Nanchatte Renai -Verso Uno- (Cap.2)


Yoroshiku Onegai Shimasu! Soy Lovely♥ Y me ofrecí a ayudar a Gab-sama con el blog :3 Aquí va Nanchatte Renai, el verso uno escrito por Estrea y traducido por Miki IV.

♥ Es de clasificación R-O.

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Nanchatte Renai

-Verso Uno-

Escrito por Estrea

Versión Original en http://forum.jphip.com/index.php?topic=21257.0

Traducido por Miki IV para http://gab98fanfics.blogspot.com/

La conciencia llegó lentamente, como disipando la niebla que empañaba el camino a la claridad de su mente. Hubo un murmullo apenas audible, seguido por el crujido de las suaves sábanas cuando Reina giró, lanzando uno de sus brazos sobre sus ojos mientras bostezaba ampliamente.

El silencio llenaba la habitación, una apacible serenidad sólo empañada por el hecho de que Reina estaba sola. Ella lo supo casi de inmediato, en el momento en que había dado vuelta, ya que si Ai hubiera estado ahí, no hubiera podido hacerlo sin entrar en contacto con ella.

¡Ah! Es verdad, tenía trabajo programado en la mañana...

La idea no la hizo sentirse mejor, pero eso podría haber sido sólo una consecuencia del aturdimiento residual después de dormir. Girando de nuevo, Reina hundió el rostro en la almohada, dejando que el aroma familiar abrazara sus sentidos mientras el resto de su cuerpo se rendía a seguir despertando.

Después de varios minutos, finalmente se obligó a despertar, haciendo un intento poco entusiasta por hacer la cama, para después renunciar a mitad del camino y tropezar, toda aturdida, por la habitación. Definitivamente, Reina no era una persona madrugadora.

Descubrió algo de comida para ella en la cocina, probablemente obra de Ai. Eso era algo que siempre hacían cuando se quedaban a dormir fuera. Comiendo algo de omelet, Reina tomó la nota que Ai había dejado en la barra de la cocina, mirando distraídamente el contenido.

No era nada que no hubiera previsto. Ordenar su ropa sucia en el cesto correcto, cerrar las ventanas y dejar la llave de repuesto en su lugar habitual. Uno podría pensar que Reina, siendo visitante asiduo de la casa de Ai, ya se sabría todas esas cosas de memoria, pero al parecer Ai sintió la necesidad de recordárselo. Encogiéndose de hombros, Reina terminó el resto de su desayuno y se dirigió a la ducha.

Refrescarse definitivamente la hizo sentir mejor, y Reina salió del baño sintiéndose claramente más alerta. Envuelta en nada más que una toalla, revisó el armario de Ai buscando algo que vestir. Era algo bueno que fueran aproximadamente de la misma talla. Además, si su memoria funcionaba, por lo general terminaba dejando algunas prendas de su ropa cada vez que ella se había quedado. No sería muy difícil encontrar algo que ponerse.

Una hora más tarde, ya vestida y totalmente decidida, Reina salió del departamento de Ai, girando las llaves de repuesto en su dedo índice. Después de cerrar la puerta, las deslizó a su lugar de siempre, tarareando suavemente para sí misma mientras salía del edificio.

Era su día libre, así que tenía todo el tiempo del mundo para hacer lo que ella quisiera. Sin ningún destino concreto en mente, Reina se encontró vagando por un distrito comercial poco tiempo después. Ir de compras era una buena forma de perder el tiempo, y le daba algo que hacer.

Después de comprar inconscientemente aún más botas y diversos accesorios para su ya gran colección, Reina dio una vuelta por las tiendas de electrónicos, sus botas iban sonando mientras caminaba pasando por las luminosas pantallas. Algunas de las nuevas pantallas LSD la hicieron detenerse; para una adicta a la televisión como ella, la calidad de la pantalla era importante. Aunque en realidad, ella ya tenía una pantalla de 60 pulgadas en casa. Abarcaba una pared entera, pero Reina nunca se arrepintió de la compra. Lo hizo por una excelente visualización.

Aun hizo otra parada en otra tienda, que tenía los últimos modelos de grabadoras Blu-Ray colocados sobresalientemente en el frente. Al no ser una fanática de la tecnología como cierta amiga suya, Reina generalmente dejaba la cuestión del mantenimiento de los aparatos de alta tecnología a dicha amiga. Incluso su sistema de sonido envolvente fue instalado por Ai. Reina probablemente podría haber llamado a los técnicos para que lo hicieran por ella, pero bueno, si conocía a alguien que estaba preparada y dispuesta, ¿por qué no?

"Hola, ¿puedo ayudarle en algo?" Un joven vendedor con mechones rubios en su cabello saludó entusiastamente a Reina. Quien se había detenido un largo rato frente a una pantalla, siendo eso lo que le había dado oportunidad al chico de acercársele.

"Sólo miraba." Respondió Reina fríamente, dando otra mirada a la pantalla. Ai le había mencionado sobre esas cosas recién inventadas anteriormente, pero se había distraído durante las explicaciones técnicas. Sin embargo, si la memoria le funcionaba, la grabadora Blu-ray era probablemente mejor que la vieja videograbadora que aun tenía.

El vendedor evidentemente detectó una posible oportunidad, ya que inmediatamente comenzó a lanzarle el producto. Muy a su pesar, Reina escuchó. Minutos después, estaba más convencida de comprar la grabadora. El vendedor se veía obviamente satisfecho con su éxito cuando Reina accedió a comprar el producto.

"En realidad, no soy muy buena con este tipo de cosas." confesó Reina mientras firmaba el formulario de compra. "Por lo general, mi amiga me ayuda con ello."

"Bueno, si necesita ayuda, puede llamarme." Él le entregó una tarjeta, sus manos se rozaron levemente antes de que Reina se apartara. Él no parecía disgustado por el acto, y dejó que sus ojos permanecieran en ella un poco más. Reina era, después de todo, una joven mujer muy atractiva.

"¿Necesita ayuda para mover esto? Puedo ayudarle llamando un taxi." El joven se ofreció. Al no ver ningún daño en el gesto, Reina estuvo de acuerdo. Era mejor que alguien hiciera el trabajo sucio por ella. Reina nunca se ensuciaría sus propias manos si no era absolutamente necesario.

Era evidente que él estaba tratando de quedar con ella en buenos términos. Reina no era aficionada a ese juego en particular, y había visto a través de él desde su primer movimiento. Sin embargo, estaba dispuesta a entretenerse con él... por un rato. En realidad, no estaba en estado de ánimo para jugar con algún intento de coqueteo. Además, él ni siquiera era guapo.

Resistiendo la tentación de despreciarlo abiertamente, le permitió ayudarla cargando la caja que contenía su última compra... así como sus otras bolsas. Reina no se contenía al usar a las personas en su propio beneficio.

En el momento en el que el taxi llegó y todo fue puesto en él, la agradable (y totalmente falsa) sonrisa de Reina se desvaneció, y calmadamente destrozó cualquier ilusión sobre ella con la que él pudo entretenerse, con cruel indiferencia, antes de entrar en el taxi, sin siquiera mirar una sola vez hacia atrás.

Las cosas que tenía que hacer para mantener a distancia a los persistentes chicos... Reina sacudió su cabeza. Algunos de esos chicos ahí afuera no se daban cuenta de que tan lejos estaban de su liga. Ella deseaba que simplemente la dejaran en paz, pero también ¿quién la entretendría si ellos no lo intentaban?

Sacando distraídamente su teléfono celular, Reina se desplazó a través de su bandeja de entrada, saltando a través de una serie de mensajes de varios chicos diferentes Algunos de ellos simplemente no sabían cuando darse por vencidos.

En ese preciso momento, su teléfono vibró otra vez, cantando el tono de mensaje. Ella estuvo a punto de borrarlo, pero el nombre del remitente le impidió hacerlo.

¿Pusiste tu ropa en la cesta correcta?

-'Lovely'

Por cuestiones de seguridad, Reina había dado apodos a todos sus contactos con el fin de proteger sus números de ser robados por si alguna vez perdía su teléfono. Era una precaución razonable ya que tenía de contactos a muchas celebridades.

Sonriendo a medias, sus dedos volaron sobre el teclado, redactando una rápida respuesta.

Si te digo que no, ¿aun vendrías a instalar mi nueva grabadora Blu-Ray?

-R

Y lo envió. Reina fue apenas consciente de la amplia sonrisa que aun mantenía en sus labios ante esa línea de conversación. Hablar con Ai de esa forma era siempre divertido. Sus mutuas bromas eran la base de su amistad.

Lo siento, tengo que ir a recoger a Gaki-san más tarde por la noche.

-Lovely

Reina hizo una pausa, sus dedos titubearon. A falta de algo que decir, su respuesta fue corta.

Ah...

-R

Con eso, cerró bruscamente su teléfono, arrojándolo dentro de su bolso sin pensárselo dos veces. Por alguna razón, realmente quería salir y hacer algo merecidamente salvaje de nuevo. Eso podría distraerla de estar aburrida. Ella se negó a considerar siquiera la posibilidad de que podría estar un poco solitaria. ¿Cómo podría? Había tanta gente a la que podía llamar si quería salir y jugar. Ella tenía opciones.

Recuperando su teléfono, ella se desplazó a través de su lista de contactos y llamó a la primera persona que vio.

"Oye, ¿quieres ir al club más tarde?"

~*~*~

La puerta se abrió suavemente, se abrió y se cerró con casi ningún ruido. Quitándose sus tacones en la entrada, ella los colocó cuidadosamente a un lado, mirando alrededor en busca de alguna señal de la ocupante.

El apartamento estaba en absoluto silencio, y la visitante sólo se añadió a él, moviéndose por el lugar con una familiar facilidad. Rodeó el piso crujiente si mirar siquiera, evitó la chillona alfombrilla, y no dejó su manga ser atrapada por el gancho de la esquina.

El lugar era un desastre, como de costumbre. No estaba sucio, pero si desorganizado. Resistiendo la necesidad de poner las cosas en orden, Takahashi Ai observó el lugar con una mirada de resignación. Parecía que Reina nunca sería tan pulcra como ella lo era.

La caja sin abrir con la nueva compra de Reina estaba por la televisión y el bolso que Reina había traído del trabajo a su casa el día anterior fue descuidadamente arrojado en el sofá. Metiendo la cabeza en la habitación de Reina, apuntó el caos en la cama. Ganchos para ropa y prendas de vestir fueron lanzados por todo el lugar. Sacudiendo la cabeza, Ai regresó a la sala, expresando su conclusión.

"Se fue..."

Evidentemente, Reina había salido de nuevo después de volver a casa. Las señales estaban ahí. Sus tacones de aguja no estaban en el armario de zapatos, en lugar de costumbre, su bolso de "fiesta" favorito había desaparecido, y la ropa esparcida sobre su cama, era otro indicador de su prisa al vestirse para salir de nuevo.

Ai se preguntó porque la chica no la había esperado. Ella había dicho que tenía que recoger a Gaki-san hasta más tarde en la noche. De acuerdo, la batería de su teléfono había muerto antes de que pudiera enviar la segunda parte de su mensaje. Originalmente, sólo tenía la intención de molestar con el primero, pero ya que el segundo no había sido enviado con éxito, ella supuso que no podría evitarlo.

"Oh bien, ya que estoy aquí..."

~*~*~

Ella regreso a su casa como un ladrón en la noche, buscando a tientas el interruptor de la luz en la oscuridad. Lo encontró, no sin antes golpearse la rodilla contra la pared. Murmurando una maldición, encendió las luces.

Reina entrecerró los ojos para mantener el resplandor de las luces fuera de sus ojos, tirando de sus tacones y aventándolos a un lado. Su ropa estaba bastante arrugada, con buena razón. Las últimas horas había estado bastante activa. Hablando de eso, ella necesitaba una ducha. Nunca le gustó tener algún recuerdo de sus encuentros después de que ya habían pasado.

Cuando llegó a la sala, se detuvo. Algo había cambiado. Quizá fue el hecho de que todo estaba escrupulosamente ordenado.

Más importante aún, su vieja grabadora estaba dentro de la abierta y vacía caja de su nuevo reproductor Blu-Ray, y en su lugar, totalmente conectado, estaba su nueva compra. Incluso estaba activado.

Sintiendo una extraña pesadez en su pecho, Reina se acerco al reproductor y a la pila de discos grabables junto a él que no había notado antes. Ahí había una nota.

Instalé el reproductor para grabar tus programas favoritos. No te metas con los ajustes. Llámame si necesitas cualquier otra cosa.

No había firma, pero por la escritura y el tono era bastante evidente. Reina rechinó los dientes, y apretó el puño alrededor de la nota. Una oleada de algo filoso la atravesó, algo similar a la ira.

Esa maldita mujer...

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