día de suerte…dos manjares para la cena- el demonio relamió sus dientes y en cuestión de segundos ataco a madre e hijo.

No muy retirado de ahí, otro encapuchado caminaba despreocupadamente, en busca de la cena perfecta. El humo de las casas incendiadas nublaban las vistas de los aldeanos quienes sin éxito alguno intentaban escapar. Miro hacia el palacio y mostro sus colmillos con arrogancia.

Busco nuevamente alrededor, visualizo a su presa y rápidamente la acorralo contra la pared de una pequeña casa. El hombre temblaba descontroladamente, la encapuchada guio su pulgar al rostro del sujeto, encajo su uña hasta hacerlo sangrar, nuevamente relamió sus colmillos y lamio la herida. El hombre cerró fuertemente sus ojos y comenzó a murmurar cosas que la encapuchada dedujo como plegarias.

-¿tu dios no es así?...es una lastima que no este aquí para cuidarte- soltó amargamente, y tomo fuertemente de la barbilla del pobre hombre.- en verdad es una lastima.- se acerco a su cuello y ferozmente enterró sus colmillos en el. Solo se escuchaban los gritos de las inocentes personas quienes cruelmente eran asesinadas.
…………………………………………………………………………………………

Camine exasperadamente hacia el dichoso templo. No había forma de alejarme, aquellos sujetos cuidaban exageradamente de mí, y no es que quisiera enfrentarme a ellos y sus katanas.

-¿falta mucho para llegar?- pregunte algo molesta, no es que hubiéramos caminado mucho, pero mi cabeza estaba adolorida.

-Es justo ahí- contesto uno. Mire hacia donde había señalado. Me sorprendí ante la belleza del lugar, era enorme y sus detalles era muy precisos y elaborados, como si en ellos estuvieran grabados miles de historias.

Los hombres se detuvieron en la entrada del templo como si les fuera imposible continuar, hicieron una reverencia a las personas que se encontraban dentro y me indicaron que siguiera.

Con pasos inseguros camine hacia el interior, donde me esperaba un grupo de personas encapuchadas con capas blancas.

Al notar mi presencia todas se giraron hacia a mi.

-veo que han traído a la forastera- el tono en que aquella mujer menciono “forastera” hizo que mi cuerpo se encendiera ante el coraje y la impotencia de no poder ponerla en su lugar. Aprete mis puños y la mire con recelo.

-¿acaso es ella digna de estar si quiera frente a nuestro sagrado templo?- otra mujer pregunto con indiferencia.

-por supuesto que no…lleva consigo la razón de nuestro sufrimiento

-¡nuestros hermanos han muerto por su culpa!

-¡deberían quemarla junto a los suyos!

¿¿Quemarme??, ¡un momento yo no tengo nada que ver con esto!, sea lo que sea.

-esto es un error- finalmente hable- no se quienes demonios son ustedes o su gente, no se por que estoy en este lugar con toda esta gente loca…exijo que me devuelvan a mi casa….

- guarden la calma hijas mías, esta joven ha sido enviada por alguna razón, presiento que es la parte fundamental que hemos estado buscando por tantos años para terminar con los kyuuketsukis…

-eso es imposible su alteza, ¿Cómo creer que esta mujer será nuestra salvación?

-por que lo siento princesa, mientras meditaba en mi habitación, una luz en el cielo ilumino a

Hokahama aun en las penumbras que nos embarga por el mal provocado por aquellos demonios…nuestros dioses nos informan que el milagro ha llegado, Hokahama volverá a ver la luz- mire sorprendida a la anciana, por un momento quise atacarme de la risa ante el escepticismo, pero al notar la seriedad con lo que las mujeres lo tomaban decidí que era mejor no hacerlo. En ese momento un joven llego corriendo, sus ropas estaba destrozadas, y el rostro del chico lucia claramente alterado. Se incoo frente a nosotros y con la cabeza agachada suplico por algo de ayuda.

-su majestad la aldea esta siendo atacada, son ellos su majestad…por favor ayúdennos…están muriendo…

La Reina asintió gravemente –Reúnan a todos sus hombres- indico a sus guerreros- díganles que se preparen…

Los hombres se retiraron rápidamente del lugar. Un escalofrió recorrió mi cuerpo. Realmente espero poder salir de este lugar, antes de que sea demasiado tarde….

0 comentarios:

Publicar un comentario

¿que te parecio el capitulo?