Nanchatte Renai (Cap.8)

Traduccion por: VitaNeko
Clasificacion: R-16
- Persiguiendo al conejo blanco -

"Escúchame Tanaka: no vayas a ninguna parte, no hables con nadie sobre esto. Te llamaré de nuevo cuando se haya tomado una decisión."

En otras palabras, estaba en graves problemas. Reina maldijo para sí misma y resistió el impulso de tirar el teléfono por la ventana. Sobre todo porque era el teléfono de Ai, y no quería explicar el por qué lo había hecho a una Ai semidespierta y malhumorada

Aún así, se sentía más que tentada de hacerlo, simplemente porque era el teléfono de Ai, y todo aquello era su culpa. Bueno, más o menos. Reina se sentía mejor culpando a la mayor por ello de todas formas.

Hablando de Ai... Reina echó un vistazo a la silueta tranquila que seguía bajo las sábanas. Ai siempre había tenía un sueño profundo, más aún tras una buena ronda, bueno, varias rondas, de sexo. Reina nunca hacía las cosas a medias.

Gruñendo, Reina salió de la cama, caminando hasta el armario para ponerse una camiseta y unos pantalones cortos. No era de las que se paseaban por la casa desnuda, incluso con las ventanas cerradas. A pesar de todo, no era precisamente una exhibicionista.

No había manera de que pudiera volver a dormir después de esa llamada, así que se dirigió a la cocina y empezó a hacer café. Si no se hubiese quedado sin leche la noche anterior, es lo que habría tomado. En cualquier caso, el café seguramente la ayudaría a combatir el cansancio. Necesitaba tener la cabeza despejada para pensar en las consecuencias potenciales de este nuevo acontecimiento.

La noche anterior había sido... un error. Cierto, había sido un error fantástico, ya que involucraba un montón de orgasmos alucinantes, pero la verdad es que no debería haberlo hecho. Reina decidió culpar a Ai de nuevo. En serio, ¿qué otra cosa iba a pasar estando las dos desnudas en la bañera juntas?

Era siempre tan difícil hacer esto con Ai, reflexionó Reina. Difícil mirarla a los ojos y pretender que no sentía nada. Que era sólo sexo, sólo las hormonas controlando la situación. Evitar el contacto visual era una opción, pero no podían hacer eso siempre.

Y ella odiaba la forma en la que AI la miraba. La culpa, la vergüenza, incluso lástima mezcladas en eso preciosos ojos. Aquella mirada en sus ojos había sido tan tierna, pero al mismo tiempo... Ai sabía que no tenía nada que ofrecer, y eso se reflejaba en sus ojos.

A veces era más doloroso tener sexo con dicha mujer que no tenerlo. Reina escondió la cabeza entre sus brazos cruzados sobre la mesa, reprimiendo el impulso de gritar. Estaba bastante segura de que los vecinos no apreciarían el jaleo tan temprano por la mañana.

La verdad es que habían sido bastante ruidosas la noche anterior. Aunque no le importaba lo más mínimo lo que hubieran pensado entonces, la verdad. Todavía no le importaba, pero Ai estaba durmiendo en su habitación a unos metros de ella. No quería correr el riesgo de despertar a un tigre dormido.

La cafetera emitió un pitido. Reina no se movió. Se estaba preguntando cuánto más podrían empeorar las cosas, tras la llamada del mánager de Ai. Al menos este no era un imbécil vicioso como lo había sido el primero... al cual Reina aún quería perseguir y hacer papilla, antes de tirarlo a una piscina llena de sanguijuelas. Preferentemente mientras aún estuviese con vida.

Su propio mánager había sido incapaz de contactar con ella, pensó irónicamente. Había apagado el teléfono la noche anterior. El mánager de Ai se había sorprendido de que fuera ella quien contestara el teléfono, pero no demasiado. Los rumores sobre ellas seguían ahí, incluso después de tantos años.

Ella apreció el avisó. Todo aquello iba a tener consecuencias. Sólo un año más y habría tenido la edad legal para beber, pero oh bueno...

Otro pitido, esta vez no era de la cafetera. Reina parpadeó, levantando la vista, confusa. ¿Quién podría estar llamando tan temprano? Con Ai tranquilamente en la cama, prácticamente no había nadie que pudiese llamar.

Con curiosidad, se dirigió a la puerta. Fue lo suficientemente prudente para mirar a través de la mirilla antes de abrir la puerta. Tal como había dicho el mánager antes, un poco de precaución no haría daño a nadie.
Pero lo que vio, era peor que los paparazis.

¿Qué demonios estaba haciendo ella allí? Gritó Reina mentalmente. A este paso su mismísima abuela aparecería para hacerle una visita sorpresa. Incluso con Ai desnuda en su dormitorio, Reina estaba segura de que podría fingir que no estaba ocurriendo nada inapropiado entre ellas dos.

Aún así, seguramente ninguna excusa funcionaría con esta persona, y Reina lo sabía. Ahora el único dilema era abrir o no la puerta...

Reuniendo un valor que no sabía que tenía, Reina abrió la puerta antes de que el resto de su cerebro, ya sabes, esa parte que le decía que ESTO ES UNA MALA IDEA, se diera cuenta de lo que estaba ocurriendo.

"¿Qué estás haciendo aquí?" fue la descortés bienvenida de Reina. Ya estaba de un ánimo asqueroso desde un principio, era temprano, y ésta era una de las pocas personas que quería ver.

Lo que nos trae de vuelta a cómo abrir la puerta no era una de las ideas más brillantes que podría haber tenido. Si acaso, culpa a la falta de café añadido a la privación de sueño. Lo cual era consecuencia del un montón de sexo sensacional, pero seguramente no era necesario repetir eso, especialmente no delante de dicha (no invitada) visitante.

"Así que vives aquí de verdad." replicó una voz fría, o mejor dicho, una voz de intento-desesperadamente-estar-calmada. Era un tono que rozaba lo chillón, y definitivamente estaba poniendo a Reina de los nervios. La gatita tenía oidos sensibles, particularmente a esas horas del día.

"Sí, y ahora largo." Reina estaba apunto de cerrar de un portazo, pero su visitante lo impidió poniendo el pie en el hueco de la puerta. Sin duda no iba a dejar que Reina escapara tan fácilmente.

"Tenemos que hablar." Reina la fulminó con la mirada, preguntándose en cuántos problemas más podría meterse si apartaba a esa chica molesta de la puerta y la empujaba escaleras abajo. Probablemente lo suficiente como para que la despidieran, pero en ese momento estaba a punto de ignorar eso.

"Ni siquiera te conozco." Esa era una buena razón. Sólo se habían visto una vez, y ni siquiera habían hablado mucho. "No creo que tengamos nada de lo que hablar."

"Devuélveme a mi Ai-chan."

Reina paró de intentar darle patadas al pie culpable para sacarlo de su puerta. Terminó pisándolo bruscamente, pero no fue queriendo... vale, quizá si lo fue. Pero aún así.

Su visitante era muy sincera. Tan sincera que Reina realmente quería tirarla volando escaleras abajo justo en ese momento. O invitarla a café. Culpa a la insensatez temporal, o los nervios crispados por la falta de sueño.

Porque eso fue lo que hizo. Al cabo del rato. Pero no antes de exclamar en voz alta.

"¿Qué quieres que haga qué?"

A todo efecto su visitante era absolutamente honesta. Posiblemente estaba un poco equivocada, pero se lo tomaba muy en serio igualmente. Y demasiado valiente como para echarla.

Reina no podía creerlo. Esa chica, esa NIigaki Risa, era una completa idiota. Cómo alguien como ella consiguió convertirse en la novia de Ai, estaba más allá de su comprensión. Aunque claro, Ai no estaba funcionando correctamente cuando eso había ocurrido, así que quizá esa era la razón...
Fue entonces cuando la invitó a tomar café. Porque Reina no estaba pensando con claridad tampoco, y realmente necesitaba una taza de café en ese momento.

Eso, y probablemente porque sólo la gente loca se enamora de Takahashi Ai. O se vuelven locas amándola, ¿quién sabe?

Era sólo el principio del fin...

2 comentarios:

kari de kamei dijo...

ehhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh kiero leer mas!!!

Kameririn dijo...

waaaa tan bueno el fic!! lo amo! quedo en la mejor parte

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